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Las pequeñas cosas: Camino

Viernes, 11 de Octubre 2019 - 11:05

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Elizabeth Cruz Ramírez

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“Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar” – Joan Manuel Serrat / Antonio Machado

Octubre corre como agua entre los dedos entre marchas, homenajes póstumos de celebridades, renuncias de altos funcionarios, etc. y así nos acercamos peligrosamente al fin de año, uno más o uno menos según la perspectiva que se tenga y en cada noticia que leo, miro o escucho confirmo que el mundo es cada vez más caótico pero a la vez, descubro que el mundo siempre ha sido igual por una simple y sencilla razón: está regido por la humanidad que se reproduce a marchas veloces y en gran cantidad, así que somos personas intentando trascender y darle un sentido a nuestra existencia (o al menos, eso parece). Y la cuestión está en centrarse en aquéllas cosas esenciales de la vida o las pequeñas cosas (como el título de este espacio) que suceden a nuestro alrededor y que no tienen repetición.

No hay fórmulas, no hay caminos, no hay recetas mágicas y aunque las hubiera no serían útiles para todos pues “se hace camino al andar” y el sendero que elegimos y las huellas que dejamos son intransferibles. En charla con un amigo entrañable reflexionábamos en torno a lo que el común de las personas llaman o eligen como “vida” o camino a seguir, como por ejemplo nacer, crecer, estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, jubilarse y morir pero y cada instante entre el nacimiento y la muerte marcan una diferencia que a veces nos negamos a ver por miedo a ser o parecer diferentes del resto y no tener el valor para trascender realmente a pesar de esas diferencias pero si profundizamos en el tema ¿Cuánto tiempo desperdiciamos en los diferentes trayectos que realizamos diariamente? Y en esos trayectos ¿sufrimos, disfrutamos, sonreímos o padecemos? Así que, al parecer elegimos los senderos que otros dejan a su paso por comodidad o por temor de “errar el camino” pero si eso sucediera ¿no sería más fácil corregir y volver a empezar que quedarse con ganas de hacer lo que se quiere?

Los caminos no se parecen entre sí, las flores se distinguen unas de otras aunque todo esté relacionado e interconectado por leyes naturales (que por cierto, nos hemos olvidado de seguir) y porque somos seres sociales y ante todo, en vías de aprendizaje y crecimiento así que los errores se corrigen y se asumen las consecuencias pero no significa el fin del mundo a pesar de las guerras, de los presos, de los condenados a muerte, de los homicidas o de los locos. Quizá debemos ser menos tiranos de en primera persona y valorar no solo cada segundo de respiración en esta vida sino los logros, lo que sí nos sale bien, lo que sí ha resultado y dado sus frutos en lugar de centrarnos en los caminos errados, en las faltas o en los fracasos para elegir una vida de pena y sufrimiento.

Nadie sabe que le depara el destino ni conoce el final de su propio camino pero lo más importante es atreverse a dar el primer paso a pesar del temor y de la necesidad de permanecer en la zona de confort.

¡Se los dejo de tarea!


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Número 34 - Octubre 2019
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