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2020- Presupuesto Base Cero

El Índice Global de Actividad Económica, IGAE, reporta para los meses de agosto y septiembre índices negativos de crecimiento. Aún cuando representa cifras distintas al Producto Interno Bruto, todos los promedios de la actividad económica del país reportan lo mismo, una economía estancada, una economía que ronda el cero. Los diferendos entre sectores arrojan signos positivos en servicios y en otras la cadena ininterrumpida de signos negativos ya acumula meses como es el caso de la industria. La interpretación en ocasiones ofrece perspectivas alentadoras cuando la base fue amplia y la caída no muestra cifras de alarma, pero no debemos caer en esa interpretación frágil del sentir económico.

Las calificadoras y los organismos financieros internacionales no dejan espacio de duda: el crecimiento del producto para el cierre de este año no será superior al 2%. Si anualizamos la tasa y hacemos referencia a la estacionalidad el resultado no necesariamente arroja una recesión en estrictos términos técnicos pero el efecto de la caída supera las posibilidades de despegue. La inercia es un fenómeno que se instala como mal perverso; revertir los despidos y poner en marcha las reposiciones de planta y equipo junto con planes de inversión y captura de nichos de mercado y otras posibilidades de competencia y distinción de ventajas comparativas, ahonda la brecha del costo de oportunidad. Todo se traduce en tiempo.

Las oportunidades que dejó pasar esta transición en turno, la tercera en nuestra ruta democrática, han provocado un alud de errores, costosos todos, pero la premisa esencial fue abandonada en el camino: la confianza. La improvisación y la superposición de proyectos alternos han dejado una huella difícil de recuperar. La asunción de deuda por emisiones privadas marcó el inicio de una ruta de fracaso en política económica. Texcoco es un proyecto sano y los remiendos tal vez nunca sean superados, no desde el ángulo del exterior y las agencias calificadas para opinar.

El escudo que suplantó el gasto público en programas probados en la asistencia y el resguardo del contrato social se ha denominado corrupción y el frágil sustento de su combate debió quedar en los anales de una transformación, como eufemismo que respalda toda, absolutamente toda acción de gobierno. En esa trayectoria se sepultó la acción representativa del gasto público y se instaló un sistema de retiro de todo programa de éxito en la cobertura social, llamándolo ahorro y desarticulando por ende, el equilibrio de la gran economía.

El daño en el recorte sin miramiento, sin programa y sin padrón, ha minado la concepción del gasto con destino en la infraestructura. Esta transición se encuentra atrapada entre un modelo de reparto, dádiva directa, apoyado en un presupuesto con franco desequilibrio en la trayectoria presupuestal de una economía clasificada entre las primeras quince del mundo, con miras a la ratificación de una economía de bloque en un tratado vigente con el norte, una invitación sin aliento a una iniciativa privada dispuesta a reaccionar y una mira a la autosuficiencia en los renglones más proclives a la inversión del exterior. Una verdadera contradicción de aspiraciones.

El presidente hace dos cosas que anulan las perspectivas de invitación al capital: descalifica y no viaja. La denostación sistemática acumula puntos negativos a la confianza y la negativa a salir del país, refrenda el temor del natural cuestionamiento que enfrentaría por haber cancelado la obra más importante del continente y por perseguir metas de autosuficiencia en las áreas de mayor afinidad al sentimiento global: energía y alimentos.

La negativa a sentarse con ganadores alguna vez repercutirá en retroceso de política internacional. El presidente no siente afinidad con naciones progresistas; hemos palpado sus inclinaciones desde su toma de posesión. Ofrece lazos de amistad a naciones perdedoras, las de la región en particular. Ofrece también apoyo económico, ofrece a multitudes, a auditorios cautivos; su contraparte: cede a sectores improductivos.

Después de casi un año de gestión, la transición del discurso a la acción de gobierno ha dejado un lastre de incompetencia e improvisación. El secretario de hacienda está inmerso en cifras y proyectos inalcanzables en los plazos y en las redenciones que plantea un presidente que exige metas sin crecimiento, que confunde desarrollo con bienestar, que altera las funciones de representatividad en las alcaldías y en los estados, irrumpiendo el federalismo en su esencia participativa.

