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Adiós a Los Pinos

“A government of laws, not of men”, John Adams

Andrés Manuel López Obrador ha hecho cuatro propuestas interesantes: a) que seguirá viviendo en su domicilio particular; b) que Los Pinos será un espacio público para la cultura y las artes; c) que percibirá la mitad del sueldo del actual presidente; d) que prescindirá de la seguridad del Estado Mayor Presidencial. No son propuestas nuevas, pero es la primera vez que las pronuncia en calidad de candidato a la presidencia en el actual proceso electoral.

No sé cuáles sean las razones de AMLO para hacer tales proposiciones. Quizá sea porque las considera música-para-los-oídos de un pueblo que está ya cansado de ver el lujo y la ostentación de los gobernantes. Si ese es el caso, las propuestas serían populistas. Pero tal vez la razón de fondo es que AMLO es verdaderamente austero y en serio quiere cambiar la forma de ejercer el poder ejecutivo en este país. De ser así, la propuesta es buena, pero también un poco ingenua. Un cambio sustancial en el ejercicio del poder no se hace realidad trasladando la sede presidencial de un inmueble a otro. Pero por algo se comienza.

De cualquier forma, las propuestas me parecen loables y las suscribo. He sido siempre muy crítico del populismo –lo pueden ver en mis artículos, que, por cierto, me han ganado la enemistad de muchos AMLOvers–, pero debo reconocer que estas cuatro propuestas deberían ser adoptadas por los demás candidatos. Voy a explicar por qué.

México arrastra un severo problema desde épocas precolombinas. Yo llamo a esto el Complejo del Tlatoani. Desde los indígenas antes de Colón hasta el día de hoy, la gran mayoría de los mexicanos espera que alguien resuelva los problemas del país: y no sólo los del país, sino también los problemas personales. Somos una nación que siempre está en busca de un caudillo. Esto se refleja en nuestro sistema presidencial, que en su origen fue una copia del sistema estadounidense. Pero fue una copia imperfecta. Los redactores de la constitución de los Estados Unidos establecieron la división de poderes y nunca fue su intención que el poder ejecutivo prevaleciera sobre los otros dos. Al contrario, la gran idea que movió a los creadores de la Constitución americana fue el llamado Rule of Law, que nosotros conocemos como el Estado de Derecho: no el gobierno de los hombres, sino el imperio de la ley. Así lo propuso el insigne John Adams en 1780: “a government of laws, not of men”. El poder ejecutivo sería uno de los tres poderes de la Unión, y su titular, el presidente, sería un funcionario, muy importante, pero nunca un rey ni un dios.

En México la figura del presidente se ha amplificado y ha adquirido un dominio peligroso sobre los demás poderes, lo cual ha provocado crisis económicas y sociales a todo lo largo y ancho de nuestra historia –aunque hay que decir que de Fox a la fecha, el presidente enfrenta mayores pesos y contrapesos–. Siempre que la voluntad del presidente ha sido La Voluntad, México ha tenido sus peores tropiezos.

Cada seis años se renuevan las ilusiones de un México mejor, y todos esperamos que el siguiente presidente sea el bueno, o al menos que salga bueno, o ya de perdida que no salga tan malo como el anterior. La mayoría de los mexicanos espera que, ahora sí, las cosas marchen bien. Y si no marcharon bien, pues ya sabemos a quién culpar. El devenir de nuestra historia no ha dependido del Derecho, sino de las pasiones. Por eso los estadounidenses desearon un gobierno de leyes, no de hombres, porque las personas son volubles, están sujetas a vicios y pasiones, más que a virtudes, cambian de parecer y son susceptibles de corrupción. El desiderátum estadounidense podría resultar ingenuo para nosotros, y eso es terrible: si nos resulta ingenuo es porque nosotros mismos estamos ya irremediablemente corrompidos.

