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reforma laboral

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Cúpulas empresariales buscan qué condiciones laborales se mantengan precarias

En la última semana se han escrito una gran cantidad de columnas y artículos, oponiéndose a la posibilidad de que en el TMEC se apruebe la opción de que Estados Unidos envíe inspectores a México para verificar el cumplimiento de la reforma laboral por parte de las empresas participantes del tratado. Si enumeramos los argumentos en contra podremos encontrar los siguientes: la soberanía que México estaría cediendo al aceptar dicha propuesta, las empresas mexicanas quedarían en desventaja debido a las inspecciones, se estancará la productividad del país, y esta medida podría ser utilizada para frenar las exportaciones mexicanas. Pero en ningún lado se habla del efecto que esta medida tendría en las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos.

Basta con ver la inmensa lista de condonaciones fiscales que se realizaron en los pasados sexenios, para dimensionar la influencia que las grandes empresas han alcanzado en todos los ámbitos del gobierno, y cómo estas han logrado capitalizar esta influencia para favorecer sus negocios, ya sea consiguiendo condonaciones de impuestos o logrando que los reguladores volteen hacia otro lado cuando sea necesario.

No se puede entender el estancamiento de los salarios promedio y el detrimento de las prestaciones y condiciones laborales en las últimas décadas, sin dimensionar este nivel de influencia de las cúpulas empresariales en el gobierno, pues en este periodo gracias al original tratado de libre comercio, se crearon cientos de miles de empleos en el sector manufacturero y se incrementó la productividad de las empresas, mientras que los salarios no se incrementaron a la misma velocidad.

Ya sea que esta influencia de las cúpulas empresariales se haya logrado a través de la corrupción, apoyo a campañas electorales o simplemente mediante la negociación utilizando su peso como sector empresarial. Hace que sea muy complicada la implementación de la reforma laboral en México (la cual por cierto fue aprobada debido a que era un condicionante del TMEC), debido a que la imparcialidad de los reguladores y demás funcionarios que queden encargados del cumplimiento de las nuevas leyes laborales,  será comprometida de la misma manera en que se ha comprometido en las últimas décadas, en favor de los grandes empresarios y en contra de los trabajadores,  quienes carecen de poderes de negociación e influencia que los ponga en igualdad de condiciones con sus patrones, quienes a su vez a todas luces buscan que estas condiciones se mantengan exactamente iguales a pesar del cambio de las leyes, pues para ejemplo basta la simulación que intentó CEMEX, al manipular la primera votación “libre” de sus trabajadores sobre un nuevo contrato colectivo de trabajo.

No cabe duda que la implementación de la reforma laboral tendrá efectos negativos de corto plazo, debido a que las empresas deberán absorber los costos laborales que les genere el cumplir con las nuevas leyes, y este es el motivo por el cual las cúpulas empresariales se oponen a que sea implementada, sobre todo ante la posibilidad de que supervisores externos de Estados Unidos o Canadá intervengan, debido a que estos no serán tan influenciables como los mexicanos y difícilmente mirarán hacia otro lado cuando alguna empresa mexicana viole las leyes laborales.

Pero los efectos a mediano y largo plazo serán mucho más positivos, debido a la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos, lo cual se verá reflejado en el incremento de los salarios promedio y una reducción de la desigualdad en el país, pero al parecer eso no importa pues los trabajadores no tienen los recursos para comprar tiempo en los medios, ni para influenciar a la comentocracia nacional y posicionar el otro lado de la historia en la opinión pública.

