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Un Mundo Raro

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Dueños del Paraíso: El Narco se pone retro

Cuando pareciera que en el terreno del entretenimiento no hay nada nuevo qué aportar, la nostalgia suele ser un buen recurso.

Lo vemos constantemente en la industria musical y en el cine, donde la fórmula de actualizar viejos éxitos o realizar “remakes” de películas exitosas ha sido una estrategia recurrente para atraer a las nuevas audiencias. Fórmulas repetidamente probadas con nuevos envoltorios…

En el campo de las telenovelas, que otrora fuera uno de los puntos fuertes del monopolio televisivo mexicano, parece ser que la creatividad ya quedó agotada desde hace varios años. Es por ello que ahora me ha llamado la atención la estrategia seguida por Telemundo Studios Miami para tratar de innovar: aprovechar la coyuntura de un tema de moda para mezclarlo con elementos de nostalgia y crear así un producto nuevo.

“Dueños del Paraíso” es una telenovela producida en el vecino país del norte que entremezcla dos elementos interesantes: por un lado, el reciente auge del género de las “narco-novelas”, es decir, melodramas donde los protagonistas son narcotraficantes o sostienen romances con ellos (verbigracia “El Señor de los Cielos” o “Las Muñecas de la Mafia”), con un atractivo adicional: se encuentra ambientada a finales de la década de los 70.

Se trata de una historia que hasta cierto modo entra en los clichés tradicionales de la telenovela latinoamericana. Su protagonista, Anastasia Cardona (interpretada por la mexicana Kate del Castillo) es una mujer de origen humilde, que logra ascender económicamente al casarse con un narcotraficante. Sin embargo, dicha unión marca su destino, al ser víctima de la violencia y las venganzas entre bandos rivales. Tras la muerte de su marido, Anastasia decide abrirse paso en el mundo del tráfico de cocaína al precio que sea.

La producción cuenta con un reparto internacional, con actores y actrices conocidos ampliamente en distintos países altamente consumidores de teledramas: México, Chile y Venezuela. Su reciente distribución a través de la plataforma digital Netflix amplió su penetración a otros mercados.

A pesar de que la historia podría parecer repetitiva, es de reconocer el esfuerzo de la producción en lo referente a la ambientación de época: vestuario, peinados, mobiliario y vehículos que reflejan con veracidad la época. La producción cuenta con varias tomas en exteriores, que seguramente requirieron de trabajo adicional.

Para el público adulto, resulta particularmente interesante adentrarse en la idea de cómo se movía el mundo de la delincuencia organizada antes de la era de la internet, los teléfonos celulares y las redes sociales. Millones de años luz separan a los imaginarios traficantes que aparecen en esta serie de la subcultura de los “narco juniors” mexicanos que presumen sus lujos y excesos en Twitter o Instagram.

¿Qué otras temáticas valdría la pena recrear en ambientes retro?

Podrían ser ideas maravillosas para nuevos proyectos.

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SOUNDTRACK PARA LA LECTURA

Lucía Adúriz Bravo (Argentina) “Dueños del Paraíso”

 

Hector Lavoe (Puerto Rico) “Juanito Alimaña” 

 

Two Man Sound (Bélgica) “Capital Tropical” 

 

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Jueves, 27 de Agosto 2015 - 16:30
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El asalto del cine “Gangsta”

Desconozco si será producto de una casualidad, o una muy bien pensada estrategia de mercado, pero resulta que en nuestro país prácticamente coincidieron los estrenos de dos películas que abordan, desde distintas ópticas, una temática similar: el mundo del rap, el hip hop y la sub cultura urbana.

“Los Jefes” es el título de la primera de estas cintas; una producción mexicana dirigida y coescrita por Jesús “Chiva” Rodríguez es una historia que retrata de manera cruda y directa el submundo del narcomenudeo y la delincuencia organizada, teniendo como escenario la zona suburbana de la ciudad de Monterrey, Nuevo León, donde movimientos musicales como la cumbia colombiana y los narcocorridos compiten en simpatizantes con el hip-hop, el rap y el freestyle en español, teniendo como sus principales exponentes a la banda regia Cartel de Santa, cuyos integrantes protagonizan esta pieza de ficción. 

El barrio bravo de Santa Catarina y la música de hip-hop sirven como escenario y referente para esta historia, que brinda un repaso al entorno de arrogancia, violencia y adrenalina que envuelve el complejo universo del tráfico de drogas, donde consumidores y traficantes se entremezclan en una angustiosa vorágine. Por momentos la película parece más una apología que un retrato del ambiente pesado en el que se desenvuelven los integrantes del Cartel de Santa y sus seguidores.

Cabe recordar que MC Babo, el líder de esta agrupación ha señalado que más allá del grupo, Cartel de Santa es una comunidad que aglutina a tatuadores, graffiteros y todo tipo de artistas urbanos que comparten el mismo origen e ideología. Las letras de Cartel de Santa no buscan predicar, su principal objetivo es entretener y “marcar territorio”, y eso mismo hace este colectivo con su primera película.

El segundo filme lleva por título “Straight Outta Compton”, cinta norteamericana dirigida por F. Gary Gray, y que retrata los orígenes, ascenso y caída de una de las bandas seminales del “gangsta-rap”: N.W.A., cuyo nombre fue toda una declaración de principios (son las iniciales de la frase “Negros Con Actitud”, en su traducción del inglés).

A mediados de los ochenta, cinco jóvenes del barrio de Compton, California, conforman una agrupación de rap que decidió llevar al extremo la intención de reflejar en su música el estilo de vida de los suburbios, donde la violencia, las peleas de pandillas, las drogas, la segregación y los abusos policiacos fueron el cotidiano combustible para detonar uno de los fenómenos culturales más influyentes de finales del siglo pasado, cuando el hip-hop dejó de ser una música festiva como la que produjeron a principios de los ochentas los artistas e intérpretes de Nueva York, para dar paso al descarnado retrato urbano de los raperos angelinos. Iniciaba la rivalidad entre las costas Este-Oste.

