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Los miedos y las fobias

Miércoles, 27 de Enero 2016 - 19:00

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Juventina Chonguín Camacho

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Los miedos siempre han existido, se esconden tras muchas de nuestras decisiones. A veces sin darnos cuenta, sólo suceden, se quedan agazapados en la obscuridad de nuestra inconciencia y si tenemos suerte cuando prendemos la luz los podremos descubrir, atrapar y observar desde todos los ángulos para terminar con ellos de una vez por todas.

Desde pequeños somos amenazados con la venida del coco o con la frase “cuando llegue papá, ya verás…”, cualquier amenaza a un niño es poco adecuada. La única razón para castigar a un niño pequeño es que su seguridad personal esté en riesgo, de lo contrario los castigos y amenazas salen sobrando.

Los miedos generalmente se generan a temprana edad, entre los 3 y 7 u 8 años de edad. Estos miedos a la larga se pueden transformar en fobias cuando la persona se enfrenta a un hecho altamente estresante, que la hace sentir impotente e incapaz de defenderse.

Las fobias son miedos irracionales, y quien la padece se puede dar cuenta de lo ilógico de sus pensamientos o de la situación y es incapaz de sobreponerse a ella. Las fobias son un trastorno de ansiedad y suelen manifestarse en promedio después de los 30 años de edad.

Los 30’s es una etapa difícil del ser humano, tiempo de reflexionar y enfrentar, suele ser una etapa de cambios y asumir responsabilidades con los demás y con uno mismo. Las hay de toda índole, desde económicas hasta afectivas,  “¿qué quiero para mi vida?”. Es comprensible que en esta etapa de cambios y estrés sea el momento para que las fobias hagan su aparición en la vida de quien son afectados por éstas.

Existen muchos tipos de fobias y su nombre deriva del miedo a esa situación en particular. Por ejemplo, miedo a volar sería aerofobia o aviofobia, mientras acusticofobia sería miedo al ruido, a las arañas- aracnofobia, farmacofobia- miedo a las medicinas, etc.

Incluso hay quienes aseguran que las fobias se pueden heredar.  Un hijo puede absorber las actitudes de un padre, ya que es probable que se sienta inseguro y termine copiando sus fobias.

Las fobias generan diversas reacciones. Cada una se manifiesta en el cuerpo de diferentes formas: Manifestaciones físicas, emocionales y de conducta.

Las manifestaciones físicas pueden ser sudoración, taquicardia, respiración agitada, sofocarse, sudor, entre muchas más. Las emocionales, son aquellas que lo lleven a razonamientos extremos, en donde el futuro se manifiesta en situaciones catastróficas. Y la conducta, cuando la persona va tomando actitudes limitantes para ella a fin de poder soportar la situación temida, como ir acompañado, prever situaciones de emergencia como llevar medicamentos, aunque sea improbable que los necesite.

Existen técnicas para tratar este tipo de padecimientos con buenos porcentajes de éxito, pues se pueden controlar y/o hacer desaparecer los síntomas, para ello es necesario consultar a personas capacitadas para ello.

Los miedos suelen ser malos consejeros, por ello es necesario e importante transmitirles a nuestros hijos, sobre todo desde pequeños, seguridad y confianza en sí mismos, procurándoles un ambiente de armonía y paz y dejemos que los monstros de mil cabezas y los payazos asesinos sean sólo creación de argumentos de películas.

Los miedos se enraízan en nuestras mentes y de ahí pasan al corazón donde se establecen y terminan escondiéndose en nuestra inconsciencia, lo que nos quita la posibilidad de descubrirlos con facilidad y, una vez ahí, actuamos sin darnos cuenta del por qué reaccionamos de tal o cual manera.


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