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Las pequeñas cosas: radicalismo

Jueves, 04 de Abril 2019 - 13:35

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Elizabeth Cruz Ramírez

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“Un radical es alguien con los pies firmemente plantados en el aire.” – Franklin D. Roosevelt / Política estadounidense

Se dice de la palabra radical que, etimológicamente viene del latín “radix” raíz y del sufijo “al” que indica relativo, concerniente o perteneciente, también del latín tardío “radicālis”. Se trata de un adjetivo y se entiende por radical como concerniente, relativo, perteneciente y alusivo a la raíz, la parte de una planta o arbusto. Esencial, primordial o fundamental. Completo, cabal, total o general. Intransigente o extremoso en las acciones. Se dice a cualquier parte de una planta, que hace en la raíz. Se dice a un signo matemático que indica la operación para extraer raíces. Y del radicalismo, se trata del modo extremado de tratar los asuntos, en sentido amplio, es todo el conjunto de ideas y doctrinas de quienes pretenden reformar profundamente (de raíz) el orden político, científico, moral e incluso religioso.

Como siempre digo, los especialistas en la materia son quienes nos dan luz sobre los asuntos políticos pero en la vida cotidiana, nos estamos enfrentando ante un contexto en el que ciertos asuntos se están tratando de forma radical y todo se está llevando al plano de ser blanco o negro (ya se ha hablado también de polarización) y de una serie de males que están aquejando a los mexicanos; sin embargo, de cara al radicalismo, lo que nos queda es mucho trabajo por delante si es que de verdad el trasfondo de la polarización es el cambio de raíz.

Años y años han conformado la historia, ideologías, posturas políticas, filosofías y dogmas se han instalado en los países y la humanidad sigue en constante guerra, en una lucha de blancos contra negros, de jefes contra empleados y ahora de defensores del medio ambiente contra consumistas extremos, entre otras confrontaciones que de no ser conciliadas por la vía pacífica, terminarán siendo tanto o más dañinas que los propios males contra los que persiste la lucha. También hay conflictos que han prevalecido a través de los años y que no han encontrado solución, que parecen eternos y sin solución.

¿Soluciona algo ser radical? Somos radicales cuando ponemos la renuncia  laboral sobre el escritorio del jefe, cuando alguien dispara en contra de su agresor en defensa propia, cuando una mujer demanda los abusos de su pareja, cuando denunciamos la violación a nuestros derechos humanos porque aunque parezca que es lo “normal” o lo que “debe hacerse” en realidad, si llegamos a ese punto en una relación, es porque no hubo conciliación previa, que nunca existió el respeto, que no se cumplieron los acuerdos y/o que existió un abuso pero también es cierto que muchas veces actuamos por reacción y sin razón,  motivados por la emoción del enojo o la frustración, causando graves males que terminan dañando más o como diría el refrán: “salió peor el remedio que la enfermedad” y eso es lo que debemos cuidar en tiempos en los que hace mucha falta abrazar a la humanidad, entender que estamos en un momento diferente en la historia y que siempre habrá dos o más puntos de vista, que de eso se trata la convivencia y que antes que voraces verdugos también tenemos deudas o acaso, ¿Nadie ha matado ni siquiera una mosca en toda su vida?

¡Se los dejo de tarea!


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Número 32 - Agosto 2019
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