A diferencia de la fábula urbana aspiracional retratada por la pseudo autobiográfica película del rapero Eminem “8 Mile” (Curtis Hanson, 2002), donde la historia busca revindicar la figura de un atormentado MC de Detroit que busca sobrevivir  de su infierno marginal enfrentando el rechazo y sus propios miedos en las batallas de freestyle (estilo de rapeo sustentado en la improvisación y habilidad para rimar sobre una base musical), “Straight Outta Compton” refleja la lucha de un grupo de jóvenes afroamericanos por sobresalir en el mundo musical sin renunciar a su principio de pertenencia a su barrio, su raza y su marginalidad. Los integrantes de N.W.A. no quieren tener la fama para convertirse en artistas plásticos, sino para gritarle a un mundo que los segrega sobre la realidad que se vive en el barrio, donde matar a un rival deja de ser una opción, y donde la policía no representa a la autoridad que protege, sino el rostro de un sistema que somete y abusa.

Los integrantes de N.W.A., pese al tono agresivo de su música, pasaron a ser leyendas en el mundo del hip-hop: Dr.Dre,  Ice Cube, Eazy-E, MC Ren y DJ Yella.

Productos marcadamente distintos de una misma corriente y subcultura musical, las películas de Cartel de Santa y N.W.A. ratifican la sombría realidad de nuestro tiempo: la juventud busca anti héroes porque las historias con finales felices ya no representan su entorno ni su realidad.

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Cartel de Santa (México) – “Perros”

 

Cartel de Santa (México)- “Bombos y Tarolas” 

 

N.W.A. (Estados Unidos)- “Express Yourself” 

 

N.W.A. (Estados Unidos)- "Fuck Tha Police"

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Jueves, 20 de Agosto 2015 - 18:30
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Que la esquizofrenia nos ampare: ¡Hasta siempre, Cerati!

Este 11 de agosto, el cantautor, guitarrista y productor argentino Gustavo Adrián Cerati habría celebrado su cumpleaños número 56.

El 15 de mayo de 2010, el líder de la emblemática banda Soda Stereo fue internado por lo que parecía ser un cuadro de descompensación, poco después de concluir un concierto en un recinto universitario de Caracas, Venezuela. Tres días después, se confirmó que en realidad Cerati había sido víctima de un accidente cardiovascular isquémico con afasia de expresión, de acuerdo con el diagnóstico del neurólogo Vladimir Fuenmayor. Tras una intervención de emergencia para tratar de contener la severa inflamación cerebral que enfrentaba, los facultativos emitieron una sentencia fatal: “Gustavo no volverá a ser el mismo”.

Finalmente, Gustavo Cerati emigró de este mundo el 4 de septiembre de 2014, tras haber permanecido 4 años en coma. Sin embargo, su legado musical marcó a toda una generación a lo largo y ancho de América Latina. De 1982 a 1997, al lado del baterista Charly Alberti y el bajista Héctor “Zeta” Bosio, desplegó una brillante trayectoria musical al frente de Soda Stereo, cuya música catapultó de manera vigorosa el movimiento del rock en español, llevándolo a estados de virtuosidad y madurez memorables.

Aunque el movimiento del llamado “Rock en Tu Idioma” fue un mero invento mercadológico de los ejecutivos de una disquera mexicana para tratar de comercializar la música de un amplio catálogo de bandas latinoamericanas que difícilmente se podrían clasificar en un solo género, lo cierto es que la creciente difusión de estos artistas permitió al cabo de un tiempo diferenciar con claridad cuáles de ellos eran meros productos de temporada y cuáles otros podían alcanzar una más amplia trascendencia y proyección verdaderamente internacional.

No me considero un purista, pero lo cierto es que con el pretexto de abrevar de la cultura popular muchos grupos y artistas del rock latinoamericano de las tres últimas décadas abusaron en el consabido recurso de la fusión musical para terminar ofreciendo burdas versiones “rudas” de cumbias, vallenatos, polkas y toda suerte de géneros vernáculos, que por supuesto no son expresiones menores, pero que muchas veces terminan sustrayendo cierta parte de la esencia de aquello que José Agustín definió en su momento como “La Nueva Música Clásica”. El rock puede ser irreverente y divertido, pero también contestatario, crítico y al mismo tiempo, altamente poético y con una búsqueda constante de la innovación.

En particular, he notado un rasgo distintivo en los fans de Soda Stereo y de la carrera solista de Gustavo Cerati: son melómanos con un alto sentido de la apreciación estética de la música. No son fans aferrados que seguirán cualquier creación de su artista favorito por mera devoción (de hecho, hay opiniones divididas entre los seguidores de Soda acerca de discos como “Dynamo” o “Canción Animal”), pero también me he encontrado con la agradable sorpresa de que muchos de ellos han transitado sin mayor problema al consumo de otros géneros musicales como el world beat, el indie rock y la música electrónica.

Actualmente, la industria musical se encuentra en crisis: los formatos digitales han facilitado sin duda la difusión y venta del material en todos sus géneros, pero lamentablemente, la calidad artística de los productos musicales ha ido en una caída inversamente proporcional a la velocidad con la que evoluciona la tecnología. Muchas plataformas, sí, pero también demasiada basura musical merodeando las ondas sonoras…

Por ello, para varias generaciones de amantes del rock latino siempre será una bendición la posibilidad de revisitar el repertorio musical de Soda Stereo y de Gustavo Cerati como solista. Definitivamente, piezas como “Nada Personal”, “Prófugos”, “Persiana Americana”, “Doble Vida”, “De música ligera”, “Puente” y  “Cosas Imposibles” forman parte de nuestro imaginario musical colectivo.

Esa y muchas razones son suficientes para enviar a Cerati un fraternal abrazo hacia el eterno éter que alberga su alma de cantautor y poeta.

