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psicología

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La consigna más escalofriante de hoy: ser feliz

Sí pero, ¿cómo en la sociedad de hoy podemos ser felices? Una sociedad enferma con tristeza, miedo, desconcierto, ira, desesperanza, soledad, rabia, angustia. Un modelo político que no le interesa erradicar la pobreza y si aumentar el sobreconsumo de la sociedad individualizada al extremo, y que a través del miedo y el consumo controla a la sociedad; muy fácil, la culpa no es del sistema, es de cada quien. No se es feliz porque no se quiere, no importa las circunstancias. Control que no es externo a las personas, reflexionemos:

La felicidad, dicen la socióloga israelí Eva Illouz y el psicólogo español Edgar Cabanas en Happycracia (Paidós) se ha convertido en “una obsesión”, “un regalo envenenado” al servicio del sistema económico actual.

En la happycracia, comenta Ordoñez: El mundo se derrumba a tu alrededor, pero con un enfoque positivo puedes cambiar tu situación, depende de ti ser feliz. Camina erguido, busca la fuerza que hay en tu interior, sé positivo, confía en ti: la felicidad está a tu alcance (Ordoñez, 2019). El libro es una denuncia contra la manipulación de la industria de la felicidad, que fundamentada en una interpretación sesgada de la psicología positiva pretende legitimar su fundamento científico.

Terapias alternativas, couching, psicólogos, amigos, sanadores, yoggis, hyppies, jóvenes light, pastores (no de rebaños irracionales…o ¿son lo mismo?) hablan de ser feliz. Según Edgar Cabanas y Eva Illouz, esto es un engaño, comentan:  “Es como la felicidad se integra en el tejido del poder y se utiliza como criterio principal para tomar decisiones sobre la vida de las personas bajo argumentos siempre de autoridad”.  

Sin pensamiento crítico, al que reconocemos como autoridad (sea a veces legal o a veces no pero ejerce poder referente de su autoridad) le creemos sin cuestionar (¿López Obrador y sus discursos?).

En 1998 nace en Estados Unidos la ciencia de la felicidad, la psicología positiva que, bien financiada por fundaciones y empresas, en pocos años ha introducido la felicidad en lo más alto de las agendas académicas, políticas y económicas de muchos países. Una ciencia y una industria que venden una noción de felicidad, apuntan Illouz y Cabanas, “al servicio de los valores impuestos por la revolución cultural neoliberal”: no hay problemas sociales estructurales sino deficiencias psicológicas individuales. Riqueza y pobreza, éxito y fracaso, salud y enfermedad, son fruto de nuestros propios actos (citado por Barranco, 2019).

La expansión en las últimas décadas de la psicología positiva por todo el mundo, es la razón de la omnipresencia de la felicidad, que a decir de los autores del libro de happycracia, esta psicología no ha demostrado sus tesis con solidez científica (citado por Ordoñes, 2019).

Comenta Ordoñez respecto a lo que dice el libro: “la felicidad se ha revelado como una forma muy poderosa de control social porque contiene la idea de que es por nuestro propio bien qué nos hace bien, la idea de felicidad ha venido a secuestrar todo aquel significado que tiene que ver con lo bueno, con lo adaptativo, con los éxitos y es una forma de responsabilizar a las personas por sus propios éxitos, por ser productivo, por ser sano. Ofrece solución a problemas que son estructurales, pero lo hace de una forma individual, así oculta la verdadera causa.

Esta ideología de la felicidad se trasladó de la psicología (psicoterapia) a la educación, al mundo de los negocios, al marketing y al mundo laboral, donde no importan las circunstancias, el contexto, si no eres feliz es porque no quieres, y así, sin el componente social, comunitario de todo bien común que nos acerca a la felicidad, el control se traspasa a la culpa individual y no estructural.

En un ejercicio de imaginación (o realidad que no se quiere ver) es como aquellos mensajes que nos venden la culpa tan sutil y disfrazada que la creemos: “Pepe se mantiene activo trabajando a sus 85 años”, “Ana tiene tres trabajos para mantener a sus hijos”, “Luis, a sus 7 años camina 8 Km con lluvia o sol para ir a la escuela” la desigualdad se vende como superación y felicidad.

Mantén tu mente positiva… dicen los coachs de felicidad, que además venden sus curos -y muy caros-, “cómo ser feliz en diez pasos…”: Agradece siempre (aunque tu jefe te grite y te humille, él no es el problema); utiliza palabras constructivas, (no lo sabes hacer inepto, vuélvelo a hacer con otras palabras); Come sano, (la empresa te da de comer, pero es mejor que traigas de tu casa tu dietita de vegetales, ser sano es tu elección); enfócate en el presente (hoy todavía estás en la empresa, mañana quizá no, recuerda tu efímero contrato), haz favores sin importar a quién, (horas extras); Haz ejercicio, deje el coche en el último estacionamiento (aunque estés cansado o, para llegar al trabajo, te transportaste de dos a tres horas), te servirá. Alimentación sana, agradecer, orar o meditar, abrazar, dormir bien, reír, bailar y cantar, practicar tus hobbies, dicen estos coaches, pero si trabajo más de 12 horas -trabajo esclavo- por un salario mínimo que no alcanza para comer ni para transporte, ¿hobbies?, ¿meditar?, ¿bailar?; tener metas y hacer actividades para cumplirlas es parte del paquete de la felicidad (meta: tener para comer, sobrevivir). Los pobres han elegido no ser felices, ¿hay cursos gratis para ellos?

En Puebla el transporte subió de 6.00 pesos a 8.50, pero a los estudiantes el gobierno, considerándolos, se los da a 6.00 con credencial, “estamos muy agradecidos con el gobierno”, “esto es una buena acción del gobierno”, “gracias por este gran beneficio” dicen las personas…Es una burla el aumento y la gente en vez de reclamar ¡agradece!

