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Las pequeñas cosas: enfoque

Jueves, 10 de Enero 2019 - 14:35

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Elizabeth Cruz Ramírez

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El tema central que circula en redes y está presente en todos los medios de comunicación y conversaciones es sin duda, el desabasto de gasolina o el plan vs el huachicoleo (como lo quiera llamar) y más allá de la lectura que nos dan los hechos, de juzgar si es una medida buena o mala por parte del gobierno, nos toca voltear la mirada hacia nosotros mismos y revisar cómo estamos afrontando la situación y qué estamos haciendo para resolverlo.

En redes y en todo el país existe polarización porque unos están en contra y otros a favor, lo cierto es que si en lugar de vernos como contrincantes o empeñarnos en mostrar las debilidades del actual dirigente de México, nos enfocáramos en lo verdaderamente importante, en conjunto se encontrarían mejores estrategias para pasar este trago amargo de la mejor forma posible.

Enfocarse significa dirigir la atención o el interés hacia un asunto o problema desde unos supuestos previos, para tratar de resolverlo acertadamente y eso es justo lo que no es posible hacer en este momento porque la prisa, el estrés y el egoísmo ganan a la hora de “resolver” y ahí es donde radica el problema pues todos piensan en qué hacer pero a nadie se le ocurre “qué no hacer” y es así que las personas están llenando garrafones de agua con gasolina sin detenerse a considerar que el material es inadecuado además de que se contamina el recipiente, las compras de pánico tampoco ayudan en este momento pero en cambio, se podría hacer un uso razonable del auto, hay quienes lo utilizan para trasladarse a distancias muy cortas que pueden recorrer a pie o en bicicleta o incluso, es un buen momento para retomar la organización y compartir el auto con vecinos, compañeros de trabajo o escuela e incluso, con la misma familia porque no me dejará mentir si le digo que en algunos casos, los padres y los hijos viajan en auto propio sin enterarse si quiera a dónde se dirige cada uno.

Tampoco se trata de trivializar un asunto tan relevante, estamos hablando de la escasez de un combustible que permite que las actividades cotidianas se realicen sin problema alguno pero del otro lado de la moneda, también es momento de revisar qué estamos haciendo mal para corregirlo y es ahí en donde empieza la bola de nieve: las personas eligen comprar un auto por la inseguridad en el transporte público y también por las deficiencias del mismo, además de que algunos recorren grandes distancias para llegar a sus centros de trabajo o estudio. Por otro lado, el tráfico intenso impide que se realicen grandes recorridos de un lado a otro, lo cual propicia que cada quien tome su auto y se traslade al punto requerido en lugar de utilizar un solo vehículo y así sucesivamente en una espiral descendiente que parece imposible de revertir.

Las crisis crean oportunidades y/u oportunismo pero también generan solidaridad y empatía cuando nos damos la oportunidad de tomar distancia con el problema para abordarlo desde otro ángulo. El problema de la gasolina es un tema que nos atañe a todos aunque no seamos consumidores directos de tal combustible porque a final de cuentas, nos beneficiamos de él y lo cierto es que nada se resuelve de un día para otro, tendríamos que estar realmente en los zapatos de los que están al frente de la situación para elegir la mejor solución y como eso no es posible, nos toca ver los efectos de sus decisiones, denunciar lo que haya que denunciar, documentar lo necesario y exigir transparencia en lo que sea que estén haciendo o al menos, eso es lo que haría alguien enfocado en la solución y no en el problema, en lugar de difundir fake news o dedicarse a juzgar y criticar sin fundamentos. Se trata de ser proactivos y parte de la solución con ingenio y buena voluntad, algo cierto de lo mucho que circula por la red es que este es también un momento para ver la necesidad del otro y pensar como colectivo, no de forma individualista y egocéntrica porque se trata de un asunto de relevancia nacional e impacto internacional, recordemos que habitamos una nación cuyas problemáticas nos atañen, nos gusten o no y debemos actuar con madurez, empatía y ante todo, sin ser parte de la borregada para evitar el caos, la violencia y el enfrentamiento. Si queremos soluciones y cambios verdaderos, sumemos en lugar de restar.


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