En medio de la inmundicia musical y el acoso del reggaetón y el narco corrido, siempre habrá un espacio para extrañarte y recordar tu música…

¡Hasta siempre, Cerati!

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SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Soda Stereo (Argentina) “Cuando pase el temblor”

 

Soda Stereo (Argentina) “Prófugos” 

 

Soda Stereo (Argentina)  “De Música Ligera” 

 

Gustavo Cerati (Argentina)  “Cosas Imposibles” 

 

Gustavo Cerati (Argentina)  “Puente”

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Jueves, 13 de Agosto 2015 - 16:00
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México, paraíso de anti-héroes…

Como dicen las abuelas, tal parece que a los mexicanos nos gusta la mala vida. Andamos por la vida complicando lo sencillo, buscándole tres pies al gato. Buscamos la salsa más picante, el trago más pegador. Si no pica es como si no supiera a nada, argumentamos cuando nos pegamos una buena enchilada.

Por eso no es de extrañar la evidente fascinación que nos producen los personajes que dirigen sus pasos “por el lado más bestia de la vida”, parafraseando a Albert Plá. Los personajes de claroscuros nos subyugan, nos generan una extraña devoción y muchas veces, terminamos hasta justificando sus excesos.

Y esto lo hacemos más evidente en el terreno del entretenimiento. Desde la llamada “Época de Oro” del cine nacional, los personajes campiranos interpretados por actores como Pedro Infante plasmaron una serie de estereotipos del macho mexicano: el héroe es borracho, parrandero y jugador, llega a ser cruel con sus enemigos, pero eso sí, actúa siempre con amplio sentido de justicia y honorabilidad.

Curiosamente, muchos de los actores y actrices más populares de la televisión han sido catapultados en sus carreras al interpretar a un villano o antagonista. Muchos se quedaron encasillados en sus personajes, pero ciertamente, sólo en una cultura como la nuestra se puede entender el éxito de personajes como Catalina Creel, la fría dama de hierro de la telenovela “Cuna de Lobos”, bordada impecablemente por María Rubio.

Ni qué decir de la vasta producción de historias y personajes contenidos en el “Cine B” de nuestro país, que tuvo en el “video home” su espacio natural de expansión. Los hermanos Almada, Valentín Trujillo y Jorge Reynoso, entre muchos otros actores y productores han generado durante años un auténtico caudal de historias de violencia, donde héroes y villanos compiten en rudeza y brutalidad. El fin justifica los medios.

Por consiguiente, no es de extrañar que el cúmulo de información generado por la segunda fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán esté generando, una vez más, un ambiente de azoro en torno a la vida y hazañas del capo, que entre muchos sectores llega al grado de la veneración.

No en vano en México se ha generado un movimiento musical como el de los llamados “narco-corridos”. Ya no basta con relatar historias; se hace apología de la violencia y de los personajes, la música es ya sólo un pretexto. Y es de llamar la atención el éxito que las bandas e intérpretes de este género alcanzan entre los jóvenes, desde muy temprana edad.

Trasladando esto al terreno político, podríamos llegar a entender entonces el por qué los mexicanos soportamos y sostenemos a nuestra vetusto sistema de partidos. Ya sabemos de sobra cómo se mueven nuestros partidos, quiénes son y que milagros les cuelgan a sus dirigentes y candidatos. Y aun así, nos crecemos al castigo; cada 3 o 6 años les reiteramos a través del voto nuestra vocación por el dolor.

Por ello tampoco es de sorprender el éxito que alcanzan en distintas plataformas los teledramas dedicados a relatar las historias de los reyes y reinas del narco, personajes a los que los realizadores han dotado de encanto, glamour y atractivo visual. Probablemente los veamos hasta con envidia.

¿Sería pertinente restringir este tipo de contenidos cinematográficos, televisivos, musicales? Imposible, sobre todo en un tiempo como el actual, donde la tecnología facilita que los materiales y contenidos se distribuyan con rapidez. El punto no es coartar la generación de los contenidos, sino entender cómo penetran y qué efecto producen.

Por lo pronto, ya tenemos una justificación para los errores y horrores de nuestros gobernantes, representantes populares, alcaldes y jefes de gobierno. A los mexicanos nos gusta la mala vida. Y cuando más nos pica la salsa, le añadimos más cucharadas. En este paraíso de los anti-héroes, los Padrotes y Madrotas de la Patria seguirán llevando el timón por varios años más. ¿Cuándo despertaremos?

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SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Tex Tex (México) “El Hijo desobediente” 

 

La Barranca (México)  “Día negro” 

 

Los De Abajo (México) “Los Lunáticos”

 

Los Rastrillos (México) “Tiempo de híbridos”

  

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Jueves, 06 de Agosto 2015 - 17:00
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Sense8, el Poder de la ubicuidad en la era digital

¿Qué harías si pudieras tomar por algunos instantes el cuerpo, las habilidades y la mente de otra persona? ¿Cómo te sentirías si en un abrir y cerrar de ojos te transportaras de tu entorno habitual y “aterrizaras” en un ring de kickboxing en Corea, en un ghetto de Nairobi, en un templo hindú, en una persecución policiaca en Chicago, en una pelea de pandillas en Berlín o en un quirófano en San Francisco?

Estas son algunas de las premisas que plantea la serie de ficción Sense8, producción internacional de la casa de entretenimiento digital Netflix, bajo la dirección general de los Hermanos Wachowski, que en su historial cuentan con películas tan revolucionarias y prestigiadas como la trilogía de The Matrix, V for Vendetta y Cloud Atlas.

Sense8, lanzada en exclusiva por el sistema de distribución de contenidos digitales de Netflix, narra la historia de 8 extraños que de manera repentina, desarrollan la capacidad de conectarse mental, emocional y físicamente entre sí, a pesar de encontrarse en distintos lugares del mundo.

