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Blue Monday

Viernes, 22 de Enero 2016 - 16:30

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Federico Cabrera

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¡Felicidades!

Acaba de conmemorarse “El Día “T”, el Blue Monday el día más triste del año (El tercer lunes de enero) ¡Voooy!

¡Díganmelo a mí! Aquellos sádicos de mi escuela primaria,  me entregaban las “calificaciones” ¡cada lunes! Yo, al igual que todo “el pequeño gobernador” que todos llevamos dentro, quedaba reprobado y muy, pero muy por debajo de lo esperado. Corrupto hasta las cachas. Jamás respondí a las esperanzas y esfuerzos apostados en mí favor. Infancia, NO es destino: ¡Es tragedia!

Pero ya ni pa’qué apurarnos. Lo hecho, hecho estuvo. Y hoy sólo me queda el consuelo de compartir con Ustedes algunos de mis “anti-depresivos”.

Agárrenlo con teikirisi y suavecito, porque igual y hasta les sirve:   

¿Alguna vez has sentido la necesidad imperiosa de decirle a alguien lo que sientes o lo que piensas?
¿Alguna vez has sentido la asfixia por no poder sacar ante otra persona lo que te ahoga?
¿Alguna vez has experimentado las ansias porque alguien te comprenda?
¿Alguna vez has sentido la falta de que alguien te acompañe, aunque tengas su compañía?
¿Alguna vez has querido que alguien te escuche, sin necesidad de que te oiga?
¿Alguna vez has sentido la presencia de alguien, sin que necesariamente tenga que estar presente?
¿Alguna vez haz has soñado con un amigo o amiga "secretos" que no te juzguen; sólo que te consideren aunque no necesariamente te entiendan?
¿Alguna vez te has identificado con alguien, aunque no se identifiquen, mientras contemplan sus mutuas diferencias?  
¿Alguna vez has esperado que alguien sienta lo mismo que tú; con la certeza de que "nadie" puede sentir en alma ajena, y que la dicha, el dolor y hasta el orgasmo, son “intransferiblemente íntimos y personales”?
¿Alguna vez te has regocijado al sentir la plenitud de dar y entregarte?¿Alguna vez has experimentado el mayor de los placeres al provocar el gozo ajeno?
¿Alguna vez te ha dolido el dolor ajeno, más que el propio?
¿Alguna vez has sentido que sólo tú estás sintiendo lo que sientes, con la convicción de que "nadie" tiene porqué vivir lo mismo que tú?
¿Alguna vez has pretendido que la otra persona te vea, cuando sabes que está mirando hacia otra parte?
¿Alguna vez has querido contar con alguien quien sepa "todas tus cosas" con la confianza de que "nadie más" las sabrá jamás?
¿Alguna vez has necesitado contar con alguien en quién confiar plenamente, con sensación de que jamás te traicionará?
¿Alguna vez has sentido "la verdadera compañía, complicidad, identificación, confianza y plenitud" para fundirte con alguien, como si fuesen un solo Ser..?

Si de repente respondiste que sí, ¡BINGO!

¡Ya te encontraste con quien debías!

Tal vez no el mejor amigo o amiga;  No la mejor "pareja", ni mejor "amante".

Tampoco el mejor de los consanguíneos o familiares. Sencillamente, diste con alguien que más o menos cubre las expectativas con las que la mayoría soñamos.

Pero más que “encontrarse” con alguien o aún, con nosotros mismos, la maravilla consiste en descubrir que coincidimos con quienes debíamos.

Y ¡siempre! para bien. Nunca para mal.

Hasta el peor de los encuentros, es un gran hallazgo.

Así, algunos de los postulados de la filosofía hinduista se cumplen: 

"Lo que sucede, es porque así debía de haber sucedido"
"La Persona que llega, es la persona adecuada"
"Lo que comienza, comienza"
"Lo que termina, termina"
 

Y la Paz, ¡Es la Paz!

(Nota: No soy hinduista ni me creo Gurú. Soy aspirante a ser –lo que en el catolicismo se considera- un “pecador estándar”, ¡muy por debajo de la medianía!)

Como decimos entre los “Viene-Viene”: ¡Sólo desde la banqueta se puede ver bien…! “Lo esencial”, ¡Es invisible para quien maneja!

(Aplican restricciones: Nuevos modelos con “parking-pilot” quedan excluidos. Consulte a su concesionario; quien puede explicarle el Manual del Propietario)

¡El golpe avisa! ¡Aguas, aguas!¡Houston…Houston, lo perdimos!

Shalom!



Número 29 - Mayo 2019
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