Fecha: 
Viernes, 06 de Diciembre 2019 - 09:55
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Fecha B: 
Viernes, 06 de Diciembre 2019 - 12:10
Fecha C: 
Sábado, 07 de Diciembre 2019 - 01:10
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Las 4T de la 4T

Acabamos de cumplir el primer año de calendario -que no político- de la llegada al poder de López Obrador, que arrasó con el 53% de los votos y ha conseguido en apenas un año resucitar la Presidencia Imperial -aunque Krauze opine que es algo peor- y llenar de ruido -que no de diálogo ni comunicación- al país. ¿Qué 4 Transformaciones y que 4 Tonterías, buscando la objetividad y que nadie es perfecto se han logrado o están todavía por cumplirse? Empecemos por las Transformaciones:

  1. López Obrador llegó a nuestro juicio, más que por el hartazgo de la pobre presidencia de Peña y la Regencia de Videgaray, por prometer un discurso “moral”, liberador, a los 50 millones, que 35 años de “neoliberalismo” nunca incorporó a su modelo ni les dio voz, que en realidad suman casi  105 millones, por la incertidumbre económica en la que viven. Su principal bandera fue combatir la corrupción. ¿Lo ha logrado? A medias y con ambigüedades, pero en un país donde campean la corrupción y la inmoralidad, ha dado algunas señales de perseguirla: la renuncia del líder sindical de Pemex, la persecución de la Robles por la estafa maestra -aunque parecen incluidos muchos elementos de venganza personal o partidista; la disminución de algunos salarios que eran inmorales aún a nivel mundial en un país con 100 millones de personas en situación de vulnerabilidad económica -aunque tenían derecho a su liquidación-; perseguir a Lozoya; intentar disminuir el precio que paga el gobierno federal por el abastecimiento de medicinas -que parecía exagerado, aunque colapsó todo el sistema de salud-; su pelea por el huachicol -un tanto surrealista- y el intento de congelamiento de cuentas de exfuncionarios por actos de corrupción por su valiente -que no por ello eficaz- del Director de la Unidad de Inteligencia Financiera -violando en ciertos casos derechos humanos-. Estas señales se han visto enturbiadas por la evidente protección al impresentable Bartlett y por la asignación directa de muchas licitaciones. ¿Gatopartidismo?
  2. Aumentar el salario mínimo, que perdió cerca de un 400% de su poder adquisitivo, y tardará otros tantos en recuperarlo plenamente, fue otro de sus aciertos: el salario, como decía el filósofo Wojtyla, es una de las claves de la cuestión social. El salario mínimo en México es el más bajo de América Latina; fue un error atarlo al combate a la inflación en el periodo neoliberal y ha permitido que el consumo no se vaya por los suelos;
  3. La reforma laboral: Era necesario sustituir los sindicatos charros y corporativistas, así como los sindicatos blancos de la peor ralea de nuestra clase empresarial por un auténtico derecho de los trabajadores a una democracia sindical, aunque la presión haya venido de organizaciones internacionales. Los sindicatos -ahora en seria crisis- jugaron un papel muy importante desde la Revolución Industrial para mejorar la situación del trabajador.
  4. La conservación -al menos por ahora- del equilibrio macroeconómico, condición necesaria, más no suficiente para el desarrollo de los países: respetar la autonomía de Banxico; hacer un presupuesto sin contratar deuda, han permitido que las tasas de interés y el tipo de cambio comiencen a bajar.

Ahora pasemos a las 4 mayores Tonterías -que lamentablemente han sido muchas-:

