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El mito de la islamización de Europa

A raíz de los ataques terroristas del viernes pasado en París circula en las redes sociales información que asegura que, debido a los millones de musulmanes que ahí radican, en cuestión de pocos años Europa será un continente en donde el islam será la religión mayoritaria. Los datos desmienten esta información y señalan que los seguidores de Mahoma seguirán siendo minoría en todos los países europeos durante lo que resta del siglo 21.

Hoy en día, el porcentaje de población musulmana en los países de la Unión Europea es como sigue: Chipre 25.3%; Bulgaria 13.7%; Francia 7.5%; Holanda 6.0%; Bélgica 5.9%; Alemania 5.8%; Austria 5.4%; Grecia 5.3%; Reino Unido 4.8%; Suecia 4.6%; Dinamarca 4.1%; Italia 3.7%; Eslovenia 3.6%; Luxemburgo 2.3%; España 2.1%; Croacia 1.4%; Irlanda 1.1%; Finlandia 0.8%; Rumania 0.3%; Estonia 0.2%; Malta 0.2%; Letonia 0.1%. Menos del 0.1% en Lituania, República Checa, Hungría y Polonia.

Es cierto que la población musulmana de Europa ha crecido mucho en las últimas décadas, casi un punto porcentual cada década, del 4% en 1990 al 6% en 2010 y, según las proyecciones, al 8% en 2030 y al 10.2% en 2050.

La mayor cantidad de musulmanes en un país europeo, en números absolutos, se encuentra en Rusia. Son 14 millones y representan apenas el 10% de la población total.

2.7% de los musulmanes del mundo vivían en Europa en 2010. En 2030 serán el 3.0%.

Los números arriba anotados indican que aún falta mucho tiempo para que se establezcan califatos en España, Francia o Alemania, como algunos aseguran. Las tasas de natalidad entre los musulmanes europeos, conforme disfruten de mejores estándares de vida y accedan a niveles de educación superiores, tenderán a disminuir, lo que hará más difícil que se conviertan en mayoría en los países de Europa, excepto, claro está, en Albania, que actualmente tiene una población mayoritariamente musulmana (82.1%).

Los números también nos muestran que la llegada de cientos de miles de refugiados sirios e iraquíes a Europa y otros países occidentales, como son Estados Unidos y Canadá, no afectarán sus porcentajes de población musulmana. Las proyecciones indican que en 2050 en número de seguidores del islam en Estados Unidos no será mayor del 2.1% de la población.

En resumen, la inminente islamización de Europa es un mito.

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Fecha: 
Miércoles, 18 de Noviembre 2015 - 12:00
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¿Debe recibir México 10,000 refugiados sirios?

En esta ocasión me acompañan Enrique Berruga, Embajador y Vicepresidente de la Fundación MATT, Mexicanos Americanos Trabajando Juntos, Padre Alejandro Solalinde, Director del Albergue "Hermanos en el Camino", Juan Azcárraga, analista y Álvaro Rattinger, Director General de la Revista "Merca 2.0".

El tema que abordamos esta noche fue:

  • ¿Debe recibir México 10,000 refugiados sirios?

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Fecha: 
Lunes, 21 de Septiembre 2015 - 19:30
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En ninguna parte: Exilio y desarraigo

Después de cuatro años de una cruenta guerra civil, en medio de un complejo éxodo y enfrentando muchas dificultades, algunos sirios están encontrando, poco a poco, países dispuestos a refugiarlos. Al filo de la tragedia y la desesperación, cada uno llega cargando su propia historia de dolor.

¿Debe Europa recibirlos?

Van a la deriva y, una vez en su nuevo destino, comienzan el período de adaptación. Para algunos será más fácil que para otros. El sentimiento que tiene una persona cuando abandona su país, a causa de la guerra, es muy diferente que cuando lo hace por motivos personales.

La guerra es devastadora.   

El desarraigado, escribió el poeta Enrique Lihn, no está de turista en una tierra extranjera; está todos los días de paso. El destierro es estar en ninguna parte, es el fantasma para el que no hay lugar.

