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Mazapil

Con una superficie de 12,139 kilómetros cuadrados, Mazapil es el municipio más extenso de Zacatecas, abarcando el 36% del territorio del estado. Es más extenso que el Distrito Federal (1,495 Km2 y los estados de Tlaxcala (4,016 Km2), Morelos (4,879 Km2), Aguascalientes (5,471 Km2), Colima (5,616 Km2) y Querétaro (11,699 Km2).

Pese a su extensión, en 2010 el municipio apenas tenía 22,172 habitantes; 20 años después quedaban 17,813. Hoy tal vez sean menos si recordamos que Zacatecas ocupa el segundo lugar nacional en exportación de mano de obra a Estados Unidos debido a la falta de oportunidades que gobiernos priístas y perredistas no han sabido generar y promover durante los últimos 50 años.

De las 175 localidades que en 2010 tenía el municipio, la cabecera municipal, también llamada Mazapil, es la cuarta más poblada. Hace cinco años apenas vivían ahí 794 personas; hoy puede afirmarse con certeza que son 27 menos.

27 personas, entre ellos seis niños, que murieron después de ser atropellados por un camión materialista el miércoles de la semana pasada cuando formaban parte de un grupo de peregrinos que se dirigía hacia la iglesia dieciochesca de San Gregorio Magno para postrarse ante la estatua conocida como la de Nuestro Padre Jesús.

Ese día, cuando los peregrinos estaban a solo 100 metros de su destino, el materialista modelo 1977 que iba a exceso de velocidad se quedó sin frenos y los embistió. 19 murieron en el lugar o poco después y unas 103 quedaron heridas. Desde el miércoles hasta ayer han muerto ocho más. 33 personas, entre ellos seis niños, siguen hospitalizadas, nueve de ellas están graves.

Para variar, el chofer homicida, del cual se desconoce su nombre, huyó sin mayor problema.

El dueño del antiguo camión materialista que aparentemente estaba en malas condiciones ya ha sido identificado pero hasta anoche tampoco había sido localizado por las autoridades zacatecanas.

Desde el día del accidente, la clase política del país ha manifestado su pesar por lo ocurrido. Desde el presidente Enrique Peña Nieto hasta el gobernador priísta Miguel Alonso Reyes pasando por miembros de los gabinetes de ambos, diputados, senadores, etc., etc., etc., han lamentando el hecho.

Sin embargo, en un país en donde accidentes similares al de Mazapil ocurren con demasiada frecuencia, ¿no deberían estos funcionarios hacer algo para que dejen de circular por nuestras carreteras y calles carcachas como el materialista modelo 1977 que mató a 27 personas, más las que pudieran fallecer por las heridas que recibieron el 29 de julio?

Aparentemente es más fácil lamentar la pérdida de 27 vidas que poner orden en el sector del autotransporte, sea el de bienes o de pasajeros.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2010 la tasa de muertos en accidentes viales (calles y carreteras) de México fue de 14.1 por cada 100,000 habitantes. Esta cifra podría reducirse si nuestros gobernantes decidieran que en las calles y carreteras de nuestro país no circularan vehículos en mal estado conducidos por personas que no saben manejar. Aquí me refiero a todo tipo de vehículos, no solamente a camiones de carga de mercancías y pasajeros, sino a automóviles, motocicletas y bicicletas.

La tragedia de Mazapil podría haberse prevenido si las autoridades no permitieran que chatarra rodante fuera conducida por irresponsables. Como están las cosas, solo nos queda esperar un suceso similar en el futuro.

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Fecha: 
Lunes, 03 de Agosto 2015 - 12:00
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Redaptación social: asignatura pendiente

Ciertamente, la escandalosa segunda evasión de Joaquín “El Chapo” Guzmán  es uno de los temas que en estos momentos acapara la atención de la opinión pública, pero lejos de abonar a la controversia sobre el caso, dedicaremos este espacio a reflexionar sobre  una de las grandes carencias de nuestro aparato de justicia: el sistema penitenciario y sus múltiples fallas.

Por supuesto que la fuga del Chapo no es un asunto menor, pero poniéndolo en perspectiva, representa un eslabón más en la penosa cadena de fracasos que representa nuestro sistema penitenciario.

