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Loret de Mola vs Bartlett… ¿Quién ganó; quién perdió?

En la contienda entre estos dos personajes, gritaría el réferi… ¡En esta esquina! Carlos Loret de Mola, joven periodista con 42 años, hijo y nieto de figuras que han sido importantes en la vida nacional. Pertenece a una familia yucateca y además de seguir la tradición familiar del periodismo, en donde se ha distinguido, es licenciado en economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Es decir… ¿Un fifí hecho y derecho?

Como ayudantes de su manager —no se sabe bien a bien quién lo entrena— en primer lugar está su abuelo —desde el cielo— su homónimo Carlos Loret de Mola Mediz quien también fue periodista y además gobernador de Yucatán. Durante su gobierno se enfrentó en varias ocasiones con el presidente Luis Echeverría Álvarez, con el gobernador de Campeche Carlos Sansores Pérez y con el político yucateco Víctor Cervera Pacheco.

Su padre, Rafael Loret de Mola, escritor y periodista —también muy combativo—  ha sostenido que su padre fue asesinado. Relata el suceso en su libro "Denuncia", editado por Grijalbo en 1987. Oficialmente, don Carlos perdió la vida en un accidente automovilístico en Guerrero.

Sin duda el nieto heredó los genes de sus ancestros. ¡No se dejan!

Cuenta con la simpatía de sus lectores y los empresarios que lo sostienen en los espacios periodísticos que todavía lo dejan publicar y comentar. Sospechosamente, su relación laboral con Televisa se acabó hace un par de meses. Es articulista de El Universal, conserva su espacio en W Radio y ahora también tiene una columna en el prestigiado periódico The Washington Post.

 

En la otra esquina, está el experimentado Manuel Bartlett Díaz, de 83 años, ahora director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y quien ha ocupado muchísimos puestos en la administración pública del país. Don Manuel es un auténtico tiranosaurio.

En la esquina de este poderoso personaje, cuenta —nada más y nada menos— con el respaldo del presidente de la Republica y seguramente de algunos otros miembros del equipo gobernante de esta administración. Debe tener también algunos enemigos en la misma, pero a la vieja usanza del político se mantienen agazapados, deseando que el Presidente lo deponga para ocupar su puesto.

La pelea se ha centrado en la investigación periodística que hizo el equipo de investigación del audaz periodista, en que reveló con pruebas —para mi contundentes— de la falsedad de la declaración a que están obligados a presentar todos los servidores públicos y siervos de la nación. Don Manuel tiene, según los reportajes, mas de 800 millones de pesos en propiedades prime.  Dichos reportajes son autoría de Areli Quintero, periodista del equipo de Carlos Loret de Mola y que debió declararlos en su declaración patrimonial.

El Presidente expresó —en alguna de sus conferencias mañaneras— que no tenía “confianza” en los periodistas “fifís” que hacían esta clase de reportajes “porque no son honestos” y así, sin más elementos, descalificó el trabajo periodístico de Areli Quintero, el cual está sustentado en documentos públicos, tanto del Registro Público de la Propiedad como de la Secretaría de Economía.

A su vez, al preguntarle a don Manuel sí se siente respaldado por el Presidente, aseguró: “me siento en primer lugar totalmente respaldado por mi vida pública y mis declaraciones públicas durante toda mi vida, no tengo una sola propiedad fuera de lo que he presentado”.

En su página web Carlos Loret es contundente. En la liga se puede leer las últimas declaraciones de Bartlett en las cuales se deslinda hasta de su pareja: llevan 20 años juntos y no es su concubina. ¡Órale!

Así pues, esta pelea, no es de pesos parejos; Carlos cuando mucho es un peso wélter y Bartlett cuando menos es semicompleto y parece que la contienda ya se decidió. Bartlett, por el momento es intocable.

Toda esta historia pone en duda y de manifiesto que el combate a la corrupción —principal bandera de la Cuarta Transformación — aquí no operó; no porque el director de la CFE sea o no corrupto y ultra trillonario, sino por el espaldarazo que le otorgó el Presidente “en defensa” de su colaborador. Entiendo que la Secretaría de la Función Pública es la instancia que debe determinar sí el señor Bartlett incurrió en falsear su declaración patrimonial. Ahora la plataforma Futuro 21 presentó una denuncia penal en su contra. ¿Tendrá futuro? ¡Veremos!

