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vecindad

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Cartas a Tora CLV

Querida Tora:

Hay una señora, la del 18, que hace muchos años vive en la vecindad. Tiene un hijo como de 11 ó 12 años, y siempre se ha llevado muy bien con todos los vecinos. El niño también; es cuatísimo de todos los de su edad.

 Pues un día llegó una señora a su casa. Pero venía en muy malas condiciones: la ropa rota, despeinada, que apenas lograba aguantar el llanto, y tocó a su vivienda. Las otras viejas se la quedaron mirando, y querían saber quién era y qué quería. La del 18 abrió, hizo muchos aspavientos al ver en qué estado se hallaba, y la hizo pasar. Todas pegaron las orejas a las ventanas para enterarse de quién era, qué quería, por qué estaba así, pero no lograron oir nada porque hablaron, y hasta lloraron, en voz muy baja. Yo me metí por la azotehuela con  la misma intención (No creas que soy chismoso; soy investigador), pero nada más oí que un mal hombre la había llevado a  ese estado y que había sufrido mucho. Lo que me extrañó, y te lo digo aquí en confianza, es que la señora está bastante ponchada (en el buen sentido de la palabra, o sea, fuerte y robusta, no desinflada), y me extraña que no haya sabido defenderse.

La señora se quedó a vivir en el 18, y no tardó en hacerse amiga  de todas las viejas (que, aquí entre nos, seguían muertas de curiosidad). El niño del 18 parecía muy contento; y un día, sin venir a cuento, le dijo a su amigo del 21 “Esa señora es mi papá”. El del 21 no supo qué pensar, y se lo contó a su mamá; ella, a su esposo; y éste, en la primera oportunidad que tuvo de ir a la cantina (Esa misma noche), les dijo a los cuates que el papá del niño del 18 era maricón. La noticia corrió como arte de magia, y la cosa llegó a tal grado quedo que la señora del 18 reunió a sus amigas y les dijo: “Sí, era mi marido; pero un día se dió cuenta de que era una mujer encerrada en un cuerpo de hombre, y se quitó lo que le sobraba y se puso lo que le faltaba”.

¡Hubieras oído todo lo que dijeron! Pero con  el tiempo la cosa se calmó, y las viejas (que se las dan de muy modernas), la aceptaron como una vecina más, y se llevaban “de a cuartos” con ella. Todos, menos el señor del 21, que es muy broncudo. Y resulta que un día que su mujer se iba al mercado con  la susodicha (me gusta esta palabra. Búscala en el diccionario) se le subió el machismo a la cabeza, y dijo que “aunque se hubiera quitado eso, no iba a tolerar que se tomara esas confiancitas con su mujer”, y le arreó una patada en donde ya no tenía nada. A la señora le dolió igualito que si todavía lo tuviera, y en cuanto se repuso le correspondió con igual fineza. Total, que empezaron a pelear; el niño del 18 entró a defender a su papá, y el del 21 al suyo; luego llegaron sus amiguitos, y se repartieron en dos bandos iguales; las señoras también intervinieron, y si los señores no lo hicieron fue porque “ya se iban a trabajar y no tenían tiempo”.

Total, ese día el Seguro Vecinal trabajó poniendo fomentos calientes y administrando aspirinas. Pero los odios que el incidente levantó no podían curarse con chiquiadores de ruda. Y tras unos días de gritos y amenazas, la señora del 18, su marido y su hijo se fueron de la vecindad. Con eso volvió la calma. Aunque muchas de las viejas los extrañaron, porque decían que la señora que era señor tenía una conversación muy agradable y que les contaba cosas que ellas nunca habían oído, y que qué lástima que el viejo del 21 fuera tan atrabancado. Y el muchacho del 21 se quedó sin su amigo del alma.

         Para que veas cómo se las gastan estos humanos.

         Bueno, cuídate. Y salúdame a tu mamá, que hace mucho tiempo no sé de ella. Supongo que sigue pareciéndose a mis vecinos, ¿verdad?

         Te quiere

Cocatú

Fecha: 
Viernes, 08 de Noviembre 2019 - 10:35
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1
Fecha B: 
Viernes, 08 de Noviembre 2019 - 12:50
Fecha C: 
Sábado, 09 de Noviembre 2019 - 01:50
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Cartas a Tora CXLI

Querida Tora:

El portero anda que no lo calienta ni el sol. Por lo de los baños. Otra vez. Resulta que un día empezó a oler mal la vecindad, y los vecinos a quejarse. Pero, como siempre, no les hizo caso. Hasta que la peste se hizo insoportable, y fue una comisión (De cerca de 100 vecinos) a exigir que los atendiera. Pero el portero estaba con la Flor (Y su prima), y aquello le cayó  muy mal. Pero tuvo que salir a “atenderlos”; y antes de escuchar sus demandas, dijo: “Vamos a acabar con el mal de raíz. ¡Se clausuran los baños hasta nueva orden!” Se encerró en la portería y no volvió a salir.