Durante la recta final del gobierno de Felipe Calderón, entre 2010 y  2012, en distintas cárceles del país se vivieron episodios igual de vergonzosos, y que hasta el momento no han sido esclarecidos a cabalidad: las fugas masivas de reos en penales de mediana y máxima seguridad en el país.

Si bien se ha señalado que dichas fugas masivas fueron consecuencia de la guerra intestina entre grupos del crimen organizado, que efectuaron dichas maniobras para “recuperar” personal para sus actividades delictivas, lo cierto es que dichos acontecimentos evidenciaron la fragilidad de los protocolos de seguridad en los penales del país.

Como es sabido, al interior de las cárceles en México se presentan todo tipo de situaciones anómalas; se efectúa todo tipo de comercio ilegal y en el caso de las cárceles estatales, se ha exhibido de manera reiterada el trato privilegiado que reciben algunos internos, que prácticamente operan sin problema sus actividades delictivas desde el interior de las prisiones.

Suena como algo muy trillado, pero la realidad es que las cárceles mexicanas son verdaderas “universidades del crimen”. La mayor parte de las personas que caen en una correccional o un reclusorio por vez primera, se convierten en delincuentes reincidentes. En las cárceles mexicanas se aprende a extorsionar, a traficar, a cometer secuestros y a organizar bandas criminales.

¿Qué garantías puede ofrecer a la sociedad mexicana un sistema penitenciario incapaz de inducir a quienes delinquen a una efectiva readaptación social?

La lamentable realidad es que nadie en sus cabales puede afirmar que el sistema carcelario en México es funcional.

Las cárceles mexicanas son inseguras; en muchas de ellas existe el problema de la sobrepoblación, sus protocolos de seguridad son débiles y la corrupción forma parte de la vida y relación cotidiana entre internos, custodios y autoridades. En las cárceles estatales y de mediana seguridad persisten las prácticas de autogobierno y la escasez de oportunidades concretas de reinserción social provoca que quienes egresan de las cárceles puedan caer fácilmente en la reincidencia delictiva.

El asunto es complejo si a ello sumamos el enorme costo económico que representa mantener operando ese monstruo de mil cabezas que es el sistema carcelario. Vaya paradoja: anualmente los mexicanos destinamos millonarias sumas de nuestros impuestos a sostener el resguardo de quienes lastiman a la sociedad.

La reestructuración profunda del sistema penitenciario es un asunto en el que la nueva legislatura federal debe trabajar de manera urgente y comprometida. Ojalá y nuestros sacrificados Padrotes de la Patria dejen de lado sus intereses de partidos, grupos y mafias, para ponerse a trabajar de manera clara y comprometida en temas como éste, que no son de la mayor popularidad, pero que forman parte de una agenda social que por décadas se ha dejado pendiente.

Imagínese usted la remota posibilidad de que el gobierno federal pudiera echarle el guante encima a todos los “malosos de malolandia”…¿dónde resguardarlos? ¿a qué costo?

…¿Verdad que no está fácil?

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SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Johnny Cash (Estados Unidos) “Folsom Prison Blues” 

Miguel Ríos (España) “El rock de la cárcel” 

Thin Lizzy (Irlanda) “Jailbreak”  

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Fecha: 
Jueves, 16 de Julio 2015 - 19:00
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Chapomanía

La fuga del Chapo Guzmán de la cárcel de alta seguridad capturó la imaginación nacional y mundial. Aquí y allá se mofan del ridículo que hizo el gobierno de Enrique Peña y se pone de manifiesto el descrédito de México, que tendrá costos. En el ámbito interno un escenario posible es que puede complicarse, a medida que fenece el sexenio, la gobernanza. En el campo internacional es factible un deterioro de las relaciones con Estados Unidos por bloquear la extradición del capo; asimismo, existe el riesgo de que pocos gobiernos tomen en serio al régimen mexicano: el efecto Chapo puede acarrear una especie de aislamiento diplomático (¿y económico?) del país. A este penoso suceso le antecede la crisis de credibilidad por el conflicto de interés de las casas del presidente y de algunos funcionarios de su primer círculo. También le precede la crisis de derechos humanos en Tlatlaya e Iguala.

