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poesía

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Abril 1980

Paginas adelante, dentro de su sueño, la niña se encontró cerca de un rio.

Era un sitio lejano y desconocido.

Al mismo tiempo, sentía que era un lugar familiar para ella desde siempre.

Escuchó una voz que la llamaba.

Era un pez parecido al de su cuento…

Estaba fuera del agua.

Parecía estar muriendo.

Su mirada sobre ella, trataba de moverla, de acercarla a el.

Faltaban unos pocos pasos.

De pronto, se abrió la puerta de su habitación.

Eran sus padres que la habían escuchado hablar dormida.

La arroparon; acariciaron su cabello; le besaron la frente y cerraron el libro nuevamente, dejándolo a un lado de su cama.

Hacia la media noche, sono el timbre de la calle.

Alguien llamaba a su puerta.

El hombre estaba solo; vencido por el sueño junto a la chimenea sin fuego, con su manojo de páginas en blanco y una pluma expectante.

La llamada se repitió insistente, pero no fue escuchada.

El hombre  soñó  que se levantaba a abrir la puerta.

No había nadie.

Sin preocuparse por cerrarla de nuevo, salió y se alejó de la casa hasta perderse entre las sombras de la noche.

El timbre sonó   una vez más.

El siguió  dormido.

La joven que llamaba, se marchó.

La sala se llenó de olor a rosas rojas.

El, se veía sereno.

     La niña de cabello largo y castaño

Que había hablado con ese joven momentos antes

Vino a sentarse en la banca junto a él.

A un lado, su bicicleta roja y vieja, reposaba sobre el piso.

No hizo intento por despertarlo, ni trato de hablarle otra vez.

Simplemente le tomo de la mano y se quedó mirando, como poco a poco, el parque se iba quedando desierto.

En el fondo de sus sentidos

Percibía la risa de los otros niños.

Se acercó más estrechamente al cuerpo de aquel hombre que descansaba a su lado.

Desde ahí, al avanzar la tarde,

Pudo apreciar la luna (ya casi llena)

Junto con el sonido de las aves que regresaban a sus nidos

En el laurel que cubría la banca donde ambos se  encontraban.

El viento del crepúsculo soplaba suavemente

Moviendo su cabello que iba a posarse sobre el hombro de él,

Que soñaba tranquilamente.

Mientras ella se perdía entre sus pensamientos

Se escuchaba también,

El sonido inconfundible de columpios al vuelo…

    ___________________________

Acapulco, mayo de 1993

Fecha: 
Viernes, 18 de Enero 2019 - 13:50
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Fecha B: 
Viernes, 18 de Enero 2019 - 16:05
Fecha C: 
Sábado, 19 de Enero 2019 - 05:05
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…No me esperes despierta...

De pronto, patria, vértigo y angustia/ miedo, distancia, huecos y vacíos/

De pronto lágrimas...

Todo se disipa al ver brillar el sol de tus volados.

Saberte, Imaginarte entre mis brazos;

Acudir a tu encuentro, acariciarte, oler tus humedades y tu polvo,

Y tus resequedades/ La injusticia.

 

De pronto Patria; delirio de tres silabas,

Te vuelves coro abrumador en mi alma

Porque me acompañaste en mi destierro

Cargando tu sabor y mis recuerdos,

Tu música, tus rincones y mis duelos.

has traído conmigo por donde quiera

Mi orgullo de tu piel sobre mis huesos

Tus trompos, tus canicas, tus baleros.

Patria y voz en el eco de mis gritos

Que desafían al mar que nos separa;

Sabes que desde niño te he adorado;

Que te llevo marcada como a fuego

En el cuerpo y el alma.

Cuántas veces arena entre tus dedos,

He salido de ti con mis hermanos;

Prófugo entre migrantes;

La dolorosa Eucaristía del hambre

Hambre e incertidumbre

Incertidumbre y miedo.

Eres patria, camión por el desierto,

Cargada de pesadillas y de anhelos.

 

Nunca me fui de ti;

Tus raíces se tejen bajo tierra

Entre los huesos amados de mis muertos,

Que nutren las manzanas de tus huertos.

