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Asume AMLO la Presidencia de Morena como artimaña

La frase del químico Lavoisier para establecer la Ley de la Conservación de la Masa de que “la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”, aunque en otro contexto, bien podría servir como analogía para explicar las estrategias de posicionamiento de Andrés Manuel López Obrador.

Andrés Manuel sigue siendo el mismo de siempre, no cambia en esencia aunque pareciera hacerlo en ocasiones, sólo se ajusta adaptándose a las circunstancias, como ejemplo de ello, el tabasqueño sorpresivamente ha asumido la presidencia formal de Morena, partido político de su creación y absoluta propiedad, cuando parecía que eso no era necesario y mucho menos parte del trazado de sus planes.

Primero, porque, por el carácter patrimonial, de la posesión incondicional que ejerce sobre el partido, esto le otorgaba la libertad de colocar como dirigente a quien él quisiera bajo su completa autoridad caciquil.

Con la intención de no tener que distraerse en la administración del instituto político y para tener la autonomía suficiente, para poder moverse libremente por todo el país en su campaña proselitista permanente.

Sin embargo, la reforma electoral promovida por el presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, materialmente lo obligó a tener que hacerlo, a efecto de blindarse anticipadamente de sus efectos.

Esta reforma, entre otros aspectos, pretende limitar considerablemente su presencia en radio y televisión, mediante los spots que corresponden a Morena, ya que a partir de esta se considerarían actos anticipados de campaña.

Al ser presidente del partido, López Obrador podrá seguir apareciendo en ellos, de alguna manera justificando esa presencia en función de su cargo, eventualmente modificando los diálogos, pero al final de cuentas usando y aprovechando de igual forma el espacio publicitario.

De cualquier forma, el efecto de la coyuntura en principio le termina favoreciendo, porque independientemente del número de los spots, lo que él busca es la polémica al respecto, ya que desde su propia óptica ello lo reposiciona, no así el mensaje que envía en los mismos.

Ahora, López Obrador sumará a su larga lista una acusación más en su contra, mediante esa tendencia a la victimización de la que tanto ha echado mano.

En su discurso implicará que la reforma electoral fue diseñada ex profeso para limitarlo, que la intención de evitar su presencia en los medios de comunicación es una artimaña más de la mafia en el poder, como él cataloga a todas las fuerzas y grupos que no coinciden con su proyecto.

Independientemente del valor del precepto incluido en la propuesta de Beltrones, López Obrador no sólo podrá darle la vuelta con su asunción como presidente de Morena, sino que tendrá otro argumento más para utilizar en contra de sus contrincantes, en un esquema en el cual él es un sacrificado, el agraviado, lo que le permitirá, mantener la dinámica que ha venido desarrollando.

Desde este punto de vista, cualquier intento de ordenar el escenario del ámbito electoral, por lógico que parezca, siempre será una nueva oportunidad para López Obrador, para generar una discusión mediante la cual, más allá del fondo de la misma, él obtenga más publicidad.

Andrés Manuel es un experto en manipular y confundir, incluso su postura populista se entiende más que como una doctrina, como una herramienta para ofrecer todo aquello que, aún siendo imposible de cumplir, hace que parezca que el gobierno adopta una actitud mezquina en contraparte.

Porque en esencia, la irresponsabilidad de sus propuestas están motivadas en que no son realmente parte de un programa genuino de gobierno, sino simple y llanamente estrategias de campaña para ganar simpatías. López Obrador no ofrece soluciones viables, sino expectativas.

Lo que expone como soluciones disfrazadas de programa de gobierno, son esquemas orientados a generar el rechazo de los grupos sociales, sobre todo los que están en condiciones más precarias, directamente en contra del gobierno.

Incluso en contra de todos los partidos políticos, de forma que su oferta, más que convencer, desvirtué a los demás, es decir, que su intención está muy lejos de resolver los grandes temas de la agenda nacional, sino descalificar a sus rivales.

Por ello, este tipo de ordenamientos, lejos de ponerlo en orden como debería de ser, son, como apuntábamos, oportunidades que aprovecha para reaccionar, para explotar una condición que, aún carente de fondo, le sirve para mantener el interés de su clientela electoral cautiva.

Difícilmente estos argumentos le servirán para aumentar su rango de votación, pero sí al menos para preservar el margen con el que cuenta que, según sus cálculos y considerando que la próxima elección presidencial será muy reñida, le permitirá colocarse en posición competitiva.   

Fecha: 
Martes, 24 de Noviembre 2015 - 18:30
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Columnas:

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Extraordinario Video de Conservation International

¿Qué podemos aprender para nuestras producciones audiovisuales?

Este es uno de los videos de concientización y llamado a la acción que la organización Conservation International lanzó el año pasado con las voces de Julia Roberts, Harrison Ford, Kevin Spacey, Edward Norton, Penélope Cruz, Robert Redford e Ian Somerhalder.

