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Las pequeñas cosas: Empatía

Jueves, 11 de Abril 2019 - 13:20

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Elizabeth Cruz Ramírez

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“Mira con los ojos de otro, escucha con los oídos de otro, siente con el corazón de otro.” – Alfred Adler / Médico y psicoterapeuta austriaco.

 

La capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos se llama empatía (según la definición de la Real Academia Española de la Lengua) y aunque parece que es algo del conocimiento común, en realidad, es algo que pocos, muy pocos practican a pesar de ser esencial para llegar a la tolerancia pues en la medida en que se es empático con la circunstancia del otro, es posible ser tolerante; de lo contrario, el conflicto hace su aparición porque sin empatía, la indiferencia y la insensibilidad siembran la semilla de la lucha de poder.

No es posible mostrar empatía sin una escucha activa, comprensión y apoyo emocional, lo cual no implica compartir las opiniones o el punto de vista del interlocutor sino evitar el conflicto o una crisis emocional provocando la ira o el llanto del otro. En un proceso de comunicación asertiva, la empatía se hace presente porque retroalimentamos o somos retroalimentados, mostrando interés en los motivos del otro para llegar a un acuerdo y por eso es parte esencial de la inteligencia emocional.

El contacto visual, la comprensión, el lenguaje no verbal, la entonación, entre otras habilidades influyen en la práctica de la empatía aunque vivimos en tiempos en los que no queda tiempo para ser empático porque como diría Mafalda: lo urgente no deja tiempo para lo importante y por eso las juntas de trabajo se vuelven improductivas: sin llegar a acuerdos, sin cerrar temas con puntos de vista contrarios, sin compartir los mismos conocimientos y sin mostrar el menor gesto de empatía.

¿Qué beneficios nos aporta el desarrollo de la empatía? Entre otros:

  • Disfrutar plenamente de las relaciones sociales pues se puede disentir sin necesidad de llegar a un conflicto
  • Se pueden hacer acuerdos sin necesidad de anular la visión contraria
  • Contribuye al bienestar evitando estados conflictivos
  • Es la antesala para ayudar y compartir con el otro
  • Mejora la imagen
  • Privilegia el respeto
  • Potencializa capacidades de liderazgo, negociación y colaboración

Alcanzar la empatía es tan simple como empezar con una pregunta, por ejemplo: ¿Qué tal tu día hoy? ¿A dónde saliste de vacaciones? ¿Cuál es tu platillo favorito? Etc. En una junta de trabajo, en la que se van a tratar temas considerados “complicados”, es posible relajar el ambiente si quien lidera la reunión empieza con una simple pregunta: ¿Qué tal los trata el clima de hoy? O ¿Cómo les fue de tráfico? Y se da un espacio para que los involucrados relaten sus experiencias para luego, dar inicio a la sesión. La cuestión es que “no hay tiempo”, los asuntos deben ser arreglados al instante, todos deben salir con acuerdos para pasarle el reporte a los jefes y obtener una medalla por cumplimiento aunque las relaciones humanas (y en este caso, laborales) queden como en cuarto de guerra.

Es un buen ejercicio practicar la empatía todos los días, a cada momento: con el conductor del taxi, nuestro jefe, nuestro compañero, el vecino, el conductor de a lado (por cierto, ¿usted saluda a los que encuentra por su camino en el auto o sólo los insulta?), el profesor, el conserje, etc., e incluso, con nosotros mismos porque hay quien tiene por mal hábito juzgarse todo el tiempo o sabotearse o exigirse demasiado y si no es posible ser empático en primera persona, ¿cómo esperamos serlo con los demás?


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Número 29 - Mayo 2019
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