Tu nombre en las batallas y en los júbilos

Por los patios vacíos de mi regreso

Y esta vejez que apenas amanece

Sobre los claroscuros del silencio.

Me imaginaba envuelto con tus besos,

Mientras corría tu llanto por mis sienes,

Y yo miraba oscuros los insomnios solo pensando en ti...

Con ansias de abrazar tus litorales y de cruzar el río de tus regresos.

Vuelven a ti mi joven y mi niño

Vuelve a ti mi nostalgia y se derrite

Al calor de volverte a ver de nuevo.

Patria de organilleros y de magos;

De héroes y de quimeras;

Vuelan mis golondrinas a tus costas;

A tus senos nevados.

Me imagino volviendo a ti

Por el mismo desierto que he cruzado,

Asido a tus canciones entonadas para que no olvidaras que soy tu hijo;

Para que no olvidaras mi esperanza.

Tierra de Guadalupe y de San Judas;

De Cristo Rey de miles de Rosarios;

Cuántos pañuelos, aquellas terminales,

Cuántas fronteras, tierra de milagros.

Te llevo en mi, con orgullo en las heridas/

Que se abrieron al irme y añorarte;

Estas en mis arrugas y en los callos

De estas manos que sueñan con tocarte.

Vértigo de volver/ de haberme ido,

Nunca saldrás de mí porque te amo

En tu crisol de lágrimas y abrazos,

Calaveras de azúcar y cohetones

Te recuerdo sonriendo en tus balcones.

En la inmensa distancia de estos años

Han llorado tus nubes a mi lado tu grito pertinaz multiplicado

Caleidoscopio de canciones y relámpagos

Me acercan a tu espera y tu vigilia.

Quería llegar a ti;  no morir lejos.

Volverme polvo sobre del suelo amado de tu norte;

Morir en ti como renace el trigo.

No me esperes despierta patria mía/ permite que te lleve serenata/

Y que vierta en tu suelo todo el llanto que no ha sido llorado.

No me esperes despierta patria mía; deja que te me acerque por la noche,

Y te diga al oído que te amo; y me acueste a tu lado ya sin miedo,

Sabiéndome arropado en tu paisaje.

 

                                                          Stahringen/ Baden Wurtemberg, Alemania

                                                                                                   Verano  2011

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“NO ME ESPERES DESPIERTA”, es un texto que corresponde con los últimos 12 años de mi vida, y forma parte del libro titulado “Mexico en Carne Propia”, que no había podido terminar, porque la historia que cuenta no había concluido aún.

Lo comparto con Ustedes, para agradecer y celebrar esa etapa de mi vida; un camino que tenía que recorrer y que, ahora, me ha traído ante sus ojos.

Fecha: 
Miércoles, 04 de Noviembre 2015 - 16:00
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Enediana, la poesía

Tuve el privilegio de presentar a Elizabeth Cazessús y digo privilegio porque según los protocolos de presentaciones literarias, un grande presenta a otro grande. Y me encuentro con otros grandes y de trayectoria importante que no consideran tamaños ni estaturas, consideran sencillamente sensibilidades de igual nivel que se pueden compartir.

“Enediana” es el poema que le da título a la compilación del trabajo literario de varios años de Elizabeth Cazessús y los atrapa en un libro que entrega orgullosa para los ojos, las debilidades y las emociones de quien se atreva a leerlo. Ella es poeta y los poetas son seres casi solitarios porque sus libros, a pesar de ser pequeños y de textos reducidos, son grandes pensamientos que no todos perciben, entonces esa lejanía de lectores convierten al poeta en un feliz solitario como Elizabeth que llora, canta y baila la poesía para que suene lejos y les llegue a todos.

Conocer a una personalidad de cualquier ámbito resulta una experiencia emocionante para cualquier ente común, en una situación así, puede no pasar de una mirada a distancia, un saludo fortuito en el camino, una sonrisa teatral, una fotografía y el olvido inminente en la mente de dicha personalidad.