Los Pinos es el símbolo del presidencialismo mexicano: un presidencialismo que se siente omnipotente e infalible. AMLO, emulando a Lázaro Cárdenas –que dejó el Castillo de Chapultepec, por considerarlo ostentoso, y se estableció en el rancho “La Hormiga”, hoy Los Pinos, unos Pinos entonces austeros y casi rurales que nada tienen que ver con la suntuosidad y el fasto de hoy–, propone que la residencia oficial se establezca en otro sitio, y que Los Pinos se convierta en un espacio público para la cultura y las artes. Yo acojo esta moción. No por razones populistas, sino porque al desaparecer Los Pinos y el Estado Mayor Presidencial –AMLO ha dicho que prescindirá de sus servicios–, el poder ejecutivo será despojado de ese ropaje omnipotente, de ese hálito de grandeza que no merece, de esa pompa fastuosa que tanto choca con la austeridad y sobriedad que necesariamente debe distinguir a todo régimen republicano. Quizá AMLO no quiera desaparecer Los Pinos para aterrizar y humanizar, por decirlo así, al poder ejecutivo, menos aún si, como pienso, AMLO promueve el culto a su persona; pero, independientemente de los motivos, creo que el resultado sería conveniente.

La idea de Los Pinos al principio no fue mala. Fue una sede digna, austera y sobria, por lo menos bajo los gobiernos de Lázaro Cárdenas y Ávila Camacho. Pero luego llegó Miguel Alemán, que encabezó una verdadera cleptocracia, y esa modesta casa le pareció insuficiente. Los Pinos empezó a convertirse en La Ciudad Prohibida que es hoy. Ha albergado a algunos de los personajes más vilipendiados de nuestra historia, y a sus familias: Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas… y hoy alberga al titular del ejecutivo con el más bajo nivel de aprobación de la historia reciente: Enrique Peña Nieto. En sus estancias, salas y salones se han tomado algunas de las peores decisiones políticas y económicas. En las entrañas de Los Pinos se tomó la decisión de asesinar a los estudiantes en Tlatelolco y de llevar a cabo la Masacre de Corpus Christi; en las entrañas de Los Pinos se decidió nacionalizar la banca y defender al peso como un perro; en las entrañas de Los Pinos un presidente se quedó pasmado mientras la Ciudad de México y sus habitantes se mantuvieron en pie durante el más devastador terremoto; en las entrañas de Los Pinos se tomó la decisión de tirar el sistema para que no venciera un candidato opositor; en las entrañas de Los Pinos –sí, en las entrañas de Los Pinos– alguien no sintió simpatía por un candidato oficial a la presidencia; en las entrañas de Los Pinos el hermano de un presidente realizó toda clase de tropelías y planeó toda clase de maldades; en las entrañas de Los Pinos, siempre en las entrañas, siempre en Los Pinos. Ahí surgió la idea de que una mujer saliera molesta a reconvenir a los mexicanos porque éstos se habían cuestionado el origen de una casa color blanco en el barrio de Las Lomas, tan cerca de Los Pinos. Ahí se decidió una guerra que ha costado ya cientos de miles de vidas y un número desconocido de desaparecidos; ahí se bebió alcohol, y quizá alguna sustancia dura; ahí hubo sexo, amor y decepción; ahí muchos lloraron y otros más rieron. Si las paredes de Los Pinos hablaran…

Un país no es su presidente. El presidente no es la esperanza de un bien anhelado, ni la causa única de todos los males. El presidente es un funcionario, importante, sí; pero no es el único funcionario importante… ni siquiera es el funcionario más importante. Si los mexicanos esperan un mesías, les va a salir el tiro por la culata. Un verdadero mesías no quiere ser presidente, su reino no está en este mundo, sino en el espíritu. En la medida en que muchos mexicanos endiosan al presidente y esperan que él solucione todos los problemas y traiga justicia, libertad y bienestar; en la medida en que muchos mexicanos lo satanizan y vilipendian cuando ven sus expectativas defraudadas; en esa medida los mexicanos se comportan como macehualtin y tlamemes –que es la otra cara del Complejo del Caudillo–. Dicho sea con todo respeto a los antiguos mexicas, pero así era su jerarquía: el Tlatoani era el Tlatoani, el macehual el macehual, el tlameme el tlameme, per secula seculorum.

