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La pesadilla de los racistas trumpianos

 

Steve King es un republicano de 67 años de edad que representa a un distrito electoral del estado de Iowa ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Es un metodista que se convirtió al catolicismo, la religión de su esposa, 17 años después de casarse con ella.

En 1996, después de dedicarse a los negocios, ingresó a la política, ganando un escaño en el Senado de Iowa. Desde 2002 es representante de su estado ante el Congreso federal.

Es un conservador que se opone al aborto, al matrimonio de personas del mismo sexo, a los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), a la investigación de células madre humanas y a los derechos de los animales. Es tan extremo el conservadurismo de este hombre blanco que hasta se opone al matrimonio civil, aceptando solo el religioso como válido, y a que medicamentos como el Viagra sean subsidiados por el gobierno a través de los seguros Medicare y Medicaid.

Cuando Trump lanzó su candidatura presidencial en junio de 2015 dijo, entre otras cosas, que los inmigrantes mexicanos ilegales son narcotraficantes, criminales y violadores. Aparentemente se inspiró en algo que dijo King en julio de 2013, cuando al referirse a los inmigrantes indocumentados dijo que “por cada uno que es el primero en su clase (valedictorian), hay otros 100 que pesan 130 libras - y tienen pantorrillas del tamaño de melones porque están transportando 75 libras de mariguana a través del desierto”. Es decir que, para King, los inmigrantes sin papeles son narcotraficantes.

En 2008, este político racista puso en duda el patriotismo del entonces candidato presidencial Barack Obama alegando que, si éste era electo, “los islamistas radicales, al-Qaeda, los islamistas radicales y sus partidarios, bailarán en las calles en mayor número que lo hicieron el 11 de septiembre”. Esta advertencia racista contenía además una gran mentira, la de que musulmanes habían celebrado en las calles de Estados Unidos los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Casi un años después de afirmar falsamente de que los musulmanes habían bailado en las calles estadounidense, King se retractó. Sin embargo, la mentira fue después tomada y propalada por Trump, quien hasta ahora no se ha retractado.

Steven King comparte la ideología del estratega en jefe de la Casa Blanca, Steven Bannon, quien antes de convertirse en el director de la campaña electoral de Trump, en agosto de 2016, era el presidente ejecutivo de Breitbart News, un sitio web de noticias de extrema derecha que ha sido calificado como un medio que difunde material racista, xenofóbico y antisemita.

Hace dos años, en un evento en que participó en el Vaticano, Bannon resumió sus creencias así:

“Ciertamente creo que el secularismo ha socavado la fuerza del oeste judeocristiano para defender sus ideales, ¿verdad? Si ustedes regresan a sus países de origen y proponen defender el oeste judeocristiano y sus principios, a menudo, especialmente cuando tratan ustedes con las élites, se les ve como alguien que es bastante extraño. Por lo tanto, ha disminuido la fuerza. Pero creo firmemente que, cualesquiera que sean las causas del actual impulso al califato -y podemos debatirlas y la gente puede intentar desconstruirlas- tenemos que enfrentar un hecho muy desagradable. Y ese hecho desagradable es que hay una guerra de guerra importante, una guerra que ya es global. Va a la escala mundial, y la tecnología de hoy, los medios de hoy, el acceso de hoy a las armas de destrucción masiva, va a conducir a un conflicto global que creo que tiene que ser enfrentado hoy”.

Para Bannon, los únicos valores que importan son los de la civilización occidental, la de los blancos, la que hay que defender del islam, la de los cafés y negros.

Lo mismo piensa King. Hace unos días, al referirse al ultraderchista Geert Wilders, candidato puntero en las encuestas de las elecciones parlamentarias que hoy se realizan en Holanda, el gringo escribió en Twitter: “Wilders entiende que la cultura y la demografía son nuestro destino. No podemos restaurar nuestra civilización con los bebés de otra persona”. Al mencionar a los bebés de otra persona, el congresista aludía a los bebés no blancos, incluyendo latinos, que nacen en Estados Unidos y otros países.

Donald Trump, aunque no lo admita, como sí lo aceptan Bannon y King y muchos como ellos, tiene una pesadilla: que los no blancos y latinos sí lleguen a ser minoría a mediados de este siglo. Están aterrados y por eso insultan y agreden a mexicanos, árabes y otras minorías.

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Fecha: 
Miércoles, 15 de Marzo 2017 - 12:00
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Fecha B: 
Miércoles, 15 de Marzo 2017 - 20:45
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Jueves, 16 de Marzo 2017 - 08:00
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2016, un año de mucha actividad política

Durante el año que recién empieza van a ocurrir diversos sucesos políticos que en mayor o menor medida atraparán la atención del público.

En México se van a elegir 13 gobernadores. El 17 de este mes se realizará la elección extraordinaria para gobernador de Colima y luego, el 5 de junio entrante, serán electos los gobernantes de Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.