En el trabajo y luego, en el terreno ideológico, es una psicología conservadora, comentan los autores del libro. Propone que las soluciones a problemas estructurales tienen soluciones individuales. Pero los trabajadores que viven en un estrés constante lo tienen porque no gestionen bien sus emociones. En las empresas obligan a pasar cursos de resiliencia y mindfulness para aprender que eres tú el que ha de encontrar la forma de estar mejor en el trabajo, de eso depende la productividad.

 La educación no es la excepción, se dice que el objetivo es hacer que los alumnos sean felices. Habría que ver qué tipo de ciudadano queremos construir. Crítico y centrado en el conocimiento del mundo o un alumno emocional centrado en el conocimiento de sí mismo. Es complicado que la psicología en vez de ser una herramienta pase a dictar lo que debe ser la educación. Pero la construcción del conocimiento siempre es mediado para ser crítico y libertario, si no, no funciona, y no ha funcionado.

Antes, lo más importante era razón sin corazón, positivismo puro, ahora se va al otro extremo, corazón sin pensamiento. Vivimos en los extremos, en una era de radicalismos.

Lo más escalofriante de este ser feliz es que el control no viene de afuera, sino de adentro de las personas, un pensamiento huxeliano.

Aldoua Huxley mencionaba: “Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud en el que, gracias al consumo y al entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre” (un mundo feliz, escrito en 1932).

No entendemos al mundo y las conexiones que somos con él, porque hablando de amor (palabra que nos remite la felicidad) es la comprensión del ser en todas sus dimensiones y posibilidades y de la infinita conexión con el universo, que implica valores como la justicia, la solidaridad, el principio de subsidiariedad, la equidad, la responsabilidad comprometida con la verdad, la amistad, el amor que se da para crear un nosotros, en el pensamiento crítico y en el diálogo (mente y corazón, argumento-comunicación, seres en construcción a partir del otro y con el otro) que nos hace más humanos.

Así, lo más peligroso de la happycracia es que desactiva el cambio social, la participación del bien común, nos aleja de un sistema de relaciones e interrelaciones en las que la vida tiene lugar.

Se trata de ser sentipensante como dice Galeano: que no separa razón del corazón. Que siente y piensa a la vez, sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón.

 Los autores del libro señalan que no escriben contra la felicidad sino contra la visión reduccionista de la buena vida que la ciencia de la felicidad predica.

¿Nos están llevando a una Happycracia? ¿Quiénes y cómo? ¿es un control para toda la población o para un sector que puede acercarse a la ciencia de la felicidad?

 

REFERENCIA de artículos:

Barranco J. (20 de marzo 2019) Llega la ‘happycracia’ o la obligación de ser feliz. La Vanguardia, Actualizado a20/03/2019 16:01, recuperado de: https://www.lavanguardia.com/cultura/20190320/461140462148/felicidad-dia-internacional-libros-happycracia.html

Ordoñez (17 de marzo 2019) Se feliz te estamos controlando. El independiente, recuperado de: https://www.elindependiente.com/tendencias/cultura/2019/03/17/se-feliz-te-estamos-controlando/

Mas información del tema: http://marinolatorre.umch.edu.pe/wp-content/uploads/2019/05/85_FELICIDAD-VERSUS-HAPPYCRACIA.pdf

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Miércoles, 30 de Octubre 2019 - 13:30
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Miércoles, 30 de Octubre 2019 - 15:45
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Jueves, 31 de Octubre 2019 - 04:45
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De padres de familia a Reyes Magos

¿Quién no recuerda aquéllas mañanas del seis de enero cuando la combinación de curiosidad y emoción nos impulsaba a madrugar para descubrir los regalos que los Reyes Magos nos habían dejado durante la madrugada? Sin duda, todos pasamos por esa experiencia al menos una vez en la vida y la recordamos con singular alegría y cierta nostalgia. En México, la tradición de los Reyes Magos como una celebración enmarcada por juguetes y Rosca de Reyes tiene su origen durante los primeros años de evangelización en el Nuevo Mundo y sigue vigente en la actualidad.

El Santo Evangelio según San Mateo Capítulo 2, Versículos 1 al 12 nos dice: “Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»… Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.”

Más allá de los juguetes que reciben los niños cada seis de enero ¿realmente reciben lo necesario para disfrutar de una vida digna cuyos derechos fundamentales sean respetados? De acuerdo con datos de la UNICEF en México, se estima que “el 62% de los niños y niñas han sufrido maltrato en algún momento de su vida, 10.1% de los estudiantes han padecido algún tipo de agresión física en la escuela, 5.5% ha sido víctima de violencia de sexual y un 16.6% de violencia emocional.”  Y de acuerdo a su último informe anual, aunque México ha logrado mejorar sus índices en el acceso a la educación básica, existen otros problemas a los cuales se enfrentan los niños y adolescentes en nuestro país como pobreza extrema, mortalidad infantil y materna en comunidades marginadas, inequidad por ingreso, origen étnico y género sin ignorar que en el mundo “existen 275 millones de niños que son maltratados con golpes, insultos, humillaciones y abandonos” (según datos de la ONU) además de los casos de prostitución, pornografía, tráfico humano, explotación laboral y reclutamiento como soldados en las filas del ejército en el caso de países en guerra y que da lugar a otro problema que empieza a trascender fronteras: los niños migrantes.

María Cristina Rosas, Profesora e Investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, escribe en la revista Etcétera: “La tragedia de los niños migrantes tiene muchas aristas. Muchos países han optado por ofrecer paliativos –generalmente para estar a tono con la presunta “solidaridad internacional” de cara al desastre humanitario imperante en Siria-, como la aceptación de algunos cientos de refugiados sirios.”