Los vecinos se fueron, pero al día siguiente quisieron usar los  baños (Los que les tocaba ese día, claro), y se encontraron que estaban cerrados. Se metieron por la fuerza, y armaron un escándalo tal que esa misma tarde el portero instaló una ametralladora en la puerta, y dio al guarura orden de disparar a quien se quisiera meter por la fuerza. La ametralladora era de agua; pero a nadie le gusta bañarse cuando no le toca. Solo a los niños, que se divirtieron mucho jugando a las guerritas con los guaruras.

Luego, el portero cerró el King´s “por remodelación” (Acuérdate que es el dueño oculto de la fonda), y amplió los baños. Los vecinos tuvieron que ir a fondas más lejanas y empezaron a correr rumores de motines en la vecindad. Pero antes de que pusieran manos a la obra, el King´s re-abrió, con una oferta de “Gorditas de Indianapolis con Salsa Macha”. Y como nadie sabía lo que era eso, los vecinos acudieron en masa a comer y a lo demás. Pero la oferta duró tres días; y al cabo de ese tiempo, los precios volvieron a la normalidad.

Mentira. Los precios habían subido un 20-25%. Pero la salsa Macha estaba muy buena, y los vecinos siguieron yendo… Hasta que el chavo del 7 les abrió los ojos. Pero le contestaron que no podían hacer nada, que necesitaban usar esos baños. Y el chavo, que había amanecido belicoso porque una chava le dijo que no la noche anterior, afirmó que tenían que emprender una acción contra los abusos del portero, pues este no podía  clausurar los baños por sus pistolas. Le dijeron que no eran pistolas, que era ametralladora… pero el chavo no se dejó enredar en una discusión inútil y les dijo que era imprescindible contestar a las agresiones del portero con la misma moneda. Eso de la moneda no les gustó, porque todos andan “descapitalizados” (Pero les alcanza para las Gorditas de Indianapolis), y al chavo le costó mucho trabajo hacerles entender lo que quería. Pero lo logró.

Total, que el día siguiente nadie fue al King¨s. El portero se hizo el desentendido; pero en el fondo estaba preocupado, porque tampoco hubo intentos de asaltar los baños de la vecindad. Anduvo dando vueltas por los patios, pero no pudo oir nada anormal; y se fue a dormir, inquieto. Y ni siquiera quiso recibir a la Flor (Ni a su prima).

¿Sabes lo que pasó? Que ese día todos los vecinos, puestos de acuerdo por el chavo del 7, usaron cubetas. Y en la noche las fueron a dejar todas a la puerta de la portería. De modo que los despertó la peste que el portero había querido ignorar. El portero pidió a los vecinos que “se llevaran sus porquerías”. Pero ellos contestaron que no, y que todos los días iban a hacer lo mismo, hasta que les resolviera el problema.

Entonces, él les pidió dinero para arreglar los baños y para pagarle al camión de la basura para que se llevara los “regalitos” que le habían  dejado. Pero ellos se negaron categóricamente; y le dijeron que si no los atendía, tomarían como baño las ventanas de la portería. Y el 37, que es muy aventado, se sentó en  la ventana de la cocina para poner en acción la amenaza. Y el portero tuvo que claudicar. El le pagó al camión de la basura para que se llevara todas las cubetas, y prometió arreglar los baños “en cuanto se pudiera”.

No era la solución del problema “pero peor es nada”, dijeron. Y se conformaron con los turnos para usar los baños (Al fin que ya estaban acostumbrados), y con que le pagara a dos mujeres para lavarlos perfectamente (Eso de perfectamente es un decir, “pero peor es nada”).

El portero está furioso por la inversión que hizo en el King´s, pero confía en que las Gorditas de Indianapolis se sigan vendiendo bien, “y a ver qué otra cosa se le ocurre”. En cuanto a la ametralladora, la guardó por si la volvía a necesitar. Y como esa noche la Flor no pudo venir porque tenía un “show”, la señora del 38 bajó “a ver la televisión con él, porque tampoco era cosa de echárselo de enemigo”.

El chavo del 7 está feliz por el coraje que le encajó, y ya está buscando alguna otra cosa que hacerle.

