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Escuchar y comprender

Lunes, 25 de Mayo 2020 - 12:25

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Dominique Blaschke

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Queridos amigos lectores, hoy les comparto otra carta más, donde una persona nos hace llegar sus inquietudes. Espero que esto ayude no solamente a los que me envían cartas, sino tambien a quienes las leen junto a mis respuestas. 

La mejor forma de que estemos todos bien es, primero, cuidarse cada uno a sí mismo muy bien, y después, en comunidad ayudarnos siempre los unos a los otros. ¡Juntos somos fuertes y felices!

Esta carta es de una joven mujer que vive en la Ciudad de México:

Buenas tardes. 

Estimada doctora, mi problema no tiene que ver con el coronavirus. Espero que de todas maneras me pueda ayudar.

A veces me da la impresión que lo que siento es depresión.

No es que me tire en la cama y no funcione,  vivo normal y hago mis cosas, pero no tengo ganas de nada, me tengo que obligar a hacer casi todo. Menos comer, eso lo hago con gusto. De hecho sé que uso la comida para sentirme mejor emocionalmente, muchas veces como de más o cosas que no me caen bien.

Pero es como si tuviera encima de mí una nube oscura todo el tiempo. No siento que tenga mucho sentido todo lo que hago. Si de verdad pudiera, me quedaría en cama todo el dia, solo comería y dormiría y vería tele, series y películas, y surfear en internet. Cuando hago eso, soy feliz y estoy tranquila. 

Pero tengo que trabajar, si no, no puedo pagar mis cuentas ni vivir… No tengo hijos ni responsabilidades en ese sentido, solo me tengo que sostener a mí misma, pero salir allá afuera me cuesta trabajo, a veces más, a veces menos.

No por el coronavirus, no tengo miedo de eso. Son los retos de la vida diaria. No quiero hablar de mi profesión, siento que no tiene importancia lo que hago, no hay nada que preferiría hacer, por lo tanto, no tiene que ver con mi trabajo, aunque éste no me gusta especialmente, no sabría qué otra cosa hacer. 

Luego llego a mi casa y no quiero ver a nadie. Sé que debería tener más vida social, que sería más saludable, pero no quiero… Mi familia tampoco es el problema, son buenas personas y los quiero, pero prefiero estar sola. Se preocupan por mí.

Desempeño mi papel en la vida y al mismo tiempo siento como si no estuviera presente, como en un sueño.

Creo que mi problema es que no me apasiono por nada, solo quiero distraerme. Al mismo tiempo siento que la vida se me pasa y yo no la vivo, sé que me estoy perdiendo de mucho, ¿pero cuál es mi lugar en la vida?

 No lo sé.

Mujer.

Querida mujer:

Primero quiero decirle que por supuesto me puede escribir con cualquier inquietud y cualquier tema. Escuchar y comprender no se limita a temas relacionados con el coronavirus, aunque haya surgido a partir de la pandemia.

Lo que quiero brindar aquí es un espacio de comunicación humana, donde surja alivio y curación de temas emocionales. 

Intento crear un espacio donde pueda ser quien es, sin tener que acoplarse a nada, sin esconder nada, pero sin presión de TENER que hablar de todo. Descubrirse a sí misma a su propio ritmo.  

Quiero decirle que nada de lo que usted siente, es incorrecto ni equivocado. 

Que todo puede y debe ser. Como se está usted sintiendo, tiene una razón y vamos a, primero, dejarlo ser, tal y como es. 

No vamos a tratar de cambiar sus sentimientos, ni su forma de ser. ¡En este mismo instante, todo está permitido y TODO recibe un espacio para existir!

¡Quiero decirle que NADA en usted es erróneo o equivocado! 

Tómese tiempo para considerar esta posibilidad:  

Todo lo que usted es y hace, es correcto. 

Dese el tiempo para sentir realmente esto en todo su cuerpo, en todas sus emociones, en sus células. Aplíquelo a todas las áreas de su vida. 

Usted es correcta exactamente como es, en este mismo instante. 

Todo lo que usted hace, o no hace, es correcto. 

Usted no es un error, usted no tiene que ser nada distinto de lo que es.

Como usted es en este mismo instante, es digna de respeto, de amor, de bienestar  y sobre todo: usted es digna de vivir. 

Usted se debe ante todo, a sí misma.

¡Dese tiempo para dejar aflorar este sentimiento de libertad!  Usted es libre y puede hacer lo que sea que usted quiere, o no hacer nada. Usted decide en cada momento.

Comprendo que usted, como la mayoría de las personas, debe ir a trabajar para hacer pagos y comprar comida, y puede seguirlo haciendo. Como usted dijo: el trabajo no es su problema. 

Pero hablo de algo más profundo aquí. Hablo de que usted se dé permiso de existir, de ocupar un espacio aquí en la tierra. Olvide todo lo que quizás haya leído o escuchado de lo que debería hacer, ser o sentir. 

Le propongo un pequeño ejercicio. Mañana, cuando inicie su dia, trate de poner atención a sus pensamientos, desde que abre los ojos. Solo observarlos, no digo que los cambie. 

Después, durante ese dia, en cualquier momento en que algo le moleste o desagrade, ya sea de sí misma, o de otras personas o de su entorno, una situación o lo que sea,  tómelo y acéptelo, tal cual. 

No trate de cambiarlo, solo tómelo y valide su existencia. Puede decir en su mente algo así como: “Te veo y te tomo como eres, tienes derecho a existir, estas en mi vida, por lo tanto eres parte de mí.” 

No haga por lo pronto nada más, y después me cuenta cómo se sintió. 

Espero, si usted lo decide, su próxima carta. 

Aquí estaré para escucharla. 

Saludos, 

Dominique Blaschke

escucharycomprender@yahoo.com

 


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Número 35 - Noviembre 2019
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