Nos encontramos ante una crisis que debemos considerar como una oportunidad para sensibilizarnos ante la población infantil y poner manos a la obra con lo que está a nuestro alcance resolver: nuestros hijos y su entorno. Los niños aprenden jugando y durante algún tiempo los juguetes son la forma en que socializan y se divierten con otros niños pero también requieren atención de nuestra parte, respeto, amor, tranquilidad, tiempo y acceso a otros universos más allá del entorno familiar y escolar como visitas al zoológico, al parque, mecerse en los columpios, jugar en la arena, escalar, brincar, reírse, leer, nadar y hasta donde la imaginación los lleve y nos lleve con ellos porque serán niños una sola vez en su vida y de nosotros depende que el recuerdo de su infancia esté colmado de momentos gratos y felices para que se conviertan en adultos seguros de sí mismos, sanos emocional y físicamente y sensibles a las necesidades de la sociedad en la que viven.

Al estilo de los cuentos de hadas en que una calabaza se convierte en carroza y una humilde doncella en princesa, que el amor a nuestros hijos nos convierta en Reyes Magos para brindarles lo mejor que está a nuestro alcance para que disfruten de una vida bella y no tengan que padecer el horror que los adultos les estamos heredando en un mundo injusto y violento. Démosles razones para celebrar y no para llorar.

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Fuentes

http://www.mexicodesconocido.com.mx/los-reyes-magos.html

http://es.catholic.net/op/articulos/12382/-fiesta-de-la-epifana-o-da-de-reyes.html

http://www.forbes.com.mx/violencia-infantil-la-otra-cara-de-mexico/

Rosas, María Cristina en Revista Etcétera, Octubre 2015, pp. 37 – 40.

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Martes, 05 de Enero 2016 - 16:00
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La Fe

 

La procesión seguía, Pedrito se había cansado, sin embargo veía a su mamá tan absorta que temía romper el momento y decidió quedarse callado y continuar, a pesar de tener ganas de ir al baño. Dentro de sus escasos diez años, él comprendía la importancia del momento, sabía que Cristina había esperado años para caminar por la calzada y llegar hasta el altar de la Virgen.

Al entrar a la iglesia él mismo se maravilló de lo bien que se sintió, hasta olvidó las ganas de ir al baño. La iglesia le pareció bella, pero lo que más le impresionó fue mirar a su mamá, se veía hermosa aun cuando las lágrimas rodaban por sus mejillas, la veía tan tranquila, no sabría cómo explicarlo.

Las peregrinaciones a los santos patronos son una práctica común en México. Sin embargo, la Virgen de Guadalupe es la celebración principal en nuestro país. A la Basílica asisten cada año miles de peregrinos en busca de favores especiales, para agradecer el ya obtenido o para festejar a la Patrona de México, como suele llamarse.

El jovencito decidió sentarse en la banca más cercana a su mamá, no quería perderse en esa gran ciudad. Cristina duró varios minutos hincada rezándole a la Virgen, él sabía que estaba enfermo y su mamá oraba por él. Pedrito recordaba que ella siempre le rezaba a la virgen, sobre todo los días once y doce de diciembre… Pasaba el tiempo y volvió a inquietarse, las ganas de ir al baño habían regresado, esta vez se acercó a mamá y le dijo de su apuro.

Ya de regresó se sentaron en otro lugar, desde ahí empezó a observar a las personas que entraban, muchas lo hacían de rodillas, recordó las palabras de Cristina:

— Las personas entran de rodillas por respeto a la Virgen y porque le piden un gran favor.

Como jalado por un resorte volteó a ver las rodillas de su mamá y vio sangre seca en una de ellas, sintió dolor y un profundo amor por ella, a pesar de su pierna lastimada, el rostro de su madre lucía esplendoroso.

— ¿Cómo es posible que mamá se sienta tan bien, después de haber caminado hincada por tanto tiempo?

La fe es un poderoso motor que mueve a quienes la poseen. Independientemente de la religión, la fe cautiva el corazón y transforma todo hecho en una posibilidad real, donde no hay limitaciones, confusiones y en lugar de esperanza hay seguridad, paz.

Una vez que Cristina terminó, tomó de la mano al niño y caminó hacia la puerta, en una última comunicación volteó y miró el altar por unos segundos, después observó la cara a su hijo, giró y salió de la iglesia con paso decidido, había concluido su petición.

Al salir de la iglesia Pedrito alcanzó a escuchar que un peregrino decía una frase que le ayudó a comprender por qué estuvieron ahí:

—“La fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible…”

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http://assets1.mi-web.org/entradas/0011/7963/La_fe_recibe_lo_imposible.jpg

http://www.mexicodesconocido.com.mx/que-celebramos-el-12-de-diciembre.html

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Miércoles, 09 de Diciembre 2015 - 16:00
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En la cárcel

No resulta sencillo escribir qué se siente vivir atado de pies, manos y voz. De pies porque no se puede correr, de manos porque no se puede abrazar, de voz porque no se puede decir todo lo que quiero; y como aquí no hay una pluma debo resguardarlo en la memoria para escribirlo después. Estoy en la cárcel y las emociones revueltas, los deseos, planes y metas desaparecen cuando decido vivir en una celda fría compartiendo una cobija y una almohada que han soportado noches enteras de desconcierto, incertidumbre, lágrimas, ruidos desconocidos y silencios que murmuran. La noche en una prisión es para mí, un espacio de observación, en donde las inocentes terminan creyéndose culpables, las culpables sanan despacio sus remordimientos y todas se arropan para corresponder a los lamentos y dulzuras. Una sola noche puede convertirse en una larga y penosa vida así como una vida entera se puede reducir a una sola oscura noche en prisión.

Vivir en una prisión por la sola curiosidad de saber qué es el insomnio obligado sin importar quiénes son las delincuentes y quiénes las confundidas entre la realidad y las aseveraciones ajenas, fue una parte que, vivida con toda conciencia, me provoca aprender que en todas partes hay rejas y cadenas; la vida diaria es una cárcel en la que la fianza es más difícil de detectar que la sola cantidad monetaria o el largo proceso penal. Cada uno en su cárcel mundana y todos en una celda llamada mundo sin querer compartir nada.