El respeto al periodismo de investigación es fundamental en cualquier democracia. Al parecer el combate a la corrupción salió perdiendo y… Carlos Loret de Mola seguirá, sin duda, ejerciendo su profesión.

Fecha: 
Jueves, 03 de Octubre 2019 - 12:15
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Jueves, 03 de Octubre 2019 - 14:30
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Viernes, 04 de Octubre 2019 - 03:30
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¿Qué es el populismo?

Recién terminé de leer la traducción al español del libro del politólogo alemán Jan-Werner Müller intitulado ¿Qué es el populismo? (Grano de Sal, México 2017). Es uno de varios textos que he leído para poder entender mejor el porqué del éxito que alrededor del mundo están teniendo los políticos populistas.

En su presentación del libro, la editorial Grano de Sal anota: “Donald Trump, Bernie Sanders, Marine Le Pen, Beppe Grillo, Viktor Orbán, Recep Tayyip Erdoğan y Nicolás Maduro son prueba de que hay un auge populista en el mundo. Pero, ¿de verdad tienen algo en común todos estos personajes (aparte de su vociferante modo de ser)? ¿Existe, de entrada, eso que ellos llaman “el pueblo”? Su forma de actuar en la escena pública, ¿reduce la distancia entre el gobierno y la gente o en realidad es una amenaza para la democracia? ¿Hay alguna diferencia entre el populismo de derecha y el de izquierda?”

Es obvio que Müller no tiene una buena opinión sobre los gobiernos populistas y con argumentos sólidos, bien fundados, justifica su postura, la cual comparto.

En su Conclusión, el autor presenta Siete Tesis sobre el Populismo que aquí presento muy resumidas.

Primera tesis: el populismo no es parte auténtica de la política democrática moderna ni una especie de patología causada por los ciudadanos irracionales. Los populistas no están en contra del principio de la representación política; únicamente insisten en que ellos son los representantes legítimos.

Segunda tesis: además de ser anti elitistas los populistas son anti plurales ya que afirman que ellos y solo ellos representan al pueblo. Aseguran que todos sus adversarios políticos son esencialmente ilegítimos y que quien no los apoya no es propiamente parte del pueblo. Cuando están en la oposición insisten en que las elites son inmorales, mientras que el pueblo es una entidad moral y homogénea cuya voluntad no se equivoca nunca.

Tercera tesis: Los populistas dicen que representan el bien común tal como lo desea el pueblo. Basados en este argumento suelen enfrentar a dicho pueblo contra los funcionarios democráticamente electos.

Cuarta tesis: A los populistas les gusta realizar referendos o consultas populares, pero no para conocer la voluntad del pueblo sino para avalar lo que previamente ellos definieron como la voluntad del pueblo.

Quinta tesis: Los populistas gobiernan bajo la idea de que sólo ellos representan al pueblo. Utilizan prácticas clientelistas y corruptas y suprimen a la sociedad civil crítica. También escriben constituciones diseñadas para mantenerse en el poder y perpetuar una supuesta y auténtica voluntad popular.

Sexta tesis: Los populistas deben ser criticados por lo que son, un verdadero peligro para la democracia (y no solo para el liberalismo).

Séptima tesis: El populismo no es un correctivo para la democracia liberal pero sirve para señalar claramente que segmentos de la sociedad no están representadas. El populismo debe hacer que los defensores de la democracia liberal piensen seriamente sobre sus fallas para así corregirlas.

Para entender lo que sucede en México y alrededor del mundo es necesario leer ¿Qué es el populismo? y obras similares. Quien lo haga entenderá lo que ocurre y tratar de protegerse contra lo que pudiera ocurrir.

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

Instagram: ruizhealy

Sitio: ruizhealytimes.com

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Fecha: 
Jueves, 21 de Febrero 2019 - 14:40
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Jueves, 21 de Febrero 2019 - 23:25
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Viernes, 22 de Febrero 2019 - 10:40
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Ganar elecciones, perder gobernabilidad

Si bien hay países que se encuentran en mayores problemas que el nuestro, la situación económica, política y social de México dista de ser la mejor posible.

La Federación, los estados y municipios enfrentan problemas cada vez más complejos y muy pocos funcionarios demuestran ser capaces de resolverlos. Los legisladores federales y locales anteponen sus intereses personales, políticos y partidistas a los de quienes supuestamente representan. Los impartidores de justicia son incapaces de acabar con la corrupción que prevalece en la mayoría de los juzgados y tribunales del país.