Ese mismo 5 de junio también se efectuarán las elecciones para renovar congresos locales y ayuntamientos en Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas. Asimismo, en Veracruz serán electos los diputados de la siguientes legislatura local.

En total, este año serán electos 13 gobernadores, 965 ayuntamientos con sus respectivos presidentes municipales, síndicos y regidores, 239 diputados de mayoría relativa y 149 de representación proporcional.

Por lo anterior, durante los próximos cinco meses gran parte de las discusiones, análisis y comentarios, tanto en privado como en los medios de comunicación, será sobre las elecciones de este año.

La atención será mayor en torno a lo que suceda en aquellos estados que mas votantes tienen y que por lo tanto son los que más influenciarán los resultados de la elección presidencial de 2018: Veracruz (5.6 millones de votantes), Puebla (4.2 millones), Oaxaca (2.7 millones), Chihuahua (2.6 millones), Tamaulipas (2.5 millones), Hidalgo (2 millones) y Sinaloa (2 millones). Solo en estos siete estados se concentra el 21.6% del total de los votantes del país.

2016 también será un año electoral en Estados Unidos. El 8 de noviembre venidero, además de elegir al sucesor del presidente Barack Obama, los estadounidenses renovarán su Cámara de Representantes y elegirán a 34 senadores y 14 gobernadores.

Será electo un senador de cada uno de los siguientes estados: Alabama, Alaska, Arizona, Arkansas, California,  Colorado, Indiana, Iowa, Kansas, Kentucky, Luisiana, Maryland, Missouri, Nevada, New Hampshire, New York, North Carolina, North Dakota, Ohio, Oklahoma, Oregón, Pennsylvania, South Carolina, South Dakota, Utah, Vermont, Washington y Wisconsin.

Las gubernaturas que estarán en juego son las de los estados de Delaware, Indiana, Missouri, Montana, New Hampshire, North Carolina, North Dakota, Oregón, Utah, Vermont, Washington y West Virginia, así como las de los territorios de Puerto Rico y Samoa Americana.

A partir del 1 de febrero hasta mediados de junio, los partidos Republicano y Demócrata realizarán elecciones primarias y convenciones estatales para elegir a quienes serán sus respectivos candidatos a la presidencia de Estados Unidos. Habrá que estar atentos a lo que suceda en las primarias y convenciones que se realicen en febrero en diversos estados. Lo que ahí suceda seguramente eliminará de la contienda a varios aspirantes republicanos y al demócrata O’Malley.

Luego vendrán las primarias y convenciones del supermartes 1 de marzo. Los demócratas las realizarán en 12 estados y los republicanos en siete. Este día podrían definirse ambas candidaturas presidenciales. Si esto no ocurre en alguno de lo partidos o en ambos, habrá que esperar los resultados de las primarias y convenciones estatales que se llevarán a cabo durante los siguientes días de marzo.

Durante la segunda quincena de julio se realizarán las convenciones de los partidos Republicano y Demócrata. La primera en Cleveland, Ohio, y la segunda en Filadelfia, Pennsylvania. De ellas emergerán los candidatos presidenciales que buscarán ganar la elección el 8 de noviembre.

2016 será un año de mucha política.

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Lunes, 04 de Enero 2016 - 12:00
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El voto del miedo

El domingo pasado, en la primera vuelta para las elecciones regionales, los franceses dieron un giro radical hacia la derecha. El Frente Nacional, FN, liderado por Marine Le Pen, arrasó con los socialistas del presidente François Hollande y con los conservadores del Frente Republicano, de Nicolas Sarkozy. A Hollande no le sirvió de mucho la respuesta (acertada y efectiva, para muchos) de su gobierno tras los atentados de París. La situación económica, una serie de errores del gobierno y el miedo frente a una islamización radical, llevaron a la debacle de la izquierda en el país galo.

Aunque la historia haya enseñado a los franceses los peligros de las ideologías extremistas, la coyuntura actual es perfecta para el FN y ahora la extrema derecha no sólo ha ganado sufragios debido a la crisis económica, sino también a la amenaza que implica vivir entre terroristas. Llama la atención que la mayoría de los nuevos votos para el FN son de gente joven. Tradicionalmente eran ya mayores los votantes del FN.  

Las urnas hablan lo que votantes callan. Dicho de otra manera, lo que era un secreto a voces, ha dejado de serlo: los franceses ya no quieren a más inmigrantes en su territorio, especialmente, si son inmigrantes musulmanes.

Tras el triunfo del FN, Marine Le Pen dijo que su partido es el único verdaderamente republicano e invitó a todos los patriotas franceses a unirse al FN en la segunda vuelta. 