La vida, que se parece a una larga condena y que por querer compartir tiempos y realidades con las internas de la penitenciaría, me enseña más allá de lo que puede ser la desaprobación social para convertirse en un flagelo personal.  En el tiempo en que decido adentrarme en el pensamiento y el aire denso de una celda quise también saber y ser parte de un mundo tan imaginario como irreal, a la vez tan parecido al diario vivir en la ciudad. La capacidad de adaptación del ser humano a cualquier situación es increíble, así como la absurda capacidad de creerse en peligro solo porque el anuncio de la gravedad mundial acecha. En prisión, saber que el invierno se acerca, que congelará hasta el último hueso y que el agua helada de la regadera espera puntual cada mañana a las 6 y que aun así se tiene la disposición de obedecer. Sentir que se acerca la temporada de afectos y nostálgicos recuerdos, saber que no se podrá abrazar al ser más querido y aun así se inventan que existe cerca y se abrazan a escondidas entre ellas.

La celda de afuera, se reduce ante todo lo que sucede alrededor de cada ser humano, los límites de comprensión y compasión dejan de existir dando paso a la frustración y a la depresión, es muy fácil caer en los pensamientos negativos, en las necedades personales y en la nulidad del criterio. La celda real y una prisión de altas paredes no es, en nada, peor que a la que existe en la “libertad” rodeada de cosas innecesarias que solo distraen el pensamiento.  

Es contradictorio estar en encierro añorando la libertad que se vive afuera y aun así el encierro es de todos los días, es conflictivo saberse culpable o reprimido y no querer entenderlo y mucho menos remediarlo. Las rejas que cubren el entorno, la necesidad del ser humano por depender y la pasividad con la que se funciona día a día se convierten pues en la verdadera prisión. Con la enseñanza puesta como el mejor vestido, decido que ninguna reja, ninguna prisión emocional y ninguna atadura física pueden encerrar del todo el poder del pensamiento y la decisión de creerme capaz de pagar mi fianza  con el aliento que me regala ser simplemente libre en mi misma

Y reitero, no es sencillo escribir lo que se siente estar en una celda de concreto, fierro y candados.  Es necesario acercarnos a los barrotes personales, tocar el frio suelo de nuestro tiempo y hacer conciencia del tamaño de la fianza que debemos pagar. Debo una entrega no tan emocional y quizá un poco más coloquial de lo que sucede cuando se sabe preso, la puerta abierta está justo enfrente y se tiene miedo de salir. He pagado mi fianza, ahora estoy en vuelo, recuperada, sana y con la firme intención de solo estar en la cárcel para apoyar a quienes, con justa razón, se han convertido en importantes maestros de vida.

En la cárcel, cualquiera que esta sea, el ser humano puede perder absolutamente todo, menos la libertad de pensamiento y el poder de decisión y como presunto responsable, es tarea de cada uno liberar la fianza y abrir los candados, adelante, el camino está libre.

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Martes, 08 de Diciembre 2015 - 16:00
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Historia desde el diván

Existe la creencia generalizada de que acudir a una terapia de psicoanálisis equivale a tener un trastorno mental lo que significa estar loco; sin embargo, el tiempo que pasamos frente a un psicoanalista en realidad es tiempo que dedicamos a nosotros mismos, a escuchar lo que pensamos y sentimos al platicarlo y a entender nuestra actitudes ante ciertas circunstancias de la vida con el fin de encontrar soluciones y tomar mejores decisiones.

El trabajo terapéutico como todo tratamiento, requiere de tiempo pero sobretodo de convicción en querer realizar un cambio de raíz que nos permita alcanzar un estado de bienestar y también se necesita disciplina y constancia. Suele pensarse que la terapia nos dará las respuestas o las fórmulas para vivir mejor de forma mágica pero no es la terapia en sí lo que nos ayuda sino el trabajo que hacemos por y para nosotros mismos. Hay quienes pasan media vida en una terapia y nada cambia y hay otros que tan sólo requieren algo así como un ajuste en sus ideas y emociones para emprender el vuelo nuevamente.

Recuerdo perfectamente la tarde gris y lluviosa que enmarcó mi primera cita con la terapeuta: llegué mojada, con frío y con un gran vacío interno. El trabajo terapéutico me tomó un año y medio de sesiones semanales durante los primeros tres meses, posteriores sesiones quincenales y finalmente, mensuales durante el último semestre. Las palabras que me “dieron de alta” fueron más o menos así: “Mi trabajo contigo está hecho, puedes continuar sola porque durante todo este tiempo la labor ha sido tuya y tus ganas de querer tener una mejor calidad de vida. Hay quienes tienen algún tipo de patología y requieren más tiempo o incluso medicamentos pero no es tu caso así que ¡a ser feliz!”

La cita quedó abierta por si algún mal momento se atravesaba en mi camino, todavía he regresado algún par de veces más por lo que llamó ayuda para encontrar mi brújula que no es otra cosa que poner orden en ese pequeño caos en el que la mente y/o el corazón suelen enredarse, complicando todo lo que hay alrededor.

La pregunta que todos nos hacemos alguna vez en la vida es ¿para qué o de qué sirve acudir a una terapia? Yo diría que la labor de un terapeuta es la de acompañar un proceso de autodescubrimiento sobre aspectos de nuestra personalidad que desconocemos que existen o que nos negamos a aceptar como parte del todo integral que somos; de tal forma que, sesión a sesión entre pláticas, recuerdos, lecturas, música, meditación y otras técnicas utilizadas según la corriente psicológica del terapeuta es como ir reuniendo las piezas de un rompecabezas que una vez armado dará luz a lo que creíamos un cuarto lleno de sombras.