A lo largo de la trama, nos vamos adentrando en la vida y conflictos de Ryley, una DJ islandesa con un pasado tormentoso del que trata de escapar refugiándose en Londres; Lito un actor mexicano de películas de acción que enfrenta una batalla personal para aceptar sus preferencias sexuales; Sun, una empresaria coerana con habilidades en las artes marciales que enfrenta la injusticia de un entorno misógino; Will, un policía de Chicago que es atormentado por el recuerdo de un asesinato no resuelto que lo persigue desde su niñez; Kala, una química farmacéutica de Bombay que enfrenta un conflicto emocional por sus creencias religiosas y sus dudas acerca de su compromiso matrimonial; Wolfgang, un habilidoso ladrón de cajas fuertes de Berlín que debe enfrentarse a su propia familia, una poderosa banda del crimen organizado; Nomi una transexual norteamericana dedicada al blogging político, que debe retomar sus habilidades como hacker para sobrevivir y Capheus, un humilde conductor de autobús de Nairobi que lucha por salir adelante junto a su madre contagiada de SIDA enfrentando un entorno hostil y violento.

Todos ellos irán paulatinamente asimilando las sorprendentes capacidades que les brinda el haber sido elegidos como “Sensates”, teniendo como vínculo extrasensorial a una misteriosa mujer cuyo suicidio detona la interconexión de sus mentes, así como la presencia de Jonas un misterioso delincuente internacional acusado de terrorismo, quien funge como una especie de consejero y guía a los ocho protagonistas para tratar de entender su extraordinaria condición; al tiempo que les advierte de la presencia de un obscuro personaje apodado “Whispers” (Susurros), quien trata de capturarlos y aniquilarlos mediante la práctica de lobotomías. Para mayor emoción y terror, el villano posee las mismas habilidades mentales de los “Sensates”, por lo que busca invadir su campo emocional para someterlos a través del miedo.

La serie sobresale no sólo por su originalidad argumental, sino también por el amplio despliegue de locaciones que nos ubican en los distintos escenarios en los que se desempeñan los personajes principales, caracterizados por un elenco internacional que busca darle mayor credibilidad e impacto a sus actuaciones. Si bien recurre a ciertos clichés y estereotipos para recrear el entorno y mentalidad de los personajes y sus respectivas culturas, cumple vigorosamente con el cometido de plantearnos ideas y escenarios sorprendentes en un mundo en el que la internet, los teléfonos inteligentes y las redes sociales le han restado poderío al imaginario don de la ubicuidad y la traslocación al que históricamente nos han remitido comics, películas y series de ciencia ficción.

La serie ya ha culminado su primera temporada de doce capítulos, y Netflix aún no ha confirmado su continuidad, sin embargo, los rankings de aceptación entre los usuarios de la plataforma a nivel internacional y una aceptable recepción de la crítica especializada nos orillan a pensar que en breve estaremos contando con nuevas entregas de esta serie.

Mención aparte merece la banda sonora de la serie, que combina composiciones originales de Tom Tykwey y Johnny Klimek, antiguos colaboradores de los Wachowski, una muy inteligente selección de temas de diversos géneros a cargo de Ethan Stoller, editor musical de la producción, quien en mancuerna con Gabriel Isaac Mounsey compuso también música adicional para la serie, incluidas algunas piezas grabadas por la Orquesta Sinfónica MDR. La música cumple un papel importante en el discurso central de Sense8, al manifestarse como una poderosa herramienta que conecta y unifica almas, mentes y culturas.

Definitivamente se trata de una producción que vale la pena ver, y en una de esas, incluso podríamos convencernos de que personajes como Joaquín “El Chapo Guzmán” definitivamente pertenecen a una rama sobrenatural del género humano, como nos lo están haciendo querer creer nuestras autoridades. Paradojas del entretenimiento en una sociedad hipercomunicada e hiperconectada.

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA

Sense8 Soundtrack / Welshly Arms (Estados Unidos)– “Need You Tonight” INXS Cover

 

Sense8 Soundtrack /4 Non Blondes (Estados Unidos) – “What's Up”

 

Sense8 Soundtrack / Sigur Rós (Islandia) “Sæglópur”

 

Sense8 Soundtrack / Fela Kuti (Nigeria) – “Expensive Shit (afrobeat)” 

 

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Jueves, 23 de Julio 2015 - 16:30
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Redaptación social: asignatura pendiente

Ciertamente, la escandalosa segunda evasión de Joaquín “El Chapo” Guzmán  es uno de los temas que en estos momentos acapara la atención de la opinión pública, pero lejos de abonar a la controversia sobre el caso, dedicaremos este espacio a reflexionar sobre  una de las grandes carencias de nuestro aparato de justicia: el sistema penitenciario y sus múltiples fallas.

Por supuesto que la fuga del Chapo no es un asunto menor, pero poniéndolo en perspectiva, representa un eslabón más en la penosa cadena de fracasos que representa nuestro sistema penitenciario.

Durante la recta final del gobierno de Felipe Calderón, entre 2010 y  2012, en distintas cárceles del país se vivieron episodios igual de vergonzosos, y que hasta el momento no han sido esclarecidos a cabalidad: las fugas masivas de reos en penales de mediana y máxima seguridad en el país.

Si bien se ha señalado que dichas fugas masivas fueron consecuencia de la guerra intestina entre grupos del crimen organizado, que efectuaron dichas maniobras para “recuperar” personal para sus actividades delictivas, lo cierto es que dichos acontecimentos evidenciaron la fragilidad de los protocolos de seguridad en los penales del país.

Como es sabido, al interior de las cárceles en México se presentan todo tipo de situaciones anómalas; se efectúa todo tipo de comercio ilegal y en el caso de las cárceles estatales, se ha exhibido de manera reiterada el trato privilegiado que reciben algunos internos, que prácticamente operan sin problema sus actividades delictivas desde el interior de las prisiones.