Saber el trayecto de un personaje como Elizabeth, que ha llevado sus pasos por el camino de la sensibilidad, de la curiosidad por ser y dejar de ser, de saber por hecho que el trabajo de reinventarse como poeta es de todos los días. Estar en la circunstancia para saberlo de primera mano, de escucharlo de primera voz a primer oído, lo convierte en una experiencia especial porque nos regala la oportunidad de convertirnos en testigos.

Durante el recorrido de Cazessús en ésta recopilación de “Enediana” nos permite ser eso,  testigos de un camino que recorrió sola, que en soledad abrazó momentos, escudriñó recovecos tanto de un mundo material, como el suyo muy espiritual para lograr ése encuentro de la mujer con la tierra, con la sal, con el universo y equilibrar un tanto cuanto a la humanidad con ella.

En “Confesión de un Itinerario” nos conduce de la mano a los adentros de su poesía, nos invita a andar paso a paso el trayecto que ella ya recorrió sin saber que un día cualquiera nos lo estaría contando con libro presente.

Después de leer su confesión, me he convertido en cómplice y con honor me tomo las atribuciones que le corresponden a ese título. Después de leer ustedes a Elizabeth,  sabrán también que la complicidad tiene un deber y lleva consigo una repercusión, volver a leer, releer, buscar y rebuscar entrelineas.

Tener curiosidad por conocer  la noche aquella  en  que escribió “Boca” o tratar de imaginar la soledad que oscureció el viento mientras escribía “Sin Ángel, ni Demonio”.  Las letras todas surgen de un espíritu activo y revolucionario, de sus rituales y danzas, de sus nublados y estrellados cielos y de sus más profundas revaloraciones delante del espejo.

Querer saber cómo es la Sierra Madre de Jalisco desde los ojos de la poesía que los viajes de turista no enseñan, querer saber de primer intento, cómo bailan los indígenas cuando lloran, cómo sienten cuando deja de llover. Entender lo que dice la tierra cuando cansada, lanza las poesías que Elizabeth supo atrapar.  

Adentrarse y saborear los “Mandamientos de la Dama Infiel” que lleva mucho más allá de una simple, llana y superficial infidelidad mundana, es la intención de ser siempre fiel a los preceptos y adeptos que como seres humanos somos capaces de establecer en la intimidad, con la furiosa e intempestiva amiga llamada soledad.

Sus letras y su poesía, ésta presencia y ésta convivencia literaria nos asegura que “No es mentira éste Paraíso” como nos cuenta en una de las flores que conforman su ofrenda.

Lejos de querer conocer a la poeta rebelde en sus profundidades, nos queda la hazaña pendiente de adentrar nuestro propio ser en sus textos, hacerlos nuestros, llorarlos, soñarlos, vivirlos, adueñarnos de las letras que ella entrega como un homenaje de sus primeros siete títulos publicados.

Sus años de camino como poeta sobre las líneas que conforman Enediana, nos enseña a una Elizabeth completa y a punto de emerger en alguien más que aún no conocemos, quizá un día seamos de nuevo testigos de ése caminar que volverá a entregarnos con palabras, de las que también nos adueñaremos, con la misma pasión con que sean escritas.

Presentar libros es una cosa, presentar al escritor es una experiencia que queda siempre como compromiso para compartir y en esta ocasión mi compromiso, después de haber leído Enediana, es recomendarla con admiración y respeto.

El poema que abre las páginas,

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Fecha: 
Martes, 06 de Octubre 2015 - 17:30
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De 1987 - Fallece Gerardo Diego Cendoya

Gerardo Diego Cendoya (Santander, Cantabria, 3 de octubre de 1896 – Madrid, 8 de julio de 1987) fue un poeta y escritor español perteneciente a la llamada Generación del 27.