Desde mi experiencia puedo decir que aventurarse en una terapia es el mejor regalo que podemos hacernos y que no es necesario ser un suicida en potencia o un esquizofrénico o tener un trastorno bipolar o depresivo para acercarse a una terapia basta con querer tener una vida íntegra e integral, vínculos afectivos sanos, relaciones honestas, pensamientos positivos, ganas de alcanzar nuestros sueños o como yo lo expresé en aquélla primera sesión: tener paz y claridad.

Cada uno sabrá qué es lo que pretende alcanzar al asistir a una terapia siempre y cuando esté dispuesto a aceptar lo bueno y lo malo que encontrará por el camino pues finalmente y como reza el proverbio chino: “El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica”

Ya que estamos cercanos a los buenos propósitos y deseos de Año Nuevo vale la pena considerar qué queremos regalarnos en un afán de mejorar nuestras vidas para sentirnos plenos, en paz y permitirnos gozar de las maravillas que la vida nos ofrece si tan sólo hacemos un alto en el camino para consentirnos y reconciliarnos con nosotros mismos.

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Martes, 08 de Diciembre 2015 - 16:30
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La mente de un terrorista

Hasta anoche, amazon.com ofrecía 1,870 libros en inglés sobre el tema “psychology and terrorism” (psicología y terrorismo) y 2,570 títulos sobre el tema “terrorist and mind” (terrorista y mente). Al buscar vía Google lo que hay en el internet bajo “terrorist AND mind” encontré 75,700,000 resultados. Estos números indican la relevancia que ha adquirido el estudio de los motivos psicológicos que hacen que un terrorista mate a personas inocentes y, cada vez con más frecuencia, se mate a si mismo al cometer su abominable crimen.

La obra que por su relevancia aparece en el primer lugar de los libros que ofrece amazon.com sobre “terrorist and mind” es The Mind of the Terrorist: The Psychology of Terrorism from the IRA to al-Qaeda por Jerrold M. Post, profesor de Psicología Política y Asuntos Internacionales en la Universidad George Washington, en Washington, DC.

La reseña editorial de este libro realizada por Publishers Weekly dice lo siguiente: “Los que creen que hay una diferencia fundamental entre ellos y los terroristas pueden alarmarse por lo que descubren en esta investigación psicosocial de Post. A través de las amplias historias de personas despojadas de sus tierras, identidad y/o independencia por gobiernos con ideas sesgadas de lo que es la justicia, Post describe la formación de mentalidades terroristas que no son ni tan ajenas ni tan psicóticas como podrían parecer ser por las acciones que realizan. Post es objetivo y perspicaz al identificar y explorar tres tipos de terrorismo: el nacional-separatista, el social-revolucionario y el extremista religioso. Los análisis de las creencias y motivos -a menudo tomados de las declaraciones personales de los miembros y líderes de organizaciones terroristas- ilustran cómo una persona psicológicamente normal se convierte en un agente de violencia extraordinaria. Según Post, la comprensión de la psicología y la sociología de los terroristas es vital en una verdadera guerra contra el terrorismo, la cual, después de todo, a menudo está enraizada en ideologías en conflicto. Al concluir con una estrategia plausible para librar tal guerra, Post agrega conocimiento crítico al debate en curso sobre la mejor manera de hacer frente al terrorismo”.

En su artículo The Terrorist Mind: An Update, publicado el 10 de enero de 2010 en el diario neoyorquino The New York Times, Sarah Kershaw anota, entre muchas cosas, que “Hasta hace poco, la psicología del terrorismo había sido en gran parte teórica. Encontrar personas para estudiarlas era muy difícil. Pero el acceso a los terroristas ha aumentado y una ciencia naciente está tomando forma.

“Más ex terroristas están hablando en público sobre sus experiencias. Alrededor del mundo, decenas de miles de terroristas están en programas “desradicalización” y están siendo entrevistados, asesorados y sometidos a pruebas psicológicas, lo que ofrece la posibilidad de obtener datos reales sobre el tema.

“La propaganda terrorista ha inundado la Internet y el pensamiento de sus simpatizantes está ampliamente disponible. Hay canales de televisión por cable operados por extremistas y los investigadores tienen acceso a los escritos y a las “cintas de despedida” del creciente número de terroristas suicidas, así como las transcripciones de los juicios de terroristas.

“A pesar de la falta de un perfil único del terrorista, los investigadores están de acuerdo en gran medida sobre cuáles son los factores de riesgo para el involucramiento. Incluyen lo que Jerrold M. Post, profesor de psiquiatría, psicología política y asuntos internacionales en la Universidad George Washington, llama “transmisión generacional” de las creencias extremistas, que comienza temprano en la vida; un fuerte sentido de victimización y alienación; la creencia de que las violaciones morales del enemigo justifican la violencia en la búsqueda de una “condición moral más elevada”; la creencia de que el grupo étnico, religioso o nacionalista de los terroristas es especial y en peligro de extinción y que ellos no tienen el poder político para lograr el cambio sin violencia.

“La investigación también ha demostrado que algunos terroristas tienen una mentalidad criminal y que eran criminales antes de convertirse en terroristas. Paradójicamente, la ansiedad en torno a la muerte juega un papel significativo en el adoctrinamiento de los terroristas y los terroristas suicidas –un miedo inconsciente de la mortalidad, de no dejar un legado, según una nueva investigación.

“Muchos investigadores están de acuerdo en que, si bien rara vez hay un momento de epifanía, por lo general hay algún tipo de disparador que acelera la radicalización -por ejemplo, el asesinato de un amigo o familiar por causas políticas”.

En fin, como el numero de libros y artículos lo indica, la lucha contra el terrorismo debe basarse en gran medida en la comprensión que se tenga de la mente de los terroristas. Desafortunadamente, pese a la amplia y creciente literatura sobre el tema, el conocer que mueve a estas personas es “una ciencia naciente que está tomando forma”, como lo señala Publishers Weekly.