Pero no siempre fue así. Con la oleada de inmigrantes que llegaron a Francia, a partir de 1950, el país se llenó de musulmanes. Francia les abrió las puertas, les dio todas las facilidades para que empezaran una vida nueva, una vida mejor. En aquel entonces no se veían las ejecuciones repugnantes y violentas a través de vídeos, ni los saqueos de ciudades enteras y mucho menos se mataba a gente a diestra y siniestra en la calle. Gente inocente. Ahora muchos de esos inmigrantes y los que llegaron después de ellos quieren cambiar las reglas de convivencia del país de acogida. No quieren adaptarse a la cultura y a las costumbres de cada lugar. Por el contrario, quieren que sean los franceses, y los europeos en general, los que se adapten a ellos. Rechazan ciertas reglas, cuando ellos mismos jamás permitirían que los occidentales aplicaran sus propias reglas en sus países musulmanes. Utilizan la religión como bastón de mando para cometer sus atrocidades, cuando todos sabemos que no es la religión el problema, sino su interpretación equivocada.  Todo esto, por supuesto, genera desconfianza y miedo entre los franceses, que no están dispuestos a seguirlo tolerando y necesitan de un gobierno fuerte que se encargue del asunto.

La persona que ha conseguido que el Frente Nacional gane nuevos adeptos es Marine Le Pen, luego de que expulsara a su padre, Jean-Marie Le Pen, del partido. Teatro o realidad, el FN tenía que desligarse de su ideólogo, Jean-Marie Le Pen para poder suavizar su discurso ultra nacionalista.  El padre era una ficha.  Antisemita, había dicho que Petain no había sido ningún traidor de Francia, que las cámaras de gas utilizadas durante la Shoa habían sido tan sólo un detalle de la historia, y que ahora los franceses eran gobernados por inmigrantes e hijos de inmigrantes, como el primer ministro Manuel Valls, que era francés sólo desde hacía 30 años, mientras que él lo era desde hacía 1000.

A pesar de la nueva estrategia del FN que consiste en moderar las posiciones políticas del partido, Marine Le Pen se ha mantenido firme con el asunto de los musulmanes en Francia. Al comparecer en un tribunal de Lyon para hacer frente al cargo de incitar al odio racial contra los musulmanes, dijo que Francia estaba ocupada por los inmigrantes, de la misma manera que había estado ocupada por los Nazis durante la II Segunda Guerra Mundial.

Lo que esta mujer propone es una verdadera política de lucha contra la inmigración masiva, sobre todo de la comunidad musulmana, para no exponer a su país a acoger más terroristas islamistas. Su régimen estaría basado en la tolerancia cero y en la expulsión sistemática de los inmigrantes clandestinos. El cierre de las mezquitas radicales y la expulsión de cualquiera que impartiese el odio hacia su territorio. Para ello recomienda la, nada popular medida, de no ayudar a los barcos repletos de inmigrantes y suprimir la cobertura médica de los sin papeles, dentro del territorio francés. Hay que retomar el control de nuestras fronteras nacionales, dijo. Y pretende hacerlo con toda la fuerza de la policía, del ejército y de las aduanas.  

Cuando las ideas de la extrema derecha que condujeron al fascismo en el pasado y dañaron a tanta gente se encuentran en una coyuntura como la actual,  donde un, así llamado, Estado Islámico, demuestra su efectividad para radicalizar a musulmanes de todo el mundo y hacerlos operar, no sólo en atentados con fines estratégicos y simbólicos, como el de París, sino que es capaz de asesinar a sangre fría a unos empleados de oficina en el tranquilo condado de San Bernardino, California y, ¿por qué no?,  en cualquier sitio, a cualquier hora, y en cualquier lugar del planeta…  entonces, el miedo se apodera de la gente, que es capaz de optar por cualquier partido que le ofrezca seguridad; mano dura, como la de Marine Le Pen.

La paradoja radica en que antes de que Al-Qaeda derribara las Torres Gemelas y antes de que el Estado Islámico apareciera en el mapa del terrorismo internacional, la llegada del FN en la Eurocámara se veía ya como un enorme peligro para Europa.

Y ahora, lo que ha pasado puede volver a ocurrir, dijo el presidente Hollande, refiriéndose a las elecciones presidenciales de 2002, en las que Jean-Marie Le Pen, padre de Marine, estuvo a nada de haber ganado en la segunda vuelta contra el ex presidente Jacques Chirac.

En las próximas elecciones presidenciales, Marine Le Pen podría ser electa como presidente de Francia.

El problema con los partidos de ultra derecha europeos: el Partido del Pueblo Danés; La Liga Norte Italiana; Los Demócratas Suecos; Amanecer Dorado, partido neonazi griego; Los independistas flamencos Vlaams Belang de Bélgica; el Partido de la Independencia del Reino Unido; el Partido Liberal Austriaco; y el Frente Nacional francés, es que suelen ser xenófobos y ultranacionalistas, pero más que nada, que rechazan la idea de la solidaridad entre los países europeos, de la Unión Europea que tanto ha costado y que, a pesar de sus fallas, creo que ha demostrado ser la mejor alternativa para competir en un mundo globalizado.  

