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Las pequeñas cosas: Ofrenda

Jueves, 31 de Octubre 2019 - 11:40

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Elizabeth Cruz Ramírez

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“El dolor de la muerte me ha rodeado. Yo lloro, estoy triste.” – Sahagún. Psalmodia Cristiana.

Noviembre está a punto de dar inicio y por tradición, los mexicanos dedicamos los primeros dos días a la celebración de los fieles difuntos, uno de los rituales más ancestrales en nuestra cultura aunque haya sido matizada con la llegada de los españoles. Así que el ambiente se viste de colores y aromas peculiares que marcan una época en particular, además de ver por todas partes las emblemáticas ofrendas y altares que año con año se montan por todos los rincones del país con esqueletos y catrinas incluidos.

Más allá de la tradición y la euforia por la celebración, hoy en día influenciada por la festividad gringa del Día de las Brujas, es una oportunidad para rescatar el significado de las ofrendas, no en su sentido cultural o como festividad pagana sino como una práctica que debería aplicarse a la vida diaria y no ser exclusiva de los días de muertos.

Por principio, el origen latino de la palabra ofrenda se refiere a “ofrecer” y significa dádiva o servicio en muestra de gratitud o amor. En México, las ofrendas tienen su raíz en la época prehispánica, en su cosmogonía creían que “la verdadera vida, llena de luz y eternidad se alcanzaba después de la vida en la tierra, por esto la importancia de colocar una ofrenda donde se les ofrecía como tributo a los difuntos, fruta, alimentos variados, flores, incienso e incluso vidas humanas.” Cada uno de los elementos que se colocan en la ofrenda tienen su significado y origen pero lo que hoy nos ocupa es la reflexión respecto a ¿cuántas ofrendas hacemos en nuestras vidas sin que la fecha en el calendario nos lo marque como tradición u obligación? Me refiero a ofrecer desde el corazón y no necesariamente cosas materiales sino a ofrecer tiempo, hospitalidad, solidaridad, empatía, cordialidad, compañía, amor. Como parte de la ideología entre mezclada con el mundo prehispánico y la influencia española, hoy en día se piensa que “las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos para que conviva ese día con sus deudos.” Y la pregunta es: ¿En vida cuánto tiempo de calidad ofrecimos a los que hoy ya no están con nosotros? ¿Les ofrecimos alegría o tristezas? ¿Los amamos o los odiamos? Sería injusto decir que todos debemos cargar un costal de culpa por todo aquello que no dimos en vida a los que han muerto; sin embargo, estamos hablando del significado de las ofrendas fuera del contexto de una celebración que año con año se realiza en diferentes partes del mundo y que va relacionada también con la gratitud a las deidades por la cosecha.

Así que no necesitamos esperar a la celebración de los difuntos para ir por el mundo “ofreciendo” lo que podamos desde el corazón o desde la mejor intención, podemos ofrecer cosas tan sencillas como el saludo o una sonrisa en un día lluvioso o en medio del caótico tráfico al conductor de a lado, podemos ofrecer gratitud y la vida nos devolverá prosperidad, amor y abundancia, podemos ofrecer confianza y fe, seguridad, certidumbre y por supuesto, tiempo de calidad a nuestros amores. El mundo de los memes ya generó uno en el que compara un altar montado de forma magistral versus la imagen de un anciano sentado en soledad con una flor en la mano y con aspecto triste y abandonado, el meme cuestiona: ¿De qué sirve esto (la imagen del altar) si en vida ofreciste esto (la imagen del anciano)? Y aunque tiene cierto grado de razón, la realidad es que no en todos los casos hemos sido injusto con quienes han muerto y participar de una celebración aunque sea pagana, nos hace sentir, creer y saber que al menos en nuestra mente y en lo más profundo de nuestro ser estaremos en comunión con ellos a través de cada símbolo que incluimos en las ofrendas que colocamos en nuestras casas.

Celebremos con intención el tradicional Día de Muertos en México, acompañado del Día de Brujas de nuestro vecino gringo pero recordemos que cada día en el que podemos respirar es una ofrenda de la vida hacia nosotros y que debemos agradecer ofreciendo y devolviendo lo mejor de nosotros mismos, sólo así nos recordarán con amor y ganaremos un lugar cuando hayamos alcanzado a nuestros seres queridos en la otra vida.

¡Se los dejo de tarea!


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Número 34 - Octubre 2019
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