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Pequeña certeza

Martes, 05 de Enero 2016 - 16:30

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Luisa Ruiz

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En el transcurso de un año siempre existen momentos ocultos y minutos insignificantes, horas de angustia o segundos de profunda tristeza, días de desesperanzas y frustraciones; existe el día a día a paso lento de la mano de la aburrida rutina y reflejos de esperanza y alegrías. Cada uno de los días que pasan tienen un poco de todo y un poco de cada uno forma casi imperceptible un gran momento que no se alcanza a ver hasta que se hace el recuento, ese cierre contable de 365 días.

Cada quien su tiempo, cada uno su examen y su calificación aprobatoria o su pase al extraordinario. Es voluntad personal no volver a esperar un montón de días para recontar al final, sino contar desde el principio para que la colección de novedades no sea sino un cúmulo de satisfacciones.

Gracias a un año que tuvo muchos años, un año que se parece a toda una vida, un tiempo en el que se reconstruyó la credibilidad, la sensibilidad y se armó con pedacitos de colores la armonía y la realidad. Por muchas razones debo decir gracias, por cuenta de muchas voces debo decir gracias, por cuenta de muchas manos debo decir gracias, por muchas sonrisas debo decir gracias, por unos y muchos ojos debo dar gracias.

Las personas dueñas de lo anterior, posiblemente no sepan que por causa de su presencia en mi tiempo, es que el recuento final del 2015 no puede ser más que perfecto. Si, perfecto tiempo para Ser.

A aquellos que me dejaron ir de la alberca cuando decidí apartarme de las clases para darle paso a las letras cuando quise buscar un camino que les abriera la puerta, mis grandes alumnos todos nadadores, mis otros maestros que me dieron permiso de emprender el camino que llevó mi vida, aunque no lo crean, en dirección al camino perfecto:

A los internos de la penitenciara La Mesa de quienes aprendo mucho más de lo que yo puedo enseñarle a ellos y así, se convierten en maestros de mi propia vida; a las autoridades del Sistema Penitenciario Estatal por la confianza que tienen sobre mi trabajo. A los migrantes del Desayunador del Padre Chava que enseñan que las carencias no son sino la luz para entender las riquezas. A las personas que no saben mi nombre y a los que nunca pregunté el suyo porque aprendo que el nombre no hace al ser humano.

A Eduardo Ruiz–Healy que ha leído y aprobado cada una de mis letras para su publicación, que con cada corrección me hace aprender con atención este oficio de pensar escribiendo bien. A Francine Núñez por la paciencia y comprensión en las letras enviadas. Esta experiencia de la redacción en su espacio ha sido enriquecedora en más de un aspecto, con seguridad no tienen idea de la gran satisfacción que le causan a mi vida de letras y la enorme compañía que le dan a mi persona. En la distancia abrazo su presencia en mi recorrido humanamente literario.

A Fernando del Monte y Jaime Flores en Radio Formula Tijuana, por dejarme entrar en ese mundo de palabras precisas, de voces e imaginación, son ustedes otro “check” en mi lista de cosas que hacer antes de morir y en el camino aprendo de ustedes, lo que veo y observo simplemente me regala seguridad, emoción, satisfacción y a veces, un susto en cada colaboración porque mientras me equivoco aprendo con cada palabra, con cada consejo y siento que crezco un poquito cada vez de la mano de grandes como ustedes dos.

Y de la sensibilidad, la contrariada cursilería, el romance, las palabras nuevas, los sentimientos acurrucados, las flores, los abrazos de ojos brillantes; las miradas que hablan, la ternura desatendida, la compañía en el mejor de los tiempos. Muchas gracias Ser especial, un regalo, una realidad. El reflejo en los ojos. Soy, somos.

Sigo siendo imperfecta y lejos estoy de conseguir ser de otra forma, lo que sí sé es que el camino correcto se pinta perfecto y tengo la responsabilidad de vivirlo y recorrerlo con toda la conciencia, sensatez y cordura que mi propia imperfección permita. Tomo con el corazón la obligación que me regala la vida para desaprender y olvidar costumbres y aprender de nuevo. Di el salto a esa barda imaginaria que detiene tiempos y ahora, del otro lado vivo, conozco y me divierto ante la intriga que me causa el nuevo mundo que se ha postrado ante mis ojos.

Gracias tiempo, gracias 2015. Bienvenido 16 la pequeña certeza que es la perfección, me comprometo a cuidar con atención todo lo que tengas destinado en el camino…sigo…seguimos.


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Número 35 - Noviembre 2019
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