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¿Dónde está la pobreza?

El uso de la tecnología geográfica para ubicar las regiones marginadas en México.

Siempre es interesante conocer a personas que desarrollan una actividad diferente a las habituales y que además, cuando hablan de ello, te transmiten una enorme pasión por lo que hacen. Es el caso de Sofía García Yagüe, una mexicana de 27 años que, desde la geografía informática, se ha interesado por el fenómeno de la marginación en México. 

Hace más de un año, en un café aledaño al edificio de la Bolsa de Valores de Bruselas, Sofía nos habló por primera vez del proyecto de investigación en el que trabajaba para su tesis doctoral y, desde entonces, sentí atracción por el tema. Hace poco, luego de encontrarla de manera fortuita en la Embajada de México, me volvió a hablar de su proyecto, mismo que ya había concluido, de manera que le pedí su autorización para escribir un artículo sobre el mismo. La semana pasada me envió por correo electrónico las 293 páginas que conforman su trabajo y yo, dispuesto a escribir, lo leí durante el fin de semana. Por supuesto, no sabía en lo que me metía. Y es que un tema tan complejo no puede explicarse en un artículo donde el número de palabras debe ser reducido.

A pesar de ello, decidí intentarlo.

A Sofía García Yagüe le interesó estudiar el problema a partir del uso de una herramienta (que sorprendentemente no se utiliza en México o no de la manera adecuada) en el desarrollo de las políticas públicas que tienen por objeto disminuir la pobreza. Me refiero a los SIG (Sistemas de Información Geográfica) que integran hardware, software y datos geográficos con el objeto de capturar, almacenar, manipular y analizar la información geográfica existente con el fin de resolver problemas de planificación y de gestión.

Cabe mencionar que si bien Sofía hizo un minucioso estudio del caso del municipio de Metepec, su investigación tiene y debe aplicarse en todo el país.

Empezaré por hablar de los programas de los gobiernos federales para combatir la pobreza y basta una cifra para conocer su estrepitoso fracaso. De acuerdo con la Coneval, México cerró el año 2014 con 55,3 millones de pobres. No importa lo que digan las cifras macroeconómicas, México es un país de pobres. Y parecería que estos programas, para desvincularse de los fracasos anteriores, sólo cambian de nombre. Una de sus características es que están centralizados. Lo anterior quiere decir que planean el combate a la marginación desde un escritorio, por lo que no son capaces de hacer llegar los apoyos de la manera eficiente ni eficaz.

Tal es el caso de “Progresa”, lanzado por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En un país donde el ingreso es tan desigual y donde los barrios ricos a menudo colindan con los más pobres, se piensa que dentro de las áreas ricas no hay barrios pobres. De manera que los barrios marginales se quedan sin la atención que requieren. Las estadísticas descriptivas que arroja el INEGI suelen encubrir la realidad. Y este fenómeno se multiplica a lo largo de todo el territorio nacional. La marginación no está bien localizada, no se tiene una ubicación puntual de todas las familias que viven en esta situación.

Y si no sabes dónde se encuentra el problema, ¿cómo podrías solucionarlo?

Eso es lo que los SIG podrían hacer, a partir de los datos que ya tiene el propio INEGI. “[…] localizar geográficamente la marginación, para conocer su ubicación, entender y definir sus posibles causas, administrar los datos, visualizar gráficamente los resultados que permitan desarrollar estrategias que den solución a dicho problema”, escribe Sofía García Yagüe.  

El modelo que propone Sofía para tratar el problema de la marginación, comprende el flujo de la información precisa que pueda llevar a la mejor prestación de servicios sociales, a la localización de centros comunitarios para tener una mejor coordinación en el otorgamiento de los apoyos, a la creación de estrategias para mejorar la calidad de la vivienda y el monitoreo del servicios como el acceso a la electricidad, al agua entubada y al drenaje, etcétera.

Los SIG También podrían realizar una coordinación más efectiva entre los tres niveles de gobierno para identificar y resolver los problemas de las poblaciones con alta y muy alta marginación, algo que el programa de SEDESOL, “Microrregiones”, no ha podido resolver de manera satisfactoria.  

Uno de los motivos por los que estos programas terminen fracasando es por el hecho de que se dota de infraestructura a las localidades que se encuentran en las cabeceras municipales, privando de sus ventajas a las demás regiones. Otro motivo tiene que ver con la política. Estos programas suelen utilizarse por el gobierno con fines populistas. Es decir, con fines electoreros.

Pero eso no es todo. Los programas que deberían de acabar con la pobreza en el país parecen contradecirse. Mientras que uno apoya el control de la natalidad, otro apoya económicamente a las familias de acuerdo al número de hijos que tienen. Dicho de otra manera, mientras uno trata de frenar el crecimiento demográfico, el otro parece incitarlo.

Una de las soluciones que propone Sofía consiste en dejar cada vez más la planeación y el manejo de los programas en manos de los municipios. Es en su administración donde SIG cobran un papel preponderante. No puede seguir siendo el centro el que decida el destino de las pequeñas localidades. Tal es el caso del modelo europeo y, en tiempos más recientes, del chileno y del brasileño. El concepto francés “Glocalización” se refiere a la interrelación que hay entre lo global y lo local y hace énfasis al hecho de que el análisis debe hacerse donde se conocen y se viven los problemas, ya que es ahí también donde se pueden adoptar las solución inmediatas. Se requiere, dice Sofía García Yagüe, que los objetivos, programas y planes de trabajo de la federación, los estados y los municipios, sean los mismos.

Mediante innovaciones en el campo de la geoinformática, Los SIG son especialmente útiles en la planeación a través de información oportuna. Una información formada por datos, imágenes satelitales más precisas, mejor cartografía digital, y por los mismos SIG. “La planeación es un proceso reiterativo de minimizar las diferencias entre las condiciones deseadas y las actuales…”, dice el trabajo de Sofía García Yagüe, y para poder planear y administrar un plan, debe contarse primero con la información necesaria.  

Actualmente todo esto lo hacen disciplinas como la sociología y la economía, pero sus acercamientos son limitados porque este es un campo que corresponde a la geografía.

A manera de conclusión, agrego una frase en la que Sofía citó a Gustavo Busso y que resume acertadamente el tema de su investigación: “Se propone reflexionar sobre políticas sustentables de desarrollo local que permitan repensar ciudades inclusivas, equitativas y con protección social para el conjunto de la población”.

Esperemos que la propuesta de Sofía prospere y que llegue a los encargados de planear el combate a la pobreza en México. Este tipo de proyectos deberían de ser atendidos por el gobierno y no quedarse en las estanterías repletas de tesis de las universidades. Las universidades, además de tener un papel formativo en las personas, tienen la finalidad de generar conocimiento por y para beneficio de la sociedad.  

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Sofía García Yagüe obtuvo el titulo de licenciatura en Geografía Informática (Geoinformática) por la Universidad Autónoma del Estado de México; un máster en Estrategias Territoriales y Ambientales, por la Universidad de Huelva, España, y un doctorado en Planificación Territorial y Desarrollo local, por la misma universidad española. Desde 2013 vive y trabaja en Bruselas, Bélgica, donde se dedica a la búsqueda y el desarrollo de nueva tecnología geográfica basada en la geolocalización. 

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Fecha: 
Martes, 27 de Octubre 2015 - 17:00
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