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¡Sigamos adelante!

Jueves, 21 de Enero 2016 - 18:00

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El Oso Travieso

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Jesús le respondió: «El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios».

Quiero iniciar mis colaboraciones en el año con la cita del Evangelio de Lucas 9, 62.

Misma que motiva mis intenciones para el año que inicia: mirar hacia adelante.

Los recuerdos quedan con nosotros aun cuando sean aciagos como el del nefasto presidente cuyo lema era Arriba y Adelante y que en el ejercicio del poder demostró ser el peor presidente del siglo.

Tenemos el futuro por delante. Este es nuestro tiempo, mientras tengamos deseos de continuar,  cada año nuestro paquete de memorias se va incrementando y nuestra esperanza de vida reduciendo, sin embargo, para los creyentes, la decisión de partir no depende de nosotros y mientras eso sea podemos seguir caminando y buscar servir para el Reino de Dios.

El primer objetivo es con nosotros mismos, buscar la salud, el crecimiento interior, el definir nuestros objetivos y establecer un programa para alcanzarlos sin prisa pero sin pausa.

Es aplicable el lema de los alcohólicos en recuperación que pide a Dios valor para enfrentar las cosas que pueden cambiar, resignación para aceptar las que no pueden ser cambiadasy sabiduría para distinguir entre ambas.

Nuestro pasado forma parte de nosotros y bien aprovechado nos enriquece como experiencia, mal digerido nos llena de resentimientos, frustraciones y nos acerca a la depresión.

Hoy somos más ricos en experiencia y, sin obsesionarnos con lo sucedido, aprovechemos esta riqueza en caminar con mayor firmeza para avanzar en la mejora de nuestro entorno a fin de que nuestra huella quede grabada en este hermoso planeta que tanto hemos agredido y que mientras vivamos estamos en posibilidad de heredarlo en mejores condiciones que las que lo recibimos.

El avance tecnológico que revoluciona nuestro hábitat, que difícilmente podemos imaginar hasta donde nos llevará, maravillaría a cualquier persona nacida en el siglo XIX, en especial a los gobernantes y potentados.

El universo se encuentra ahora a menor distancia y muchos de sus secretos están siendo develados; el microcosmos ha crecido y conocemos multitud de partículas subatómicas con características insospechadas; el ADN asombra cada día más; la medicina alarga nuestra esperanza de vida; las comunicaciones nos hacen sentir que vivimos ya la aldea global; aviones, puentes, islas, ferrocarriles, automotores nos llevan con celeridad inimaginable hace 50 años.

También empezamos a conocer nuestros límites: en la próxima olimpiada no se correrán los 100 metros en 9 segundos ni se brincará la barra puesta a 2.44 m. sin embargo muchos records serán rotos y los límites de esas pruebas estarán cada vez más próximos.

En el plano horizontal de bienestar humano las diferencias crecen día con día. Los abismos entre quienes gozan de los beneficios del progreso y los que carecen de todo crecen a ritmo impresionante, al ritmo del progreso crece también la exclusión.

La falta de vivencia de valores es la causa de tal desgracia.

Cuando la inspiración de nuestra vida cambie en vez de BBVA y similares a BBVJ (Belleza, Bondad, Verdad y Justicia) empezaremos a mejorar el destino del planeta. Empezando por él mismo, dejando de agredirlo con contaminación, desperdicio, sobreexplotación, agotando los recursos como si fuera nuestro sin conciencia de que somos pasajeros y debemos heredarlo. Siguiendo con los demás seres vivos que comparten nuestro tiempo y vida, plantas y animales.

Finalizando con nuestros hermanos, los próximos, cercanos y lejanos, viviendo a cada paso los verdaderos valores que nos llevarán a la felicidad verdadera, compartiendo lo que somos y lo que tenemos.

Al final de las fiestas ¿cuantas casas quedan vacías el banquete servido por un restaurante de lujo y con el aroma pestilente del alcohol y desperdicio, llamando al servicio de limpieza para restaurar el ambiente decente donde sólo corrió amargura, resentimiento y ausencia?

Afortunadamente son muchas mas las casas donde la fiesta fue de riguroso traje ( la sopa, el pollo rostizado, el arroz, los frijoles, la ensalada, el bacalao, los romeritos, el pavo) y se convivió preguntando por la salud de todos, estrechos abrazos, ayudan todos a recoger y repartirse el itacate, quedando al final el eco de las carcajadas de los niños que disfrutaron el aguinaldo o los juguetes.

Vivamos esos valores y saldremos adelante. Cada quien desde su trinchera. Mi propósito para este año es hacer mi mejor esfuerzo para mover conciencias y enriquecer conceptos, lo que ojalá logre motivar a hacer lo mismo a cuando menos uno de mis lectores a quienes dedico este esfuerzo y espero me dediquen un poco de su tiempo.


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Número 35 - Noviembre 2019
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