Foto: Matt Dorfman/www.nytimes.com

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Viernes, 20 de Noviembre 2015 - 12:00
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Libros libres

Hay un día en el año en que la gente deja libros en cualquier lugar para que alguien los encuentre, voy en bicicleta a buscarlos y a “sembrar” los míos. Encontré uno a media calle, más parecía extraviado que echado a propósito porque no tenía escrita la leyenda que se acostumbra: “Este libro no está perdido, lo dejé para quien lo encuentre”.

En el libro callejero que encontré, “Falacias de la psicología” dice Rolf Degen que: “…la mayoría de la gente  sana más rápidamente muchos de sus trastornos mentales si no acude a psicoterapia”

Añade Sergio Parra: “…Pero gran parte de la psicología se ha caracterizado por un desfile de teorías que, con el tiempo han ido revelándose como simples modas pasajeras incapaces de responder a las grandes cuestiones sobre la naturaleza humana”.  Y comenta Andrea Abele-Brehm: “Si la gente llegara a enterarse de lo que hacen realmente los psicólogos, dejarían de tenernos respeto”

Se podría asumir que la psicología se destacó porque la filosofía no era entendida del todo y algunos más livianos de mente decidieron que eso eran patrañas de predicadores sin oficio ni beneficio, sin embargo, entendían la complejidad de la mente y sabían que esos viejos desocupados llamados filósofos pensaban, razonaban y sobre todas las cosas usaban el desatendido y muy certero sentido común.

Es mi opinión, la psicología académica es solo una forma de recordarle al ser humano que el sentido común y la lógica natural de cada cerebro es lo que hace que se entienda a otros y a sí mismo, y que los estudiantes podrán ayudar a los que pobremente han explorado sus sentidos, actos y consecuencias.

Desarrollar los sentidos no es cosa de otro mundo, no se trata de extraterrestres o cosa exclusiva de los adivinos, profetas o estudiosos de las letras y las artes; es cosa tan simple como pensar, en pocas palabras usar el cerebro. Supe de muchas personas que eligieron como carrera universitaria la psicología porque no requería de las matemáticas, no sabían que el requisito principal de la psicología es precisamente, pensar y razonar que al final es lo mismo que se hace cuando se suma, se resta, se multiplica o se divide. Otros muchos eligieron otras carreras que no requieren de las matemáticas y se refleja por ejemplo, en el sistema judicial, aunque éste es tema aparte.

Para usar el sentido común hacer falta conectar situaciones, hechos, actitudes y buscar la referencia entre las cosas, las personas y las vivencias, las acciones y las consecuencias. Ser analítico no es la proeza que se quiera realizar, se dice que esto nos hace complicados e irracionales, solo que una vez entrenados por cuenta propia y con mucho valor, esto del sentido común simplemente se vuelve parte de la vida cotidiana de cada uno, aunque los demás se aburran de escuchar.

No es necesario tampoco, hacer uso de estimulantes agresivos como lo hizo Freud durante toda su vida para conectar con el ser interior y descubrir lo que le sucede a los demás. En ese caso el sentido común, la lectura y la filosofía natural del ser humano son el mejor estimulante, cosa que nos convertiría a todos en expertos del razonamiento, la armonía y el comportamiento humano sin necesidad de ayudas externas.

Grandes filósofos como Diógenes y Antístenes, precursores de la disciplina de los cínicos, seguían entre otros a Platón, porque se interesaban en lo que él decía y lo llevaban a la práctica, si les funcionaba lo compartían; muchas veces lo compartían advirtiendo que a ellos no les había servido de nada, sin embargo lo dejaban al conocimiento de los demás.  Usaban su cerebro porque decidieron un día dejarlo todo para explorarse sin nada material o cómodo, cargar un cráneo arriba de los hombros tendría que tener una razón.

El único libro que he encontrado en cada siembra de libros ha sido “Falacias de Psicología” de Rolf Degen, que más bien vino a darme la razón tropezándose conmigo a media calle, cuando mi bicicleta se atoró en un bache.

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Fecha: 
Viernes, 13 de Noviembre 2015 - 18:30
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El amor es de dos

 

La pareja llegó y se sentó. Él con una sonrisa, nervioso. Ella se veía seria, ansiosa y molesta.

Los saludos fueron breves. Ella quería tratar de inmediato el asunto que los trajo aquí.

—Él me engaña, ya le dije que si va a seguir así mejor aquí la dejamos…

Mientras ella hablaba él miraba para todos lados, con su sonrisa permanente.

—No podemos seguir así. Él decía que todo era mentira, producto de mi imaginación, hasta que le comprobé su engaño. Los mensajes del celular los delataban a los dos.

Ella estaba exaltada, su enojo se manifestaba a cada momento con más evidencia, le costaba trabajo hablar, expresarse…

—Ya le dije que si prefiere a esa vieja nos va a tener que dejar de ver a mí y a sus hijos… De por si nunca me ha querido…

En este momento ella rompió a llorar. Nos quedamos callados por unos segundos. Ella continuó en silencio.

La infidelidad es un duelo que pone a prueba todas nuestras resistencias, requiere tiempo, paciencia, amor consigo mismo y para el otro.

—Es como si me hubieses dado una puñalada y yo ni siquiera pude meter las manos.

Confirmó ella, mientras volvía a quedarse en silencio.

Su esposo tomó la palabra, expuso sus pensamientos y emociones, desde su perspectiva cómo habían sido los hechos… Cierto que no se casó tan enamorado como ella, pero siempre la ha querido. Conocer a esta amiga no fue algo planeado, simplemente se dio, ella era su compañera de trabajo y el contacto diario fue orientando las cosas.

A pregunta expresa sobre si querían continuar, él tomó un aire serio y dijo:

—Sí, quiero seguir con ella y mis hijos. Sé que te lastimé y eso ya no lo puedo remediar, pero por eso ahora te aviso dónde estoy y qué hago todo el día. ¿Qué más quieres? Sabes todo de mí.

— ¿Y cómo sé yo que todo eso es cierto? Te vas y vuelves ya entrada la noche.