A tan delicados asuntos se le suma el descrédito de los poderes Legislativo y Judicial, ambos lastrados por la corrupción y el uso arbitrario y patrimonial del poder y de los recursos públicos en beneficio de sus camarillas. El mismo derrotero siguen los partidos políticos, que representan más bien a sus familias y pandillas. El distintivo de la clase política es la impunidad y la corrupción. El divorcio entre el pueblo y sus representantes es patente. El resultado es que México está al arbitrio del más fuerte, lo que genera más desigualdad. Si las instituciones están rebasadas por disfuncionales y, por tanto, están capturadas por los políticos y la gran empresa, si por ende el gobierno es incompetente, y si la ley está al servicio de las elites, entonces estamos ante una crisis de legitimidad política de las clases gobernantes. ¿Sigue la guerra civil?

Hay que evitar este posible escenario catastrofista. Es hora que el gobierno de Peña muestre que entiende que sí entiende. Ello implica un golpe de timón para cumplir y hacer cumplir la ley, para combatir a la impunidad –mediante la rendición de cuentas– y a la corrupción, llevando a los tribunales a los presuntos corruptos. También involucra un cambio de personas y en las políticas de seguridad y de lucha contra el narcotráfico. La seguridad debe centrarse en combatir a los delitos que más dañan y humillan a los mexicanos (secuestro, extorsión, asesinatos, etc.), y la estrategia contra el narcotráfico requiere sacar al ejército de ese infierno y replantear la política punitiva contra las drogas ilícitas ante Estados Unidos, pues esta inútil lucha nos arrastra a la guerra civil, que dañaría la seguridad del poderoso vecino norteño. Es lamentable lo que pasó, pero es atroz persistir en lo que nos lastima.

Fecha: 
Jueves, 16 de Julio 2015 - 17:00
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Del mini discurso Presidencial desde Francia

Dice Peña que él está en Francia cubriendo una misión “importante e histórica para México porque habrá inversiones extranjeras” cuando aquí también sucedió algo histórico que no le pareció tan importante.

Es más importante quedarse y enviar a los encargados en el tema de seguridad para que investiguen la fuga de El Chapo.

Con la negativa del Presidente de regresar a su país los inversionistas tendrán la seguridad de que no se pueden arriesgar a entrar en un sistema en el que no se puede confiar, cuando su propio presidente huye de la realidad por causa de la ingobernabilidad, la ineptitud y la corrupción.

Dice que “indigna a la sociedad mexicana”. A la sociedad mexicana no le indigna el hecho de que El Chapo se haya fugado, le indigna que el gobierno quiera cerrar los ojos a los problemas de los mexicanos. Está indignado hace mucho tiempo y por infinitas razones que nada tienen que ver con que El Chapo esté libre.

Agrega que “los mexicanos están profundamente consternados”. Los mexicanos ya estaban consternados y no es por la fuga del Chapo. La consternación es ya parte de los mexicanos que no pueden creer tanta ineptitud y corrupción, no pueden creer en la ridiculez de gobierno que están viviendo.

Añade que “representa una afrenta para el estado”. La afrenta no es para el estado, es para su persona. El presidente dijo en febrero de 2014 que es una obligación del gobierno comprometerse a que El Chapo no se vuelva a escapar y que sería imperdonable si eso sucediera.

Ahora para no sentirse humillado se indigna y busca responsables, señal inequívoca del síndrome de hybris que padece y se agrava con la nueva fuga. La afrenta ya la conoce México y no es por El Chapo, México vive la afrenta todos los días.

Y repite que “las encargadas de seguridad pública”. Quitándose la responsabilidad de encima, cuando fue él quien armó un gabinete tan corrupto y soberbio como la persona Peña que habita los costosos trajes y los vestidos de su familia. Es su gente, es su culpa, es su encargo.

Y ordena “la reaprehensión inmediata”, como si El Chapo fuera a detenerse en una esquina, levantar las manos y entregarse porque alcanzó a escuchar la orden.

Dice que “se van a reforzar las medidas de seguridad en todos los penales”. Debe encargarse de reforzar su propia seguridad en la palabra, en el acto, en la congruencia, en su salud. Cada mexicano está aprendiendo a cuidarse solo.

