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¿Tiempo?

Martes, 09 de Febrero 2016 - 16:00

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Elizabeth Cruz Ramírez

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Tiempo, esa palabra que se ha instalado en nuestro vocabulario para expresar el exceso de actividades en la agenda diaria o falta de organización y que nos hace decir: no tengo tiempo. También la utilizamos cuando estamos convencidos de que los sucesos por venir demostrarán la veracidad de ciertos hechos y entonces decimos: todo al tiempo. De igual forma, el cambio de clima que hemos vivido en los últimos días nos hace referirnos al mal tiempo y de paso expresamos: al mal tiempo, buena cara.

Del latín tempus, la palabra tiempo tiene tan sólo 18 significados considerados en el Diccionario de la Lengua Española incluyendo algunos usos como en la música, la gramática y la mecánica pero además podemos encontrar más de 50 locuciones utilizadas y más de 10 aplicaciones en plural, astronomía, física, religión, gramática, derecho y tecnología por mencionar sólo algunas.

Julio Cortázar (Escritor argentino) en su sentido metafísico y a través del personaje Johnny Carter (músico) en El Perseguidor nos presenta un tiempo físico y un tiempo mítico en el que todo fluye armónicamente: “Viajar en el metro es como estar metido en un reloj. Las estaciones son los minutos, comprendes, es ese tiempo de ustedes, de ahora; pero yo sé que hay otro, y he estado pensando, pensando”. Y en sus desvaríos producidos por el alcohol se pregunta: “¿Cómo se puede pensar un cuarto de hora en un minuto y medio?... Te das cuenta de lo que podría pasar en un minuto y medio… Entonces un hombre, no solamente yo sino ésa y tú y todos los muchachos, podrían vivir cientos de años, si encontráramos la manera podríamos vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa de los relojes, de esa manía de minutos y de pasado mañana”.

La necesidad de control que tanto abruma al hombre lo ha llevado a inventar una serie de artefactos en su afán de medirlo todo, incluido el tiempo aunque algunos los malgastan mientras otros lo saturan al grado del estrés y la paranoia por falta del mismo.

Para hablar de tiempo es necesario considerar que existe más de un tiempo (como lo muestra el diccionario) y no sólo el que vemos en los calendarios o relojes. El acelerado ritmo de vida que hoy enfrentamos cuando la inmediatez está a la orden del día y las distancias se acortan gracias a la tecnología es común encontrarse viviendo en tiempo futuro (cuando deseamos o planeamos) o viviendo en tiempo pasado (cuando recordamos o citamos un suceso) y resulta que nos perdemos el tiempo presente, el aquí y el ahora que es cuando en realidad el tiempo ocurre. Gastón Bachelard (Filósofo y Poeta francés) escribe: “El tiempo es una realidad afianzada en el instante y suspendida entre dos nadas” lo que nos indica que la única forma de poseer el tiempo o transformarlo es siendo consciente del instante.

Considerar el tiempo como tema se hace necesario ante una realidad en la que parece escasear, agotarse u olvidarse y al olvidarnos de su existencia y de lo valioso que es en nuestras vidas nos perdemos la oportunidad de disfrutar ese instante presente en el que ocurren las grandes cosas de la vida, los milagros. Instalarse en el tiempo presente resulta complicado y se requiere de un gran esfuerzo (aunque suene a cliché). Si prestamos atención a nuestras actividades diarias descubriremos que solemos pasar el día en automático sin atender a los sonidos, olores, colores, texturas o palabras y se me ocurre pensar: ¿a qué huele el tiempo cuando contemplamos el mar? ¿a qué sabe cuando compartimos una comida con colegas y amigos? ¿de qué color es cuando vamos por carretera? ¿cómo se siente cuando recibimos la mejor noticia de nuestra vida o la peor? ¿cómo lo definimos cuando pasamos de ser solteros a unirnos en pareja o convertirnos en padres?

Estar en tiempo presente no es más que prestar atención al aquí y el ahora atendiendo a ese halo de vida que es la respiración para ganar paz y tranquilidad, necesarias para enfrentar el ajetreo diario y conectar con los demás, crear vínculos.

Sería buena idea poner atención plena a nuestras actividades como mero ejercicio para darnos cuenta qué tan presentes estamos y la forma en que administramos nuestro tiempo para no demorarnos ni perdernos instantes de vida como el conejo blanco de Alicia en el País de las Maravillas que siempre corría y miraba su reloj murmurando: “¡Se me ha hecho tarde, tan tarde!”.

https://www.youtube.com/watch?v=ZGW9kMpPij8

¡Se los dejo de tarea!

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Fuentes:

http://dle.rae.es/?id=Zir6Ipf

Cortázar, Julio. Las armas secretas. CATEDRA. Letras Hispánicas. 16ª. Edición, 2003.

Bachelard, Gaston. La intuición del instante. FCE. 1999.

 


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