De acuerdo con algunos relatos de refugiados, durante el período que el refugiado pasa en busca de un sitio donde asentarse y, una vez ya instalado, experimenta una inquietante inmovilidad, acompañada de una insoportable incertidumbre. Escucha voces, tiene visiones y sueños relacionados con su vida anterior, con sus muertos y sus agresores. Su mundo se ha trastocado por completo. Desconfía de todo el mundo. Tiene cambios de personalidad. Se le ha roto el espíritu.  

El exiliado, sobre todo el refugiado de guerra, siempre arrastra consigo la melancolía de lo que ha perdido. Los refugiados han abandonado sus casas, familias y amigos; los lugares que frecuentaban, su cultura y sus costumbres. Su identidad. Se sienten ajenos a la vida del lugar donde llegan y ese sentimiento los persigue durante mucho tiempo. A veces, para siempre.

Todo refugiado de guerra tiene que hacer un duelo por sus pérdidas. Y en medio de esa vulnerabilidad, reconstruir un hogar, una familia y un nuevo entorno social. Pegar sus piezas rotas. Rehacerse a sí mismos. Muchas veces se buscan entre ellos para sentirse menos solos. Se reunen en casas y cafés y hablan de su país. De los dictadores que tienen que caer, para que ellos puedan regresar. Muchas veces no regresan nunca. Algunas veces, en los países de acogida, son bien recibidos por la gente y otras, rechazados. En todo caso, el rechazo es mejor que vivir la guerra.

El escritor Roberto Bolaño, que era un maestro de exilios, escribió que exiliarse no es desaparecer, sino empequeñerse, ir reduciéndose lentamente o de manera vertiginosa, hasta alcanzar la altura verdadera, la altura del ser. Y se preguntaba: ¿La «tierra extraña» es una realidad objetiva, geográfica, o más bien una construcción mental en movimiento permanente? 

Lo cierto es que algunos refugiados o exiliados de guerra, con el tiempo, no sólo consiguen adaptarse a su nuevo hogar, sino que hacen importantes aportes al país que los recibió.

Luego de que los países árabes más ricos les dieran las espalda a sus, supuestos hermanos, árabes y musulmanes: los sirios; Europa, que por obvias razones ha tratado de frenar los flujos migratorios hacia sus países miembros, se ve en la obligación moral de recibir a estos millones de seres humanos que huyen de la guerra. La situación llega en un momento muy difícil. Europa está en crisis y tiene muchos problemas con el Islam.

Recibirlos no debe limitarse a proporcionarles las necesidades básicas. Tienen que dar trabajo a los adultos y educación a los niños. Insertarlos a los sistemas de salud. Enseñarles el nuevo idioma. Hacerlos productivos. Buscar qué pueden aportar al país de acogida. Sólo así se sentirán útiles y se integrarán de una forma sana a la sociedad. Su repatriación podría tomar mucho tiempo y, en muchos casos, nunca llegar.

Hay cosas que no están en discusión y ésta es una de ellas. No hacer nada o no hacer lo suficiente, sería un error histórico imperdonable.

No es una cuestión de política, raza, religión o nacionalidad.

Se trata, ante todo, de un acto de humanidad. 

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Fecha: 
Miércoles, 09 de Septiembre 2015 - 17:00
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Lo que comunica una imagen

Desde que nacemos, somos seres comunicados; primero imitamos gestos (lenguaje no verbal), después imitamos sonidos (lenguaje verbal) y habrá quien opine (me uno a ellos) que incluso desde que estamos en el vientre materno establecemos comunicación a través de los movimientos que son percibidos por nuestra madre.

Vivimos en constante comunicación, a pesar de que la modernidad y sus avances tecnológicos parecen ir en contra de tal proceso de una u otra forma establecemos comunicación con el otro y así es que construimos relaciones sociales; por ello, se dice que la comunicación es la base de las ciencias comprensivas, en tanto que éstas buscan el entendimiento del comportamiento humano y sus relaciones.

Elegí estudiar ciencias de la comunicación quizá un poco alejada de todo lo que envuelve dicho proceso en su perspectiva teórica y filosófica pero segura de que quería entender cómo funciona en realidad y cómo es que a partir de ella interactuamos con los demás, intercambiamos información, establecemos patrones de conducta, generamos procesos creativos e incluso, alcanzamos un nivel de comprensión sobre nosotros mismos.