No tiene desperdicio: guión, voz, imágenes, edición y diseño de audio crean en sólo 2 minutos el estado de ánimo que los productores planearon desde el principio: Conmueve, invita a compartirlo, crea un estado de conciencia.

Comencemos con el guión y observemos que no sobran palabras. No hay más que decir, es la madura y sabia madre naturaleza que no necesita llenar los espacios con rollo. Es importante recordar que no todo en el guión es información que llegará a los oídos de la audiencia. El texto también sirve para crear emociones y lo que no se dice, también es parte de la comunicación.

La locución. Aporta mucho que sea Julia Roberts. Pero lo más probable es que en nuestra próxima producción no contemos con el presupuesto para contratarla. Entonces, lo importante es la intención, el momento en que entran los énfasis y la cadencia. Muchas veces pensamos que al locutor sólo hay que ponerlo a leer y olvidamos dirigirlo adecuadamente. Para lograr una buena locución es importante que la persona frente al micrófono conozca el proyecto y sus objetivos, y que comprenda bien el texto para que lo narre con honestidad y el sentido adecuado.

Las imágenes y la edición. Los comunicadores tenemos la tentación de hacer coincidir las imágenes con el texto. Es decir, que el audio describa a las imágenes y viceversa. Como dicen por ahí: gato – gato, perro – perro. Pero no siempre es necesario. Las imágenes deben correr a su propio ritmo y complementar lo que no siempre se puede decir con palabras, aunque el proyecto no nos permita trabajar con fotografía majestuosa.

El diseño de audio. Es imposible crear un ambiente y un estado de ánimo cuando simplemente se selecciona una pista musical y se deja correr a lo largo del audiovisual. Un verdadero diseño de audio puede usar pistas existentes pero siempre es necesario introducir cambios de nivel (volumen), notas adicionales para las entradas y salidas de las ideas, efectos, movimientos de ritmo y emoción. El ingeniero de audio también debe conocer el proyecto, los objetivos y el texto para poder crear el ambiente adecuado.

Sin importar el bajo presupuesto, la incapacidad de contratar a Julia Roberts o el limitado acceso a tecnología para grabar imágenes majestuosas, recordemos en nuestra próxima producción que guión, imágenes, edición, locución y diseño de audio pueden hacer o deshacer nuestro objetivo de comunicación.

Fecha: 
Miércoles, 09 de Septiembre 2015 - 18:30
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Stop spots

Las mayores desgracias no se anuncian; los terremotos y maremotos irrumpen como un ladrón en la noche: por eso se dice que llegan con nocturnidad. De improviso. Inesperadamente. Pero hay desgracias cuya aparición se anuncia por ley.

Tal pensamiento me sobrevino anoche en una de mis consabidas pesadillas, episodios nocturnos lejanos de mis sueños húmedos adolescentes y demasiado cercanos al sumidero de la locura adonde me empujan los más destornillados espectros. Esto que escribo parece el crepúsculo de mi salud mental.

Sentí vivamente la desgracia de que por ley se acaben los spots promocionales de los partidos políticos.

Ya no podremos recibir la cotidiana orientación ciudadana que nos daba el riquísimo florilegio de anuncios electorales. Ya no nos enteraremos de cómo nuestras más costosas instituciones decretadas como de interés público —los partidos— aprovecharon la garantía elevada a rango constitucional de gozar de minutos forzosos en los medios electrónicos, y así han cumplido cabalmente su deber de orientar a la República en los grandes asuntos de interés público.

Ya no sabremos en voz del PT que vivimos en desgracia porque los gobiernos entregaron el oro y ferronales (gulp, no sé qué son los ferronales pero no importa: si el gobierno es capaz de entregar hasta los ferronales, es capaz de entregar todo). Ya no oiremos el cantito feliz de cómo los ciudadanos hacemos juntos las elecciones y votar es hacer un México ganador, ni nos dirá Marcelo Ebrard que pudimos haber votado por él (no dice que nunca estuvo en la boleta presidencial) y nos propone que lo quitemos… pero no podremos quitarlo porque no está ni podrá estar en nada electoral. (Y en la cárcel tampoco porque jamás los gordos pisan ese lugar maldito donde reina la tristeza y no se castiga el delito: se castiga la pobreza; ecos de José Revueltas.)

De plano protesto por el desmán legal que nos obliga a privarnos de la valiosísima información cívica que nos brindaban cotidianamente en mensajes de espléndida musicalidad y poesía: ¿a poco no? Como la noticia de que los humanos somos humanistas o de que algún partido político da esperanza porque en él no hay políticos.