Que el presidente salga de Los Pinos, que se desprenda del Estado Mayor Presidencial –que la gente común y humilde percibe como la Guardia Pretoriana de Calígula, Cómodo o Heliogábalo (aunque no sepan quienes fueron estos emperadores romanos, lo cierto es que perciben al Estado Mayor como algo siniestro y malvado)–, que viaje en aviones comerciales y que esté más cerca de los mexicanos –si uno da un pasito de más hacia Los Pinos salen los soldados con armas largas, repito, como si fuera La Ciudad Prohibida hace seiscientos años–; todo ello privará al ejecutivo federal de esa parafernalia ostentosa y chocante, tan fastidiosa y molesta para millones de mexicanos, y tan contraria a lo que debe ser una verdadera república.

AMLO es muy hábil y hace que sus seguidores perciban a los presidentes del PriAnato como personas frívolas, indolentes y malvadas que viven en medio del lujo y la opulencia, como grandes pachás, mientras el pueblo mexicano, bueno y noble (ni bueno ni noble, diría yo, con todo respeto al pueblo), se desangra y padece la pobreza más inmoral. Que Los Pinos se convierta en un gran espacio público para la cultura y las artes y que haya en sus jardines una placa que revele al paseante el oscuro pasado de ese lugar… no es una mala idea.

Muchos dirán que trasladar la sede del ejecutivo federal a Palacio Nacional es inviable, porque está en pleno zócalo, y que sería muy problemático, por el tráfico y las manifestaciones. No lo creo. La Casa Blanca está en el centro de Washington, la Casa Rosada en el centro de Buenos Aires, 10 Downing Street en el centro de Londres, el Palais de l’Elysee está en el centro de París y el Palazzo Chigi en pleno centro de Roma. Ninguna de estas residencias oficiales –no solo residencias, sino sedes de gobierno– tiene las 60 hectáreas de Los Pinos. Otros dirán que lo único que quiere AMLO es dormir en la mismísima habitación que en su momento ocupó Benito Juárez. Seamos serios. Otros más dirán que acondicionar Palacio Nacional es incosteable… Pero para que Los Pinos y el Estado Mayor desaparezcan, primero Andrés Manuel López Obrador debe ganar la elección. ¿Qué tal que otro de los candidatos gane y entonces Los Pinos siga siendo la fortaleza-búnker-Ciudad-Prohibida que casi siempre ha sido?

Gane quien gane, yo creo que esta propuesta relativa a Los Pinos debería ser tomada seriamente en cuenta. No importa quién sea el presidente ni quiénes sean los altos funcionarios de la Unión, el ejercicio del poder no consiste en ejercer la voluntad personal ni en estar por encima de todos los demás; no consiste en usar helicópteros de la nación para ir a un campo de golf ni en tener guardaespaldas que protejan a los hijos de los funcionarios aún fuera del país, aún si van de weekend a Las Vegas; tampoco consiste en beneficiar a empresarios a cambio de dineros o inmuebles en Las Lomas, las colinas de los perros o Miami; no consiste en enriquecerse ni en ser reverenciado por el inferior jerárquico; no consiste en que la mano sea besada. El ejercicio del poder público es algo totalmente distinto: consiste en aplicar la ley. El ejercicio del poder público es la facultad de los funcionarios para aplicar la normatividad, abstracta e impersonal, a situaciones concretas, sea en el ámbito jurisdiccional, legislativo o administrativo. El poder público no es esa fuerza burda y chabacana que muchos creen, ni un poder de facto que permite a quienes lo ejercen comportarse como si fuesen Les Rois du Monde. Es un poder de iure, acotado, limitado, orientado al bien común. Ejercerlo de otro modo es tergiversarlo y actuar como el más ruin esbirro.

Sacar al presidente de Los Pinos y desmantelar al Estado Mayor no es la panacea de los graves problemas de nuestra nación; sí creo que tales medidas inhibirían la peligrosa tentación de los presidentes de sentirse todopoderosos. Ciertamente, estas medidas ayudarían a los presidentes a entender que el poder ejecutivo es solo uno más de los poderes de la Unión. Decir Adiós a Los Pinos significa decir adiós a ese presidencialismo que tanto daño ha causado.

