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Carta de Víctor Hugo a Benito Juárez

Al Presidente de la República Mexicana:

Juárez, vosotros habéis igualado a John Brown. La América actual tiene dos héroes, John Brown y vosotros. John Brown, por quien ha muerto la esclavitud; vosotros por quien ha vencido la libertad. México se ha salvado por un principio y por un hombre. El principio es la República; el hombre sois vosotros. Por otra parte, el fin de todos los atentados monárquicos termina por abortar. Toda usurpación comienza por Puebla y termina en Querétaro.

 

Europa, en 1863, se arrojó sobre América. Dos monarquías atacaron vuestra democracia: la una con un príncipe, la otra con un ejército, el más aguerrido de los ejércitos de Europa, que tenía por punto de apoyo una flota tan poderosa en el mar como en tierra; que tenía el respaldo de todas las finanzas de Francia, recibiendo reemplazos sin cesar; bien comandado; victorioso en África, en Crimea, en Italia, en China, valientemente orgulloso de su bandera; que poseía en abundancia caballos, artillería, abasto, municiones formidables. Del otro lado, Juárez.

 

Por una parte dos imperios, por la otra un hombre. Un hombre con sólo un puñado de hombres. Un hombre arrojado de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de rancho en rancho, de bosque en bosque, amenazado por la infame fusilería de los consejos de guerra, perseguido, errante, atacado en las cavernas como una bestia feroz, acosado en el desierto, proscrito. Por generales, algunos desesperados; por soldados, algunos desnudos. 

 

Ni dinero, ni pan, ni pólvora, ni cañones. Los matorrales por ciudades. Aquí la usurpación llamándose legitimidad; allá el derecho, llamándosele bandido. La usurpación con el casco en la cabeza y la espada imperial en la mano, saludada por los obispos, precedida delante de ella y arrastrando tras ella, todas las legiones de la fuerza. El derecho solo y desnudo. Vosotros, el derecho, habéis aceptado el combate.

 

 

La batalla de uno, contra todos, ha durado cinco años. Falto de hombres, habéis tomado cualquier cosa por proyectil. El terrible clima os ha socorrido; habéis tenido por auxiliar a vuestro sol. Habéis tenido por defensores los pantanos infranqueables, los torrentes llenos de caimanes, las marismas plenas de fiebre, las vegetaciones tupidas, el vómito negro de las tierras calientes, los desiertos salados, los grandes arenales sin agua y sin hierbas, donde los caballos mueren de sed y hambre; la grande y severa meseta del Anáhuac que, como la de Castilla se defiende por su desnudez; las barrancas siempre conmovidas por los temblores de los volcanes, desde el Colima hasta el Nevado de Toluca.

 

Habéis llamado en vuestro auxilio a vuestras barreras naturales: lo escabroso de las cordilleras, los altos diques basálticos y las colosales rocas de pórfido. Habéis hecho la guerra del gigante y vuestros proyectiles han sido las montañas. Y un día, después de cinco años de humo, de polvo y de ceguera, la nube se ha disipado y entonces se han visto dos imperios caídos por tierra. No más monarquía, no más ejércitos; nada más que la enormidad de la usurpación en ruina y sobre este horroroso derrumbamiento, un hombre de pie, Juárez, y al lado de este hombre, la libertad. Habéis hecho todo esto, Juárez, y es grande; pero lo que os resta por hacer es más grande todavía.

 

Escuchad, ciudadano Presidente de la República Mexicana. Acabáis de abatir las monarquías con la democracia. Les habéis demostrado su poder, ahora mostrad su belleza. Después del rayo, mostrad la aurora. Al cesarismo que masacra, oponed la República que deja vivir. A las monarquías que usurpan y exterminan, oponed al pueblo que reina y se modera. A los bárbaros, mostrad la civilización. A los déspotas mostrad los principios. Humillad a los reyes frente al pueblo, deslumbrándolos. Vencedlos, sobre todo, por la piedad.

 

Protegiendo al enemigo se afirman los principios. La grandeza de los principios consiste en ignorar al enemigo. Los hombres no tienen nombre frente a los principios; los hombres son el Hombre. Los principios no conocen más allá de ellos mismos. El hombre en su estupidez augusta no sabe más que esto: la vida humana es inviolable. ¡Oh, venerable imparcialidad de la verdad! ¡Qué bello es el derecho sin discernimiento, ocupado sólo en ser el derecho! Precisamente delante de los que han merecido legalmente la muerte es donde se debe abjurar de las vías de hecho. La grandiosa destrucción del cadalso debe hacerse delante de los culpables.

 

Que el violador de los principios sea salvaguardado por un principio. Que tenga esta dicha y esta vergüenza. Que el perseguidor del derecho sea protegido por el derecho. Despojándolo de la falsa inviolabilidad, la inviolabilidad real, lo ponéis delante de la verdadera inviolabilidad humana. Que se quede asombrado al ver que el lado por el cual es sagrado, es precisamente aquél por el cual no es emperador. Que este príncipe que no sabía que era un hombre, sepa que hay en él una miseria, el rey; y una Majestad, el hombre. Jamás se os ha presentado una ocasión más relevante. ¿Osarían golpear a Berezowski en presencia de Maximiliano sano y salvo? Uno ha querido matar a un rey; el otro ha querido matar a una Nación. Juárez, haced que la civilización de este paso inmenso. Juárez, abolid sobre toda la tierra la pena de muerte.