Suena como algo muy trillado, pero la realidad es que las cárceles mexicanas son verdaderas “universidades del crimen”. La mayor parte de las personas que caen en una correccional o un reclusorio por vez primera, se convierten en delincuentes reincidentes. En las cárceles mexicanas se aprende a extorsionar, a traficar, a cometer secuestros y a organizar bandas criminales.

¿Qué garantías puede ofrecer a la sociedad mexicana un sistema penitenciario incapaz de inducir a quienes delinquen a una efectiva readaptación social?

La lamentable realidad es que nadie en sus cabales puede afirmar que el sistema carcelario en México es funcional.

Las cárceles mexicanas son inseguras; en muchas de ellas existe el problema de la sobrepoblación, sus protocolos de seguridad son débiles y la corrupción forma parte de la vida y relación cotidiana entre internos, custodios y autoridades. En las cárceles estatales y de mediana seguridad persisten las prácticas de autogobierno y la escasez de oportunidades concretas de reinserción social provoca que quienes egresan de las cárceles puedan caer fácilmente en la reincidencia delictiva.

El asunto es complejo si a ello sumamos el enorme costo económico que representa mantener operando ese monstruo de mil cabezas que es el sistema carcelario. Vaya paradoja: anualmente los mexicanos destinamos millonarias sumas de nuestros impuestos a sostener el resguardo de quienes lastiman a la sociedad.

La reestructuración profunda del sistema penitenciario es un asunto en el que la nueva legislatura federal debe trabajar de manera urgente y comprometida. Ojalá y nuestros sacrificados Padrotes de la Patria dejen de lado sus intereses de partidos, grupos y mafias, para ponerse a trabajar de manera clara y comprometida en temas como éste, que no son de la mayor popularidad, pero que forman parte de una agenda social que por décadas se ha dejado pendiente.

Imagínese usted la remota posibilidad de que el gobierno federal pudiera echarle el guante encima a todos los “malosos de malolandia”…¿dónde resguardarlos? ¿a qué costo?

…¿Verdad que no está fácil?

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SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Johnny Cash (Estados Unidos) “Folsom Prison Blues” 

Miguel Ríos (España) “El rock de la cárcel” 

Thin Lizzy (Irlanda) “Jailbreak”  

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Jueves, 16 de Julio 2015 - 19:00
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¡Justicia para Juan Cortina!

Dicen que una manera de tratar de entender la historia de un pueblo, es haciendo un análisis de sus héroes y sus villanos.

La historia, se dice también, se escribe con la tinta de la victoria, y por ello los vencedores terminan entregándonos la versión de los hechos más conveniente a su circunstancia.

En nuestro México Lindo y Querido, sacralizamos a nuestros héroes al grado de hacerlos impolutos, estoicos, incapaces de cualquier debilidad.

De repente olvidamos que los personajes históricos fueron, en su momento, personas de carne y hueso y como tales tuvieron seguramente dudas, debilidades, miedos.

Pero por otra parte, cuenta mucho la forma en que nuestra cultura cívica entroniza a los personajes dignos de memoria. ¿Cuántas veces hemos transitado calles y avenidas en nuestras ciudades con nombres y apellidos rimbombantes, sin tener la más mínima idea de la trayectoria de los personajes a cuya memoria fueron dedicadas, su tiempo y su circunstancia? ¿Cuántas veces nos tomamos algún tiempo para indagar la vida y obra de estos personajes?

Lo anterior viene a cuento porque hace muchos años, me llamó la atención una melodía contenida en el álbum “16 Éxitos de Oro” del cantante, actor y compositor mexicano Óscar Chávez, editado en 1983. El tema en cuestión, titulado “Corrido de Juan Cortina” me llamó poderosamente la atención. Se trata de la breve narración de la vida del político y militar mexicano Juan Nepomuceno Cortina, un extraordinario personaje que participó en la Guerra de Intervención Norteamericana en México, que tuvo lugar entre 1846 y 1848.

De acuerdo con sus biógrafos, Juan Cortina, nacido el 30 de mayo de 1824 en Camargo, Tamaulipas es un personaje que concita controversia. En términos descriptivos, podríamos decir que fue un empresario agrícola que se vio forzado a incursionar en la vida política y militar orillado por las complicadas circunstancias del México Reformista, que en menos de medio siglo enfrentó dos intervenciones extranjeras –la norteamericana y la francesa- y una convulsionada crisis interna derivada de los fuertes enfrentamientos entre liberales y conservadores.

Para los estudiosos de la historia norteamericana, Juan Nepomuceno Cortina fue un forajido y guerrillero, que se rebeló en contra de la independencia de Texas y que protagonizó distintos hechos de violencia en contra de los Estados Unidos y los Estados Confederados de América. De hecho, la historia texana consigna diversos episodios de la rebelión de los rancheros mexicanos contra la independencia texana y el intervencionismo yanqui como “Las Guerras de Cortina” (1859-1861).

Pues imagínese, con estos antecedentes, antes de llegar a residir en la frontera, me imaginaba la figura de Juan “El Chino” Cortina como todo un prócer local, sobre todo en la ciudad de Matamoros, donde emprendió una fuerte resistencia armada durante las guerras contra Texas y la Intervención Norteamericana. Muchos años antes de la incursión de Pancho Villa en Columbus, Cortina encabezó en 1859 la ocupación de Brownsville, Texas, al mando de 80 hombres armados, en represalia a los constantes abusos y vejaciones de que eran víctimas jornaleros y agricultores de la región que se resistían al expansionismo texano, atizado por la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848. Un episodio de nuestra historia del que poco se rememora para no incomodar el eterno triunfalismo de nuestros vecinos del norte: las huestes de Cortina hicieron ondear, por unos cuantos días, la bandera mexicana en territorio texano.

Mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme con el hecho de que en Matamoros, y en general en Tamaulipas, escaso tributo se le rinde a la memoria de este personaje, que a la postre fue gobernador de esta entidad en el año de 1864. Ni una estatua, ni una placa… vaya, ni una triste callecita a la memoria del hombre que defendió a los mexicanos de los abusos del invasor norteamericano. “Si no saben respetarnos, vámonos a darles guerra”, señala una línea del corrido interpretado por Óscar Chávez.