Una gran parte de los franceses, luego de los atentados de París, ha dicho que prefiere sacrificar libertad a cambio de seguridad. Lo que equivale decir que los musulmanes radicales están echando por la borda muchos de los grandes ideales que se consiguieron tras la Revolución francesa.

Quisiera volver a destacar que con la llegada de la extrema derecha al poder se correría el riesgo de entrar en una atmósfera de xenofobia y satanización de los musulmanes. Y como escribí en mi artículo anterior, los terroristas constituyen una minoría, muy peligrosa, pero una minoría.

Antes de la II Guerra Mundial, los graves problemas económicos y sociales fueron campo fértil para el desarrollo de los regímenes fascistas europeos. Me pregunto si ahora lo que provoque el regreso de ese tipo de regímenes será la amenaza del terrorismo.

¿Dónde quedaron las lecciones de los años 30?

Sólo queda esperar que la moderación del partido sea verdadera y que el FN sea, como afirmó Marine Le Pen, un partido verdaderamente republicano. 

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Martes, 08 de Diciembre 2015 - 17:00
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Democracia que causa pena

La mayoría republicana en la Cámara de los Representantes del congreso estadounidense creó, en mayo de 2014, el Comité Selecto sobre los Eventos en Torno al Ataque Terrorista de 2012 en Bengasi, Libia. Integrado por siete republicanos y cinco demócratas, la misión aparente de dicho comité es el de averiguar que sucedió en la noche de septiembre 11 de 2012, cuando militantes islamistas atacaron la oficina diplomática estadounidense en Bengasi y asesinaron al embajador Christopher Stevens y otras tres personas. Sin embargo, como en su momento lo dio a entender el líder de la mayoría republicana de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, el verdadero objetivo del comité es desprestigiar a la aspirante demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, quien se desempeñaba como secretaria de Estado del gobierno de Barack Obama cuando ocurrió el violento suceso.

En una entrevista en Fox News McCarthy dijo, el pasado 29 de septiembre, lo siguiente: “Todos creían que Hillary Clinton era invencible, ¿verdad? Pero nosotros armamos un comité especial de Bengasi, un comité selecto. ¿Cuáles son sus números hoy? Sus números están cayendo…”. Sus palabras eliminaron sus posibilidades de acceder a la presidencia de la Cámara de Representantes, uno de los cargos de mayor poder en Estados Unidos, y a la postre demostraron que estaba muy equivocado en cuanto a Hillary.

El 25 de octubre pasado, Clinton compareció durante 11 horas ante el mencionado comité selecto. Durante la maratónica sesión pública que se transmitió por televisión la ex primera dama, ex senadora por Nueva York y ex secretaria de Estado soportó los embates de los republicanos que trataron de desprestigiarla utilizando todos los argumentos a su alcance. Tan bien fue la actuación de la abogada que las encuestas muestran que a los republicanos les falló terriblemente su estrategia.

Antes de su comparecencia, 58% de los votantes demócratas decían estar satisfechos con las respuestas que hasta entonces había dado Clinton en torno a Bengasi. Después de la comparecencia el porcentaje subió a 72%, un incremento de 14 puntos porcentuales. El porcentaje de votantes independientes que pueden votar a favor de cualquier partido que no están satisfechos con su respuestas en torno a Bengasi se desplomó de 84% a 40%, una reducción de 44 puntos porcentuales.

Lo que vimos el 25 de octubre fue un ejercicio democrático en el cual el poder legislativo estadounidense, usando y hasta abusando de su poder, llamó a cuentas a una ex funcionaria que supo enfrentar exitosamente las duras preguntas, a veces inquisitoriales, de sus rivales republicanos. Si Clinton no se hubiera desempeñado tan bien y si los republicanos se hubieran preparado mejor, tal vez ese día se hubieran desplomado las aspiraciones presidenciales de la demócrata.

Al ver a Hillary Clinton respondiendo las preguntas de los siete republicanos que iban por su cabeza no pude dejar de recordar la pobreza de ideas, cuestionamientos, respuestas y debate que se ve cada vez que un alto funcionario del gobierno federal comparece ante una comisión o el peno de alguna de las dos cámaras que integran el congreso federal de nuestro país.

Es indudable que la democracia estadounidense adolece de muchas fallas pero, junto a ella, la mexicana nos debe causar pena.

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Miércoles, 04 de Noviembre 2015 - 12:00
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Van dos

Escribí ayer en este espacio que en el sistema político estadounidense es importante que un candidato a un cargo de elección popular gane los debates públicos que sostenga contra sus rivales. Esto ha sido un hecho desde que entre agosto y octubre de 1858 debatieron siete veces el candidato republicano al senado por el estado de Illinois, Abraham Lincoln, y el entonces senador en funciones por ese estado, el demócrata Stephen Douglas. Según los comentaristas de la época Lincoln ganó los debates, pero Douglas terminó siendo reelecto por la legislatura de su estado. Sin embargo, la amplia cobertura que la prensa le dio a los debates convirtió a Lincoln en un personaje nacional que dos años después ganó la elección presidencial de Estados Unidos.