Y quiere “una investigación a fondo y profunda”. Ya existe el túnel, muchos túneles suficientemente profundos, puede empezar por ahí. Son los túneles de la corrupción y la ineficiencia de su gente, del sistema y que el gobierno conoce bien.

De pronto un ciudadano en representación de todo el país se ha burlado del gobierno, de cada una de las corbatas, de cada una de las extravagancias de la quinta dama, de las excentricidades de la prole Peña-Pertellini-Rivera-Castro. Una sola persona ha dado un golpe maestro y con suerte El Chapo se acomoda en un sitio seguro y desde ahí habrá de jalarle los hilos a lo que quede de dignidad en los mandatarios.

¿Y los ciudadanos? Bueno, nos reímos muy lejos de sentirnos consternados como dice Peña. Es una risa de alivio, alguien le dio al presidente y a su prole la bofetada que queríamos darles hace mucho tiempo.

En la calle, esta tarde me pareció como si la Selección Nacional le hubiera ganado a Guatemala y no, no era eso. Por todas partes en los autos la música a todo volumen tocando los corridos del Chapo, anuncios de misas en Sinaloa, fiestas en los ranchos de Culiacán, me di cuenta que hay muchos a quienes nos encanta El Chapo por lo que representa en este momento.

Desafortunadamente para el gobierno la institución que es el Crimen Organizado tomará las riendas del orden y aunque no les guste, ellos mandan en la seguridad del país y por mucho, en la economía. Mientras el gobierno no se faje los pantalones como debe ser, la superioridad la tendrán las organizaciones delictivas que, hoy por hoy, tienen el mando.

¿Ahora ya sabe señor presidente, lo que se siente que se burlen de uno?

Foto: www.excelsior.com.mx/tv

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Martes, 14 de Julio 2015 - 18:30
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No entiendo

El secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong dijo ayer que Joaquín “El Chapo” Guzmán era el recluso más vigilado dentro de la cárcel federal de alta seguridad ubicada en Almoloya, Estado de México. Sin embargo, explicó que por cuestiones de derechos humanos, no era vigilado en el baño, lugar desde donde se fugó. En pocas palabras, para proteger la modestia de uno de los criminales más peligrosos y sanguinarios del mundo, alguna autoridad, tal vez la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ordenó en algún momento a que no hubiera videovigilancia en los baños que usan los inquilinos de esa prisión y quién sabe cuántas otras más. Ese baño protegido de las miradas de los carceleros es el “punto ciego” desde donde se escapó el jefe del Cártel de Sinaloa.

La verdad es que no entiendo como, para proteger un supuesto derecho a la privacidad de un delincuente, una institución del Estado mexicano decidió poner en riesgo el derecho a la vida de cientos o miles de personas que seguramente morirán cuando empiece la balacera entre los sicarios del Chapo y los de las organizaciones delincuenciales enfrentadas a su cártel. Y no solo perderán la vida estos violentos; también la perderán los inocentes que tengan la mala suerte de estar en medio del fuego cruzado durante los enfrentamientos entre bandas rivales. Hombres, mujeres y niños inocentes morirán por una decisión estúpida de alguna autoridad.

Osorio Chong también aceptó que el Chapo sólo pudo escaparse teniendo como cómplices a empleados y funcionarios de la cárcel de Almoloya. Y esto tampoco lo entiendo en vista de que el gobierno nos ha presumido con insistencia que el personal que trabaja en las áreas de seguridad está constantemente sujeto a los tan cacareados “controles de confianza”, controles que aparentemente fallaron rotundamente en esta cárcel de alta seguridad.

Finalmente, no entiendo cómo las autoridades creen que podrán atrapar nuevamente al Chapo Guzmán. Se tardaron 13 años para aprehenderlo después de que se escapó en 2001 de otra cárcel dizque de alta seguridad. ¿Qué les hace pensar que esta vez será diferente si en casi dos años no han podido localizar al prófugo fundador del cártel de Guadalajara, Rafael Caro Quintero, quien indebidamente fue liberado el 9 de agosto de 2013 por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito en Jalisco?

No cabe duda, en lo que a la fuga del Chapo se refiere, hay mucho que no entiendo y creo que nunca entenderé.