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Fecha: 
Martes, 03 de Abril 2018 - 15:00
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Fecha B: 
Martes, 03 de Abril 2018 - 17:15
Fecha C: 
Miércoles, 04 de Abril 2018 - 06:15
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…¡Por mis Uebos!

Hoy hace 19 años, el 20 de noviembre de 1996, ejercí mi derecho ciudadano indivisible para votar y ser votado, y me postule como CANDIDATO INDEPENDIENTE A LA JEFATURA DE GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL.

Para ese efecto, publiqué un desplegado que abarcaba las dos páginas centrales de la Sección “A” del Periódico Reforma, que en ese entonces era el único que circulaba en 20 de noviembre y en 1 de enero.2

Lo hice a sabiendas de que actuaba “contra corriente”.

El sistema electoral mexicano es un laberinto diseñado para impedir que prospere cualquier oposición política verdadera.

En 1996, ese laberinto estaba resguardado con DOS CANDADOS.

EL PRIMER CANDADO INCONSTITUCIONAL, era el que restringía la postulación de candidatos, exclusivamente a través de los PARTIDOS POLITICOS.

EL SEGUNDO CANDADO, IGUALMENTE VIOLATORIO DE LOS DERECHOS HUMANOS, es el que negaba (y sigue negando) el JUICIO DE AMPARO EN MATERIA POLÍTICA.

En 1996, la Constitución Federal reconocía el derecho ciudadano indivisible para votar Y ser votado, sin necesidad de adherirse por fuerza a partido político alguno; PEEEEERO…

…PERO para eso está el Poder Judicial de la Federación, y sus interpretaciones “a la medida” de lo que le ordene su majestad, el presidente en turno.

Siempre que el derecho admita interpretación, esta interpretación ha sido y seguirá siendo hecha por la $uprema Cohorte y su comparsa del llamado Tribunal Electoral, en contra del pueblo mexicano.

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Una vez que hice pública mi candidatura independiente a Jefe de Gobierno del Distrito Federal, procedí a presentar mi solicitud de registro que, como era de esperarse, me fue negada.

Interpuse demanda de Amparo contra el acto arbitrario de la autoridad que me negó el registro.

Ese Amparo debió ser resuelto a mi favor, por la sencilla razón de que la Ley Electoral era INCONSTITUCIONAL, y al haber demandado contra el primer acto de su aplicación, NO ME ERA OPONIBLE EL “CANDADO” que niega justicia en materia Politica.

Puede decirse que el poder judicial aplica un candado equivalente a “COSA JUZGADA” antes que haya juicio alguno; y la “COSA JUZGADA”, es anticipadamente, contraria a toda justicia y todo derecho.

Mi demanda de Amparo fue rechazada mediante la complicidad habitual del Poder Judicial.

(JORGE CASTAÑEDA GUTMAN fue víctima de violaciones parecidas cuando con todo derecho, presentó su candidatura independiente a la Presidencia de la República, diez años después).

La denegación de justicia completa e imparcial en materia política, lo único que logra, es abrir las puertas a la violencia, como sucedió con el fraude electoral de 1910, en que el “recuento” en vez de voto por voto, se hizo bala por bala.

ESE ES EL MEJOR EJEMPLO QUE HEREDAMOS DE AQUEL 20 DE NOVIEMBRE DE 1910.

Las reformas legislativas en materia electoral, se han ido logrando A CUENTA GOTAS.

TODOS SABEMOS QUE “LA GOTA” QUE PERSISTE, TERMINA SIEMPRE VENCIENDO A LA RESISTENCIA OBSTINADA DE LA ROCA.

En México, hasta la fecha, ningún cambio sustancial ha podido alcanzarse por la buena.

México sigue siendo el RETRATO HABLADO de aquella patria injusta y cautiva descrita por Francisco Madero al inicio de su convocatoria a las armas en noviembre de 1910.

Transcribo con emoción y orgullo, las palabras de Madero, pronunciadas a la orilla de la tormenta, porque son las que invoqué al inicio del desplegado con el que hice publica mi postulación independiente, hoy hace 19 años.