En la actual temporada electoral estadounidense, han renunciado a sus aspiraciones dos precandidatos por el Partido Republicano que en un momento se vieron como contendientes con altas oportunidades de vencer a sus contrincantes. Son el exgobernador de Texas Rick Perry y el gobernador de Wisconsin Chris Walker.

Perry, quien hace cuatro años fue visto como el hombre a vencer por los demás aspirantes republicanos y tuvo que retirar su candidatura después de cometer errores imperdonables en los debates que se realizaron en ese entonces, de nuevo se vio forzado a apartarse de la contienda cinco días después del primer debate de los aspirantes republicanos realizado el 6 de agosto pasado. Otra vez, el tejano no dio el ancho en el evento.

Walker, quien este año era considerado como uno de los aspirantes con mayores posibilidades de obtener la candidatura, es la víctima más reciente de los debates. Lejano parece el 31 de marzo pasado cuando clearpolitics.com publicó un promedio de encuestas que lo colocaban en el primer lugar de las preferencias de los votantes republicanos, con el 17.3%, seguido de Jeb Bush con el 17%.

Vinieron luego los dos debates, el del 6 de agosto y el del 16 de septiembre. En ninguno de ellos pudo el de Wisconsin proyectarse debidamente. Después del primero, una encuesta de CNN/ORC le dio un 8% de las preferencias de los votantes; después del segundo, dichas preferencias se fueron a cero por ciento de acuerdo con otra encuesta de CNN/ORC.

De los 16 aspirantes aun quedan 14 y es fácil suponer que en el futuro cercano varios de ellos se retirarán de la contienda al ver que no los favorecen las encuestas y que los donadores de los millones de dólares que requieren para mantener vivas sus campañas tampoco desean seguir tirando su dinero a la basura.

Más temprano que tarde anunciarán lo inevitable Huckabee, Paul, Kasich, Christie, Santorum, Jindal, Graham y Pataki. Luego se irán otros, pero mi bola de cristal no me permite ver tanto hacia el futuro. 

Los debates. Un gran invento de la democracia. ¿Se realizarán algún día en México entre los candidatos presidenciales? Lo pregunto porque los que se han efectuado en años pasados han sido solo pálidos remedos de verdaderos debates.

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Martes, 22 de Septiembre 2015 - 12:00
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El efecto de los debates de candidatos en la política estadounidense. México avanza en tema de transparencia. El Papa Francisco en Cuba

Esta tarde me acompañan José Luis Romero Hicks y el abogado laboral Jorge Sales y comentamos: el efecto de los debates de candidatos en la política estadounidense; México avanza en el tema de transparencia; la Ley Federal del Trabajo está desfasada de la realidad. Mónica Uribe comenta el viaje del papa Francisco a Cuba. Hugo González habla sobre la caída de algunos servicios de Amazon y Skype. El excandidato presidencial por el PANAL, Gabriel Quadri, habla sobre las oportunidades que ofrece la Reforma Energética y las amenazas al medio ambiente y la biodiversidad mexicanos.

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Lunes, 21 de Septiembre 2015 - 19:00
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Mi programa:

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Carly

Carly Fiorina, la ex CEO de HP, fue la ganadora del debate que Fox News organizó el 6 de agosto pasado en Cleveland, Ohio, entre los siete aspirantes a la candidatura republicana a la presidencia de Estados Unidos que hasta entonces menos puntos habían registrado en las encuestas. Además de ella participaron el exgobernador de Texas Rick Perry; el exsenador por Pennsylvania Rick Santorum; el gobernador de Louisiana Bobby Jindal; el senador por Carolina del Sur Lindsey Graham; el exgobernador de Nueva York George Pataki; y el exgobernador de Virginia Jim Gilmore.

Su éxito en ese evento no solo la hizo avanzar en las encuestas sino que le permitió participar en el segundo debate de aspirantes republicanos organizado por CNN realizado el 16 de septiembre pasado en la Biblioteca Presidencial de Ronald Reagan, en Simi Valley, California, a pesar de que las reglas originalmente establecidas por la propia CNN se lo impedían.

En esta ocasión fueron 11 los que debatieron, además de Fiorina: el magnate de bienes raíces Donald Trump; el exgobernador de Florida Jeb Bush; el gobernador de Wisconsin Scott Walker; el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee; el neurocirujano retirado Ben Carson; el senador por Texas Ted Cruz, el senador por Florida Marco Rubio; el senador por Kentucky Rand Paul; el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie; y el gobernador de Ohio John Kasich.

Antes del debate, las preferencias de los votantes para cada candidato, de acuerdo con la encuesta CNN/ORC levantada del 4 al 8 de septiembre eran las siguientes: Trump 32%, Carson 19%, Bush 9%, Cruz 7%, Huckabee 5%, Walker 5%, Rubio 3%, Fiorina 3%, Paul 3%, Kasich 2% y Christie 2%.