Nació el 3 de octubre de 1896 en Santander. Fue alumno de la Universidad de Deusto donde estudió la carrera de Filosofía y Letras, y donde conoció a quien seria después un amigo esencial en su vida literaria, Juan Larrea. Finalizada la carrera, se doctoró en Madrid. Desde 1920 fue catedrático de Lengua y Literatura en institutos de Soria,Gijón, Santander y Madrid. En Santander dirigió dos de las más importantes revistas del 27, Lola y Carmen. Fue uno de los principales seguidores de la vanguardia poética española, y en concreto del ultraísmo y del creacionismo. En 1925 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Según lo explicó el diario ABC en su edición de 10 de junio de 1925:

"Concurso Nacional de Literatura. El Jurado Calificador, constituido por los Sres. Menéndez Pidal, conde de la Mortera, Machado (Antonio), Arniches y Moreno Villa, ha dictado fallo en el concurso correspondiente a 1924. El premio de Poesía ha sido concedido a D. Rafael Alberti. El de Teatro quedó desierto, pero su importe ha sido transferido a otra sección y adjudicado a D. Gerardo Diego, por un libro de versos".

Elaboró las dos versiones de la famosa Antología de poesía que dio a conocer a los autores de la Generación del 27. Como profesor, dio cursos y conferencias por todo el mundo. Fue además crítico literario, musical y taurino y columnista en varios periódicos. Se casó en el año 1934, y al año siguiente se traslada como catedrático al Instituto de Santander. Su tarea poética se sigue completando con sus estudios sobre diferentes temas, aspectos y autores de la literatura española, con su labor de conferenciante y su destacada crítica musical, realizada desde diferentes periódicos.

La Guerra Civil estalla cuando se halla de vacaciones en Sentaraille (Francia). A diferencia de gran parte de sus compañeros, Gerardo Diego tomó partido por el bando sublevado y permaneció, por tanto, en España al finalizar la misma. Finalizada la contienda, se traslada al Instituto Beatriz Galindo de Madrid, en el que permanecería hasta su jubilación. Durante la guerra y la posguerra, son además frecuentes en la obra de Diego los poemas políticos en defensa de los sublevados y de los voluntarios falangistas de la División Azul.

Desde 1947 fue miembro de la Real Academia Española. En 1956 obtiene el Premio Nacional "José Antonio Primo de Rivera" por su obra "Paisaje con Figuras". En1979, se le concedió el Premio Cervantes, el cual curiosamente resultó ser la única vez en que se premió a dos personas en un mismo año (el otro premiado fue el argentino Jorge Luis Borges). Murió el 8 de julio de 1987 en Madrid a los 90 años.

Representó el ideal del 27 al alternar con maestría la poesía tradicional y la vanguardista, de la que se convirtió en uno de los máximos exponentes durante la década de los años veinte. Su obra poética sigue, pues, estas dos líneas.

Es de destacar la influencia de Gerardo Diego en otras figuras de relevancia tanto en el ámbito nacional como regional. Destaca entre sus seguidores la poeta cántabra Matilde Camus, de la que fue profesor en el Instituto de Santa Clara en Santander. Gerardo Diego envió en 1969 una poesía cuyo título es Canción de corropara el prólogo del primer libro de Matilde Camus titulado Voces y que fue dado a conocer en el Ateneo de Madrid. Asimismo, pronto se publicará la correspondencia que mantuvo con Matilde Camus.

Su poesía tradicional comprende poemas de corte tradicional y clasicista, donde recurre con frecuencia al romance, a la décima y al soneto. Los temas son muy variados: el paisaje, la religión, la música, los toros, el amor, etc. Es suyo el considerado por muchos el mejor soneto de la literatura española, El ciprés de Silos, así como de otros poemas importantes como Nocturno, Las tres hermanas o La despedida.

Su inclinación por el nuevo arte de vanguardia le lleva a iniciarse primero en el creacionismo. La falta de signos de puntuación, la disposición de los versos, los temas intrascendentes y las extraordinarias imágenes caracterizan esta poesía.

Fecha: 
Viernes, 08 de Julio 2016 - 09:40

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Sobre los Cuerpos de Max Rojas

Una de las características que distinguieron al poeta mexicano Max Rojas (originario de la Ciudad de México), fallecido el pasado 24 de abril, fue su silencio poético que duró aproximadamente treinta años (en los años ochenta se publicaron los libros de poesía El turno del aullante, 1983, y Ser en la sombra, 1986, escritos en los años cincuenta y setenta). A su regreso, en la década pasada, rompió con su mutismo, sólo para llamar y hablarle a sus cuerpos que aparentemente había abandonado. Tal retorno al mundo por parte de Max Rojas, se percibe como un intento por salvar a esos cuerpos.