Con esa misma intención decidí escribir semana a semana sobre esas cosas que pueden ser trending topics o bien que a pocos o nadie les interesa pero al final, comunicar, enviar un mensaje que cada uno interpretará a su modo según su propia carga cultural y su realidad y que podrá o no estar de acuerdo pero que quizá sea semilla que rinda como frutos un cambio en la forma de pensar y actuar.

En ese sentido, es que sigo creyendo que la fugacidad de la información de hoy día es tal, que dejamos de lado la reflexión que nos permite el tomarnos el tiempo necesario para digerir los acontecimientos y sacar nuestras propias conclusiones porque vivimos más informados que comunicados.

Sin embargo, a pesar de ello, es posible voltear la mirada hacia otras formas de expresión que nos invitan a la reflexión como las artes plásticas, la fotografía, la danza, el teatro, el cine, la gastronomía, el diseño o la literatura; entre otras tantas formas que tiene el ser humano para crear un discurso y establecer un proceso de comunicación con sus receptores.

En ese sentido, estamos rodeados de discursos (que no de mensajes) que nos toca descifrar e interpretar y con ello, decidir si hay algo que debamos ajustar en nuestra vida más allá del simple hecho de informarnos.

Toda esta disertación viene a cuento por la reciente imagen que ha dado la vuelta al mundo y que además de haberse vuelto viral (término tecnológico usado para destacar todo aquello que se propaga en instantes a través de las redes sociales) ha dado pie para despertar conciencias y hacer un fuerte llamado a usted, a mí y a toda la humanidad.

Me refiero a la imagen del niño sirio encontrado ahogado en la playa turca de Ali Hoca Burnu y cuya nota, entre otras, puede leer en el siguiente link http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/03/actualidad/1441232434_109669.html

Como madre que soy, la imagen me impactó fuertemente y como comunicóloga destacó el poder de una fotografía y lo que comunica por sí misma, incluso fuera de contexto; a eso me refiero con las otras formas de expresión y en este caso, de denuncia. Comunicarnos en el sentido de compartir el mismo código (lenguaje) no tiene que ver con idiomas, política, economías o medios; como seres humanos compartimos (o deberíamos compartir) el dolor de aquéllos que viven en situación vulnerable llámense inmigrantes, refugiados, marginados, con capacidades diferentes o desempleados; sin embargo, tengo la sensación de que necesitamos un impacto tan fuerte como el provocado por la fotografía de Aylan Kurdi (el niño sirio) para despertar del letargo en que vivimos.

Una imagen, cuyo discurso tiene tela para rato de dónde cortar porque el poder de una imagen es así y por ello, lo visual es tan importante cuando de publicidad y mercadotecnia se trata.

La comunicación es eso también, no simplemente el intercambio mecánico de información entre un emisor y un receptor a través de un medio sino entendimiento en tanto comprensión del discurso que el otro pretende comunicar y a partir de dicho entendimiento, un cambio de actitud.

Mi padre suele decirme: "si crees que lo que vives es una tragedia, sal al patio a contar tus penas y regresarás muy contento a casa". No es necesario salir al patio de nuestras casas, tan sólo con asomarnos a otras realidades a través de las múltiples formas de expresión que podemos encontrar, nos daremos cuenta de que el mundo es más, mucho más que el celular o la pantalla o la laptop que nos informa y que además, nos necesita.

Imagen: http://lamafaldadequino.blogspot.mx/2009/02/durkheim-y-mafalda.html

Fecha: 
Martes, 08 de Septiembre 2015 - 16:30
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Los asesinatos de la Colonia Narvarte. Los refugiados en el mundo y la foto del niño ahogado. Fanatismos en las redes

Me acompaña Mónica Uribe y comentamos: el caso de los asesinatos de la Colonia Narvarte; el papa Francisco y el Año Jubilar; los fanatismos en las redes; el problema de los refugiados en el mundo y la foto de un niño ahogado. La nueva secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, nos explica cuáles son los objetivos de la política exterior de México y cómo deben beneficiar a los mexicanos.

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Viernes, 04 de Septiembre 2015 - 19:00
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