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Red móvil no disponible

Martes, 12 de Julio 2016 - 16:00

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Elizabeth Cruz Ramírez

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La tecnología no es un asunto prioritario en mi agenda diaria como tema de análisis o discusión, aunque la utilizo y mucho en los últimos dos años pues mi incursión en las redes sociales se intensificó cuando elegí la maternidad como actividad principal en mi vida y me alejé de los horarios de oficina. Hubo un tiempo en el que ni siquiera podía acceder a mensajes o llamadas telefónicas pues laboraba en uno de esos lugares que llamo “zona cero” en los que la señal telefónica o red móvil existe en un metro cuadrado únicamente en todo el edificio o en el jardín que no quedaba cerca de mi oficina, además tenía restricciones para el uso de la red así que mi acercamiento al mundo era únicamente a través de los noticieros nocturnos.

Digo que la tecnología no es prioritaria porque además soy incompatible con ella, así que si mi computadora o dispositivo móvil amanecen con alguna falla es posible que enloquezca porque siempre he pensado que la tecnología debe simplificar la vida de las personas y no complicarla. Recuerdo que el primer teléfono celular que llegó a mis manos fue un regalo de mi entonces jefa quien moría por localizarme a toda hora y muy sutilmente a través de su segunda a bordo me obsequió un teléfono básico un día de cumpleaños, con el tiempo y gracias al generoso sueldo que entonces tenía pude comprarme algo más decente y cool y así fue que poco a poco fui actualizando de dispositivo aunque nunca contraté un plan mensual porque me enfada tener que hacer aclaraciones o llamar al número de servicio al cliente que poco o nada tiene de servicio. Ocurre que sobreviví durante 14 años con una línea de plan amigo que me brindaba las bondades de una tarifa fidelidad con la que nunca tuve problemas de recepción (a excepción de la zona cero laboral) ni de ningún otro tipo y mi actividad me permitía disfrutar del servicio por una recarga mensual de 200 pesos. El boom de las redes sociales y el incremento de la oferta y la demanda de compañías telefónicas me hizo reconsiderar la posibilidad de migrar mi línea Telcel a una plataforma más robusta con una red que promete poner en jaque a las demás, un pez grande que se come a los pequeños para robustecerse mejor conocida como AT&T.

La vendedora que me atendió me explicó las bondades de contratar un plan mensual que además traía consigo un teléfono bastante decente para lo básico: llamadas, mensajes e Internet; lo demás, es vanidad. La promesa de contar con tecnología 4G y a un costo accesible me hizo aceptar la oferta y así fue que abandoné la compañía cuyo territorio es todo México por una nueva que llega a México y promete ser tan sólo el principio.

En la actualidad, AT&T tiene un valor de marca de 89 mil millones de dólares, de acuerdo a Statista (2015), mientras que en México, se ha observado que el valor al cliente está en el despliegue de su Red 4G, con una inversión de tres mil millones de dólares, que comenzó en 2015 y terminará en 2018. ¿El objetivo? convertir clientes de Telcel a AT&T. ¿Qué declaración comprueba esto? la afirmación de Randall L. Stephenson, presidente y CEO de AT&T, en entrevista a Carlos Mota (El Financiero), durante la celebración del pasado Foro Económico de Davos: “Si estás interesado en contar con un servicio totalmente confiable para tus llamadas; o en que la velocidad de tu servicio de datos sea altísima y de clase total, nuestra red es la mejor equipada para hacerlo”. (Fuente: http://www.merca20.com/att-borra-a-iusacell-con-campana-publicitaria/ ) El argumento principal para migrar clientes de otras compañías es la “comunicación a prueba de fallas, con una infraestructura 4G instalada a lo largo del país” lo cual está lejos de la realidad pues en menos de lo que canta un gallo he tenido que acudir personalmente al Centro de Atención a Clientes donde hice la migración de mi línea y firmé contrato para reclamar la ausencia de red móvil en mi reciente salida de la Ciudad de México, lo cual vía telefónica argumentaron como que Iusacell aún no es AT&T en la práctica y por lo tanto, no cuento con la cobertura. La misma señorita que me convenció de hacer el cambio me recibió con una gentil sonrisa y me dijo: “La migración de las líneas va a tardar más de lo que estimaron así que usted sigue estando en la plataforma de Iusacell aunque su servicio es de la red de AT&T (lo cual no termino de entender), lo más que harán es tener personal de Nextel, Unefon y Iusacell en todas las tiendas para brindar el servicio a los clientes pero cada una sigue funcionando por separado.” Hizo unas llamadas y aseguró que dieron mantenimiento a mi línea (lo cual tampoco entiendo), me reembolsarán los días que me quedé sin servicio y tan tan.

No soy defensora de los monopolios pero por algo la vieja compañía se ostenta como líder en el mercado pues hasta el momento, la competencia extranjera no está cumpliendo lo que en publicidad promete con todo y la imagen de campaña que ha logrado posicionarla en la mente de los consumidores pues mientras esperaba la solución a mi asunto, otros clientes incautos llegaron para hacer la migración de sus líneas. Tampoco me niego a evolucionar al paso de la tecnología porque es maravilloso que exista pero cuando todo se complica, sí prefiero lo básico y elemental. Esperaré el tiempo que por contrato debo cumplir para confirmar que AT&T se convertirá en líder en el mercado o de lo contrario, regresaré a lo viejo conocido aunque Eduardo Ruiz-Healy me diga que soy una nostálgica.


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