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La tecnología y las redes sociales, ¿el pan de cada día?

Miércoles, 20 de Noviembre 2019 - 08:55

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Elizabeth Cruz Garza

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Las redes sociales nos dan la libertad de comunicación con nuestros seres queridos, cuando y donde queramos. Sin embargo, por culpa de ellas un tercio de las personas a nivel mundial se comunica cada vez menos cara a cara con sus seres queridos.

Según un estudio de la firma de Kaspersky Lab, explica que los encuentros para tomarse un café y dialogar serán cada vez más escasos en el futuro.

El documento apunta que las relaciones con la familia, amigos y colegas están cambiando a medida que la gente se comunica menos cara a cara, como resultados de las redes sociales.

Un tercio significativo de las personas admitió que ahora se comunica menos de manera presencial con sus padres (31%), hijos (33%), parejas (23%) y amigos (35%) porque pueden verlos y comunicarse con ellos a través de las redes sociales.

Sin duda, nuestra vida es más fácil, y por qué no decirlo, mejor, gracias a las nuevas tecnologías de comunicación (NTC) y a los dispositivos que nos permiten acceder a Internet y a las redes sociales pero, consideremos que estos avances tienen también aspectos perjudiciales que han dado lugar a la aparición de ciertas patologías psíquicas derivadas de un mal uso de estas tecnologías.

Es obvio que las NTC han modificado el patrón de las relaciones humanas convirtiéndolas en más impersonales y, en cierto modo, más inadecuadas.

Reflexionemos sobre el hecho de que las relaciones interpersonales son un mecanismo de socialización y de supervivencia que surge en el niño a través de sus primeras relaciones familiares, infundiéndole tanto seguridad como inseguridad, aproximación, evitación o incluso ambivalencia.

Una muestra de ello es el vínculo de apego, una figura que evoluciona conforme el niño crece y su personalidad se va configurando, y también un factor fundamental en cómo se establecerán las primeras –y también las futuras– relaciones sociales, así como en el modo en que estas se conservarán y serán manejadas.

El apego es el modo que tiene el individuo de vincularse con el otro. El vínculo de apego proporciona al individuo dos elementos fundamentales de su ser y de su humanidad: la identidad y la pertenencia, es decir, “ser quien soy y no otro” y, al mismo tiempo, “formar parte de un grupo” o una familia, con todos los sistemas en los que esta también participa.

En las relaciones de apego, se adquiere –o no– un código de la intimidad. Este código es muy diferente al código social formal y convencional ya que supone un uso distinto de la mirada, el tacto, el espacio interpersonal, las caricias, los abrazos, los fonemas, las palabras, la expresión de las emociones, etc. En las relaciones de apego se aprende a mirar y ser mirados; tocar y ser tocados; abrazar y ser abrazados; comunicar y compartir emociones; etc.

Si bien las NTC influyen cada vez más en la vida humana, reparemos en que nunca se nos ocurriría pensar que alguien pueda crear un vínculo de apego a una red social, ya que a estas solo se les reconoce la posibilidad de propiciar una interacción rápida y amplia, aunque superficial en lo afectivo entre las personas a las que pone en contacto. Así, la interacción virtual que se mantiene a través de las redes informatizadas, nunca conllevará el esfuerzo de compromiso y responsabilidad que entraña todo vínculo real en la vida real.

Esto explica que el abuso de las NTC pueda generar una dependencia a las mismas pero nunca un vínculo de apego. Es por ello que cuando se interrumpe bruscamente el acceso a estas tecnologías, se produce un “síndrome de abstinencia” que como tal debe ser tratado (igual que sucede en las adicciones a sustancias), mientras que si lo que se interrumpe es un vínculo de apego, las repercusiones no serán las propias de una adicción sino las de un trastorno afectivo que repercutirá en el estado y la maduración emocional del individuo.

El mundo de las redes sociales  parece que nos envuelve a todos y es difícil escapar, aunque proporcionan facilidades en la comunicación al mismo tiempo alteran la naturaleza y la esencia de la misma ya que una interrelación humana basada únicamente en estas tecnologías ocasionaría déficits sociales, afectivos y emocionales.  Las personas tienen que ser más cautelosas con la información que comparten en las redes sociales, esto no solo ayudará a mitigar los peligros en línea, sino evitará daños en nuestras relaciones interpersonales en el mundo no conectado.

 

Referencia

https://www.gestalt-terapia.es/sustituyen-las-redes-sociales-las-relaciones-interpersonales/

 

Contacto

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Número 35 - Noviembre 2019
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