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El Meollo del Asunto: Barómetro Global de la Corrupción 2019

La percepción de la corrupción se mide con base en una fórmula matemática que los economistas dominan y que la mayoría de los mortales ignoramos.

Aunque hasta con una regla de tres simple podríamos determinarla. Pero esto no es así de sencillo. ¿Por qué?

Porque se trata de medir la percepción que la gente tiene de un fenómeno que incluye un porcentaje alto de posible corrupción. Y se hace mediante la pregunta directa referente a si uno ha participado en algún acto que involucre el que uno haya dado una mordida.

Es decir, si uno pagó la mordida que le pidieron.

¿Cómo responderías tú?

La agencia Transparencia Internacional condujo algo que llama: “El Barómetro Global de la Corrupción 2019. Un ejercicio anual que lleva a cabo en los países que forman parte de la OCDE.

El que reveló que solo el 44% de los mexicanos percibe más corrupción este años y uno de cada tres reconoció haber pagado un soborno”. O sea, un 33% ha pagado un soborno.

Lo que considero muy bajo para un país como México, que ocupa el lugar 135 en el Índice de Percepción de la Corrupción, de Transparencia Internacional.

La misma agencia define la corrupción como el abuso de poder otorgado a una persona, para su beneficio personal.

Nada se habla de soborno o dar una “mordida” como tal. La agencia habla de abuso de poder.

Y en esta categoría, del abuso, podría incluir decenas de formas que en México se practican todos los días y no son consideradas en las encuestas de T.I. Pero que sí son corruptas.

Como el meterse en una fila. Estacionarse en tercera fila frente a la entrada de la escuela de los hijos, para que éstos se bajen. Introducir dulces al cine. Llegar tarde a una cita y echarle la culpa al tráfico, cuando la causa es otra, la “procrastinación”.

Como decirle a una persona que no está en el sitio, cuando es mentira.

En México a la mentira se le asignan colores y sentimientos. Es blanca o piadosa. Hay grises y “asegunes”. Se ve con cristal de cierto color, etc.

A la mentira no se considera una forma de corrupción. Pero lo es.  Y de acuerdo a un estudio de la Universidad de Nuevo León, elaborado en el 2013 por la investigadora Claudia Castro Campos. “Los mexicanos mentimos en promedio 10 veces al día”.

Desde la inocente respuesta de que uno está bien, cuando se nos pregunta que cómo estamos.

Algunas personas dirán que es muy exagerado el afirmar que tal cosa es corrupción. Pero el que lo digan no le quita la verdad al hecho. Mentir es corrupción.

La corrupción es el abuso de poder para beneficio personal, pero también es cualquier tipo de degenere de algo, de violación de normas, códigos, estándares, leyes y trancas.

Involucra el dilatar algo a propósito, hacer un favor que va en contra de la regla. Falsear un currículum. Ofrecer algo que se sabe no se puede cumplir. Y si le sigo, también lo sería aceptar un puesto público o privado para el que se sabe uno no está capacitado para desarrollar y otras cosas semejantes.

El Barómetro no pregunta sobre eso y sí lo hiciera, no tendría una respuesta honesta por parte de la persona encuestada. La que mentiría para salvar la reputación.

Pero volviendo al estudio en mención, este señala que:

“Entre enero y marzo de 2019, para esta medición se encuestó a más de 17,000 ciudadanos que viven en 18 países de la región.

En el caso de México, el levantamiento de información fue realizado por Ipsos entre el 26 de febrero y el 9 de marzo de 2019.

En el caso de México, el 44% consideró que la corrupción aumentó en los últimos 12 meses.

El porcentaje mexicano es menor que el expresado en 2017, cuando el 61% de los encuestados reportó un incremento en la corrupción durante el año anterior a la aplicación de la encuesta.

No obstante, uno de cada tres mexicanos reconoció que tuvo que pagar un soborno para acceder a un trámite o servicio público en 2018, mientras que en la encuesta pasada la mitad de los entrevistados (51%) reportó haber incurrido en esta práctica”.

El Barómetro aumenta las esperanzas de que se produzca un cambio positivo.

El 77 % de los ciudadanos sostienen que pueden ayudar a detener este fenómeno. ¿Cómo?

“Promover una mayor integridad política, en especial en época de elecciones. Mejorar la transparencia del financiamiento político. Disminuir los factores que propician los sobornos, en especial, en los servicios públicos. Fortalecer las instituciones judiciales. Empoderar a las personas, la sociedad civil y los medios de comunicación para que denuncien casos de corrupción”.

El Programa Nacional Pro Integridad, Avanza Sin Tranza que dirijo, se especializa en capacitar o dotar a las personas no sólo para que denuncien, sino para que no participen en actos corruptos. ¿Cómo? De diferentes formas y usando variados mecanismos.

El principal tiene que ver con una concientización de la persona. Que es lo que significa “empoderarla” para que tome una decisión, consciente, voluntaria, libre, meditada, que le genere hábitos, para no participar en algún tipo de corrupción.

Para que se dé, la corrupción requiere de dos participantes activos. Quien “muerde” y la persona “mordida”.

La meta entonces es sacar a una persona de la ecuación. Lo que es una tarea muy compleja y harto difícil.

Es mucho más fácil gobernar este país o sacar petróleo de la tierra- de acuerdo al criterio de algunas personas que afirman que no tiene chiste y que no se requiere de ciencia alguna- que tratar de convencer a que la persona viva alejada de cualquier tipo de corrupción, para que diga y exprese el axioma que propongo: Avanza sin tranza.

Ahí El Meollo del Asunto.

 

 

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Lunes, 23 de Septiembre 2019 - 12:10
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