María estaba en un círculo de reproches, ella se había enterado de la infidelidad de su esposo apenas hacía un mes.

Enterarse de una infidelidad suele desestabilizar a la persona, ésta se siente engañada y el duelo puede durar mucho tiempo. Como todas las pérdidas es importante dar espacio para que se sanen las heridas, el coraje se manifieste y la paz llegue.

—Eso no es cierto, me pediste que dejara el trabajo y lo hice. Ahora, estoy trabajando en línea desde la casa y cuando salgo sabes a dónde voy… Y de todas formas sigues enojada y sin confiar en mi. Créeme, volveré a ser como antes. Saldremos a pasear. Dedicaré más tiempo para ustedes.

La infidelidad es una situación de pareja donde ambas partes han contribuido a tal situación, comprenderlo es un proceso que requiere la participación consciente de ambos, de lo contrario será complicado salir del atolladero en el que la pareja se encuentra.

María escuchó atentamente todo lo que su esposo expuso y tras una pequeña reflexión expresó su posición:

—Está bien acepto, porque yo te quiero mucho, te amo, sólo que no sé cómo sacarme este dolor que me traspasa el pecho…

En estas situaciones el sufrimiento es de ambas partes, él ante el temor de ser rechazado y perder a su familia, y cargar con esa culpa a cuesta.

Mientras ella, es un corazón lastimado que, en el mejor de los casos, tardará en sanar. La desconfianza, el orgullo herido, sentirse traicionado y la autoestima son elementos difíciles de superar, a pesar del amor a la pareja.

Recobrar la confianza en sí misma y en el otro, suele ser un acto de fe tan grande como la propia autoestima lastimada.

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Fecha: 
Miércoles, 11 de Noviembre 2015 - 16:30
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Salones de belleza

“Me dijeron que los colores de la vida dibujarían en mi rostro una sonrisa, me contaron que siendo femenina y dócil, los colores que me regalaría el cielo serían tan brillantes como el sol. Los colores del arcoíris me hacen sonreír de día y de noche cuando mi maquillaje desaparece; los colores en mi piel me hacen llorar, los rojos un día, los morados otro y los negros muchos más. Me dijeron desde niña que viera solo lo bello, no me enseñaron a correr cuando el peligro se aproximara a mi rostro. Esos colores que un día fueron hermosos se convierten en mi maquillaje permanente, en silencio y entre lágrimas me pregunto si así he aprendido a amar más. Me gritaron: “tonta para que te dejas” o “pégale tú también”, a mis espaldas dijeron: “pobrecita, su marido le pega”. No supe cómo pedir ayuda porque mi vergüenza era más grande que mi dignidad, mi desesperación llegó a límites que aún no logro comprender y ahora pago con cárcel por haber encontrado la única forma de salvarme: matando a mi esposo”.

Lo anterior es parte de una confesión a manera de ejercicio en las clases de literatura y redacción en la penitenciaría. Demasiado tarde –pensé cuando lo leí- y también me pregunto si ella habría tenido la oportunidad de hablar con alguien, si alguna vez le habría contado a su empleada doméstica, a la señora de la esquina, o a  cualquier persona, porque a veces cualquier persona es más eficiente que una amiga o un familiar. Sucede que los casos de agresión y violencia familiar se convierten tanto en parte de la rutina que pocas veces se detecta como peligroso y cuando lo hablan, normalmente eligen personas muy lejanas al entorno.

En el estado de Illionis, la Organización Horizonte Seguro (Safe Horizon) dirigida por Ariel Zwang, ha propuesto a los legisladores que se aplique una ley que obligue a todas las personas que trabajan en salones de belleza a tomar una capacitación para saber detectar casos de violencia doméstica y abusos en las mujeres que acuden a sus establecimientos. Comenta Ariel Zwang que el salón de belleza es uno de los lugares en donde las mujeres platican de sus problemas personales y que muchas veces llegan incluso, mostrando moretones y lesiones físicas.

De ser aprobada la ley, la capacitación a los empleados de las estéticas será impartida por profesionales en la materia. La idea es canalizar a las mujeres con estas problemáticas a las personas correspondientes, no se trata que el personal les de terapia, se trata de escucharlas y darles información del lugar en donde pueden recibir ayuda. Los empleados de los salones de belleza deberán tomar la capacitación cada dos años al momento de renovar sus licencias de trabajo.

La medida que toma Horizonte Seguro (Safe Horizon) para apoyar de ésta forma, se da porque muchas de las mujeres que sufrieron, tanto de agresiones como encarcelamiento por haber tomado la justicia en sus manos, habían platicado antes con sus estilistas o manicuristas, mismos que en algunas ocasiones sirvieron de testigos en los juicios legales de sus clientas.

Desafortunadamente ésta medida no podría aplicarse en nuestro país, primero porque la regulación de los establecimientos de belleza no es precisa y después, porque quienes prestan el servicio de estilistas cuentan, algunos con diplomas o certificados que no tienen que renovar cada cierto tiempo. Entonces, si es no como ley, sí como institución u organismo encargado de proteger a las mujeres violentadas, estos pueden impartir capacitaciones y hacer labor de prevención e información en salones de belleza y comercios de ese rubro que tienen que ver, en su mayoría con mujeres, es decir, ampliar sus programas y dirigirlos a otro lugar que no sean parques y kermeses que solo absorben presupuestos.

Cuántas veces nos encontramos platicando asuntos personales con gente que no conocemos suficiente porque las opciones para desahogar las penas se terminan de pronto, y los amigos o la familia juzgan antes de ver la gravedad del problema.  Muchas mujeres acuden a instituciones u organizaciones para escuchar ideas, más no para hacer su denuncia; existe todavía  “la amiga de una amiga”  y cuando lo tienen que escribir desde un salón de clase en la cárcel, es cuando se dan cuenta que nunca debieron ser “la amiga de mi amiga” debió haber sido el “Yo” y el “a mí”.