En Matamoros hay monumentos a distintos próceres: a Porfirio Díaz, a Ignacio Zaragoza, a Benito Juárez y Miguel Hidalgo, entre muchos otros.  Si usted llega a esta ciudad proveniente de la autopista a Reynosa, es recibido por una estatua erigida a la memoria de Rigo Tovar, el ídolo de la música tropical que puso a esta ciudad y puerto en el imaginario colectivo con la frase “Mi Matamoros Querido, nunca te podré olvidar”.  La actual administración municipal, de filiación panista, se ha dado a la tarea de pintar de color azul, literalmente, todos los espacios públicos. Pero por ningún lado se asoma la más mínima iniciativa de reivindicar a este auténtico héroe popular.

En pasados días, algunos medios consignaron un hecho insólito: durante una gira de inauguración de obras en la ciudad de Reynosa, el gobernador Egidio Torre Cantú inauguró varias calles, acompañado por el alcalde José Elías Leal. Entre ellas, una que lleva el nombre de Juan Nepomuceno Guerra. ¿Quién fue este señor? Pues ni más ni menos que el fundador del Cártel del Golfo. ¿Puede usted creerlo?

En todo México, pero en particular en un estado azotado por la violencia criminal como lo es Tamaulipas, urge emprender un reencuentro de las nuevas generaciones con nuestros valores cívicos e históricos. Si usted le pregunta a cualquier estudiante de secundaria o preparatoria los nombres de los protagonistas de la guerra México-Texana, seguramente se quedará esperando la respuesta… pero si le pregunta los nombres de cualquier capo del narcotráfico, le darán nombre, apellido y hasta la letra de su narcocorrido.

¿Se imagina qué hubiera pensado Juan Nepomuceno Cortina de las recientes declaraciones racistas del magnate norteamericano Donald Trump? Seguramente habría organizado a un grupo de rancheros y puesto precio a la mal peinada cabeza del payaso metido a aspirante presidencial republicano.

Así que reflexiónelo: a los pueblos se les conoce por sus héroes, por sus villanos, y hasta por la forma en que bautiza sus calles.

Tenemos la historia que nos merecemos. ¿Usted qué opina?

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

“Corrido de Juan Cortina”- Óscar Chávez (México) 

“Humanos Mexicanos”- Control Machete (México) 

“Natalio Reyes Colás- Elulalio González “Piporro” (México) 

“My blood is red”- Aztlan Underground (Estados Unidos)

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Jueves, 02 de Julio 2015 - 15:30
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Las campañas del futuro: el imperio de los bots

A muchas buenas conciencias escandalizaron las recientes declaraciones del escritor y semiólogo italiano Umberto Eco, quien lanzó una crítica mordaz a las redes sociales como herramienta para el debate social y político.

Para el autor de “El Nombre de la Rosa”, las redes sociales, principalmente Facebook, han dado tribuna a voces desautorizadas que sin mayor argumento o autoridad emprenden campañas ardientes a favor o en contra de determinadas personas o causas.

Desde la óptica de Eco, este fenómeno, lejos de representar la ansiada democratización del debate público, implica más bien una trivialización de la agenda pública. En su entrevista con el rotativo italiano “La Stampa” señaló contundente: 

“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios”.

Podremos estar de acuerdo o no con la visión de Humberto Eco, pero lo cierto es que el advenimiento de la era digital está modificando vertiginosamente nuestros patrones de comportamiento social, y comienza a tener repercusiones palpables en nuestra vida política.

Las recientes elecciones federales nos arrojaron diversas muestras de ello.

Por ejemplo, el inclemente bombardeo de spots propagandísticos de partidos y candidatos en los medios electrónicos tradicionales –radio y TV- terminó por nulificar el impacto de los mismos en las audiencias. Para una buena parte del público, existió registro de determinados contenidos, como fue el caso de la abierta confrontación entre el PAN y el PRI, pero esto no fue determinante en su comportamiento como electores. Ahí están las cifras. La teledemocracia vive sus últimos estertores.

Queda también constancia como otros mecanismos tradicionales de cooptación de las clientelas políticas comienzan a caer en el desuso. No solo fue cuestionable, sino de volúmenes históricos, el uso de elementos de propaganda utilitaria movilizados por el Partido Verde Ecolgista, con todo y el alud de multas en su contra. Por todos lados vimos playeras, relojes, mochilas, termos, paquetes escolares, etcétera. Sin embargo, los resultados obtenidos por el partido del tucán no corresponden proporcionalmente a este despliegue. Claro que hay que advertir que para la cantidad de ataques recibidos, ya sea desde otros partidos, desde los propios medios y de algunos sectores informados de la sociedad, en realidad al Verde no le fue nada mal. Queda para el registro.

Claro que el tema de las redes sociales tampoco está exento de controversias. Aunque se trata de un apartado que aún no está cabalmente regulado en nuestra legislación electoral, fue notorio y evidente el despliegue de estrategias por parte de partidos y candidatos para tratar de allegarse las simpatías de los cibernautas. Las empresas dedicadas a la construcción de contenidos para los social media hicieron su agosto mientras que radio, TV y prensa escrita fueron sujetos a nuevos controles y restricciones.

Claro que  hay que advertir que se dieron fenómenos interesantes como el del candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León, “El Bronco”, Jaime Rodríguez Calderón que obtuvo un interesante posicionamiento a través de las redes sociales, principalmente Facebook.

El polo opuesto lo representa, una vez más, el Partido Verde, con el escándalo desatado por los “tweets” comprados a celebridades para generar mensajes de proselitismo en plena veda electoral. Una vez más, la estridencia de la estrategia no devino en resultados, como lo señalan las estadísticas.