Estamos por cerrar un año sin crecimiento; sería lo de menos si notáramos un cambio radical en política económica, una corrección de fondo y una autocrítica que asumiera la derrota. No la tenemos, no en el pronunciamiento cotidiano, no en la apreciación del juicio de expertos, no en los dictados del mundo global y moderno. Tenemos una visión distorsionada del entorno económico y una apuesta imposible de lograr en materia económica. Tenemos lección de tres trimestres fallidos en economía y un presupuesto que no alienta la función clave del gasto público: infraestructura.

Hasta ahora ignoramos si los proyectos que anuncia el gobierno en turno se apegan a lineamientos y orden en los números, técnicas modernas de valor actual y observancia del costo del capital. Sería una pena desperdiciar la oportunidad del cero en la actividad económica para reanudar expectativas y miras de mayor congruencia. Partir de cero en materia presupuestal es oportunidad para renovación de planes, para cancelación de proyectos de capricho, para incentivar el ánimo nacional. La administración pasada intentó un presupuesto base cero; las variables tal vez resultaron en impedimento. Ahora existe esta oportunidad. Esta técnica presupuestal ha sido una motivación para resaltar los aspectos positivos de cualquier entidad económica.

 

 

Fecha: 
Lunes, 28 de Octubre 2019 - 10:50
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Fecha B: 
Lunes, 28 de Octubre 2019 - 13:05
Fecha C: 
Martes, 29 de Octubre 2019 - 02:05
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La Cuarta Transformación y las renuncias

En el sistema presidencialista mexicano, los secretarios de estado son algo parecido a fusibles intercambiables que una vez desgastados culminan con su función primaria de servir al primer mandatario. En los tiempos de la Cuarta Transformación los secretarios están menos protegidos que en otros sexenios ya que no llegaron por cuotas de poderes fácticos, o por haber comprado su incorporación al proyecto encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

El pasado martes 9 de julio la noticia que cimbró al sistema político y económico por unos 45 minutos, fue la inesperada renuncia del secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Carlos Urzúa, quien acusó irreconciliables diferencias con el presidente AMLO en la forma como se llevaba la política económica y conflictos con el jefe de la oficina de la presidencia, Alfonso Romo, a quien calificó en entrevistas posteriores, como un hombre de extrema derecha. El propio presidente aseguró que el exsecretario tenía una concepción neoliberal de las cosas, a pesar de haber trabajado y renunciado también durante su paso por la jefatura de gobierno.

En menos de una hora (después de la renuncia vía Twitter del exsecretario Urzúa) el presidente AMLO nombró como nuevo secretario de Hacienda al segundo funcionario en jerarquía, Arturo Herrera, quien protagonizó divertidas mofas en las redes sociales por su cara de preocupación y lo inesperado de la situación. Afortunadamente los “memes” para el nuevo secretario de SHCP fue lo único que se recordará de esa agitada jornada, de lo que pudo ser un martes negro para las finanzas del país, al ser contenida una posible devaluación y tranquilizar a esos nerviosos mercados financieros que no son precisamente empáticos con la Cuarta Transformación.

Urzúa, autodefinido como neokeynesiano en la geometría de la ciencia económica, aseguró estar siempre a lado del presidente a quien reconoce una inteligencia social. Destacó su trayectoria como economista reconocido y la percepción de un funcionario honesto. Afirmó que no se considera de derecha y aseguró que AMLO es un hombre pragmático, cercano a la socialdemocracia, pero que fue reticente a impulsar una reforma fiscal para cuidar los equilibrios económicos al mantener demasiados programas sociales para la población.

Por lo pronto la tensa calma económica que precedió a la renuncia de Urzúa se mantendrá hasta que no se conozcan las cifras del INEGI y se formalice que se está en recesión económica, o si se puede evitar con algunos cambios en la política de gasto del gobierno federal. El exsecretario alertó sobre las dificultades económicas que enfrentarían los proyectos prioritarios del presidente, como la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y la construcción del aeropuerto en Santa Lucía. También se pronunció tardíamente sobre el error de cancelar las obras del Aeropuerto de Texcoco.