“En cambio de esta tiranía SE NOS OFRECE LA PAZ, pero es una paz vergonzosa para el pueblo mexicano, porque no tiene por base el derecho, sino la fuerza; porque NO TIENE POR OBJETO EL ENGRANDECIMIENTO Y PROSPERIDAD DE LA PATRIA, SINO ENRIQUECER UN PEQUEÑO GRUPO QUE, ABUSANDO DE SU INFLUENCIA, HA CONVERTIDO LOS PUESTOS PÚBLICOS EN FUENTE DE BENEFICIOS EXCLUSIVAMENTE PERSONALES, EXPLOTANDO SIN ESCRÚPULOS LAS CONCESIONES Y CONTRATOS LUCRATIVOS”.

Lo que Madero hizo entonces, fue también un ejercicio ciudadano reconocido por la Constitución.

Los mexicanos NO tenemos que pedirle permiso al IFE ni al INE ni al PRIFE ni a la $uprema Cohorte de Ju$ticia, para asumir nuestra soberanía.

Ningún pueblo está obligado a vivir oprimido; de ahí surge el DERECHO A LA REBELIÓN, cuya justificación moral, filosófica, política e histórica, no admite discusión alguna.

Cuando lancé mi candidatura independiente a Jefe de Gobierno, lo hice consciente de que no llegaría a ese cargo, PERO SABIENDO QUE CONTRIBUIRÍA A SENTAR UN PRECEDENTE SÓLIDAMENTE FUNDADO EN DERECHO.

TAN ES ASÍ, QUE HOY LAS CANDIDATURAS INDEPENDIENTES YA SON POSIBLES.

Las candidaturas independientes son indispensables en un país secuestrado por malos gobiernos que carecen por completo de autoridad moral; y sin autoridad moral, no hay estado de derecho posible.

La ILEGITIMIDAD de nuestros gobiernos se hace manifiesta por contraste:

El Gobierno Mexicano, es un voraz y feroz recaudador de impuestos que, una vez convertidos en RECURSOS PÚBLICOS, el mismo gobierno se los reparte como botín.

Ahí está la Colina del Perro; la Casa Blanca de la gaviota; la mansión de Videgaray en Malinalco, y todas las riquezas inocultables de los ex presidentes de la república. La llamada clase política, roba y ostenta su opulencia sin el menor recato.

Por eso es que los ciudadanos, uno por uno, tenemos que tomar en nuestras manos el destino de México, y arrojar de los cargos públicos a quienes solamente los ocupan para lucrar descaradamente.

Tenemos que sacudirnos a ese ni tan pequeño grupo, que sigue cometiendo los mismos abusos que describió Madero en su Plan de San Luis.

La transformación que Mexico necesita, ES UNA CUESTIÓN DE “ORTOGRAFÍA”; la podemos lograr por la B o por la V.

CUANDO ME POSTULÉ COMO CANDIDATO INDEPENDIENTE, LO HICE POR MIS UEBOS.

UEBOS no es solamente una palabra en desuso que significa NECESIDAD.

UEBOS es la NECESIDAD de los mexicanos por ser libres y respetados; los UEBOS de ser representados con lealtad, con patriotismo, con honestidad; los UEBOS de no ser traicionados y SATEADOS3 por nuestros dizque gobernantes; los UEBOS de confiar en un ejército formado por esos soldados de los que canta nuestro Himno Nacional: aquellos que el Cielo le dio a nuestra patria en cada hijo; un ejército de mexicanos de honor que no asesinen a nuestro pueblo.

Me postulé por mis UEBOS de que, ser abogado en México se trate de cumplir y hacer cumplir la ley, y no de traficar influencias y sobornar $upremo$ cohorte$ano$ de la Ju$ticia…

Me postulé en la esperanza de contribuir con la parte que me tocaba (como nos toca a todos y cada uno), para hacer que llegue el día en que las promesas de la independencia y la revolución, dejen de ser letra muerta; se hagan realidad, cobren vida y sean aplicadas por igual a todos los mexicanos.

Los ignorantes que dicen gobernarnos, “ven la tempestad y no se hincan”; creen que el Mexico bravo, entendido como la patria que cuenta con sus hijos para luchar por ella, “es cosa del pasado”.

