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Corrupción moral: la madre de todas las corrupciones

Miércoles, 05 de Febrero 2020 - 12:20

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Elizabeth Cruz Garza

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Algunas personas son especialmente respetadas porque mantienen un comportamiento ejemplar o bien porque destacan por la conexión entre lo que dicen y lo que hacen. Estos individuos pueden convertirse en una autoridad moral para las personas que le rodean y para el conjunto de la sociedad.

La autoridad moral, en el lenguaje ético o político, se refiere al estatus de ser respetado por su trayectoria moral y seguir y defender un estándar de justicia o de bondad reconocido universalmente.

Alguien con autoridad moral es quien se compromete con sus ideas y valores hasta sus últimas consecuencias, es una persona que intenta ser coherente y en consecuencia, no expresa contradicciones entre lo que hace y lo que dice. 

En la mayoría de ámbitos profesionales existen  uno o varios jefes ejercen el poder y, en consecuencia tienen una cierta autoridad sobre sus subordinados. Esto no quiere decir que el máximo responsable de una empresa o entidad tenga autoridad moral, pues esta condición no depende de la escala jerárquica sino de las cualidades humanas del individuo.

Un individuo corrupto, hipócrita y sin principios puede llegar a tener éxito en su vida personal y profesional, pero no tendría sentido que fuera considerado un referente moral.

La corrupción moral es la fuente de todas las otras corrupciones, cuya raíz está en la formación de los valores humanos y sociales.

El responsable de este desquiciamiento universal que vive la humanidad, es la inclinación a utilizar lo que se denomina la “línea de menor resistencia”, que provoca apetito ansioso y excesivo de acumular poder y riquezas en el menor tiempo posible, aunque haya que perjudicar a alguien. Es una depravación moral.

Se inicia cuando los padres en la etapa formativa no educan valores, creando personas carentes de respeto, honestidad, justicia, integridad, lealtad, etc., que luego definirán equivocadamente su actitud frente a la vida; de esa manera la sociedad se va insertando dentro de patrones de corrupción. 

Luchar y erradicar la corrupción es de exclusiva incumbencia de cada uno de nosotros, no de toda la sociedad. La corrupción desaparecerá cuando los hombres seamos dirigidos desde nuestro espíritu, y no desde el cuerpo y sus deseos.

La ética y  la moral tienen en común el ocuparse de nuestro comportamiento y accionar en el sentido de calificar si nuestras costumbres son correctas o incorrectas, buenas o malas. Mientras la moral se ocupa de dictar normas de conducta, la ética respalda y fundamenta con valores morales esas normas que guían el comportamiento humano. 

Sin embargo en la práctica cotidiana, el propósito de la moral y ética es similar, ya que ambas constituyen la base que será la guía de la conducta humana, determinando su modo de comportamiento en la sociedad.

La formación del individuo desde el núcleo familiar es de vital importancia para mantener una cultura sana en la sociedad, y así erradicar la corrupción moral que es la madre de todas las corrupciones. 

Se necesita un cambio de mentalidad y volver a los principios morales  que en el paso del tiempo se han perdido, y que han sido reemplazados por nuevos estilos de vida que han dejado en decadencia la autoridad moral que tanto se necesita en nuestros días. 

Referencias

https://www.eluniverso.com/opinion/2015/12/06/nota/5280579/corrupcion-moral

https://www.definicionabc.com/social/autoridad-moral.php

https://www.ccpcusco.org/actualidad/articulos/fortalecimiento-de-los-val...

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