No culminaba la difícil semana, cuando el pasado viernes 12 de julio el delegado de Programas para el Desarrollo del gobierno federal en Jalisco, Carlos Lomelí, también se sumaba a la ola de renuncias, luego de ser señalado como sujeto de conflicto de interés en empresas farmacéuticas que buscaban ser contratistas de la licitación de medicinas, en medio de la crisis de desabasto que afecta algunos estados de la República.

Las investigaciones periodísticas ya habían señalado al ex súper delegado Lomelí, como beneficiario de millonarios contratos gubernamentales con nueve empresas vinculadas a su propiedad, aunque el propio delegado dijo reconocer solo cuatro empresas como suyas y negó conflictos de interés en estas acciones. Su renuncia explicó, se dio para facilitar las investigaciones que siguen su curso y evitar el constante golpeteó al gobierno del presidente AMLO.

Por lo pronto la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, informó que existen siete investigaciones contra el ex delegado que, aunque no se han concluido, se han podido detectar posibles conductas delictivas. Por lo que la carta de renuncia del exfuncionario fue bien recibida para el desarrollo del proceso de investigación.

En circunstancias parecidas por el escándalo, la extitular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Josefa González Blanco, debió presentar su renuncia al cargo por haber provocado el retraso de un vuelo de avión, el pasado mes de mayo. En el mismo tenor el exdirector del Instituto Mexicano del Seguro Social, Germán Martínez, renunció al acusar a Urzúa de impedir la toma de decisiones económicas necesarias para la supervivencia y viabilidad del Instituto.

Si bien es cierto que la verdadera renuncia de peso en el gobierno, la protagonizó el exsecretario de Hacienda, ya que ninguna otra de las ocurridas inquietan mucho al buen desarrollo de la gobernanza del país. Al interior del gabinete se sabe de la vulnerabilidad del puesto. El acierto del presidente AMLO al nombrar al sucesor fue hacerlo dentro del grupo que pregona la ortodoxia económica de los equilibrios presupuestales, pero las difíciles condiciones mundiales de desarrollo económico harán muy difícil cumplir las metas de crecimiento que se impuso el actual gobierno.

Ninguna nación se vino abajo por la renuncia de algún secretario, sin embargo, estas dimisiones comprueban lo difícil que es trabajar para el presidente AMLO que no es muy afecto a escuchar a sus asesores y sobre todo, no parece respetar la necesidad de equilibrar los gastos (de sus plausibles programas sociales) con los ingresos, que por diferentes motivos se han visto disminuidos en lo que va de su sexenio.

Autor:

Fecha: 
Martes, 16 de Julio 2019 - 13:10
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1
Fecha B: 
Martes, 16 de Julio 2019 - 15:25
Fecha C: 
Miércoles, 17 de Julio 2019 - 04:25
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AMLO: Entre los leales y los fanáticos

¿Qué efectos tendrá la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda? Por lo pronto, al igual que la renuncia de Germán Martínez causó mucha atención, ¿por fin habría llegado un acontecimiento que cimbrara la 4T? La realidad es que no. Ni la salida de Martínez ni la de Urzúa afectará de manera importante la fuerza del nuevo gobierno y la 4T.

Cierto que Carlos Urzúa es un personaje ligado a la ortodoxia económica que ha prevalecido en México en los últimos años. ¿Se puede abolir el neoliberalismo y al mismo tiempo tener un secretario de Hacienda neoliberal? El presidente López Obrador no come lumbre, sabe que en ciertas acciones tiene que seguir el juego, o más o menos. El mismo exsecretario se ha definido como un técnico que llevó las riendas alejado de los extremos de izquierda o derecha. Más allá de lo insostenible del planteamiento, esto da idea de cómo concebía su labor. Urzúa al frente de Hacienda era considerado por los expertos como un funcionario serio, que daba garantía y buena imagen económica al gobierno de la 4T.