Las consecuencias de la falta de capacidad de la mayoría de quienes conforman los tres poderes, tanto al nivel federal como el local, explica en gran medida la realidad que vivimos los mexicanos: la mala calidad de los servicios públicos, el dispendio, desorden y opacidad del gasto público, la creciente e insultante desigualdad económica y de oportunidades, los bajos salarios que percibe la gran masa trabajadora, el auge de la economía informal y de la delincuencia organizada y no organizada, los elevados niveles de inseguridad, las cotidianas e incontroladas protestas y manifestaciones ciudadanas.

Para empeorar las cosas, muchos de los que gobiernan al país, además de ser incapaces, carecen de los principios y valores éticos necesarios para actuar con probidad.

Y así seguirán las cosas mientras los partidos políticos sigan postulando candidatos con altas probabilidades de ganar una elección aunque los mismos no tengan las cualidades necesarias para realizar con eficiencia y honradez el cargo para los que sean electos. Y seguirán mientras los legisladores federales ratifiquen los nombramientos de funcionarios pensando solamente en cuotas e intereses partidistas. Y seguirán mientras los ciudadanos nos guiemos más por el corazón que por la razón al elegir a nuestros gobernantes y representantes.

No es casual la llegada al poder de individuos como Jaime “El Bronco” Rodríguez, Cuauhtémoc Blanco y otros más que no cuentan con la experiencia y la preparación adecuadas para realizar satisfactoriamente los cargos que ocupan. Sus triunfos en las urnas obedecen al rechazo que cada vez más mexicanos sentimos hacia la clase política que tanto nos ha fallado y hacia los partidos que han postulando candidatos solamente con base en las encuestas de opinión sin considerar si poseen o no los atributos necesarios para desempeñar exitosamente sus responsabilidades.

Todos los partidos parecen empeñados en ganar elecciones sin pensar en que lo más importantes es mantener y afianzar la gobernabilidad del país. Si siguen actuando con esa lógica es altamente probable que los tres niveles y poderes de gobierno sean rebasados por las circunstancias y el país se vuelva francamente ingobernable.

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Miércoles, 20 de Enero 2016 - 12:00
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Políticos de perfil diferente

Acerca de entregas anteriores que abordan temas de problemáticas que suceden en Tijuana y que han sido expresadas desde un punto de vista ciudadano, me comentaban hace un par de días que no era necesaria mi opinión a nivel nacional, que las cosas que suceden en la frontera son muy difíciles de entender en el centro o en el sur de México; que los personajes de la vida política en la frontera no corresponden al perfil de los políticos en el resto del país, que de poco sirve que se hagan denuncias porque los problemas no se resuelven con “cartitas”. No entendí del todo eso de la diferencia de perfiles siendo que la ley es igual para todos. 

No le presté atención al comentario porque ni se ha resuelto alguno de los problemas en consecuencia de las letras y no creo que los interesados se detengan a examinarlas. ¿De qué manera se resuelven los problemas entonces sino exponiéndolos? la población completa hace eco de una y otra situación, los ciudadanos enfadados del desinterés de las autoridades se han encargado de gritarlo en mil formas lo de menos es entonces un texto, las cosas siguen igual y me atrevo a decir que empeorando cada día.

A nivel Municipio el Transporte Público, la Cultura y la Seguridad Pública son los rubros que más suenan en la boca de las autoridades y son al mismo tiempo los menos atendidos con eficacia. Los encargados de una y otra área se marean de ida y vuelta por la ciudad exhibiendo programas, todos tienen como prioridad decir en cualquier entrevista: “traemos un programa” o “bajamos recursos para la creación de un proyecto” esto por supuesto no da frutos a corto y mucho menos a largo plazo, ya se sabe además que en los cambios de administración cambia también la idea y el ego de unos borra la actividad de otros.

En lo que se refiere al transporte público se sabe que la topografía de Tijuana no ayuda a que se establezcan rutas de acuerdo a las necesidades de todos, se conoce el desorden con que la ciudad crece todos los días sin una planeación adecuada y mientras los transportistas se organizan en una zona, la mancha urbana se extiende en otro lado sin la previsión de rutas para transportar a los nuevos habitantes, es la problemática que impera desde hace muchos años y nadie ha sabido cómo solucionarla. El transporte público sistemático es esencial para el movimiento de cualquier ciudad, si los camiones prestaran el servicio que deben, los automovilistas se atreverían a ser usuarios regulares y con ello la contaminación y el caos vial se reducirían significativamente. Las publicaciones o denuncias locales, estatales o nacionales solo muestran la necesidad que se tiene de reestructurar la forma y el fondo en el transporte público.