De acuerdo con la encuesta realizada por CNN/ORG después del debate de la semana pasada, levantada del 17 al 19 de septiembre y hecha pública ayer, la ganadora indiscutible de dicho debate fue Fiorina. El 52% de los encuestados así lo manifestó. Rubio fue el ganador según el 14% y Trump de acuerdo con el 11%. Cruz fue el vencedor según el 6% y los demás obtuvieron porcentajes menores. Walker no obtuvo ni una mención a su favor.

En el sistema político estadounidense es importante ganar debates. Esto queda demostrado por la misma encuesta CNN/ORG difundida ayer. Al pedirle a los encuestados que nombraran al candidato que con mayor seguridad apoyarían para la candidatura presidencial republicana, contestaron así: Trump 24%, Fiorina 15%, Carson 14%, Rubio 11%, Bush 9%, Cruz 6%, Huckabee 6%, Paul 4%, Christie 3%, Kasich 2%, Walker 0%.

Al comparar ambas encuestas CNN/ORG puede observarse como algunos candidatos han mejorado su posición mientras que otros han perdido puntos a su favor: Fiorina +12, Rubio +8, Huckabee +1, Paul +1, Christie +1, Trump -8, Carson -5, Walker -5, Cruz -1, Kasich y Bush sin cambio.

Llama poderosamente la atención que quienes aparecen en las primeras tres posiciones en la encuesta más reciente nunca han ocupado un cargo público, sea por elección o por designación. Al igual que los votantes en casi todo el mundo, los estadounidenses aparentemente también están hartos de los políticos profesionales.

En resumen: gracias a su buen papel en el debate del miércoles pasado Carly Fiorina se colocó en el segundo lugar en las preferencias de los votantes, después de Trump, quien a pesar de perder adeptos después del evento se mantiene en el primer lugar.

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Lunes, 21 de Septiembre 2015 - 12:00
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La risa y el olvido

Entre más escucho los discuros y las entrevistas de Donald Trump, su verborrea incesante, más cómico y patético me parece el personaje. Basa su campaña en su postura contra los mexicanos ilegales que viven en Estados Unidos. Resulta irrisorio que arremeta contra ellos alguien cuya fortuna se inició, precisamente, en el negocio de la construcción y la especulación inmobiliaria. ¿Quiénes construyen todos esos edificios si no, en gran parte, los mexicanos ilegales? ¿Quiénes hacen el trabajo que los norteamericanos no quieren hacer? El despotismo de Trump es grotesco. Sus propuestas, desmesuradas. Lo mismo que su falta de tacto político y la falta de sensibilidad que muestra hacia un grupo muy grande de seres humanos que trabajan en su país y que merecen respeto. Los mexicanos que cruzan la frontera son, además, personas vulnerables. Son gente que fue expulsada por las precarias condiciones que el gobierno de su país les ofrecía, de la misma manera que en el pasado llegaron a ese país los irlandeses, los italianos y muchos otros en tiempos idfíciles. Los ancestros de Trump están entre ellos. Donald Trump conoce un lado de México, pero desconoce el más importante: el de la capacidad del mexicano, de ese mexicano, para luchar y sufrir en medio del infortunio. Pero todo se quedaría ahí, es decir, en un personaje ridículo más, de no ser porque encabeza muchas de las encuestas, si no es que todas, para su postulación como presidente de los Estados Unidos por parte del partido republicano. Lo grave es que muchos estadounidenses quieran votar por él. ¿Doble moral? Quizás Donald Trump dice en voz alta lo que muchos callan, porque decirlo sería políticamente incorrecto. El magnate ha dicho muchas veces que los mexicanos sonmos criminales. Somos peligrosos. Y luego, cuando se da cuenta de que generalizó a los mexicanos, trata de tamizar sus comentarios. El daño ya está hecho. Un político debería de conocer la fuerza de la palabra. ¿Estamos ante la típica actitud de miedo frente a la otredad ? No estoy seguro de que el miedo de Trump tenga que ver sólo con la seguridad de su país. Hasta donde yo sé, ningún mexicano les ha armado un 11 de septiembre a los estadounidenses. He seguido de cerca muchas de las noticias sobre las masacres perpetradas en EUA y una gran parte fue hecha por los mismos norteamericanos. ¿Y qué hay de los terroristas que los amenzan constantemente, los mismos que amenazan a Europa, los religiosos radicales? Es cierto, la inmigración ilegal acarrea muchos problemas y EUA está en todo su derecho de frenarla y de hacer lo que crea más conveniente. Pero «en política la forma es fondo». Por supuesto, no creo que Donald Trump haya leído o vaya a leer jamás a un intelectual mexicano como lo fue don Jesús Reyes Heróles como para entender esa frase. Las pandillas de las que habla están llenas de salvadoreños, hondureños y puertorriqueños, entre otros. El fenómeno del crimen no se va a  solucionar construyendo un muro y expulsando a los mexicanos. Tampoco trayendo de regreso a EUA a los « buenos mexicanos». Por supuesto, el muro se puede construir, pero en el fondo sabemos que lo del muro lo está utilizando como una estratagema electorera, y eso no se vale. El discurso de Trump es incivilizado. A estas alturas, todos sabemos que se trata de un discurso político que utiliza porque le es de utilidad, ya que sabe que con él gana más votos de los que pierde, de la misma manera que ahora su apuesta es que triunfando ganará más dinero del que puede perder. Donald Trump es un gran bocón. Y espero que al final todo termine, como diría Milan Kundera, entre la risa y el olvido.

