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Las pequeñas cosas: Salud

Jueves, 14 de Marzo 2019 - 13:20

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Elizabeth Cruz Ramírez

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In memorian Matilde Montoya (Primer mujer médico en México / 1859 – 1939).

Aunque esta columna no está dedicada al arte cinematográfico, mencionaré que la ficción, fantasía o el documental nos han acercado a la problemática de algunas epidemias y pandemias que la humanidad ha sufrido a lo largo de su historia, la más descabellada de todas quizá haya sido el hit taquillero “Soy Leyenda” protagonizada por Will Smith y posiblemente la más emblemática sea “Filadelfia” con Tom Hanks, pero el punto central del día de hoy es la salud, no la enfermedad puesto que la conservación de la primera nos ahorra muchas horas, tiempo y dinero que se invierten cuando aparece la segunda; el problema es que como con muchos otros temas en la vida, no somos educados ni preparados para conservar la salud quizá porque nos aferramos a la idea de que somos perfectos de nacimiento y por tanto, nacemos equipados con todo y contra todo; sin embargo, la realidad rebasa por mucho, tal pensamiento.

Apenas esta semana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre la próxima pandemia de gripe que afectará a la población, no detalla sobre el cuándo ni cómo pero según sus datos, el riesgo existe, al igual que el riesgo de contraer cáncer o sida y en el peor de los casos, nacer con alguna discapacidad o disfunción. El asunto es que no valoramos la salud “estado de completo bienestar físico, mental y social” según la definición de la OMS e incluso, abusamos de ella omitiendo los cuidados básicos y que por regla general todos deberíamos seguir al pie de la letra sin necesidad de leerlos en una receta médica.

La dinámica actual nos mantiene en una constante de estrés que afecta los ritmos naturales del cuerpo como el del sueño, los sistemas digestivo, respiratorio, circulatorio, entre otros y que va mermando la capacidad de regenerarse y equilibrarse. El estrés se ha convertido en el principal enemigo de la salud porque altera la biología natural con la que nacemos. Cierto nivel de estrés nos sirve para alertarnos ante el peligro y responder a la amenaza pero en exceso, nos lleva a la enfermedad de forma inminente y a veces, sin remedio porque al desconectarnos de nuestra naturaleza, no hacemos caso a las señales que el cuerpo nos envía a través del exceso de peso, de las alergias, de las infecciones, etc.; todos, provocados por un descenso de las defensas que propician la incubación de virus y bacterias que dañan el organismo.

Así que lejos de sentirnos afortunados por gozar de salud, abusamos de ella y en el peor de los casos, terminamos pagando nuestros descuidos por darle prioridad a todo lo demás antes que a las necesidades básicas para mantener nuestro organismo en buen estado, con hábitos tan básicos como:

  1. Hidratarnos adecuadamente. El mito de los 2 litros diarios ya ha sido desmentido por varios especialistas que aseguran, que en realidad el organismo conoce su propia necesidad de hidratación.
  2. Realizar tres comidas al día: desayuno, comida y cena. Existe incluso un dicho que reza “Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo”.
  3. Hacer ejercicio. Tan sólo una caminata consciente de treinta minutos al día es más que suficiente, el ejercicio en exceso también es dañino para la salud y se convierte en obsesión y/o adicción, a menos que se practique de forma profesional.
  4. Realizarse un chequeo completo una vez al año que incluya química sanguínea, revisión de vías urinarias, dientes, ojos, oídos, corazón, etc.
  5. Mantener una actitud positiva que nos aleje de pensamientos que mermen la energía natural del organismo.

Con los cambios que están surgiendo producto de la Cuarta Transformación, los servicios de salud públicos estarán cada vez más rebasados en recursos humanos, financieros e infraestructura pero también darán a los servicios privados la posibilidad de abalanzarse sobre nosotros (tal como ocurrió con la educación privada cuando las escuelas públicas se declararon “rebasadas”) y lo cierto es, que a menos que se trate de algo fuera de nuestro alcance, podemos prevenir la gran mayoría de las enfermedades si conservamos nuestro buen estado de salud porque incluso, los que ya padecen enfermedades como la diabetes o el cáncer y que han sido detectados a tiempo, siguiendo los tratamientos al pie de la letra y con disciplina y disposición de los pacientes, el pronóstico de vida es muy bueno, sólo es cuestión de aferrarse a la vida y no dejarse vencer por la enfermedad, nuestro enemigo principal en este tren acelerado en el que todos viajamos. ¡Se los dejo de tarea!


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Número 26 - Febrero 2019
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