El área cultural sigue dando patadas de ahogado reciclando los mismos eventos de uno y otro año sin crecimiento o cambios, esto ha provocado que de la noche a la mañana aparezcan asociaciones civiles y fundaciones culturales aprovechando los huecos que la administración municipal va dejando. El problema es que esas asociaciones y fundaciones (las nuevas y las anteriores debilitadas) hacen del recurso obtenido su propio sueldo sin reportar o transparentar la información, al parecer esto no está regulado porque nadie les exige cuentas. Si la cultura como dependencia se mantuviera firme en la expansión, inclusión y difusión acertada, la población tendría más opciones para educarse con instrumentos que eliminarían en gran medida la violencia, la delincuencia y el crimen. Además, las difusión y promoción de eventos culturales cada vez están más inclinadas hacia los usuarios de redes sociales y menos hacia la población en general; las actividades que se realizan a reserva de unas cuantas, son las mismas y con la misma gente por eso el apunte de la inclusión. Hay talento en todos los rincones de Tijuana y no solamente graffiteros que aunque son verdaderos artistas, hay mucho más allá de un “arte urbano”

Y en cuanto a seguridad, las llamadas tienditas y picaderos incrementaron después del desalojo de la canalización del Rio Tijuana,  el gobierno ha cambiado el lenguaje policiaco y ha etiquetado cualquier crimen violento como “arreglo de cuentas entre narcomenudistas”.  El asunto aquí, es que la Policía Municipal sabe de las mencionadas tienditas y picaderos y sabe quiénes cobran derecho de piso, la ciudadanía lo reporta todos los días en las estaciones de radio y reportan desde la Secretaría de Seguridad Pública que se reciben cientos de llamadas al número de denuncia anónima 089 que anuncia: “Ayúdenos a combatir la delincuencia, denunciando cualquier situación que considere sospechosa, tal como venta o distribución de droga, pandillerismo, violencia familiar, etc. Marca 089 desde cualquier teléfono”

No creo que los políticos de la frontera  tengan diferente perfil a los del centro o del sur del país como me dijeron,  es la frontera en sí misma la que es diferente y por eso deben esforzarse en prestarle la atención debida, que sean los mismos funcionarios quienes se aseguren de hacerle saber a los políticos del resto de México la importancia que al frontera tiene, si no han sabido mostrar su lugar de origen hacia afuera entonces la diferencia no está en el político, está en la persona misma y su beneficio personal. Una ciudad en movimiento, culta y segura va a dejar que las letras y las voces de cualquiera se enfoquen en otros temas porque ya no tendrán nada que denunciar.

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Fecha: 
Martes, 20 de Octubre 2015 - 18:00
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Lo que opina la Iglesia de las elecciones y los políticos

Como siempre en épocas electorales, la Iglesia expresa su malestar por las condiciones políticas, sociales y económicas del país. Ya es casi una tradición que el semanario Desde la Fe sea una caja de resonancia sobre las opiniones de la jerarquía eclesiástica acerca de los temas políticos, no porque refleje exactamente lo que el ocupante de la sede primado de México piensa en lo personal, sino porque da una idea de lo que el clero de la arquidiócesis en general piensa, lo que ha dado lugar, gracias a la difusión que tiene, a una muy interesante confusión acerca de lo que toda la Iglesia en México piensa. Y ello ha sido de suma conveniencia para el cardenal-arzobispo primado…

Este domingo, Desde la Fe publicó un editorial en el que critica que la política se haya convertido en un jugoso negocio, en el cual, la moneda de cambio son los electores.

Veamos el razonamiento: los partidos políticos se han convertido en empresas, cuyo negocio es vender candidatos, lo cual es sería hasta cierto punto normal, si los candidatos realmente fueran portadores de la ideología de su partido y presentaran una plataforma de campaña coherente, no sólo en lo ideológico, sino en también en lo personal. La cuestión ahora es que el “negocio” ya de por sí criticable, ahora presenta dos problemas, muy serios, más: los partidos se han convertido en canales de participación política monopolizados por unas cuantas familias, lo que lleva al crecimiento del nepotismo; y, peor aún, los candidatos y sus familias, aun viniendo de zonas marginadas a las que pretenden representar o gobernar, exhiben su riqueza en las redes sociales.