  1. En todo intento de cambio de régimen, hay que destruir muchas instituciones para crear otras nuevas; el problema es que todas las reformas apuntan hacia la recentralización del poder presidencial, con las nefastas consecuencias que la memoria arrastra en nuestro país, y que sería bueno que los jóvenes estudiaran en los libros de historia no oficiales, ahora tan vilipendiados: las recurrentes crisis económicas transexenales (1976, 1982, 1987, 1994) que han impedido el desarrollo sostenido de nuestra nación y la amenazante espada de Damocles de volver a instituir un régimen de censura -expresa o velada- a la libertad de expresión. Sin libertad de expresión crítica de los medios y poder absoluto que a cualquier presidente enloquece.
  2. Su errada política económica en torno al sector energético: querer hacer del petróleo otra vez el motor de la economía -sin olvidar los cambios que ha tenido el sector desde la administración de la abundancia-; olvidar que es un sector de largo plazo, por lo que no logrará -con todo y su estúpido capricho de su Refinería- que vuelva a ser la principal fuente de recursos públicos; relegar al sector privado del sector energético; introducir elementos fuertemente contaminantes en los proyectos de inversión en petróleo y electricidad; su desprecio por las energías renovables. Y podemos seguir.
  3. Su efecto no planeado de austericidio, que lo convierte según Mayer-Serra en un neoliberal de clóset: el crecimiento es la mejor forma de recaudar recursos, y para ello se necesita alentar la inversión pública y privada -que necesita un entorno de confianza que AMLO ha destruido-. Este es a nuestro juicio su peor tontería: recortar y recortar para que cuadren las cifras macroeconómicas, aunque con ello se cargue los programas sociales y el crecimiento económico.
  4. Por último, su errada y ambigua estrategia en seguridad: crear la Guardia Nacional -con lo que parece seguir la política de balazos de los dos sexenios anteriores, llegando a las 37 mil muertes, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública-, pero al mismo tiempo “perdonar” al crimen organizado; pensar que son “malos” o realizan actos de maldad, porque son pobres, cuando el crimen no conoce condición social: olvidar que la inseguridad se persigue con “inteligencia de seguridad”, como dice Edgardo Buscaglia, y no con más policías incompetentes por las calles, empezando por su titular.

Faltarían muchas otras cuestiones: los subsidios, la renegociación del T-MEC, la ausencia de cambios verdaderamente estructurales para que se pueda hablar de una “auténtica transformación” (fiscales, bancarios, de federalismo y aliento a la actividad económica privada, si bien con sus diques), que no permiten, a nuestro juicio, que se trate de la Cuarta Transformación, sino de la Primera Surrealización.

Fecha: 
Martes, 03 de Diciembre 2019 - 09:00
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Fecha B: 
Martes, 03 de Diciembre 2019 - 11:15
Fecha C: 
Miércoles, 04 de Diciembre 2019 - 00:15
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¿Por qué lo prometido para ratificar el TMEC sigue sin presupuestarse?

El pasado 14 de octubre el presidente López Obrador, envió una carta al presidente del comité de medios y árbitros de la cámara de representantes de Estados Unidos como muestra de voluntad del gobierno mexicano donde hace tres compromisos para la ratificación del TMEC:

Asignar un presupuesto suficiente para la implementación de la reforma laboral, que consiste en: presupuesto adicional para la secretaría del trabajo por 69 millones de dólares, 9 millones de dólares para el centro federal de conciliación y registro laboral, 18 millones de dólares para tribunales laborales federales, 13 millones de dólares para tribunales laborales locales, 17 millones de dólares para centros de conciliación locales y 9 millones para programas de capacitación de la STPS, además de 830 millones de dólares adicionales que se gastarán entre 2021 y 2023 sin especificar como.
cumplimiento del calendario de tres etapas para la transición del nuevo sistema de justicia laboral, el cual sustituye las juntas de conciliación y arbitraje con tribunales laborales federales y locales, y la puesta en marcha de los centros de conciliación y registro laboral. La primera etapa entrará en vigor el 1 de octubre de 2020, la segunda etapa el 1 de octubre de 2021 y la tercera el 1 de mayo de 2022.
Incremento del salario mínimo por lo menos dos puntos porcentuales arriba de la inflación entre 2020 y 2024.

Obviamente López Obrador envió la carta debido a la presión de que Estados Unidos ratifique el TMEC antes del día de acción de gracias, ya que que de no ser así el inicio del proceso electoral en 2020 postergara la ratificación probablemente hasta 2021, pero si quiere mostrar voluntad de cumplir con lo acordado en el TMEC e implementar debidamente la reforma laboral ¿por qué los recursos prometidos no aparecen en el presupuesto para 2021?

Al mismo tiempo en que en Estados Unidos se cabildea a favor de la ratificación del TMEC, aquí en México se discute la aprobación del presupuesto para 2020, el cual no incluye ninguno de los conceptos incluidos en la carta, además si ya se planeaba ofrecer garantías a los congresistas estadounidenses para facilitar la ratificación del acuerdo, hace aún más sospechosa la ausencia de dichas medidas del presupuesto de egresos.