Foto: pijamasurf.com

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Martes, 14 de Julio 2015 - 12:00
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La fuga del Chapo Guzmán. La esquizofrenia colectiva derivada por su fuga. Repercusiones del viaje papal por Sudamérica

Esta tarde me acompañan José Luis Romero Hicks y Armando Chacón y comentamos: la fuga del Chapo Guzmán y sus repercusiones; los beneficios del presupuesto base cero. Hugo González habla sobre una extraña decisión del IFT y Mónica Uribe analiza las repercusiones del viaje papal por Sudamérica. Tere Vale califica como esquizofrenia colectiva las muestras de júbilo que muchas personas expresan por la fuga del Chapo Guzmán. El periodista especializado en delincuencia organizada, Ricardo Ravelo, opina sobre la fuga del Chapo.

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Lunes, 13 de Julio 2015 - 19:00
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Mi programa:

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Esa novela policiaca llamada “El Chapo”

Como un defecto indeseado de la fuga de Javier Guzmán, alias El Chapo, se ha dado rienda suelta a la imaginación y malos deseos de personajes de diversos orígenes. Desde aquellos que absurdamente señalan que “el pacto” entre Peña Nieto y El Chapo no se cumplió, por lo que el capo decidió fugarse (Edgardo Buscaglia) hasta aquellos que quieren darle las gracias por exponer de “un plumazo” la corrupción (obispo Raúl Vera). Más allá de estas interpretaciones, que abundarán en los próximos días, es importante tener en cuenta:

1.- La fuga del Chapo sí es un golpe en lo personal para el presidente Peña Nieto. Y lo es porque fue el propio presidente quien así lo manejó en los medios, desde aquella declaración suya en la que señaló que sería “imperdonable” la fuga. También lo es por el hecho de que Guzmán es considerado el capo más importante del crimen organizado en el mundo.

2.- Sí, la fuga golpea de nuevo la credibilidad del gobierno en uno de los frentes que más había presumido: la captura de jefes criminales.

3.- Tiene razón el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) cuando atribuye a la corrupción la fuga. Algunos dicen que es probable que celadores y funcionarios del penal fueran amenazados. Detrás de la desconfianza para denunciar a las autoridades las amenazas, se esconde la desconfianza hacia ellas por la sospecha de que estén coludidas. Otra vez la corrupción. Si los pobladores notaron que sacaban camiones y camiones de tierra de una construcción y no dijeron nada es indiferencia, la clase de indiferencia que permite la corrupción.

4.- Pero no sólo es corrupción, también es irresponsabilidad. ¿Quién está encargado de los penales de alta seguridad dentro del entramado institucional de la Secretaría de Gobernación? Quien sea, ése se tiene que ir. No cumplió. ¿Quién más debe renunciar? El tamaño de la crisis lo dirá, pero lo peor es que el presidente Peña Nieto confirme en su puesto a todos los involucrados de antemano.

5.- El control de daños ha sido confuso, sin una cabeza visible y con medidas tardías y posiblemente inefectivas. El presidente Peña Nieto no puede hacerse cargo de la búsqueda del Chapo, a menos que nos declaremos inmediatamente una república bananera. Esa es tarea de un subsecretario o de un subprocurador experimentado y de esos hay pocos. Acaso de un mando militar, de los que hay muchos y no se aprovechan. Un mando militar fuera de toda duda, al que se le concedan amplios poderes.

6.- Con todo lo grave que es la fuga del Chapo, el gobierno no puede volverse monotemático. Hay muchos otros temas relevantes en la agenda que requieren atención: la gira presidencial, la Ronda 1, el volcán de Colima, etc. Como contaba Borges acerca de la inscripción en el anillo del Rey David: “también esto pasará”.

Foto: Cuartoscuro

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Lunes, 13 de Julio 2015 - 17:30
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De la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, de su personalidad sociopática clásica y más...