El silencio invita a entablar un diálogo con el interior de nosotros mismos. Es mirar primeramente hacia adentro para después poder ver el exterior, al mundo. Max Rojas lo hizo de esta manera: con su enmudecimiento poético, el poeta conoció el interior de sí mismo y ese conocimiento, ese saberse, fue fundamental para la escritura de su gran obra que consta de veinticinco tomos que se reunieron en el libro Cuerpos, Conaculta, 2011 (el primer tomo de dicha obra monumental, Memoria de los cuerpos. Cuerpos uno, fue publicada en el año 2008, éste obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer, 2009).

Con dicha obra, Max Rojas le da volumen, forma y perspectiva a ese algo intangible que nos habita. A ese interior abstracto del individuo al que le da corporeidad para poder tocarlo y sentirlo. Cuerpos es la representación física de la otredad, de ese otro (s) al que se refiere durante todo el libro.

En ese transcurrir de la obra el lector se dará cuenta que Max Rojas habla con esos cuerpos (nosotros), no desde nuestra misma visión, no frente a nosotros, sino desde el lugar del padre –en las alturas—, de aquel que nos recorrió de principio a fin en algún momento.

Max Rojas se levanta de entre todos los cuerpos y nos ve con tristeza, como quien se acongoja al ver al moribundo, y es a partir de ese momento que comienza a hablarnos, a referirse a nosotros como un conjunto de eso, de cuerpos; y somos cuerpos, sólo carne, porque hemos perdido la capacidad de percibir esa otredad que el poeta nos muestra en esta obra.

Con Cuerpos, el poeta nos desnuda, quiere darnos salidas, opciones nuevas para ver y entender el mundo; busca liberarnos de ciertas cargas morales; a cuestionar nuestro carácter de ser humano, nos invita a mirar hacia otro lado, incluso, a perdernos en el camino, en infinidad de éstos que bien pueden ser los erróneos, pero qué más da, si como bien dice el poeta a los (sus) cuerpos: “para salvarse hay que perderse. La salvación está en lo más remoto de uno mismo” —tal posibilidad de equivocarse de camino, en dicha errancia, se adquiere el oficio de pensar, diría el filósofo Martin Heidegger.

Recuperar la obra poética de Max Rojas es esencial para seguir con la apertura mental que en esta época se hace necesaria para nosotros los cuerpos. Leer a Max Rojas es enfrentarte, no sólo a una poesía mayor, que la es, sino a otra forma de percibir el mundo. Es tocar la otredad que en estos tiempos ha sido dilapidada por las inmensas lozas de concreto que hemos puesto sobre nosotros.

Fuente: http://maxrojas.blogspot.mx/

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Fecha: 
Viernes, 29 de Mayo 2015 - 17:00
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De 1895 - Muere José Martí

(José Julián Martí Pérez; La Habana, 1853 - Dos Ríos, Cuba, 1895) Político y escritor cubano, destacado precursor del Modernismo literario hispanoamericano y uno de los principales líderes de la independencia de su país. Nacido en el seno de una familia española con pocos recursos económicos, a la edad de doce años José Martí empezó a estudiar en el colegio municipal que dirigía el poeta Rafael María de Mendive, quien se fijó en las cualidades intelectuales del muchacho y decidió dedicarse personalmente a su educación.

El joven Martí pronto se sintió atraído por las ideas revolucionarias de muchos cubanos, y tras el inicio de la Guerra de los Diez Años y el encarcelamiento de su mentor, inició su actividad revolucionaria: publicó la gacetilla El Diablo Cojuelo, y poco después una revista, La Patria Libre, que contenía su poema dramáticoAbdala.

A los diecisiete años José Martí fue condenado a seis años de cárcel por su pertenencia a grupos independentistas; realizó trabajos forzados en el penal hasta que su mal estado de salud le valió el indulto. Deportado a España, en este país publicó su primera obra de importancia, el drama La adúltera. Inició en Madrid estudios de derecho y se licenció en derecho y filosofía y letras por la Universidad de Zaragoza.