Y los vecinos, por lo menos, quedaron igual que antes.

Te quiere

Cocatú

Fecha: 
Viernes, 26 de Julio 2019 - 13:15
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1
Fecha B: 
Viernes, 26 de Julio 2019 - 15:30
Fecha C: 
Sábado, 27 de Julio 2019 - 04:30
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Cartas a Tora CXL

Querida Tora:

Hubieras visto el borlote que se armó en la vecindad por un suceso pequeño, pero que tuvo muchas consecuencias. Casi diría que fue un acto político de gran envergadura.

¿Te acuerdas que por el hoyo del patio los vecinos tienen que emplear las escaleras para pasar de un lado a otro? Y como hay mucho tránsito en las mañanas, a las horas punta, el portero hizo que unas escaleras fueran de bajada y otras de subida. Pero hay algunos vecinos que no siguen esa norma. Especialmente la muchacha del 46, que llegó hace poco. Siempre se le hace tarde para trabajar, y para ganar tiempo baja por la escalera de subida, atropellando a todo el mundo mientras se peina o se pinta los labios o se pone “spray”,. El otro día roció con “spray” al del 18, y se le pegaron las pestañas en tal forma que no pudo abrir los ojos en todo el día.

Así que los vecinos fueron a quejarse con el portero, y este ordenó a sus guaruras que no le permitieran a la muchacha bajar por ahí. Pero cuando ella se enteró, fue a ver al portero; y yo no sé lo que le dijo, que le dio permiso de usar la escalera como quisiera y cuando quisiera. Entonces los vecinos se enojaron, y protestaron.

¿Te acuerdas de la gorda aquella que bajó cien kilos para casarse? Pues como ya se casó, los volvió a subir. Y los vecinos la sentaron en el rellano de la escalera, con lo que nadie puede pasar. Además, pusieron carteles protestando por “el favoritismo del portero hacia una recién llegada”; tocaron pitos y tambores, y armaron tal escándalo que el gendarme de la esquina vino a ver qué pasaba; pero no pudo hacer nada, porque todo el problema era que nadie podía usar la escalera y tenía que dar la vuela hasta la otra.

Lo peor fue cuando el portero quiso subir a la enfermería. Resulta que la Flor lo dejó plantado ese día, y entonces él quiso subir a que la enfermera le diera “cuidados paliativos”, pero los vecinos no le permitieron pasar. El portero decía quera era urgente, que se sentía “a las puertas de la muerte” por la falta de esos cuidados; pero los vecinos no transigieron. Entonces, el portero mandó a sus guaruras que los atacaran; y los muchachos se lanzaron contra ellos blandiendo los puños (Porque no tienen más armas); pero los vecinos contestaron con los pies, y los hicieron rodar escalera abajo. Entonces, el portero alegó que tenían que subir todos a atender sus heridas; pero los vecinos, firmes en su posición. El portero ordenó que conectaran una manguera y les echaran agua, y tampoco. Con fuego no se atrevió a atacarlos, “no le fueran a  quemar las pestañas a él y a sus guaruras”.

Para la noche, los ánimos se habían  caldeado a tal punto que el portero  empezó a pedir pistolas prestadas, con balas de verdad. Pero la situación se resolvió por sí sola. ¿Y sabes cómo? La muchacha llegó algo tarde, en coche con chofer, y anunció que se iba, porque había conseguido un departamento “más bonito y que le iba a costar mucho menos” (Menos que nada, porque ella no lo iba a pagar); y un rato después salió con sus maletas y se fue en el coche.

La manifestación se resolvió por sí sola, y el portero pudo subir a recibir sus “cuidados paliativos”. Pero resultó que la enfermera tenía un compromiso esa noche, y había salido (Como muchos otros vecinos) brincando por la azotea a las vecindades de al lado, y el portero se quedó con un palmo de narices (Que de por sí las tiene bastante prominentes). A los muchachos los curaron los mismos vecinos, pues ya han establecido con ellos relaciones bastante cordiales. El único perjudicado fue el portero, que tuvo que pagar en el hotel de la equina para recibir sus cuidados paliativos (La frase se hizo famosa en la vecindad, y a cada rato se la andan diciendo unos a otros).

Yo quedé muy contento al ver que, por primera vez, los vecinos se alzaron para exigir sus derechos; y los supieron defender. Ojalá la próxima vez sea por algo que valga más la pena.