Escribir sobre el escape del Chapo es hoy en día tarea harto difícil. ¿Qué se puede decir que no se haya dicho ya por parte de los integrantes de la llamada comentocracia?: que todo es producto de la corrupción, que la ineficiencia e ineficacia de las autoridades es atroz, que tendrá que castigarse a los culpables, que el presidente Peña deberá hacer cambios en el gabinete, de acuerdo. Y en el terreno de la “imbecilocracia” he aquí algunos sesudos comentarios que casi mueven a risa: que el Chapo era el operador político de Peña (!!!) frente al resto de los cárteles, que Peña lo dejó escapar (!!!) por no haber podido llegar a un demencial “acuerdo” con el escapista, en fin… cualquier cantidad de estupideces dichas con tono de erudición y experticidad sobre el tema y publicadas en prestigiados medios de comunicación. Desde luego la gravedad de los hechos es contundente y claro que todos exigimos la recaptura del maleante y el castigo para los cómplices (de dentro y de fuera) del mal llamado penal de “máxima seguridad”. En eso creo que todos estamos de acuerdo. Pero de lo que poco se ha hablado es de cómo se gesta y de qué se alimenta una personalidad tan peligrosa y extraordinariamente compleja como la del señor Guzmán Loera. Evidentemente este individuo tiene una personalidad sociopática clásica, es decir, es muy inteligente, sanguinario, carece de valores y su egocentrismo no tiene límites. Recientemente, investigaciones en psicología se han interesado en cómo se da el desarrollo moral en los niños, y en general en los humanos. En las Universidades de Yale y Harvard, se han llevado a cabo dándose seguimiento durante muchos años a niños para entender cómo se da la capacidad de hacer juicios morales. En estas investigaciones, se les planteaban a escolares participantes diversos problemas que requerían de una respuesta moral y explicar el porqué de tomar una u otra decisión. A partir de este tipo de pruebas se definieron diversos niveles de desarrollo moral por los que, idealmente, deberíamos atravesar a lo largo de la vida. Ubique usted en cual de estos niveles se encuentra el Chapo y la mayoría de los capos y delincuentes, además de otras distinguidas personalidades:

Nivel 1.- “Es bueno lo que yo o la autoridad queremos”

Edad: Hasta los 10 años
Estar subordinado a una autoridad es correcto. Las respuestas morales se generan por miedo al castigo o búsqueda de recompensa.

Nivel 2.- “Según lo que tú me hagas, yo te hago”

Edad: Hasta los 13 años
Lo justo es lo que me aporta ventajas y me ahorra problemas. El principio básico es “ojo por ojo y diente por diente”

Nivel 3.- “Me gustaría mucho ser una buena persona”

Edad: Hasta los 16 años
Es justo lo que fortalece las relaciones interpersonales. La venganza y la revancha no se consideran motivos válidos.

Nivel 4.- “La moral está al servicio del sistema social en el que vivo”

Edad: Más de 16 años
Lo justo es cumplir con el deber. Hay que observar las leyes y buscar el bienestar de la sociedad.

Nivel 5.- “ Justicia democrática universal”

Edad: Más de 20 años
Es justo lo que se decide en forma mayoritaria y más allá de los intereses personales. Los derechos fundamentales como la igualdad, la libertad y el respeto al otro son determinantes para tomar una decisión.

Nivel 6.- La justicia ideal

Este nivel solo lo alcanzan personas maduras y éticas que mayoritariamente toman decisiones convenientes para el individuo y la sociedad. Se actúa con base a principios morales universales.

Estos distintos niveles nada tienen que ver con la capacidad intelectual de una persona, se puede ser muy inteligente y al mismo tiempo carecer de la llamada inteligencia social que nos permite vivir en comunidad y en paz con otros. Una persona socialmente inteligente es capaz de ponerse en los zapatos del otro, actuar en consecuencia y crear un lazo afectivo con otras personas. ¿Cuántos de los mexicanos somos capaces de hacerlo?.

A pesar de los pesares no puede faltar la recomendación de la semana. Para comida italiana deliciosa: Aromi y Sapori, un restaurantito pequeñito y con estilo ubicado en Lamartine 112, casi esquina con Ejercito Nacional en Polanco. Mi platillos favoritos: los gnocchi al pomodoro, el risotto de espárragos, los ravioles de pato, entre otras muchas delicias inolvidables. Tiene terracita para fumar y los postres son trascendentales. El negrito en el arroz…el servicio es regular tirando a malo. Vayan con paciencia, la comida bien vale la pena. Besitos a los niños.