Durante sus años en España surgió en él un profundo afecto por el país, aunque nunca perdonó su política colonial. En su obra La República Española ante la Revolución Cubana reclamaba a la metrópoli que hiciera un acto de contrición y reconociese los errores cometidos en Cuba. Tras viajar durante tres años por Europa y América, José Martí acabó por instalarse en México.

Allí se casó con la cubana Carmen Sayes Bazán y, poco después, gracias a la paz de Zanjón, que daba por concluida la Guerra de los Diez Años (1868-1878), se trasladó a Cuba. Deportado de nuevo por las autoridades cubanas, temerosas ante su pasado revolucionario, se afincó en Nueva York y se dedicó por completo a la actividad política y literaria.

Desde su residencia en el exilio, José Martí se afanó en la organización de un nuevo proceso revolucionario en Cuba, y en 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano y la revista Patria. Se convirtió entonces en el máximo adalid de la lucha por la independencia de su país.

Dos años más tarde, tras entrevistarse con el generalísimo Máximo Gómez, logró poner en marcha un proceso de independencia. Pese al embargo de sus barcos por parte de las autoridades estadounidenses, pudo partir al frente de un pequeño contingente hacia Cuba. Fue abatido por las tropas realistas cuando contaba cuarenta y dos años. Martí es, junto a Simón Bolívar y José de San Martín, uno de los principales protagonistas del proceso de emancipación de Hispanoamérica.

La poesía de José Martí

Además de destacado ideólogo y político, José Martí fue uno de los más grandes poetas hispanoamericanos y la figura más destacada de la etapa de transición al Modernismo, que en América supuso la llegada de nuevos ideales artísticos. Como poeta se le conoce por Versos libres (1878-1882, publicados póstumamente);Ismaelillo (1882), obra que puede considerarse un adelanto de los presupuestos modernistas por el dominio de la forma sobre el contenido; y Versos sencillos(1891), un poemario decididamente modernista en el que predominan los apuntes autobiográficos y el carácter popular.

Escritos en su mayor parte en 1882, los poemas de Versos libres no vieron la luz hasta su publicación póstuma en 1913, muchos años después de su muerte. El propio Martí calificó esos versos de "endecasílabos hirsutos, nacidos de grandes miedos, o de grandes esperanzas, o de indómito amor de libertad, o de amor doloroso a la hermosura".

El tono fuerte y áspero de este volumen, por el que Martí proclamaba su propia preferencia, impresionó vivamente a Miguel de Unamuno, cuyos juicios serían el punto de partida de la valoración de la obra. Su fuerza vibratoria, tanto formal como en los contenidos, se hace evidente en composiciones como "Poética", "Mi poesía" o Cuentan que antaño", en las que se sirvió de un lenguaje vigoroso y oscuro, por momentos incluso pasional.

La poesía de José Martí se funda en una visión dualista de la humanidad: realidad e idealismo, espíritu y materia, verdad y falsedad, conciencia e inconsciencia, luz y oscuridad. Los poemas de Ismaelillo (1882), libro dedicado a su hijo, son un ejemplo de ello: la debilidad y la inocencia del niño son su fuerza.

En Versos sencillos (1891), José Martí expresa el sentimiento que le despierta la alegría de la naturaleza y el mal de la civilización. El sufrimiento y el temor al paso del tiempo también fueron elementos frecuentes en su lírica, donde se advierte un acercamiento al romanticismo que muchos críticos han considerado superior al de otros de sus contemporáneos. En A mis hermanos muertos el 27 de noviembre(1872), publicado durante su destierro en España, Martí dedica sus versos a los estudiantes muertos en una masacre acaecida en aquella fecha.

Obra en prosa

Su única novela, Amistad funesta, también llamada Lucía Jérez y firmada con el pseudónimo de Adelaida Ral, fue publicada por entregas en el diario El Latino-Americano entre mayo y septiembre de 1885; aunque en su argumento predomina el tema amoroso, en esta obra de final trágico también aparecen elementos sociales. Entre sus obras dramáticas destacan Abdala (1869), drama simbólico en un acto y en octosílabos, La Adúltera (1873) y Amor con amor se paga (1875), también en verso y estrenado en México.