La forma en que hagamos realidad los sueños de nuestra patria, depende del conflicto entre la B de la NECESIDAD, y la V DE LA NECEDAD; entre los reclamos justos de todo un pueblo que demanda un cauce pacifico; y la obcecación de una pandilla de parásitos que nos lo sigue negando.

Por eso escogí un 20 de noviembre para LANZAR MI CANDIDATURA INDEPENDIENTE; porque siguiendo la vía pacífica, me impulsaba al mismo tiempo el ejemplo de nuestros mayores; hombres y mujeres, que empuñaron las armas y pusieron sus vidas en juego, PARA QUE PUDIERA VIVIR ESTA PATRIA QUE SE LLAMA MÉXICO.

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1 Uebos. (Del lat. opus). 1. m. ant. Necesidad, cosa necesaria. Uebos me es. Uebos nos es. Uebos de lidiar. Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
2 El desplegado que contiene mi postulación como candidato independiente a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, puede ser consultado en el Periódico Reforma de 20 de noviembre de 1996, en las dos páginas centrales de la sección “A”.
3 SATEAR, sinónimo de saquear. Practica corrupta por la cual, el SAT, dispone de nuestros impuestos ilícitamente para beneficio personal de quienes dicen gobernarnos.

Fecha: 
Viernes, 20 de Noviembre 2015 - 17:00
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Van dos

Pues ya son dos los políticos que anuncian sus intenciones de ser candidatos a la presidencia de la república en 2018. Por un lado, Andrés Manuel López Obrador, quien hace tiempo dijo que la tercera es la vencida y, por el otro lado, Margarita Zavala, la esposa del ex presidente Felipe Calderón, quien ayer anunció sus intenciones presidenciales a través de un video subido a YouTube.

AMLO anuncio sus planes hace meses y seguramente será el candidato por Morena, el partido del cual es caudillo. Margarita, sin embargo, no dejó muy claro en su mensaje si buscará la candidatura a través del PAN, de otro partido o de manera independiente.

Al lanzar su candidatura, la ex primera dama del país dijo los siguiente: “Buscaré la presidencia de la República. Construiré de la mano de los ciudadanos un proyecto nacional que congrega a panistas, claro, pero también a quienes han votado por otras alternativas políticas y a quienes han dejado de creer en los partidos como un instrumento de nuestra democracia”. En ningún momento precisó si buscará la candidatura por el PAN, que hasta el momento sigue siendo el partido en el cual ella y su marido militan. Tampoco se vio el logotipo panista en su video.

Curiosamente, tanto AMLO como Margarita, políticos profesionales de larga trayectoria, hablan del desprestigio de los partidos políticos, incluidos aquellos en donde desarrollaron sus carreras, y del descrédito de la clase política, a pesar de que ambos pertenecen a la misma. Ambos se presentan como una alternativa ciudadana a pesar de que él lleva casi 40 de sus 61 años de vida dedicado de tiempo completo a la política y ella 21 de sus 47 años de existencia.

Será interesante ver como evolucionan estas dos candidaturas.

AMLO tendrá que modernizar su discurso porque es más que evidente que ya no será el único candidato que intentará convencernos de que está contra el sistema establecido, contra la mafia del poder, etc., etc., etc. También deberá ser muy cuidadoso al referirse a Margarita, quien es una mujer que de acuerdo a las encuestas goza de una excelente imagen. Dudo que al tabasqueño le convenga insultarla como en su momento lo hizo al referirse a Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto.  

Si Margarita pretende hacerse de la candidatura del PAN competirá, por lo menos, contra el actual gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, contra el actual presidente nacional panista y próximo coordinador de la fracción del PAN en la Cámara de Diputados, Gustavo Madero, y contra quien en los meses por venir también decidan ir por la presidencia, como pudieran ser Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero. Si lo que busca es una candidatura independiente deberá mas temprano que tarde anunciar que ese es su propósito para empezar a construir la base ciudadana necesaria para tener posibilidades de triunfo. Su principal reto será convencernos de que, en caso de ganar la presidencia, el poder no terminará en manos de su dominante marido.