Foto: El Blog del Narco

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Lunes, 13 de Julio 2015 - 17:00
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Desprestigio

Tuiteé esto ayer: “Ante declaraciones de los funcionarios el Chapo se muere de risa. Su fuga es muestra más de la ineficiencia autoridades #quiénestáacargo”. Poco después tuiteé: “Ineficiencia=corrupción #quiénestáacargo”.

Y la verdad es que no dudo que se estuviera muriendo de risa el hombre que dos veces se ha fugado de cárceles mexicanas que dizque son de alta seguridad mientras los más altos funcionarios del gobierno federal se pronunciaban sobre el caso.

Joaquín “El Chapo” Guzmán se ha de haber doblado de la risa al escuchar al comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, leer el rebuscado texto mediante el cual explicaba su fuga: “Tras notar su ausencia mediante el sistema de videovigilancia del penal, se activó la alerta por la evasión, por lo que el personal del centro federal hizo una revisión en la celda y en ella encontró una boca de túnel. Éste iniciaba con un hueco de forma rectangular en el área de la regadera, de aproximadamente 50 por 50 centímetros, y metro y medio de profundidad. Dicho orificio comunica, a su vez, con un conducto vertical de aproximadamente 10 metros de profundidad habilitado con una escalera… Según marcan los protocolos de seguridad de las instalaciones penitenciarias, la alerta roja se emitió en cuanto el personal se percató de la ausencia de Guzmán Loera… Es importante destacar que también se desplegó equipo técnico de vigilancia aérea”.

Y más risa le ha de haber causado escuchar a la Procuradora General de la República, Arely Gómez, al referirse a la investigación que se ha iniciado sobre su fuga, decir que “ya tenemos evidencias, se desplegaron desde ayer a media noche los peritos para ver toda la integración de huellas, todo lo que se pudiera encontrar, y los peritos están haciendo su evaluación, así como tenemos en el penal Ministerios Públicos que también están tomando declaraciones a otras personas”.

Y las carcajadas seguramente se apoderaron de él al enterarse que, por su culpa, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se quedará sin presenciar el desfile del 14 de julio entrante en París ya que tuvo que regresar de Francia, en donde acompañaba en una hora al presidente Enrique Peña Nieto, para “encabezar” las investigaciones en torno a la fuga.

Y siguió riendo a mandíbula batiente cuando escuchó a Peña Nieto decir, desde París, que su fuga “es una afrenta para el Estado mexicano… un hecho lamentable que ha indignado e indigna a la sociedad mexicana”. Y tal vez le empezó a faltar aire cuando el presidente dijo que espera que “las instituciones del Estado, especialmente las encargadas de seguridad”, las mismas que no supieran mantenerlo encarcelado, “estén a la altura con la fortaleza y la determinación” para reaprehenderlo.

Lo que definitivamente no debe causarnos risa es el hecho de que El Chapo lograra fugarse nuevamente de la que supuestamente es la más sofisticada de las cárceles federales de alta seguridad por medio de un sofisticado túnel que, según un experto citado por el diario defeño Milenio, requirió mover tierra y escombros en 352 camiones materialistas; una excavación que se realizó sin que nadie dentro o fuera del penal de Almoloya se diera cuenta. Lo que debe decepcionarnos es que el jefe del Cártel de Sinaloa se fugó pese a que el presidente Peña Nieto y el entonces Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, nos aseguraron que eso no ocurriría. Lo que debe atemorizarnos es que de nueva cuenta esté libre un narcotraficante muy sanguinario que seguramente buscará ajustar cuentas con quienes se beneficiaron durante sus 505 días de encarcelamiento.

La fuga del narcotraficante mas poderoso de la historia le propinó un duro golpe a la imagen del Peña Nieto y su gobierno. Desde ayer, la oposición se ha dado vuelo criticándolo. Caray, hasta Donald Trump exclamaba ayer: “¡Se los dije! México es un país llenó de corrupción”.

Si el presidente quiere minimizar el desprestigio que le está causando la fuga del Chapo, más vale que los que no pudieron mantenerlo tras las rejas lo capturen rápidamente. Si no lo logran hacer, el desprestigio lo acompañará hasta el final de su sexenio y aún después.

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Lunes, 13 de Julio 2015 - 12:00
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