Textualmente, Desde la Fe establece: "La opinión pública da cuenta de ilógicas e inauditas riquezas de la clase política, de vástagos y júniors que presumen en redes sociales de viajes, fiestas y menajes, cortesía de papá quien compite, de nuevo, por otro trienio en demarcaciones pobladas de pobres y humildes", destacó el órgano de difusión de la Iglesia Católica.

Por otra parte, la página editorial del semanario lanza una aguda crítica a la clase política, pues considera que la legislación político electoral no puede contener “la maldad de los contendientes” que la utilizan a su conveniencia y buscan los resquicios legales para "empoderarse indecentemente”.

Si bien en los anteriores argumentos hay una buena dosis de lógica y análisis objetivo de la realidad, el resto del texto exhibe la crítica concreta, pues señala a la Ciudad de México como "ejemplo icónico de la descomposición a manos de unos cuantos" cuyos políticos, tanto los actuales funcionarios, como los contendientes a cargos de elección, no sólo muestran la vergonzosa “realidad del nepotismo” y de la riqueza ofensiva creada a partir del abuso en los cargos, sino además buscan presentarse como “mecenas y campeones de la caridad” pero en realidad son, según el semanario “mercenarios de la pobreza” que ganan elecciones por medios violentos y convierten las delegaciones en pequeños feudos sostenidos por dinero público.

¿A quién iba dirigido el editorial? ¿A Miguel Ángel Mancera, a Marcelo Ebrard o a Andrés Manuel López Obrador? ¿Es contra el PAN, el PRD o MORENA? (excluímos al PRI porque no tiene presencia en la capital) ¿Hay alguna diferencia con un candidato a delegado o a diputado en específico? ¿Es una denuncia contra el sistema o simplemente un señalamiento para que los fieles sepan por quién votar?

¿Es un análisis objetivo, guiado por una lógica ciudadana o es parte de una agenda propia para mostrar que la Iglesia en la Ciudad de México tiene opiniones críticas y sabe qué hacer como grupo de presión local?

En otras noticias, el cardenal arzobispo de Bogotá, Rubén Salazar Gómez, fue elegido presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) durante las votaciones que se llevaron a cabo en la ciudad de Santo Domingo el pasado 13 de mayo. Su cuatrienio concluirá en 2019 y sustituye en el cargo al arzobispo de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes.

Nacido en 1942, Salazar Gómez es el cuarto colombiano que preside la CELAM. Fue ordenado sacerdote en 1967, consagrado obispo en febrero de 1992, y proclamado cardenal por el Papa Benedicto XVI el 24 de noviembre de 2012.

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Lunes, 18 de Mayo 2015 - 18:30
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¿Por qué la ciudadanía no cree en los partidos políticos, la política ni en sus políticos?

Las democracias contemporáneas se encuentran articuladas bajo tres componentes sustanciales: la ciudadanía, los derechos humanos y los partidos políticos. Hoy en día la idea de democracia es difícil concebirla sin alguno de estos elementos.

En particular, los partidos políticos desempeñan dos papeles centrales en una democracia: por una parte, una función social como responsables de la estimulación de la opinión pública y la socialización de la política, y por otro lado, una función institucional como parte instrumental de la conformación de los órganos del estado y el poder público[1].

Sin embargo, hoy en día está extendida la sensación de descredito y de un déficit de confianza por parte de los ciudadanos con respecto a la política, los políticos y los partidos políticos.

Si bien es cierto, existen problemas sistémicos -estructurales, como la corrupción, la opacidad, el déficit en el funcionamiento de las instituciones democráticas, etc.- que hacen que crezcan los índices de desconfianza en los políticos, los partidos políticos y los políticos por parte de la ciudadanía, existen otras razones de carácter filosófico- político que explican este fenómeno de desesperanza con todo lo relacionado con la política. 