Entonces, ¿por qué no fue una bomba su salida? En primer lugar, porque la base sólida de la 4T es el presidente López Obrador, mientras siga teniendo números de popularidad tan altos será difícil que algo como una renuncia pueda afectar al gobierno. Cierto que, cuando se supo de la renuncia, los mercados accionarios y el tipo de cambio se fueron a la baja, pero esto fue un parpadeo que duró 15 minutos, posteriormente, el dólar y las bolsas tendieron a estabilizarse sin recuperarse del todo. Sin embargo, no fue el peor momento del mercado cambiario y accionario. La segunda razón por la que el asunto no creció mayormente se llama Arturo Herrera. Es un funcionario que también tiene buenas calificaciones y en su primera conferencia de prensa como secretario (o casi porque le falta el pequeño detalle de la ratificación del Congreso) lució bien, contestó o bateó con habilidad todas las preguntas. Se le vio desenvuelto y, sobre todo, conocedor del tema.

De cualquier manera, la carta de Urzúa es un mensaje fuerte que puede resumirse en: se tomaron decisiones de política pública sin el suficiente sustento, la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la hacienda pública y la falta de una política económica libre de extremismos. A todo esto, se puede decir que se supo desde el principio de esta administración que se estaban implementando políticas públicas (es un decir) sin sustento y que había funcionarios sin el suficiente conocimiento, no sólo en la hacienda pública sino en casi todos los terrenos. Acerca de la política económica sin extremismos, hay que decir que el principal extremismo son los brutales recortes y la canalización sin reglas de operación adecuadas y sin control de miles de millones de pesos. ¿En serio se tardó casi ocho meses el exfuncionario en notar todo esto o fue un efecto gota a gota?

Moody´s agrega algo de humor involuntario: descubrió que al interior del gabinete hay profundas diferencias. Agua tibia, hilo negro. ¿En qué gabinete no las ha habido?

En el gabinete de AMLO hay leales y hay fanáticos. Urzúa era un funcionario leal, pero no un fanático. Hay que hacer votos para que los leales no se vayan del todo y se queden solo los fanáticos.

Fecha: 
Miércoles, 10 de Julio 2019 - 13:10
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1
Fecha B: 
Miércoles, 10 de Julio 2019 - 15:25
Fecha C: 
Jueves, 11 de Julio 2019 - 04:25
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La Comunicación de la Política Económica

El auge de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) ha llevado a un cambio en las estrategias de comunicación del sector público. En términos generales, es primordial para el gobierno y otros entes públicos el poder comunicar sus acciones y decisiones para que sean entendidas e idealmente aceptadas por la sociedad. Esto es más importante cuando hablamos de política económica y financiera, la cual conlleva la dificultad del uso de un lenguaje técnico.

En este sentido, las estrategias de comunicación se convierten incluso en una política pública por sí misma, dado que su objetivo es enviar mensajes que generen las condiciones para la estabilidad económica y financiera, así como en la confianza en el manejo de las distintas variables macroeconómicas. Si bien, la comunicación no puede sustituir políticas económicas eficaces, estas pueden fracasar si no son entendidas y aceptadas por aquellos a quienes pudiera afectar.

Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI), publicó el estudio “Frontiers of Economic Policy Communications[1] (Fronteras de la Comunicación en materia de Política Económica) , el cual ofrece recomendaciones de estrategias de comunicación en materia de política económica. Especialmente, ante el uso cada vez más cotidiano de blogs, redes sociales, podcasts, videos, apps, entre otros.

 

El desafío de la comunicación de política económica bajo las TICs

Si bien el propósito de comunicación de las distintas instituciones relacionadas al ámbito económico (en el estudio del FMI se señala principalmente al Banco Central, al Secretaría/Ministerio de Hacienda, algunos órganos reguladores y de recaudación de impuestos) es el mismo que desde hace años, la aparición de las TICs, especialmente las redes sociales, suponen un nuevo desafío en la forma en que estas instituciones hacen llegar sus mensajes al ciudadano común.