Te quiere

Cocatú

Fecha: 
Viernes, 19 de Julio 2019 - 13:10
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1
Fecha B: 
Viernes, 19 de Julio 2019 - 15:25
Fecha C: 
Sábado, 20 de Julio 2019 - 04:25
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Cartas a Tora CXII

Querida Tora:

            El otro día llegó un  inquilino nuevo, y desde el primer momento causó sensación. ¿Sabes por qué? Porque nadie sabía si era hombre o mujer (Yo tampoco lo sé, pero a mi no me importa). Fueron los vecinos a preguntarle al portero, pero éste les dijo que a él sólo le importa que pague su renta puntualmente y que se llama Guadalupe. Pero Guadalupe es nombre de mujer y también de hombre (Pero más de mujer, por aquello de la Virgen).

            Viste pantalones (Puede ser hombre o mujer) y una  sudadera o playera grande (Lo mismo), y siempre de color verde (Eso no indica nada) ¿El pelo? Más largo que muchas mujeres y más corto que muchos hombres. ¿Maquillaje? Eso se discute mucho, y hasta les preguntaron a los del 41su opinión. Los muchachos dijeron que quién sabe, que no se le notaba nada, pero que ahora había verdaderas maravillas en afeites de todo tipo; que la cara igual podía ser de una mujer tosca o de un hombre blandito, y eso no significaba nada. ¿Curvatura del cuerpo? La ropa no deja adivinar más que el ángulo del codo, que combina igual con los genitales masculinos que con los femeninos.

            Lo único que quedaba era verlo (O verla) desnudo (O desnuda). Mira, para no estar escribiendo en masculino y luego en femenino voy a escribir en neutro, porque me choca estar usando tantas palabras. ¿Pero cómo lo iban a lograr? ¿Por las buenas? ¿Pidiéndole que se bajara los pantalones? ¿O bajándoselos cuando estuviera descuidado (Aquí entre nos, te diré que nunca está descuidado, y se fija en quién camina detrás él o a su lado, como si temiera algo). Ya tuvieron un problema similar, ¿te acuerdas? Cuando llegaron unas japonesitas y quisieron averiguar si de veras tenían el mono atravesado. Inventaron muchas cosas para verlas, y quedaron siempre en ridículo. Ahora no podían emplear los mismos métodos de esa vez. Tenían que ser más inteligentes.

            A los del 12 se les ocurrió  colgar a uno de sus hijos pasándole una cuerda por las axilas y descolgarlo hasta la puerta de su baño. Esperaron pacientemente a que el individuo ese se fuera a bañar (Tuvieron que esperar varios días). Por fin, un sábado se presentó la ocasión y empezaron a descolgarlo. Pero el chamaco no pudo evitar que el peso lo venciera, y empezó a escurrirse por el lazo, de modo que la cuerda le subió los brazos y amenazaba con llegarle el cuello,. A ruegos (Y manazos) de la atribulada madre, el padre lo subió y se les frustró el método.

            Otro sábado descolgaron un teléfono celular en modo de video, pensando que al no tener cuello el teléfono no habría ningún problema. Pero sí lo hubo, porque la ventana estaba  cerrada. Ya desesperados, los vecinos movieron la reata para que el teléfono se columpiara y luego rompiera el vidrio de la ventana (Ya no les importaban las consecuencias) y filmara al señor de verde. Pero calcularon mal, y el teléfono entró por la ventana del vecino de enfrente y filmó a su ocupante en amigable coloquio con una de las muchachas del hotel (No quiso pagar el cuarto, y se la llevó a su vivienda).

            El señor-señora (Lo que más te guste) se dió cuenta de lo que pretendían, se enojó y se fue de la vecindad, dejándolos con un palmo de narices (¿Por qué se dirá así? ¿Qué tienen que ver las narices con una desilusión, por violenta que ésta sea?)

            El que salió ganando fue el señor del 12, que vió la oportunidad de hacer un negocio, y le vendió el video al que se llevó a la muchacha a su vivienda, diciéndole que si no se lo compraba se lo entregaría a su esposa (Esa señora tiene un genio espantoso, y no quiero imaginar lo que le haría al marido).

            Yo vi todo desde la azotea y, a diferencia de los vecinos, sí logré ver al señor-señora desnudo. Pero no voy a decirte lo que era, porque es pura curiosidad malsana. Y, además, no te importa. Perdóname que lo diga con esas palabras, pero es la verdad. Y, por encima de todo, yo quiero protegerte de todas las cosas feas que tiene la vida.

Te quiere

Cocatú

Fecha: 
Viernes, 14 de Diciembre 2018 - 10:20
Redes sociales: 
0
Fecha B: 
Viernes, 14 de Diciembre 2018 - 12:35
Fecha C: 
Sábado, 15 de Diciembre 2018 - 01:35