Como dice el dicho, el diablo está en los detalles, y son precisamente los detalles los que generan dudas sobre el compromiso de México por realmente implementar la reforma laboral, en una entrevista la líder de la bancada demócrata Nancy Pelosi, comentó que antes de aprobar el acuerdo le mostraran la propuesta a los líderes sindicales de su país, lo que representa un enorme riesgo, ya que los sindicatos estadounidenses quienes son muy cercanos a los demócratas, podrían oponerse a la ratificación del tratado por no contar con garantías de que México no represente una competencia desleal hacia los trabajadores estadounidenses, al ofrecer salarios bajos, simulación de contrataciones laborales y una nula libertad de asociación sindical.

A fin de cuentas la presión por ratificar el TMEC es mayor del lado mexicano, ya que si bien México es ya el principal socio comercial de Estados Unidos, el comercio con Norteamérica tiene un efecto más significativo en la economía mexicana, por ello se acaba el tiempo de demostrar con hechos el compromiso por cumplir con lo acordado, además el presidente cuenta con mayoría en el congreso, lo que significa que sin grandes problemas se pueden agregar los compromisos en materia laboral al presupuesto para 2020, y de paso es el momento oportuno, para que alguien le explique al presidente que mejorar las condiciones laborales de los mexicanos, tendrá un mayor efecto en la reducción de la pobreza que la mayoría de sus programas sociales.

 

Fecha: 
Viernes, 18 de Octubre 2019 - 12:35
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Fecha B: 
Viernes, 18 de Octubre 2019 - 14:50
Fecha C: 
Sábado, 19 de Octubre 2019 - 03:50
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Si no se ratifica TMEC en 2019, los trabajadores mexicanos serán los más beneficiados

El debate político en Estados Unidos sobre el proceso de impeachment en contra de Trump, ha generado señales encontradas sobre la probabilidad de que el TMEC sea ratificado por el Congreso estadounidense antes de que termine este año.

Hasta apenas la semana pasada se creía que el proceso de impeachment contra Trump, monopolizaría la atención del Congreso estadounidense, lo que impediría la discusión de iniciativas no prioritarias para la operación de Estados Unidos, entre ellas incluida la ratificación del T-MEC, lo que sumado al proceso electoral que se vivirá en dicho país el próximo año, postergaba la discusión del T-MEC hasta el 2021.

Pero de la misma manera en que el proceso de impeachment ha atrapado la atención del Congreso de Estados Unidos, también ha modificado el panorama electoral y las prioridades de los dos partidos políticos, pues ahora que la destitución del presidente es una posibilidad real, los demócratas requieren crear una percepción constructiva hacia sus posibles electores, y la ratificación del TMEC es ahora una herramienta para demostrar que son capaces de ver por los intereses generales de su país, ya que le darían certidumbre a la relación comercial con sus dos principales aliados, justo cuando su país se encuentra en medio de una guerra comercial con China.

El pasado lunes la Cámara de Comercio de Estados Unidos, le pidió al Congreso de su país ratificar el tratado de libre comercio antes del día de Acción de Gracias, al mismo tiempo que la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, afirmó que se encuentran en un camino hacia el sí, haciendo referencia a la ratificación del tratado.

Pero los congresistas demócratas siguen condicionando la aprobación del tratado, a que  México demuestre que cuenta con los recursos, la infraestructura y la voluntad política para cumplir con la implementación de la reforma laboral, esto no solo como resultado de su aposición con el presidente Trump, sino que el bienestar de las condiciones laborales de los trabajadores estadounidenses forman parte de los principios de dicho partido, en gran parte por su relación con los  grandes sindicatos de su país.

Aunque es un tema que suele omitirse en México, la aprobación del tratado de libre comercio original de 1994, deterioró las condiciones laborales en los tres países, pues este incluía como anexo un compromiso por parte de México para implementar una serie de reformas en materia laboral para asimilar las leyes mexicanas  con las de Estados Unidos y Canadá, lo cual fue incumplido por parte de México, debido a que este compromiso no era vinculante a la validez del tratado, hecho que fue corregido en la negociación del nuevo acuerdo ya que ahora es un apartado dentro del TMEC.