Al respecto, se señala que anteriormente las instituciones dirigían su mensaje a un sector pequeño conformado por expertos con los que podía usar un lenguaje altamente especializado y complejo. En ocasiones estos expertos traducían los mensajes a un lenguaje más comprensible para el público en general.

Con el acceso masivo a las redes sociales y con ello a la información -de buena o mala calidad- que fluye por este medio, se elimina a los intermediarios que hay entre el ciudadano y las instituciones financieras y económicas, por lo que éstas requieren diseñar mensajes directos y sencillos, especialmente porque un aspecto cada vez más característico de las TICs es lo que el estudio denomina “el ruido de las redes sociales”, es decir, la potencial desinformación y el engaño.

En este sentido, el estudio menciona diversos ejemplos como los realizados por el Banco Central de Inglaterra, o algunos de los Bancos de la Reserva Federal en EEUU, que usan Twitter y blogs propios como medios de difusión de comunicados, boletines, así como de la toma de decisiones en política monetaria. No obstante, el estudio indica que todavía estos mensajes sólo llegan a ser comprendidos por un 30% de la población general.
 

La estructura de los mensajes de política económica

Otra cuestión importante en la construcción de la comunicación de política económica es que los mensajes publicados por todas las instituciones deben ser claros y coherentes. Esto requiere, además de la coordinación en la comunicación, que ésta tenga un enfoque integral compartido por todos los entes públicos involucrados.

Esta articulación de los mensajes permite construir la confianza de los ciudadanos en las instituciones económicas y financieras. Además, esto fortalece el concepto de la rendición de cuentas de parte de las instituciones hacia la sociedad, y aún más en situaciones de crisis económica, donde incluso se vuelve importante lo que se va a decir, y cómo se va a hacer.

Al respecto, una buena estrategia de comunicación puede mantener la confianza del público en las decisiones para el manejo de la situación económica y reducir los efectos posteriores de la crisis, además de minimizar las resistencias a las reformas legales necesarias tanto para reducir impactos en la economía como para protegerla frente a situaciones similares en el futuro.


Construir una capacidad de comunicación sencilla y directa

La comunicación eficiente requiere fortalecer ciertas capacidades para elaborar mensajes adecuados para cada tipo de audiencia (expertos, empresas, medios de comunicación y la población en general). El sector de expertos seguirá recibiendo una comunicación en el lenguaje técnico usual, pero también habrá mensajes con menor nivel de especialización para medios y mensajes sencillos para el público en general. Esto aplica para cada vía de comunicación (medios electrónicos, prensa, redes sociales, etc.).

Adicionalmente, se debe hacer énfasis en aquellos puntos que son más importantes para cada público, es decir, el ciudadano común puede estar interesado en las expectativas de inflación, en tanto que los profesionales de las finanzas estarán más enfocados a las proyecciones de tasas de interés.

Por último, es importante conocer si los mensajes emitidos por las instituciones cumplieron con su objetivo, es decir, si fueron entendidos, de lo contrario se recomienda hacer ajustes a la comunicación. Finalmente, lo que se busca es generar o restaurar la confianza de la sociedad en el manejo de la economía.

Si revisamos la estrategia de comunicación de Banxico en Twitter, vemos que esta no proporciona información digerible para cualquier ciudadano, por ejemplo, el pasado viernes 24 de mayo Banxico publicó en distintos tuits las tasas de interés interbancarias a 28 y 91 días, así como las tasas de interés objetivo. La forma en que se presentó la información, tanto en los tuits, como en los enlaces que aparecen en estos, no permite comprender ni la finalidad, ni los beneficios o las acciones que puede tomar el ciudadano respecto a esta información, lo cual incluso puede hacer parecer irrelevante la labor de esta institución ante la sociedad en general.

Fecha: 
Martes, 28 de Mayo 2019 - 12:55
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Fecha B: 
Martes, 28 de Mayo 2019 - 15:10
Fecha C: 
Miércoles, 29 de Mayo 2019 - 04:10