Ya van dos por la presidencia. Se han lanzado abiertamente. Dada esta realidad, ¿cuánto tiempo más podrán postergar el anunciar sus ambiciones presidenciales otros personajes que se mencionan como posibles candidatos, entre ellos Miguel Ángel Mancera, Manlio Fabio Beltrones, Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray? Las viejas reglas están dejando de regir. Ahora, quien llegue tarde a la competencia podría tener muchas menos oportunidades de llegar primero a la meta.

Van dos. ¿Quién será el tercero?

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Fecha: 
Lunes, 15 de Junio 2015 - 12:00
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Devuélvanos la confianza, presidente

El problema que enfrenta México se llama crisis de confianza. Los tres poderes de la unión (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) están corrompidos, desacreditados y rebasados. Algo similar ocurre con los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) corroídos por la impunidad, el cohecho y usualmente coludidos con el crimen organizado. También está desfondado el sistema de partidos políticos, que ya no son canal de representación de los ciudadanos: el PRI, como siempre, solapando trapacerías; el PAN, aferrado a los “moches”; el PRD, con sus financieros criminales. A ello se suma una elite empresarial rapaz. Y un agravante más: las políticas del gobierno federal unieron a las clases sociales en un malestar difuso, de origen multicausal. México está roto. El riesgo de ingobernabilidad es creciente. ¿Responde el decálogo del presidente Peña a tamaño mal? No. Su diagnóstico está fuera de foco.

En esta crisis sistémica quizá sólo haya un antídoto contra el riesgo de ingobernabilidad: la calidad y fuerza moral del líder. Ante el desfondamiento de la ley y del orden y de las instituciones es crucial que el presidente recupere la confianza de los ciudadanos si desea encauzar el cambio por la vía pacífica. Removerlo de su cargo, además de ser un factor adicional de inestabilidad, es inviable: el desastre de los partidos no modificará en gran medida la composición de la cámara de diputados en la elección de 2015, pues la estructura clientelar de los programas sociales garantiza la permanencia, con leves variantes, del statu quo. Pero este posible hecho puede alimentar el descontento y desbocar el conflicto. Entonces, ¿cómo recuperar la confianza? ¿Cómo lograr fuerza moral ante el descrédito del Ejecutivo por posible corrupción y colusión?

Recuperar la confianza y el liderazgo moral implica: donar la casa blanca y ofrecer una disculpa pública. Rendición exhaustiva de cuentas. Transparencia en licitaciones y castigar el conflicto de interés. Acabar con privilegios de políticos: sueldos arbitrarios, seguros, autos, sirvientes, gasto discrecional; prerrogativas que hacen del empleado (el funcionario) amo de su señor, que impide la empatía gobierno-ciudadano y perpetúa la desigualdad (la caída del petróleo obliga a la austeridad). Acotar el fuero. Enjuiciar a políticos corruptos y a los que ensangrentaron al país para abatir la impunidad. Medidas transitorias y de urgencia para atajar el crimen, pero pasada la emergencia fortalecer a estados y municipios, en vez de destruir a la República federal… La desiderata incluye reformas a partidos, al poder Legislativo y al Judicial. Es la vía para liderar el cambio a un régimen de legalidad. Tal paradigma evitará sufrimiento innecesario.

Fecha: 
Jueves, 04 de Diciembre 2014 - 18:00
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España por un Estado Federal

En estos días en España surge el debate por avanzar del Estado autonómico al Estado Federal. Desde luego con reformar el texto constitucional de 1978. El líder del Partido Obrero Socialista Español (PSOE) Pedro Sánchez, en el parlamento español se lo dice al presidente del Gobierno español, líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy: “para seguir viviendo en la mejor de las Españas, tenemos que reformar nuestra Constitución, es la hora de abordar esa reforma constitucional, señor Rajoy, le estamos esperando”.

Es probable que el líder del PSOE no logre su cometido con el presidente del Gobierno, ya que el tema del Estado Federal para una España integrada en Comunidades Autónomas, es un tema complejo de llevar a la realidad.