Jamás sospecharé que un PRD que canta contra los abusos esté formado por abusivos que según malas lenguas —completamente infundadas— han convertido en cuevas de Alí Babá las delegaciones políticas del DF a base de permisos que cobra el burócrata a quien sí se atreve a trabajar formalmente, pero qué tal los ambulantes. No: es un vulgar malicioso el que tacha de mentiroso a un partido que dice gobernar para nuestro bien cuando mantiene las calles llenas de agujeros durante la sequía, cuando sabemos que los baches los hacen las lluvias. Me sirvieron esos spots para documentar mi intención de votar por un partido así de congruente y responsable. Me ayudaron también a documentar mi optimismo.

Y hablando de optimismo, hará un agujero en el cuadrante la ausencia del optimista López Obrador, que si bien no figura en boleta alguna, no deja de orientar a la Patria para evitar que caigamos en el despeñadero: su voz de esperanza preludia la campaña del 2018, aunque ciertos malquerientes crean que estará invalidado por hacer campaña anticipada. Pero como es de sabios cambiar de opinión, el novedoso Instituto Nacional Electoral (si sigue existiendo en el larguísimo plazo de 3 años) no se fijará en detalles ilegales de tan poca monta como ese.

Desgraciadamente ya no podré deleitarme con los efímeros pero muy recordables mensajes patrióticos que nos invitan a conocer el color inmarcesible de la piedra filosofal de la política: el turquesa, que es fe y esperanza. Me hará falta ese cotidiano derroche de talento: no sabía que la turquesa tuviese una alquimia tan poderosa.

Y si a colores vamos, qué decir del Verde si hasta me llegó una credencial de descuentos y una mochila verde diciendo que el Verde sí cumple. Todo eso a mi domicilio. Y me llaman afiliado, con mi apellido (por una vez) bien escrito. Con razón hablan los personeros de ese negociazo (¡perdón! partido) que tienen 2 millones de afiliados, si me hicieron la gratuita cortesía de llamarme “afiliado” y utilizar mi nombre, obtenido con autorización de quién sabe quién. Me hará falta que me recuerden las cosas que cumplen: prohibieron animales en los circos (y ahora los matan de hambre o a balazos, espetan esos canijos malquerientes que nacieron para negar y renegar). Y protestaré también de que al Verde le nieguen por 3 días 3 el derecho a exhibir su talento antes de las votaciones. ¡No se vale tal rudeza, tan injusta como innecesaria!

No, no se vale. Propongo modificar otra vez la Constitución pero ahora para ofrecer a los ciudadanos patriotas como yo la posibilidad de oír incesantemente spots de los partidos, fuera de las campañas y con la frecuencia de hoy. Es imprescindible para politizar nuestra consciencia oír cómo el PAN golpea al PRI y cómo el PRI golpea al PAN por sus respectivos éxitos y fracasos. Urge a los votantes participar en la academia de concientización política que significan las cantinelas y estribillos, coros y lamentaciones, ataques y autoelogios de los partidos de todo tamaño y color.

¿Qué vamos a hacer cuando pasen las elecciones y oigamos programas musicales sin interrupciones y pausas comerciales más cortas? ¿Aguantaremos tal sacrificio? Sufrirá nuestra consciencia política y nuestra formación democrática como ciudadanos cuando ya no nos revelen los colores y siglas que son camino, verdad y vida para la Nación. Nos quedaremos sin recordar qué prometieron los sonrientes candidatos cuando se sienten en su curul y empiecen a mochar (¡perdón! a cobrar sus dietas). ¿Sabremos si bajaron más recursos federales para retiharto gasto social? ¿Sabremos algo de los candidatos amarillos que hoy ponen la vista en blanco como éxtasis místico de Santa Teresa ante la perspectiva de brindarnos mejores leyes desde la Asamblea del DF?

No: será insoportable quedarnos sin esos sempiternamente ricos e inmarchitables mensajes. Protesto enérgicamente. Necesito como ciudadano abrevar de la inteligencia e imaginación política, la relevancia y pertinencia que han exhibido en esta campaña, y el invaluable mensaje patriótico que han brindado para entusiasmar a los interesados en la cosa pública a volcarse sobre las urnas en loor patrio el 7 de junio.

Ante tal grandeza, generosidad histórica y talento político me parece inexplicable que haya malquerientes que en un 91% consideren que los partidos son aún más corruptos que los policías (90%). Y muchos de ellos, aduciendo defender la democracia contra la partidocracia, ¡prefieren anular su voto! ¿A quién se le puede ocurrir estar contra partidos y políticos de la calidad que han exhibido en esta campaña? ¿Cómo no agradecer el que nos saquen tantísimo dinero para sostener su patriótica gestión? ¿Cómo puede haber quien agradezca que muy pronto se acaben los spots?

Me desperté sudoroso al pensar que en México la cordura es imposible.

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Lunes, 25 de Mayo 2015 - 17:00
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