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Radicalismo que se aisla

Poco a poco las cosas parecen estar cambiando. La confirmación de Innsbruck de que los restos enviados por la PGR sí corresponden a uno de los normalistas desaparecidos abona a la credibilidad del procurador Murillo Karam. Por otro lado, los excesos verbales y físicos de la CETEG y otros grupos, que parecen estar más interesados en la renuncia de Peña Nieto que en hacer justicia, están cambiando la percepción sobre lo que sucede.

Los muertos y desaparecidos de Iguala son un caso infame, desde luego, pero los maestros disidentes y otros grupos y partidos no están interesados en resolverlo, sino en utilizarlo, al menos por lo que demuestran. A muchos analistas les parece sospechoso que ni los padres pidan que se investigue a quienes mandaron a los jóvenes a Iguala, cuando es elemental hacerlo. La agenda de los padres es: la desaparición de poderes en Guerrero, la cancelación de elecciones en la entidad, la consignación de Aguirre y Peña, por supuesto con su renuncia por delante. ¿Dónde está el reconocimiento de que se ha atrapado a la mayoría de los culpables físicos e intelectuales?

De esta forma, el apoyo que habían logrado para su causa comienza a disminuir, como lo muestran las dos últimas manifestaciones en la ciudad de México. Decía Roger Bartra hace unos días que el radicalismo está asustando a sectores medios. No sólo a estos sectores, también a empresarios, medios de comunicación y hasta a gobiernos extranjeros, que ahora apoyan al gobierno federal mexicano.  

Las protestas violentas, con saqueos, incendios de edificios, robo de camiones se concentran en Acapulco, Chilpancingo y el Distrito Federal. El resto del país tiene otros problemas, pero está en relativa calma. Eso sí, las pérdidas en estas tres ciudades son multimillonarias y los que viven del turismo u otros servicios están hartos de esta situación.

El movimiento ha logrado muchas cosas, tal vez la más importante sea poner en el centro de la atención pública el problema de los muertos anónimos y los desaparecidos con nombre. También puede haber logrado que los partidos sean más estrictos a la hora de seleccionar candidatos. La evidencia de que los narcos copan a los municipios, algo que es claro desde Michoacán, se hizo más palpable en Guerrero. Hay ya respuestas institucionales y sociales a cada uno de estos rubros, habría que montar guardia para que se cumplan. ¿Para qué entonces seguir adelante con un radicalismo que aísla?

El gobierno de Peña tiene dos caminos: seguir adelante con sus reformas estructurales y empujar las que se han desprendido de los sucesos de las últimas semanas o instalarse en el miedo y la precaución excesiva, que no avance ni retroceda. 

Fecha: 
Jueves, 11 de Diciembre 2014 - 17:30
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Conspiración contra el presidente Peña

La denuncia del presidente Enrique Peña Nieto de que al parecer los intereses que afectaron sus reformas intentan desestabilizar a su gobierno es muy grave. ¿Qué pretende con esta delación ni más ni menos que del jefe de Estado y de gobierno mexicano? Tan seria acusación no viene de un ciudadano común, de un analista o de cualquier predicador que libremente puede gritar ante hechos que salen de su comprensión: ¡allí viene el lobo!, y no pasa a mayores cosas. La investidura del presidente le faculta para usar los instrumentos legales y juzgar a los conspiradores. ¿Por qué en lugar de actuar conforme a sus atribuciones recurre a denunciar una conspiración? Ante el evidente pasmo del gobierno para enfrentar la crisis política cabe preguntar: ¿se trata de una figura retórica para aplacar las críticas o de una fuga de la razón que se niega a ver la complejidad de los problemas nacionales?

Si a la clara demanda ciudadana de erradicar la impunidad y la corrupción para forjar un país de leyes, así como establecer un piso mínimo de oportunidades para todos, se le llama conspiración, estamos cerca de una grave ruptura constitucional. Cuando los problemas se explican mediante teorías conspirativas la política se reduce a la lucha de buenos contra malos, y no deja espacio para la libertad, para las opiniones diferentes, pues la lógica maniquea mata a la pluralidad y reduce la convivencia a un estás conmigo o estás contra mí. Y no justifico la violencia de grupos radicales; lo que propongo es combatir la impunidad, cualquiera que sea su origen, pues si el gobierno no ve que el problema es la ausencia de ley o impunidad (que es la guerra de todos contra todos), no entenderá que esa es la causa que origina la violencia.

En vez de teorías conspirativas, los mexicanos queremos escuchar propuestas precisas de las clase política de cómo no volverán a ocurrir sucesos como los de Iguala y Tlatlaya; qué procedimientos legales y políticos se establecerán para investigar y sancionar casos de conflictos de interés, de corrupción de políticos y el contubernio con empresarios; cuándo se terminará con esta guerra absurda a las drogas ilícitas, que agudizó las deficiencias de instituciones políticas ya frágiles y nos sumó en una espiral de violencia; cómo se combatirá la delincuencia, que no sea ocultando la información; cómo se reformará el aparato de Estado para que en lugar de servir a una pequeña elite económica vele por el bien común; qué medidas económicas y culturales se tomarán para combatir la desigualdad; y qué reformas se realizarán para que los políticos nos representen y nos rindan cuentas.

Foto: www.cnnexpansion.com

Fecha: 
Jueves, 20 de Noviembre 2014 - 17:00
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