En mi artículo que escribí en el año de 2005 para el “IV Congreso de la Asociación de Constitucionalistas de España”, decía que en el caso español el golpe de Estado propiciado el día 3 de enero de 1874 por el General Pavía, terminó con el intento de establecer la República Federal, propuesta por el entonces presidente de las Cortes Constituyentes (Marques de Albaida) por el cual, dicho interés no llegó a consagrarse en el texto constitucional. Principalmente, por la incertidumbre política del pueblo español en 1873 y 1874.

No obstante, el proyecto de Constitución Federal de 1873, surgió por los partidarios de la República para constituir en España un Estado Federal integrándose en un federalismo y confiriendo la autonomía de sus integrantes. El significado de tal manifestó, era la Unidad de España, restándole la participación estructural, organizacional y funcional a las regiones, y por ende, a su origen, es decir a los reinos independientes.

El federalismo estaba sustentado por un Estado central, compuesto por encima de los Estados miembros con sus propios ordenamientos constitucionales, siempre y cuando no contravinieran las disposiciones de la Ley Fundamental.

Con dicho proyecto se asume uno de los primeros indicios del concepto de lo que hoy son Comunidades Autónomas, distinguiéndoles como Estados.

Pero además, surge la disposición para la delimitación de competencias y facultades entre el Estado Central y los Estados miembros: Estado, Autonomía y competencias, términos para determinar los actuales.

El tema regional en España ha sido uno de los problemas más controvertidos durante su formación histórica. Contrariedad que reincidía en la organización política del Estado, en lo particular, por interrelacionar la unidad nacional con el reconocimiento de singularidades regionales.

El problema se suscitó más cuando los confeccionadores de la Constitución de 1931, no definieron el Nuevo Estado ya sea como unitario o federal, debido a que con dichas expresiones coexistía una crisis de la propia identificación del término.

La definición de Estado se mantuvo con la forma de Estado denominada integral, por tanto, de cierta forma se instituía un federalismo acotado, pero confiriendo ciertas concesiones, a través de un Estatuto de Autonomía política y administrativa a cada región que así lo solicitará.

Sin duda todo esta ausencia de manifestaciones, claras para definiciones estatales, traía consigo actitudes positivas y negativas. Esto provocó, con otros factores sociales, la senda que desembocó con la guerra civil del 1936-1939.

Durante el inicio de la guerra civil (18 de julio de 1936), prácticamente se establecieron dos tipos de Estados: el Estado republicano y el Estado nacional,  predominando al final de la guerra el Estado nacional, durante casi las cuatro décadas que permaneció el régimen del General Francisco Franco, no obstante, por el establecimiento del Estado nacional desaparece la figura de la Comunidad Autónoma con sus propias derivantes, es decir la autonomía y sus competencias.

El régimen constitucional de este período 1939-1975, estuvo sustentado por diversas leyes constitucionales contenidas en un sólo ordenamiento constitucional. Las leyes aportaron una organización jurídica y política de la Nación, a pesar de esa diversidad, la configuración de las Comunidades Autónomas desaparecieron en la aludida época. 

Con la transición del régimen dictatorial al régimen democrático se facilita la refundación del Estado, cediendo con ello la descentralización territorial del poder, culminada con la Constitución de 1978. Es así entonces, que nos referiremos al Estado Autonómico, es decir, con las 17 Comunidades Autónomas del España actual.

Estimado lector, para que España tenga claramente definido qué tipo de Estado es, necesita, por lo menos, tomar en cuenta las características del federalismo. Entre otras, que todo Estado Federal es el integrado por un grupo de estados que sin perder su propia soberanía, se pliegan al interés supremo de la Nación de la que forman parte, como expresión de su propia soberanía;  todo ello es el Pacto Federal

Así, qué, querido lector, para que el líder del PSOE logre su propósito, en principio para reformar las Constitución de España, es necesario el consenso y la mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras, es decir, de diputados y senadores. En la Cámara de Diputados el PP dispone de 186 diputados, y el PSOE de 110, mientras que en la Cámara de Senadores el PP dispone de 136 senadores, y el PSOE de 54.

Al tiempo, tiempo…

Fecha: 
Miércoles, 19 de Noviembre 2014 - 17:30
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