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Viernes, 28 de Agosto 2015 - 17:00
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Respeto a la Profesión

El nombre deja de ser importante cuando se es parte de un grupo de iguales, cuando la invitación ha sido programada y establecida de acuerdo a protocolos oficiales, la regla se impone para guardar el orden que requiere y en este caso una conferencia de prensa, la de Donald Trump a los medios.

No es necesario ser reportero o guardia de seguridad, ni siquiera candidato a la Presidencia de un País para conocer el sentido común y por mucho que se quiera defender a Jorge Ramos que en su nombre lleva la responsabilidad de periodista, no es posible entender cómo pudo permitirse a sí mismo una falta de ética y profesionalismo delante del mundo.

Si quería hacerse notar lo logró, solo que no de la forma que siempre lo habría hecho, con responsabilidad y es difícil no estar del lado de Jorge Ramos cuando del otro está Donald Trump, cuando de un lado está el derecho de los latinos y por otro el desorden en las palabras y las acusaciones soeces, cuando se ha respetado a uno y aborrecido al otro.

Ramos tendría todas las de ganar si su trabajo lo hubiera mantenido dentro de su ética profesional, sin embargo traspasó espacios, tomó la palabra cuando no se la habían otorgado e interrumpió a su colega insistentemente. No se puede pues, defender la obviedad en el error.

Para estos momentos las redes sociales y los medios están del todo a favor de uno y del todo en contra del otro, ya sea por consecuentar insensateces o por opacar necedades y el evento en el que Jorge Ramos fue sacado de la sala por desobediente quedará como un tropiezo en su carrera, digo, también hay que ser objetivos el Sr. Ramos se abalanzó sabiendo de antemano lo que sucedería.

En una rueda de prensa los periodistas todos tienen el mismo nivel y la misma importancia, su acreditación de ingreso a los eventos tiene un orden y necesitan de un protocolo, la organización interna no la conozco y tampoco sé de qué forma se les otorga el derecho a preguntar o la negativa de ser respondidos lo que sí se sabe es que, o hay un moderador o el protagonista de la sesión señala quién y a qué hora preguntar, cosa que no sucedió en la conferencia mencionada.

El caso es que desde la perspectiva de espectador  se vio claramente que Trump se dirige a una reportera y es cuando Ramos interviene hablando y caminando hacia el frente sin permiso. Uno podía pensar que debía callarse, sentarse y esperar su turno y por otro exigirle a Trump que lo dejara hablar o al menos dejara escuchar la pregunta que hizo.

No, las cosas no funcionan así en ningún lado y por muy amable, profesional y respetable que sea la persona nunca se debe faltar a la ética profesional,  parecería que abarató su trabajo buscando ‘la nota’ sobre sí mismo. Hay una diferencia muy grande entre ser honesto, sincero y ser grosero, la honestidad es cuando se requiere apuntar un error o un acierto sobre el acto, no antes ni después, la sinceridad va sobre y después de una pegunta, la grosería es hablar y responder  sin que alguien haya preguntado primero.

‘Sí le van a picar la cresta al gallo, asegúrense de que no tenga espolón’ a Trump no se le pica la cresta en tiempos de cólera porque además está armado aunque parezca inconcebible, de miles de espolones a manera de seguidores y lo único que se consigue es avivar el fuego que está quemando poco a poco a los latinos, es lastimar aún más a los indocumentados.

Estados Unidos está siendo dividido como lo estuvo México en aquel famoso tiempo  azul, amarillo y poquito rojo, en ese tiempo los seguidores de unos y otros se enganchaban en palabrerías de todos los estilos. En este tiempo el País se visitó de rojo por consecuencia de miles comprometidos con un partido de copete negro y no bastó el rechazo ni las críticas a nivel mundial para evitar que Peña Nieto con todo y su paquete de ignorancia llegara a ser Presidente, ahora el País sigue vestido de rojo con olor a sangre  y con hambre.

La vergüenza y la apatía, el hambre y el desempleo reinan en el México de hoy y la división de Estados Unidos verá lo mismo si el suyo, de copete güero e igualmente cargado de ignorancia llega a la Presidencia y cumple su aberración de expulsar a sus latinos. Entre Donald Trump y sus miles de seguidores  están pintando su territorio de un desagradable color y están dejando en medio a quienes no hacen sino defender su espacio, su trabajo, su familia y su porvenir.