La prosa de Martí se vio influida por la obra del norteamericano Ralph Waldo Emerson, para quien la palabra debía ser tan elocuente como poética e intensa dentro de un discurso sencillo y conciso. Era consciente, como acaso sólo lo fueron los modernistas inmediatamente posteriores a él, de todas las posibilidades del lenguaje, y consideraba que sus recursos estaban íntimamente ligados a las cualidades humanas del pueblo, que en última instancia era quien los inventaba.

Tanto la prosa como la poesía de Martí resultan inseparables de su biografía; él mismo declaró que eran parte indiscutible de su máxima preocupación, que no era otra que la política. Personalidad optimista, sus opiniones sobre el hombre, la poesía o la sociedad son aspectos que aparecen en sus obras al servicio de unas concepciones que tenían siempre al ser humano como centro. A largo plazo su objetivo era la mejora de la humanidad, pero a corto plazo lo era la liberación de Cuba, a la que dedicó todos sus esfuerzos.

Por ello, su producción en prosa fue en su mayor parte funcional, como sus ensayos sobre Bolívar, San Martín o el general Páez, en relación a los héroes del pasado, y sobre el general Gómez, Walt Whitman o Emerson entre los contemporáneos; en tales textos, que constituyeron lo mejor de su prosa, exaltó las cualidades de personajes que admiraba. Dentro de la primera edición de sus obras completas, el volumen titulado Norteamericanos reunió póstumamente sus estudios sobre figuras del norte; otros dos volúmenes, bajo el título Nuestra América, contienen los trabajos de Martí consagrados a estudiar aspectos de la vida, la cultura y la historia de la América hispana. En ellos expresó su mensaje americanista y resumió su precursora teoría de la debilidad de las naciones hispánicas, en las que existía un enorme abismo entre las clases dirigentes e intelectuales y el pueblo.

Cronista y crítico excepcional, hizo de muchos de sus textos auténticos ensayos, algunos de carácter revolucionario como El presidio político en Cuba (1871), reflejo de gran fuerza lírica de su condena a trabajos forzados en el que denuncia las penurias que sufrían los independentistas. Cabe destacar también La República Española ante la Revolución Cubana (1873) y Cuba y los Estados Unidos (1889), refutación de los ataques de la prensa norteamericana a los patriotas cubanos, así como El Manifiesto de Montecristi o su Diario de campaña.

También fundó una revista para niños, La Edad de Oro (1889), publicada en Nueva York y en la que aparecieron los cuentos Bebé y el señor Don Pomposo, Nené traviesa y La muñeca negra. Íntegramente redactada por Martí, esta publicación muestra una serie de aspectos de su personalidad y constituye también una demostración de cómo supo anticiparse a muchas conquistas de la pedagogía moderna: una vez más, puso de relieve en esos escritos su preocupación por las normas de justicia y dignidad humanas, que debían cultivarse en el niño desde su más tierna edad.

José Martí colaboró a lo largo de su vida en innumerables publicaciones de distintos países, como La Revista Venezolana, La Opinión Nacional de Caracas, La Nación de Buenos Aires o la Revista Universal de México. Sus Obras completas(que en la edición de 1963-1965 constan de veinticinco volúmenes) incluyen asimismo un nutrido epistolario (sus cartas, también reveladoras de su singular personalidad, han merecido excepcionales comentarios) y numerosos discursos, muchos de ellos dedicados a enardecer el sentimiento patriótico de los cubanos que radicaban como él en la emigración, llamándolos al esfuerzo común gracias al cual se lograría la independencia de la patria.

Fecha: 
Viernes, 19 de Mayo 2017 - 10:00

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A propósito de la muerte de Eduardo Galeano y Günter Grass

En muchas ocasiones los lectores nos nutrimos de las palabras que dejan los escritores al morir y no antes.