El debate público de nuestras sociedades no está funcionado óptimamente hoy en día. Existe un cierto vacío en la vida pública, mismo que explica el por qué en las sociedades democráticas occidentales existe una frustración generalizada. La razón fundamental de esa frustración tiene que ver con el poco o nulo caso que los políticos, los partidos políticos y la política hacen de las grandes e importantes preguntas relacionadas con el significado y el propósito de nuestras vidas colectivas, así como del contenido mismo de nuestros derechos. No se abordan discusiones sobre la importancia de construir valores asociados a la virtud cívica de la ciudadanía o el bien común.

En esta línea, cabe preguntarse: ¿Por qué los políticos no quieren debatir sobre estas cuestiones fundamentales?. Desde mi punto de vista, hay dos posibles respuestas. Por un lado, desde la década de los años 80s, los políticos han profesado una especie de  “fe en el mercado”, o “triunfalismo de mercado”[2],  esto es, los valores asociados a las economías de libre mercado que estimulan el individualismo son suficientes para generar justicia social.

Se piensa que el trabajo como premisa fundamental para obtener ganancias nos hace irremediablemente libres, independientes, estables económicamente y que, como consecuencia de todo ello, se articularán sociedades más justas y democráticas. No existía debate alguno sobre las cuestiones fundamentales asociadas a la justicia, la ética y los derechos humanos.

Ahora bien, una segunda razón del por qué es casi inexistente la discusión a fondo sobre estas cuestiones, tanto en la política como en los medios de comunicación, es que a menudo los políticos evitan el debate por considerar que estas interrogantes sobre la buena vida o la moralidad son políticamente arriesgadas.

Desde luego, en las sociedades caracterizadas por el pluralismo existen marcados desacuerdos acerca de las cuestiones morales, acerca de cuál es la mejor manera de vivir, y el contenido propio de nuestros derechos. Sin embargo, temas fundamentales como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por parejas del mismo sexo, la muerte asistida (eutanasia), la distribución de los ingresos y la riqueza, cuestiones de bioética, etc., son temas que deben necesariamente ser debatidos en la arena pública.

Ante este escenario, los partidos políticos, la política y los políticos han tenido la tendencia a simplificar los problemas posicionándose en la “neutralidad” o, peor aún,  articulando discursos que justifican su no intervención esgrimiendo razones que intentan pasar estos asuntos como “no importantes”.

En suma, en democracia no sólo es importante el debatir públicamente sino decidir cuáles son aquellos temas que se deben debatir. Resulta imperativo que los políticos empiecen a cambiar las posiciones neutrales y pongan en el escenario del debate público las cuestiones más importantes sobre el contenido de nuestros derechos, la ética pública y del cómo construir de mejor manera una sociedad que sea capaz de discutir estos temas sin ruborizarse, aún  y cuando existan profundos desacuerdos razonables sobre estos.

De conseguirse lo anterior, la ciudadanía, los políticos, la política y los partidos políticos darían un ejemplo claro de que cómo en las sociedades democráticas es posible confrontar y debatir aquellas cuestiones fundamentales sobre nuestra vida con discursos morales razonados.

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[1] Cárdenas Gracia, Jaime F., Crisis de legitimidad y democracia interna de los partidos políticos, Fondo de Cultura Económica, México, 1992.

[2] Sandel, Michael, Justicia: ¿hacemos lo que debemos?, Debate, Madrid, 2011.

Fecha: 
Jueves, 14 de Mayo 2015 - 18:00
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El PVEM está más allá del bien y del mal

Hay una apasionada polémica entre quienes están a favor de quitar el registro al partido verde (PVEM) por violación grave y sistemática de la ley (causal de pérdida de registro), y por quienes sostienen que la decisión de quitar el registro a ese o cualquier partido atañe exclusivamente a los electores, es decir, si no obtiene en la elección de junio tres por ciento de los votos efectivos. ¿Cuáles son sus razones? Quienes están por sancionar al verde dicen que incurrió en las causales que señala la ley como motivo para perder el registro. Quienes se oponen a esa “decisión drástica” arguyen que una autoridad administrativa no debe tener la potestad de aplicar la ley como fue aprobada por los legisladores de los mismos partidos, y que las malas conductas de sus dirigentes no tienen por qué afectar a los seguidores y electores del partido en cuestión: el verde más allá del bien y del mal.

