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Estafa emocional

Miércoles, 12 de Febrero 2020 - 10:20

Autor

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Elizabeth Cruz Garza

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@DraElizabethCr1

En general, estamos muy acostumbrados a hablar de estafas económicas, pero también existen las estafas emocionales. Éstas se caracterizan por generar una fuerte sensación de engaño, producida en las relaciones personales, como consecuencia de que se rompen ciertas expectativas. Esto tiene que producir un efecto anímico tal, que la persona se tiene que sentir estafada. Es decir, tiene que sentir que lo que ella creía no era verdad.

Una estafa emocional alude a la manipulación de las acciones de las personas, muchas de ellas vulnerables tanto emocional como psicológicamente. Existen cientos de casos de pérdida de un familiar, una dura separación de pareja, el alejamiento de los hijos, la pérdida de trabajo, en fin, situaciones que empujan a la depresión. La fragilidad y necesidad de contención o evasión de estos sentimientos a veces son aprovechados por manipuladores.

Existe siempre engaño y abuso de confianza por lo que es un concepto mucho más profundo y complejo que nos toca tratar en la estafa emocional. Los estafadores emocionales están en todas partes, por lo que es de vital importancia vivir la vida en un estado de factibilidades o decantarnos por un estado de preferencias.

Generalmente los sentimientos guían muchas de nuestras decisiones, entonces, ¿cómo reconocer una estafa emocional; quiénes la perpetran y por qué?

En la interacción social, los individuos basamos hasta el momento nuestras existencias en función de nuestros complejos y sensaciones: no juzgamos las acciones partiendo de un razonamiento lógico de lo que debe ser; llegamos hasta el extremo de imponer lo que creemos tanto de nosotros como de los demás.

Creer nos lleva a una idea abstracta porque se aleja del hecho confirmado, es un entendimiento que no alcanza a comprobarse, sospechar algo que tal vez es probable sin suficiente fundamento, en resumen, tener por cierto algo que no hemos comprobado o que no se puede demostrar.

Un punto sensible a tratar: ¿se convierte el estafado en cómplice de su estafador? La respuesta es afirmativa. Cuando se niega lo obvio se niega la esencia y entonces todo es falso.

Qué tan verdaderos somos lo determina que tanta empatía hay entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Si estos tres actos están disociados entonces la mentira nace como consecuencia del desbalance del individuo que niega quién es y decide utilizar la escafandra para enmascarar sus intenciones o sus miedos.

Tanto el estafador como el estafado son individuos con una pobre estima emocional. El estafador necesita probarse superior por medio del abuso y el estafado por su falta de amor propio, delega en otros la responsabilidad de sus circunstancias.

Los estafadores emocionales dan señales claras para que puedas reconocerlos: siempre se amparan en la misma actitud o discurso y en la mayoría de los casos no habrá concordancia entre su prédica (lo que dice) y su comportamiento (lo que hace). Sin importar cuan buenos nos podamos sentir o cuan inocentes, nuestras acciones dicen lo que somos realmente.

Un padre tiene la intención de ser un buen guía en la vida de sus hijos, pero ¿lo es? La intención en lo que hacemos desempeña un papel primario en el resultado de nuestras acciones. Si la intención no es bien justificada, los resultados serán errados porque, después de todo, las cosas comienzan como una intención que se materializa.

¿Serán acaso los padres los primeros estafadores emocionales que encontramos en nuestro entorno? Partiendo de que el engaño se sustenta en la manipulación es un hecho con muchas posibilidades de ser comprobable.

Es cierto que voluntariamente confiamos, y aun temiendo al laberinto de lo incierto, gratuitamente depositamos en el estafador (el familiar, el amigo, el empleador, el asociado, la pareja o cónyuge, las autoridades) confianza, cariño, buenos deseos; la energía de vida, etc.

Nuestro punto de partida ahora es el conocimiento de que cualquiera puede convertirse en un posible estafador emocional (incluyéndonos a nosotros mismos); si juzgamos a partir de nuestras emociones y preferencias y no de una exhaustiva observación y concordancia, queda uno en manos de las circunstancias.

Ahora es preciso saber en qué lado o postura nos encontramos, para así desechar todo ego innecesario y prestar más atención a lo que las personas realmente son y no a la mascarada que los demás nos muestran, forjando sentimientos reales que nos escudan de toda manipulación.

Referencia

https://www.enamorando.me/que-es-sentirte-estafado-nivel-emocional/ 

Contacto    

dra.elizabeth.cruzg@gmail.com 

https://www.facebook.com/draelizabeth.cruzgarza.9        

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www.ruizhealytimes.com

 


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