Sin duda alguna habrá que seguir de cerca la evolución que tendrá el uso de las herramientas digitales  y las redes sociales en el futuro de las campañas políticas. Algo que fue evidente, es que una generación de mexicanos, gran parte del llamado “voto joven” que desde hace media década comenzó a migrar masivamente de la TV a otras plataformas de entretenimiento, no se reportó en las urnas; por decirlo en términos llanos, los chavos fueron los grandes ausentes en la cita electoral.

Muchos de estos usuarios críticos de las redes han comenzado a poner en evidencia el grosero y manipulador uso que algunos partidos políticos y personajes públicos han hecho del debate en la web. El fenómeno de la opinión pública está en una etapa de transición, y seguramente antes de la siguiente elección federal estaremos atestiguando nuevas expresiones de liderazgo en la materia.

Esperemos que esto transite por los caminos de la inteligencia, pero sobre todo de la tolerancia, porque de lo contrario, como lo advierte Eco, el debate político en las redes terminará asemejándose a un pleito de pulquería, con ejércitos de bots lanzándose lodo a diestra y siniestra.

¿Usted qué opina?  

 SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

“Nada Personal” – Soda Stereo (Argentina)

“Tiempo de híbridos” - Los Rastrillos (México) 

“Ultramemia” – Def con Dos (España) 

Autor:

Fecha: 
Jueves, 18 de Junio 2015 - 17:30
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1

Columnas:

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La Cuauhtemiña

Al momento de redactar estas líneas, se efectuaba el recuento de la votación del pasado 7 de junio por parte del Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) para ratificar los resultados de la elección de presidentes municipales y diputados locales en el estado de Morelos.

A propios y extraños ha sorprendido la noticia de que el ex futbolista profesional Cuauhtémoc Blanco Bravo pudiera convertirse en presidente municipal electo, tras haber sido postulado como candidato por el Partido Social Demócrata (PSD).

Viví en Cuernavaca por 24 años. Es la ciudad en la que crecí, inicié mi carrera, me casé y tuve a mi primera hija. Formé parte de su gobierno municipal, de 1994 a1997.

Debo decir que formé parte de una generación privilegiada de “cuernavacos”. Aunque nací en el Distrito Federal, llegué junto con mi familia a residir en la capital morelense en 1984, y me tocó vivir una etapa clave de su transición de una apacible ciudad provinciana a una cosmopolita metrópoli, hoy asfixiada por su crecimiento.

Durante mi juventud tuve la oportunidad de nadar en las frías aguas del Canal de Chapultepec, caminar de día, de noche e incluso de madrugada por las calles de los populosos barrios de Amatitlán, La Carolina o la colonia Flores Magón; y ya en mi edad adulta conocer sitios tan fascinantes como El Salto Chico o el cárcamo de El Túnel, con su impresionante nacimiento de agua, donde se genera la mayor parte del vial líquido que se consume en Cuernavaca y su zona conurbada.

Muchos de estos espacios hoy son inaccesibles por el voraz crecimiento de la mancha urbana y por el cáncer de la inseguridad que azota a la antigua Cuauhnáhuac.

Por ello me produce sentimientos encontrados el triunfo de Cuauhtémoc Blanco. Por un lado me preocupa el tipo de gobierno que pueda ejercer una persona sin formación ni experiencia en los asuntos públicos. Pero por otro lado, me entusiasma la idea de que una ciudad golpeada por la delincuencia y que ya ha experimentado con gobiernos de todos los colores, haya decidido darle una patada en el trasero a los partidos tradicionales.

Espero que “El Temo” tenga la capacidad para cortar de tajo con las mafias panistas, priistas y perredistas que sumieron a la Ciudad de la Eterna Primavera en años de abandono, mediocridad y caos.

En términos políticos, Cuernavaca tiene ya por sí sola una historia sui géneris.

En 1997, con poco menos de 500 votos de ventaja, los electores de la capital morelense decidieron darle la oportunidad a un joven propietario de un taller mecánico que fue postulado por el Partido Acción Nacional.

Sus únicas cartas políticas eran ser hijo de un ex alcalde interino y nieto del primer gobernador constitucional del estado.

¿Su nombre? Sergio Alberto Estrada Cajigal Ramírez. Comunicólogo de profesión –carrera que nunca ha ejercido-, el joven Sergio fue un curioso producto de una torpe pero eficaz campaña de mercadotecnia política, que explotó su principal atributo: ser un hombre considerado guapo por muchas féminas. Llegó al PAN en calidad de “miembro adherente”, y su postulación fue una especie de experimento que sorprendió a sus propios compañeros de partido.

Para muchas personas, Sergio Estrada fue uno de los mejores alcaldes que ha tenido Cuernavaca. Y probablemente lo sea, pero no hay que soslayar el hecho de que, en un intento de disfrazar de “apertura democrática” su estrepitoso fracaso en las elecciones intermedias, el entonces gobernador de Morelos, Jorge Carrillo Olea haya decidido prácticamente triplicarle el presupuesto a Cuernavaca, tratando de beneficiarse del carisma del joven e inexperto alcalde .

La popularidad de Sergio Estrada fue tal, que al término de su trienio se convirtió en candidato natural a la gubernatura, la cual obtuvo sin problemas en el año 2000, en la apoteosis del “efecto Fox”. Su capital político fue de tal magnitud que alcanzó para apuntalar el triunfo de su sucesor, el galeno Marco Antonio Adame Castillo, un personaje gris y poco carismático. Sergio Estrada carga con el estigma de ser considerado al mismo tiempo uno de los mejores alcaldes de Cuernavaca, pero también uno de los peores gobernadores de Morelos, pues durante su mandato comenzó el crecimiento rampante de la delincuencia organizada en distintos puntos de la entidad.