El argumento de quienes piden que no se cumpla la ley, y por tanto no se sancione al partido verde, parece favorecer la idea de dejar hacer, dejar pasar: que impere la ley del más fuerte. Todo se vale en la lucha por el poder político: durante el periodo electoral se abre un paréntesis en el que se suspende la ley. También adolecen de un vicio harto común entre los economistas, a saber, que existe la información perfecta, que todos saben lo mismo y que a partir del conocimiento excelso se toman “decisiones racionales”, las que hacen compatible el interés individual con el bien común. Olvidan que en el mercado electoral influyen el clientelismo, la publicidad engañosa, el hambre, el interés propio, la corrupción... Ergo, si la necesidad es causa prima de las “decisiones racionales”, la ley debe regular el mercado electoral.

Los apologistas del verde parecen pedir violar la ley, pues no les gusta (les parece excesiva). Nos quejamos por este o aquel vacío legal, pero cuando existe la ley pedimos clemencia. ¿Acaso la violación sistemática de la ley sin consecuencias no es una de las principales causas de la descomposición de México? ¿No sería un remedio eficaz para abatir la impunidad entre los políticos y sus partidos? ¿No es una ventana de oportunidad para someter a la partidocracia a la ley y depurar el sistema de partidos? ¿No constituiría un potente mensaje para que los políticos pongan sus barbas a remojar? ¿Acaso aplicar la ley no revitalizaría la confianza en el árbitro electoral, el INE? Si los encargados de cumplir y hacer cumplir la ley no la aplican seguirá el lento proceso de degradación política que se manifiesta como violencia. Es hora de preguntarnos seriamente si queremos o no un país de leyes.

Fecha: 
Jueves, 16 de Abril 2015 - 18:00
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Los partidos políticos inseguros

Los partidos políticos son baluartes de la democracia. Son diez partidos políticos los que participan en el actual proceso electoral 2014-2015, y el tema de seguridad para sus candidatos solamente les preocupa a los ocho dirigentes de los partidos políticos. 

El pasado viernes 10 de abril el PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, PES, NA, PH, mantuvieron un encuentro en la Secretaría de Gobernación para acordar con el secretario de dicha dependencia las garantías que deberán otorgar a los candidatos y la realización de los comicios del próximo 7 de junio.  

En el contexto del fortalecimiento del Estado de Partidos Políticos en México y como entidades de interés público, solamente acudieron ocho de los diez partidos. No fueron al encuentro MORENA y MC. Sin duda, sus motivos y estrategia política tendrán.  

¿Cuál es el motivo para congregarse con el encargado de la política interior del país y con los demás fuerzas políticas? Quizá sea la grande interrogante que los dirigentes de los dos partidos faltantes se plantearon y tomaron la decisión de no asistir.  

Las causas por ahora, al menos no se conocen, solamente se dice que MORENA argumentó que ellos no solicitaron seguridad para sus candidatos y MC, únicamente, se excuso.    

Una estrategia política con resultados políticos carentes de promover la participación y el pluralismo político: la participación del pueblo en la vida democrática y la de contribuir a la integración de la representación nacional.

Los acuerdos son el resultado del diálogo. Los partidos políticos y sus dirigentes son parte del pluralismo político de nuestro país. Una cosa es la implementación de las estrategias políticas, con programas, ideas y principios para que los partidos políticos sus dirigentes y candidatos busquen convencer al ciudadano, y así el mejor de todos obtenga el mayor número de votos en las próximas elecciones, y otra cosa es que los dirigentes partidistas utilicen su estrategia política, deficientemente estratega, para denigrar el dialogo con las autoridades del gobierno, máxime cuando es para ponerse de acuerdo en facilitar el otorgamiento de garantías en materia de seguridad. 

El interés de cada partido político inquiere en obtener el mayor número de votos, pero que sus dirigentes no interpongan sus intereses personales y de grupo político, sobre todo cuando los votantes requieren el mayor interés partidista para  garantizar su seguridad el día de las elecciones. 

Fecha: 
Lunes, 13 de Abril 2015 - 18:30
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Ley Anticorrupción. Corrupción en Petrobras. Divorcio entre políticos y población

Esta tarde me deja plantado la informal candidata panista a la gubernatura de San Luis Potosí. En el estudio me acompañan Tere Vale y Luis Miguel González y comentamos sobre la Ley Anticorrupción, la corrupción en Petrobras, la informalidad de los candidatos a cargos de elección popular y el divorcio existente entre políticos y el resto de la población, el peligro mundial que representa el Estado Islámico. Yemy Zonana aplica un test.

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Miércoles, 25 de Febrero 2015 - 18:30
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