Como una pelea de gallos se amarran navajas y Jorge Ramos no ayudó a bajarle los humos a Trump. Después de un rato el gallo güero le permitió la entrada al gallo giro concediéndole el derecho de preguntar, la pregunta de Ramos raya en la verdad y la respuesta de Trump también, tomando en cuenta que cuando son candidatos son todopoderosos y cualquier palabra salida de sus bocas es meramente una presunción disfrazada de poder.

Las navajas siguen amarradas ¿Cómo expulsar a 11 millones de indocumentados  y cómo levantar una barda que proteja su territorio de ilegales? Era el cuestionamiento de Ramos y para Trump que todo es fácil ahora “Soy constructor” –dijo- aunque no queda clara la respuesta de cómo sacará a 11 millones de personas solo dijo que sería ‘de una forma muy humana’ que con su actitud es difícil adivinar lo humano que pueda ser, y como tenía que apretar la navaja aprovechó para reclamarle a Ramos la demanda por 500 millones de dólares que presentó contra Univisión –esto nada que ver-

De acuerdo, cada quien sube la barda de su casa para protegerse de cualquier peligro o invasión y se hace con el consentimiento del resto de los habitantes, solo que cuando ya están adentro, viven en orden y son productivos es por lógica que pueden y se deben quedar, en el caso del nuevo muro la mitad de los habitantes no estarán de acuerdo porque además Trump no es el dueño de la casa, solo vive en ella. No hay que olvidar que hay personas que no se conforman con construir castillos en el aire, se atreven a vivir en ellos.

Jorge Ramos, hay importantísimos momentos en la vida de cualquier persona en los que sin dudar está prohibido equivocarse y permitirse estar  a la altura de un ser tan bajo como Donald Trump.

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Viernes, 28 de Agosto 2015 - 18:30
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Drumpf, Jindal, Rubio, Cruz, Santorum

En su plan de reforma migratoria que presentó hace unos días, el aspirante a la candidatura a la presidencia estadounidense por el Partido republicano, Donald Trump, propone eliminar la Sección 1 de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos aprobada el 9 de julio de 1868 por el Congreso de ese país, la cual señala que: “Toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta a su jurisdicción, es ciudadana de los Estados Unidos y del Estado en que resida”. Esta enmienda, aprobada para darle la ciudadanía a los afroamericanos, anuló la decisión de la Suprema Corte estadounidense del 6 de marzo de 1857 que determinó que los descendientes de africanos, fueran libres o esclavos, no podían ser ciudadanos.

En su plan Trump se limita a anotar que es necesario acabar con el derecho a la ciudadanía por nacimiento (end birthright citizenship) pero no propone cómo, lo cual abre todo una serie de preguntas sobre el tema, entre ellas la que define quién es estadounidense. ¿Lo es el hijo o la hija de padres estadounidenses? ¿Y si uno de los padres no nació en Estados Unidos, que pasa?

Al eliminarse la 14ª Enmienda, varios de los aspirantes a la candidatura presidencial por el Partido Republicano tal vez dejarían de ser estadounidenses.

Por ejemplo, el padre de Donald nació en Estados Unidos pero fue hijo de un alemán apellidado Drumpf. Su madre, de apellido MacLeod, nació en Escocia. ¿Sería Trump (o Drumpf) alemán, escocés o verdaderamente estadounidense?

Otro aspirante a la candidatura republicana es el gobernador de Louisiana, Bobby Jindal, cuyo verdadero primer nombre es Piyush. ¿Sería estadounidense en vista de que sus padres son originarios de Punjab, India? Es más, ¿sería Bobby (o Piyush) estadounidense en vista de que fue concebido en la India y su madre llegó a Estados Unidos a los tres meses de embarazo? ¿Y los hijos de Jindal, serían estadounidenses si consideramos que la primera dama de Louisiana, Supriya Jolly, nació en Nueva Delhi, India?

Bajo las reglas de Drumpf o Trump, dos aspirantes probablemente no serian estadounidenses. El senador por Florida, Marco Rubio, es hijo de cubanos que inmigraron a Estados Unidos en 1956, mientras que el senador por Texas, Ted Cruz, nació en Calgary, Canadá, hijo de un cubano naturalizado canadiense y una estadounidense.

Uno más, el ex senador por Pennsylvania, Rick Santorum, es hijo de un médico italiano.

Al proponer lo que propone, Trump está iniciando una discusión que podría dividir aún más a la población de Estados Unidos. Lo peor es que algunos de los aspirantes que podrían resultar no ser ciudadanos están adoptando la misma posición extrema del germano-escocés apellidado Drumpf-MacLeod.

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Jueves, 20 de Agosto 2015 - 12:00
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