Debido al incumplimiento de México en la mejora de sus condiciones laborales, provocó que los sueldos de los trabajadores mexicanos se mantuvieran bajos, propiciando que muchas fábricas fueran reubicadas de Estados Unidos y Canadá hacia México buscando menores costos de producción, lo que a su vez también afectó las condiciones laborales en México, porque así como dichas fábricas llegaron a nuestro país, igualmente podrían irse a algún otro donde les ofrezcan menores costos de producción, lo cual incentivó aún más a que las condiciones laborales en México no mejoraran. 

Por ese motivo la mayoría de los congresistas demócratas, no confían en el gobierno mexicano y su disposición por cumplir con lo acordado y aplicar la reforma laboral, por ello han condicionado la aprobación del tratado, a que México demuestre que puede implementar la reforma laboral, para ello el Congreso envió una comisión para supervisar la implementación de la reforma y que los recursos destinados a la creación de los centros de conciliación y tribunales laborales, sean suficientes.

Tal como lo indica el título de esta publicación, lo mejor que puede pasar es que el TMEC no se ratifique este año, para que así el gobierno mexicano cumpla con la implementación de la reforma laboral, debido a que persistirá la presión por parte de Estados Unidos, ya que seguirá siendo una condicionante para la ratificación, y no se repita la historia tal como sucedió con el TLC original, ya que al igual que en 1994, el gobierno mexicano se comprometió a implementar la reforma pero no presupuestó los recursos suficientes para construir y operar los centros de conciliación y tribunales laborales en el 2020. Por lo tanto, si el tratado continúa sin aprobarse el próximo año, el TLC original continuará vigente lo que garantiza la relación comercial con Norteamérica, pero el gobierno federal se verá forzado a destinar los recursos necesarios, para efectivamente aplicar la reforma laboral y causar una mejora real en las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos.

Fecha: 
Viernes, 11 de Octubre 2019 - 11:30
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Fecha B: 
Viernes, 11 de Octubre 2019 - 13:45
Fecha C: 
Sábado, 12 de Octubre 2019 - 02:45
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Reforma laboral interesa más en EUA que en México

La intensificación de la guerra comercial con China y el inicio de la campaña presidencial, han intensificado la presión interna para la ratificación del TMEC por parte de Estados Unidos, lo que ha abierto la discusión en la Cámara de Representantes de mayoría demócrata, quienes han puesto como condición que antes de ratificar el acuerdo, México debe demostrar que cuenta con los recursos, la infraestructura y la voluntad política para cumplir con la implementación de la reforma laboral aprobada el pasado mes de abril.

Las condiciones de los demócratas están plenamente justificadas, según un estudio de Trade Watch, en los 25 años que lleva en vigor el Tratado de Libre Comercio, Estados Unidos ha perdido cerca de 1 millón de empleos, los cuales han migrado a México o Canadá. Según argumentos de representantes demócratas, esta situación no va a cambiar con el nuevo acuerdo en proceso de ratificación, pues hoy el salario promedio de los trabajadores mexicanos ya es menor que el salario promedio de los trabajadores manufactureros Chinos. 

Por primera vez los intereses de los trabajadores mexicanos se alinean con los intereses de quienes sí tienen voz, pues para evitar que más empleos estadounidenses dejen ese país, los sueldos y las condiciones laborales en México deben mejorar.

El pasado mes de abril se aprobó una nueva reforma laboral en México, con el objetivo de cumplir con varios compromisos pactados en el nuevo Tratado de Libre Comercio, entre los que destacan transparencia sindical, libertad de trabajadores de afiliarse o no a uno o más sindicatos, y desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje para crear los Centros Federales de Conciliación y Registro Laboral y tribunales laborales.

La mejor manera de medir el compromiso del gobierno mexicano, es con la implementación de la reforma laboral, basta con observar el presupuesto propuesto para el 2020, pues en él se incluyen 746 millones para impartición y procuración de justicia laboral, lo que representa 59 millones menos que lo presupuestado en 2019, y en lo que respecta a asesoría a trabajadores, sindicatos y actualización del registro sindical por lo cual la Secretaría del Trabajo recibirá 28 millones de pesos, lo que significa una reducción de 12 millones respecto a 2019. 

