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Almanaque

Martes, 27 de Diciembre 2016 - 15:00

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Elizabeth Cruz Ramírez

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El recuento de los daños para el año 2016 tiene de todo un poco y los diversos medios de comunicación nacionales e internacionales se encargarán de entregarnos su resumen anual aunque a decir verdad, los sucesos que directa o indirectamente vivimos los mexicanos en su mayoría, no han sido gratos.

Pareciera entonces que es difícil mantener esperanzas de una mejor calidad de vida y lo que es más: mantenerse con vida en medio de tanta violencia, caos, corrupción, inseguridad y una larga lista de males que aquejan a la sociedad por todos los rincones del mundo; sin embargo, es necesario encontrarle un sentido a la vida para seguir adelante a pesar de las adversidades.

El espíritu de la Navidad y la magia del Año Nuevo nos llenan de un optimismo que llevado al extremo puede ser más negativo que positivo pues no basta con tener buenas intenciones para alcanzar nuestros propósitos más nobles ni tampoco debemos cegarnos a la realidad pues cada vez enfrentamos nuevos retos y en ese sentido, lo que hoy es noticia mañana es parte de la historia pero más allá del hecho noticioso, ¿cuáles son los efectos colaterales a nivel personal y qué hacemos para disminuir su impacto?

Por ejemplo, 2016 fue el año de altos índices de contaminación en la Ciudad de México, iniciativas van y vienen y el problema no se ha resuelto de raíz pues la cantidad de automóviles crece cada día más, además de que no se regulan los horarios para la circulación de transporte de carga o de actividades como bacheo, poda de árboles, reparaciones, etc. Otro tema relevante pero metido bajo la alfombra es el de la presencia del crimen organizado en la ciudad, prueba de ello son los cobros de uso de piso en diversas zonas restauranteras y comerciales (Roma, Condesa, Coyoacán y San Ángel por mencionar algunas). De la contaminación a la inseguridad pasamos también por el problema de transporte público y las demandas del gremio taxista que se pasó el año en franco pleito con la empresa UBER y todos los que han decidido unirse a sus filas como conductores de taxis particulares.

En el ámbito mundial no es posible cerrar los ojos a la guerra en Siria que ha cobrado tantas vidas y que está causando un verdadero problema de inmigración (entre otras consecuencias) pero el colmo ha sido el asesinato del Embajador Ruso en Turquía, Andrei Karlov sin olvidar los videos que se volvieron virales por la situación en Alepo. En territorio más cercano, el impacto de noticias como la designación de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos, representa un clima de total incertidumbre para México y no olvidemos el virus del Zika, el terremoto y tsunami en Japón y un largo etcétera que podremos consultar en breve como parte del histórico 2016.

De tal forma que el paso de la humanidad por el planeta tierra termina como parte de un almanaque (palabra del árabe hispánico almanáh “calendario” y este del árabe clásico munah “alto de caravana”, porque los pueblos semíticos comparaban los astros y sus posiciones con camellos en ruta / Publicación anual que recoge datos, noticas o escritos de diverso carácter según el Diccionario de la Real Academia Española) pero todos esos acontecimientos juntos ¿pasan de largo? ¿aprendemos algo de ellos? Y en ese sentido como parte de la antesala para el 2017 ¿estamos preparados para recibir un año que empieza con saldo deudor? Parece ser que no hemos aprendido de las experiencias (y para muestra, basta un botón como la reciente y trágica explosión en Tultepec) pues lejos de avanzar y evolucionar pareciera que vamos como los cangrejos: hacia atrás y no precisamente para impulsarnos hacia adelante (como las flechas) sino que estamos presenciando un mundo que parece ir en picada o como diría Mafalda: ¡CUIDADO! Irresponsables trabajando aunque en realidad parece que además de no tomarse su papel en serio y no trabajar, pertenecen a otra especie porque no muestran ni un poco de interés y consideración por la humanidad.

Quizá la época Navideña y lo que ello implica en su sentido religioso y espiritual hoy nos pille absortos en una actitud al más puro estilo Grinch pero también es un buen momento (y un gran pretexto) para revisar lo que pasa con cada uno y hacer uso de nuestras fortalezas para lo que está por venir; entretanto, disfrute (a su manera) de este periodo que permite el descanso, la convivencia familiar, el disfrute y la buena comida.

¡Felices Fiestas!


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