Habrá que anotar que existen muchos hombres violentados y agredidos de manera sistemática, ellos no hablan porque son manipulados de la misma forma que lo hace un hombre con una mujer, creo que ellos no le cuentan ni a su peluquero. Los casos de violencia no se limitan al género femenino, los hombres que lo padecen sufren aún más porque ellos se quedan callados, por naturaleza la vergüenza masculina es más profunda que la femenina. Dicen que los hombres mueren de infartos por aguantarse todo dañando su corazón y las mujeres de cáncer porque se “tragan” todo y envenenan sus vísceras.

No es suficiente un día al año para recordar que existe la violencia doméstica, es necesario tenerlo presente siempre porque pasa todos los días. Se trata de respetar cuando alguien habla su problema de violencia, se trata de entender que no es fácil confesarlo, se trata sobre todo de no juzgar cuando finalmente alguien se ha atrevido a hablar. 

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Fecha: 
Viernes, 06 de Noviembre 2015 - 17:00
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Del ciberacoso y las inicitivas de ley para castigar los ciberdelitos...

 

De acuerdo a datos publicados en 2013 por la Asociación Mexicana de Internet (AMPICI) en nuestro país existen alrededor de 45.1 millones de cibernautas y de ellos 15 millones tienen menos de 18 años de edad (entre 6 y 17 años), estos niños y jóvenes pasan un promedio de 5 horas frente a la computadora y otros dispositivos similares como tabletas o teléfonos inteligentes. Hay que destacar que la interacción con otros a través de las redes sociales es la actividad que más los ocupa al navegar. Más cifras: según el reporte 2015 de seguridad en hogares, Norton Online Family, los niños de México son cada vez más propensos a ser victimas del ciberacoso. Los datos de esta investigación nos dicen que en los últimos cinco años el 81% de los niños entre 12 y 17 años han declarado haber tenido alguna experiencia de acoso en la red. El 61% reporto haber sufrido una experiencia “muy mala” en internet que incluía la intimidación o chantaje por medio de imágenes de contenido sexual. Este mismo reporte señala que solo el 5% de los padres conocen qué páginas visitan frecuentemente sus hijos y si son o han sido sujetos de agresiones. Además, este fenómeno es escasamente reportado ante las autoridades y por lo tanto existe una cifra negra importante de delitos de este tipo no denunciados. Gustavo Caballero, Coordinador de la Unidad de Investigación Cibernética de la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF) reporta que de 2009 a la fecha la dependencia a su cargo ha recibido un número escandalosamente bajo de denuncias de ciberbullying o sexting, por ejemplo: durante 2014 solo recibió ¡una denuncia por pornografía infantil!. Y lo peor: este tipo de delitos no se encuentran tipificados aún en el Código Penal de nuestro país. Esto quiere simplemente decir que hasta el día de hoy el Estado tiene nula capacidad para limitar o castigar conductas en redes sociales que generen riesgos para niños, niñas y adolescentes. Por todo esto se debe plantear la actualización, en materia penal, procesal y de atención a víctimas de este tipo de delitos. Creo que todos estaríamos de acuerdo con ello, sin embargo las cosas siempre son más complejas de lo que parecen. Ahí les va: el senador del PRI Omar Fayad, Presidente de la Comisión de Seguridad del Senado, presentó en octubre de 2015, una iniciativa al Congreso para combatir los ciberdelitos que incluye una legislación específica sobre este tipo de abusos contra niños y adolescentes que se calcula han causado pérdidas por más de 3 mil millones de dólares anualmente a empresas y particulares, por no hablar de lo verdaderamente importante: los daños emocionales y psicológicos muchas veces irreversibles de las víctimas. Pero… gran polémica se ha desatado con la llamada Ley Fayad para prevenir y sancionar delitos informáticos ya que supuestamente esta regulación pone en peligro la “libertad de expresión” y el “derecho humano a la información de los ciudadanos”. Desde luego en redes sociales esta propuesta ha sido duramente criticada y algunos legisladores de otros partidos políticos se han pronunciado contra ella. Como psicóloga debo decir que los daños emocionales que el ciberacoso y el sexting (fotos y videos de desnudos o actividad sexual de compañeros, que se suben a la red) ocasionan en los chavitos repercusiones muy graves y en México como en otros países del mundo se han dado incluso suicidios por la humillación a la que fueron sometidos estos niños por otros en internet. Por otra parte como periodista he estado, estoy y estaré por la absoluta libertad de expresión, pero… nos enfrentamos a una situación muy difícil de resolver en bien de los niños. Creo que la iniciativa del senador Fayad debe ser discutida, seguramente refraseada y discutida por expertos, pero en definitiva me parece un muy buen intento por abordar un tema de la mayor importancia ya que afecta ni más ni menos que a nuestros hijos. Yo lo felicito y creo no debemos quitar el dedo del renglón… Y mejor, la recomendación de la semana: soy fan de los restaurantes de cocina mexicana “El Bajío” en distintos puntos de la ciudad de México, pero acabo de quedar gratamente sorprendida por la remodelación de la sucursal Polanco en Alejandro Dumas 7. La terraza en el segundo piso quedó realmente estupenda, con jardín interior y toda la cosa y por su excelente ventilación se puede fumar y al mismo tiempo no padecer las inclemencias del loco tiempo de nuestra ciudad. Y bueno, de la comida ¿qué les digo?, las grandiosas enmoladas de siempre, los frijolitos refritos, el excelso guacamole, las tortillas hechas a mano y mil delicias más de nuestra asombrosa y variada cocina. En fin, vayan, se la van a pasar y a comer muy bien. Y hasta aquí hoy, y muchos besitos a los niños, especialmente a la preciosa hija de mi querida amiga Wendy que acaba de llegar a este mundo. Bienvenida. Más besitos que de costumbre y bye.

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Fecha: 
Martes, 03 de Noviembre 2015 - 17:00
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