En mayo pasado el subsecretario del trabajo declaró, que la creación y puesta en marcha del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral costará 2,223 millones de pesos en el transcurso del sexenio, además explicó que el mantener las juntas de conciliación y arbitraje, hasta la entrada en funciones de los Centros de Conciliación y Tribunales Laborales locales el 1 de mayo de 2022, costará 1800 millones de pesos anuales.

Todo parece indicar que tal como pasó con la migración, el gobierno mexicano estará obligado a implementar eficazmente la reforma laboral. Lo que representa una gran oportunidad para que el presidente López Obrador, abandere la mejora de las condiciones de los trabajadores mexicanos como uno de sus principales objetivos, y de paso establezca una política en materia laboral, que le brinde un mayor poder de negociación a los trabajadores mexicanos, que les permita acceder a una mayor participación de la rentabilidad de las empresas en las que trabajan y de esa manera reducir un poco la gran desigualdad que vivimos hoy en México.

Fecha: 
Viernes, 20 de Septiembre 2019 - 09:20
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Fecha B: 
Viernes, 20 de Septiembre 2019 - 11:35
Fecha C: 
Sábado, 21 de Septiembre 2019 - 00:35
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Día Mundial del Turismo, niños migrantes y diputado secuestrado y quemado

Esta tarde conduce Bernardino Esparza, quine nos habla acerca de la educación cívica y las declaraciones de Roberto Campa. Liliana Alvarado nos trae el tema y datos del Día Mundial del Turismo. Juan Azcarraga nos trae su encuesta semanal, en esta ocasión acerca de los niños migrantes. Comentan el caso del Diputado federal PRIísta, Gabriel Gómez Michel, al cual secuestraron y apareció quemado en Zacatecas. Luis Enrique Mercado nos habla acerca de la Reforma Laboral.

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Fecha: 
Martes, 23 de Septiembre 2014 - 18:30
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Mi programa:

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El mundo es injusto

Que la vida es injusta es una de las muchas enseñanzas que he recibido de mi madre que hoy tiene 98 años de edad. “La vida es injusta” me respondió cada vez que, de niño, llegué a decirle que alguna de sus decisiones u órdenes no se me hacían justas. Los años me han demostrado que mi madre tenía razón y que vivimos en un mundo que no está hecho para complacernos y que casi todo lo que sucede a nuestro alrededor no debería ocurrir si prevalecieran la paz, la justicia y la buena voluntad.

La vida y el mundo son injustos, definitivamente, y el tiempo se encargará de demostrar qué tanto lo son cuando, dentro de algunos años, estén midiéndose los beneficios que para la mayoría de los mexicanos supuestamente traerán las 11 reformas estructurales aprobadas por el Congreso de la Unión durante los primeros 21 meses de la administración del presidente Enrique Peña Nieto.

Hoy, el presidente presume en la propaganda alusiva a su Segundo Informe de Gobierno que uno de sus éxitos es haber logrado la aprobación de 11 reformas estructurales: la Energética, la de Telecomunicaciones, la de Competencia Económica, la Financiera, la Hacendaria, la Laboral, la Educativa, la Político-Electoral, la de Transparencia, la del Código Nacional de Procedimientos Penales y la de la Ley de Amparo.

Para lograr cada una de ellas, Peña Nieto y sus principales colaboradores y operadores supieron forjar las alianzas necesarias con los dos principales partidos de oposición -PAN y PRD- para lograr el histórico Pacto por México. Gracias a este acuerdo se lograron los votos necesarios para que en ambas cámaras del Congreso se aprobaran las reformas arriba anotadas.