Los que parten a ese viaje, a través de la danza —en este caso, de palabras, de imágenes, de instantes, voces poéticas, que se liberan en el momento justo de su partida— tal como se simboliza, según lo entiende Octavio Paz, en el teatro Ño (allí, donde Paz encontró en su momento, el misterio que se oculta en la negrura de lo inacabado, de ese no terminar nunca de ser, que significa el arte) japonés, son los escritores, los poetas, esos caminantes que al irse se quedan hablándonos de tantas cosas que en vida no entendimos, no quisimos escuchar, ignoramos o perdimos entre el griterío de tantos otros.

La muerte del autor como descubrimiento o redescubrimiento, como nacimiento —no a manera de vuelta, no hay volver cuando se muere, sino es tan sólo una forma de decirlo—; es decir, se vuelve atemporal y al mismo tiempo presente.

La desaparición física del autor lo hace presente, y de esta forma se desentierra, se levanta desde la profundidad de su tumba donde permaneció todo su tiempo de vida, y así regresa, asomando la cabeza y hablando por primera vez, para muchos, las mismas palabras que dijo siempre.

Tal vez, de una forma natural –que de tan natural se nos pierde el sentido—, la palabra muerte, en el caso de los escritores, tiene un significado distinto, un revés más real, puro, donde se revela el misterio de tal paradoja mortuoria: el escritor está condenado a morir para perpetuarse entre cada una de sus palabras que dejó escritas.

Expresión poética, acaso la experiencia sensible más fascinante y difícil de conseguir por cualquier persona, el existir entre todos nosotros sin cuerpo. La sublime trascendencia poética, virtud de los inmortales. Y ese desprendimiento, esa muerte aparente, es un misterio que de igual forma ejemplifica el significado del sentido de la palabra arte. Es decir, sólo a aquel que consigue habitarnos desde la ausencia (aparente) se le concede la eternidad, la vida per se.

Por eso no vale la pena llorar la pérdida de tal o cual autor, porque en realidad ésta no existe, por el contrario, si a su muerte renace, podemos estar seguros que jamás se irá de nosotros, porque la vida es todo eso que no vemos, lo que se esconde detrás de nosotros mismos, en este caso, atrás de esa danza energética que se da al interior de cada uno de los libros de esos muertos tan vivos que siguen dialogando con nosotros los lectores.

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Fecha: 
Viernes, 17 de Abril 2015 - 17:00
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De 1830 - Nace Emily Dickinson

Emily Elizabeth Dickinson (Amherst, Massachusetts, 10 de diciembre de 1830 - ibídem, 15 de mayo de 1886) fue una poeta estadounidense, cuya poesía apasionada ha colocado a su autora en el reducido panteón de poetas fundacionales estadounidenses que hoy comparte con Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman. Emily Dickinson pasó gran parte de su vida recluida en una habitación de la casa de su padre en Amherst y, excepto cinco poemas (tres de ellos publicados sin su firma y otro sin que la autora lo supiera), su ingente obra permaneció inédita y oculta hasta después de su muerte.

Fecha: 
Jueves, 10 de Diciembre 2015 - 09:40

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De 1608 - Nace John Milton

En Londres, Reino Unido, nace el poeta y ensayista inglés John Milton, de gran influencia en poetas posteriores. Su obra estará impregnada de un elevado misticismo. Entre ellas cabrá destacar su poema épico "El paraíso perdido" donde narrará, con gran fuerza expresiva, la caída de Adán y Eva para tratar de justificar el comportamiento de Dios hacia los hombres y porqué, si es bueno y todopoderoso, decide permitir el mal y el sufrimiento cuando le sería fácil evitarlos. En cuanto a sus ensayos, sus tratados políticos serán consultados para la redacción de la Constitución de los Estados Unidos de América. 
 

Fecha: 
Viernes, 09 de Diciembre 2016 - 10:00

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En Entrevista: Mónica Belén, Coordinadora del Centro Cultural Mexiquense

Mónica Belén, Coordinadora del Centro Cultural Mexiquense, nos trae las recomendaciones culturales para este fin de semana.

Secciones:

Fecha: 
Viernes, 14 de Noviembre 2014 - 20:30
Media: 

En Entrevista: Mónica Belén, Coordinadora del Centro Cultural Mexiquense

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