Obviamente, Morelos y México han cambiado mucho desde los tiempos de la elección de Sergio Estrada, y de entonces a la fecha, la alcaldía cuernavacense ha sido alternada entre panistas y priistas. Habrá que interpretar con cautela el mensaje enviado por la sociedad cuernavacense a la clase política de su entidad con el voto a favor de un personaje de tan altos contrastes como Cuauhtémoc Blanco.

Vaya pues, un afectuoso saludo a los amigos “guayabos” (como se les conoce popularmente a los “cuernavacos”), y a observar con atención lo que el futuro les depare. ¡Ánimo!

 

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA

“A Cuernavaca Voy”- Los Hermanos Carrión (México) 

 

“La Yerbita” – La Bolonchona (Cuernavaca, México) 

 

“É Uma Partida De Futebol” – Skank (Brasil) 

 

“En Cuernavaca fue”- Rondalla Bugambilia (Cuernavaca, México) 

Autor:

Fecha: 
Jueves, 11 de Junio 2015 - 18:00
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1

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¡Es el amor, estúpidos!

Aunque este artículo podría resultar un poco tardío, no quise quedarme con las ganas de comentar el esperado final de una de las series más exitosas de los últimos años: Mad Men, la multipremiada producción que narra en un ambiente melodramático los éxitos y desventuras de un exitoso publicista durante la segunda mitad de los sesentas y principios de los setentas.

El cierre de la séptima y última temporada de la serie creada por Matthew Weiner para AMC, ha sido controversial; muchos seguidores de la historia se dijeron decepcionados y otros tantos señalaron que se esperaba algo más controversial y espectacular.

Si no conoce el tema, se lo platico en breve: la serie narra la historia de Don Draper, un exitoso publicista de Nueva York, quien escala posiciones hasta convertirse en socio de una imaginaria agencia publicitaria (Sterling Cooper & Partners). El protagonista, personificado por el laureado actor Jon Hamm, es un hombre de claroscuros que oculta un pasado tormentoso y cuya debilidad por las bellas mujeres genera complicados nudos que se entremezclan con los tradicionales conflictos de oficina y episodios propios del ambiente publicitario, con algunas anécdotas tomadas de historias reales de la industria en una de sus épocas y locaciones doradas: la pujante Norteamérica de la posguerra.

En el último episodio de la serie, vemos a un alicaído Draper refugiarse en una comuna hippie, tratando de alejarse del bullicio citadino y de las presiones que le genera el pasar de socio de un exitoso despacho a un empleado de lujo, luego de que la firma es absorbida por la poderosa McCann Erickson.

Tras la definición de los nudos dramáticos de varios de los personajes secundarios, Draper vence el escepticismo y se suma a la medicación trascendental con sus compañeros de comuna. La última secuencia de la serie se funde con el icónico comercial lanzado por Coca-Cola en 1971, conocido como 'Hilltop', bajo los acordes de la pegajosa tonada de "I'd like to buy the world a Coke", mismo que en Latinoamérica conocimos como “Quisiera al mundo darle hogar”. Una de las campañas publicitarias de la historia.

Cierto, muchos esperaban probablemente un cierre apoteósico en una de las series televisivas que a lo largo de ocho años nos prodigó todo un repaso de temas tan intensos como atractivos: la crisis de la mediana edad, el capitalismo, el sexo en la época previa al SIDA y la televisión como herramienta de entretenimiento y alienación.

En lo particular, creo que una de las grandes aportaciones de Mad Men, además de su impecable manufactura y ambientación, es la reflexión acerca de la manera en que la llegada de la era cibernética nos ha robado paulatinamente muchos elementos de motivación que hacían hace décadas de la experiencia mediática y de la propia publicidad algo tan humano como apasionante.

En la actualidad, el éxito de las campañas publicitarias y políticas pretende medirse en dos escalas de magnitud que resultan demasiado frías: la rapidez con la que el mensaje llega a un mayor número de usuarios y, la cantidad de “likes”, retweets y reproducciones que un material alcanza al viralizarse en las redes sociales. ¿En dónde quedó la compresión del mensaje, el sentido de pertenencia, el grado de emotividad que debe generar una buena campaña?

Definitivamente, los publicistas e imagólogos mucho pueden aprender analizando sin soberbia el mensaje de una serie como Mad Men. Nos comunicamos más rápido, pero ¿lo estamos haciendo de una manera eifcaz?

Y en el caso de las campañas políticas, qué podemos decir… particularmente en México naufragan en el mar de la mediocridad, el descaro y la elemental falta de creatividad. Los partidos y sus publicistas pretenden tratar a los usuarios de medios y redes como su fuésemos un multitudinario ejército de imbéciles. ¡Partidos basura, con candidatos basura… y campañas basura!

Peor imposible.

La alegoría detrás del emblemático comercial de Coca-Cola con el que cierra emotivamente Mad Men esconde el gran secreto de la publicidad: más allá de vender productos, una buena campaña vende emociones.

La campaña “Hill Top” fue sólo una reafirmación de lo que Coca-Cola buscó proyectar como marca.

Lamentablemente, en la etapa final de su existencia, la televisión ha dejado de ser la fábrica de sueños, la herramienta motivacional de las masas, para convertirse en el espejo de nuestras miserias. Lamentablemente, hay una corriente que apunta hacia el mismo derrotero en el caso de redes sociales como Facebook.

Es tiempo de retomar esa gran motivación para hacer de la comunicación una realidad emotiva, más que una atrocidad efectiva.

Más que una era de la comunicación, necesitamos construir la nueva era de los ciudadanos, horizontal, participativa, equitativa.

Busquemos el gran motor que nueve al mundo.

¡Es el amor, estúpidos!

 

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA

-“Hilltop” -McCann Erikson/ Coca Cola (Estados Unidos)

 

-“Get Off my Cloud” – The Rolling Stones (Inglaterra) 

 

-“Communication Breakdown”- Led Zeppelin (Inglaterra)

 

-“All you need is love”- The Beatles (Inglaterra) 

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Fecha: 
Jueves, 04 de Junio 2015 - 16:00
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