 

Que el mundo vea esta cosa prodigiosa: la República tiene en su poder a un asesino, un emperador; en el momento de aniquilarlo, descubre que es un hombre, lo deja en libertad y le dice: eres del pueblo, como los otros. ¡Vete! . Esta será, Juárez, vuestra segunda victoria. La primera, vencer la usurpación, es grandiosa. La segunda, perdonar al usurpador, será sublime.

 

Sí, a estos príncipes, cuyas prisiones están repletas; cuyos patíbulos están corroídos de asesinatos; a esos príncipes de cadalsos, de exilios, de presidios, y de Siberias; a esos que tienen Polonia, a esos que tienen Irlanda, a los que tienen La Habana, a los que tienen Creta; a estos príncipes a quienes obedecen los jueces, a estos jueces a quienes obedecen los verdugos, a esos verdugos obedecidos por la muerte, a esos emperadores que tan fácilmente cortan la cabeza de un hombre, mostradles cómo se perdona la cabeza de un emperador!

 

Sobre todos los códigos monárquicos de donde manan las gotas de sangre, abrid la ley de la luz y, en medio de la más santa página del libro supremo, que se vea el dedo de la República señalando esta orden de Dios: Tú ya no matarás. Estas cuatro palabras son el deber. Vosotros cumpliréis con ese deber.

 

El usurpador será salvado y el libertador, ay, no pudo serlo. Hace ocho años, el 2 de diciembre de 1859, sin más derecho que el que tiene cualquier hombre, he tomado la palabra en nombre de la democracia y he pedido a los Estados Unidos la vida de John Brown. No la obtuve. Hoy pido a México la vida de Maximiliano. ¿La tendré? Sí y quizás a esta hora esté ya concedida. Maximiliano deberá la vida a Juárez. Y el castigo, preguntarán. El castigo, helo aquí: Maximiliano vivirá “por la gracia de la 
República”.             [seravila1@hotmail.com]

 

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Fecha: 
Viernes, 17 de Enero 2020 - 13:05
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Viernes, 17 de Enero 2020 - 15:20
Fecha C: 
Sábado, 18 de Enero 2020 - 04:20
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Medirle el agua a los camotes

Se dice que hay que medirle el agua a los camotes porque, si el agua se consume, estos se queman y fin de la historia. Lo mismo puede ocurrir con nuestra democracia si no se cuida y de ahí la importancia de retomar la frase que nuestro mandatario usó el domingo en Durango.

Nuestro mandatario asistió a un evento en la región de La Laguna de ese estado y luego de que varias personas rechazaran y protestaran contra el proyecto del Metrobús de La Laguna, dijo que “había que medirle el agua a los camotes”, convocó a una consulta express a mano alzada y se acabó el proyecto. Así el estado de nuestra democracia y su nivel de agua.

El Metrobús de la Laguna es un proyecto que buscaba conectar las ciudades coahuilenses de La Laguna con las comunidades que colindan del lado de Durango, sin embargo, fue cancelado por segunda ocasión. La primera vez fue por el gobierno del ex presidente Enrique Peña Nieto y hoy su presupuesto del lado duranguense tiene como nuevo destino el agua y un hospital en la región.

Tras conocerse lo ocurrido en Durango, el Gobierno de Coahuila emitió un comunicado  en donde dio a conocer que el proyecto en lo que corresponde a la entidad sigue firme.  Las obras del lado de La Laguna coahuilense comenzaron en 2016 y ya llevan un avance considerable. El pasado 10 de junio, el gobierno de ese estado concluyó la estación Nazas y comenzó las obras en la estación Oriente.

Se tenía considerado un presupuesto de mil millones de pesos. En diciembre de 2018 AMLO amplió el presupuesto. Agregó 474 millones de pesos más para incluir las ciudades de Lerdo y Gómez Palacio del lado de Durango. En beneficio de 138 mil usuarios de la región que lo usarían diariamente.

La simulación de democracia directa, ejemplificada en la manera en que se anuló  el proyecto, es una clara característica populista que hace responsable al pueblo de una decisión ya tomada y operada en otras instancias.

De las personas que levantaron la mano no se sabe ni su nombre y me parece que tomar decisiones de este calibre, de una manera tan ligera, en la mayoría de los casos resulta dañino, para la población y para la democracia, y ha demostrado tener efectos adversos en otras partes del mundo. Tomemos el caso del Brexit como ejemplo.

La manera correcta de tomar ese tipo de decisiones es través de una ardua labor informativa a los ciudadanos y de la participación de instituciones estatales en la organización de una votación para la toma de dicha decisión. Pero parece que aquí sólo importan los camotes y los proyectos políticos con miras a 2021, 2022 y, si se puede, hacia la eternidad.

Dejemos los camotes y cuidemos que el fuego de las decisiones ocurrentes no evapore el agua de nuestra democracia.  A esa es a la que hay que medirle el agua.

El último en salir apague la luz.

 

Facebook: Stephanie Henaro

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Fecha: 
Martes, 18 de Junio 2019 - 13:20
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