Ahora bien, el presidente no tendría nada que presumir si los presidentes del PAN y PRD hubieran rechazado sus propuestas y sugerencias o si sus operadores se hubieran mostrado intransigentes y soberbios hacia la oposición. El Pacto por México fue un éxito porque todos los involucrados en él decidieron actuar con un pragmatismo inusitado y raramente visto en los políticos de nuestro país. Por eso Peña Nieto reconoce que el Pacto fue posible gracias a la participación de los tres principales partidos del país.

En resumen, la aprobación de las 11 reformas es un éxito de los priístas y de la mayoría de los panistas y perredistas que lograron que fueran aprobadas en el Congreso de la Unión y, tratándose de las que implicaron cambios a la Constitución, en la mayoría de los congresos estatales. Un triunfo, pues, de todos los involucrados en el proceso.

Ahora le toca al gobierno de Peña Nieto aterrizar las reformas o, como él mismo lo dijo hace unos días, pasar “ de las reformas en la ley a las reformas en acción”.

Desde hace varios días los principales dirigentes de la oposición dicen que ellos ya cumplieron al apoyar la aprobación de las 11 reformas y que ahora el presidente es el único responsable de que éstas se traduzcan en beneficios palpables para la población.

Se puede estar o no de acuerdo con lo que dicen los líderes panistas y perredistas, pero es un hecho de que la historia y los mexicanos calificaran la gestión del actual presidente de acuerdo al éxito que tenga o no para poner en acción las 11 reformas. Los fracasos serán de él y su gobierno, de nadie más.

El mundo es injusto.

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Fecha: 
Martes, 02 de Septiembre 2014 - 12:00
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¿Impulsarán el crecimiento las reformas estructurales?

¿Cuáles son las claves que permiten entrever el efecto de las reformas estructurales en el crecimiento de la economía? ¿Lograrán que el producto interno bruto se incremente a tasas de cuando menos 5% anual? Identifico al menos tres factores que aceleran el desarrollo, a saber: la fortaleza del mercado interno; la inversión total, y el valor agregado de lo hecho en México en las exportaciones. ¿Qué nos dice el análisis de estas tres variables? En el caso del mercado interno, ¿qué efecto ha tenido la reforma laboral como instrumento para crear más empleos y mejor remunerados? A marzo de 2007, 30% de la población ocupada (13.7 millones de empleados) ganaba más de tres salarios mínimos, pero para el mismo mes de 2014 sólo 22% de los trabajadores (10.7 millones) percibía más de tres salarios mínimos.

De marzo de 2013 al mismo mes de 2014 se perdieron 750 mil empleos con percepciones mayores a tres salarios mínimos. No obstante, en ese lapso el empleo creció en 740 mil, aunque de esa suma cerca de 250 mil no percibían salario o no está especificado. El aumento en la generación de empleos se debe a que subió en 1.2 millones el número de trabajadores que gana hasta tres salarios. Estos datos nos hablan de los primeros frutos de la reforma laboral: abarató los salarios, facilitó los despidos y creó empleos con sueldos más bajos y precarios. El mercado interno se comprime. Con un mercado tan raquítico, las empresas, pese a sus grandes sumas de liquidez, no invierten; no es rentable. De modo que difícilmente subirá más allá de 20% del PIB la inversión fija bruta. Para que la economía crezca a tasas altas y sostenidas se requieren niveles de inversión de 30% del PIB.

Dos de los tres motores (tamaño del mercado interno e inversión) que condicionan el crecimiento económico están apagados. ¿Qué pasa con el otro motor, la cantidad de insumos que México incorpora a las mercancías que exporta? El valor agregado de las exportaciones mexicanas en 1993 (un año antes de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte) fue de 52.9% y para el cierre de 2012 cayó a 31%; es decir, las exportaciones contienen menos insumos mexicanos: la gran mayoría son maquila. Dos datos más: se calcula que entre 71 y 93 centavos de cada peso que se gasta en México se va a las importaciones; y en la reforma energética se estipula que se exigirá que sólo 10% de los componentes del sector sean de origen Mexicano. Esta información sugiere que el crecimiento económico y el empleo seguirán bajos e inciertos. Las reformas, como se implementaron, no funcionan.

Fecha: 
Jueves, 31 de Julio 2014 - 17:00