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Los supuestos, ¿son realistas?

Para fines del Paquete Económico 2019 que el presidente Andrés Manuel López Obrador envió el sábado al Congreso de la Unión, los expertos de la Secretaría de Hacienda que lo elaboraron tomaron en cuenta los siguientes supuestos:

  1. La economía mexicana crecerá 2.0%;
  2. El tipo de cambio promedio será de 20 pesos por un dólar estadounidense;
  3. La inflación en 2019 será de 3.4%;

Estas proyecciones coinciden con las que han hecho diversos organismos y analistas nacionales y extranjeros. Pero discrepan de las que han hecho otras organizaciones y expertos, tanto dentro como fuera del país.

En lo que al crecimiento de las economías mexicana se refiere, esta será del 2.71% según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), del 2.7% según el Fondo Monetario Internacional (FMI), del 2.5% según el Banco Mundial, del 2.4% de acuerdo a Naciones Unidas, del 2.3% estima la Comisión Europea 2.3%, del 2.3% según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), del 2.2% de acuerdo a cálculos de la consultora Trading Economics, del 2.2% de acuerdo a la consultora Focus Economics, del 2.13% según la opinión de los expertos que cada mes son consultados por el Banco de México, de entre el 1.8% y 2.3% de acuerdo con el Banco de México, y del 1.7% según el Grupo Financiero Monex.

Con base en los datos que se anotan en el párrafo anterior, es evidente que el estimado gubernamental del crecimiento del PIB para el año entrante es conservador y representa una meta que es alcanzable.

En lo que al tipo de cambio al concluir 2019 se refiere, no todos los pronósticos coinciden con el de la Secretaría de Hacienda.

La consultora The Economy Forecast Agency calcula que estará en 19.525 pesos, los expertos consultados por el Banco de México estiman que costará 20.34 pesos, CitiBanamex pronostica que costará 20.50 pesos, Vanorte en 22.50, Actinver en 20.80 pesos para el cierre de 2019; Valmex en 20.20 pesos y Barclays en 20 pesos, Trading Economics en 19.5664 pesos, Waller Investor en 20.69 pesos.

De acuerdo con las tasas de cambio arriba señaladas, se observa como optimista el estimado de 20 pesos por un dólar estadounidense hecho por la Secretaría de Hacienda.

Tampoco están todos los analistas de acuerdo con la tasa inflacionaria del 3.4% estimada por el equipo del secretario de Hacienda Carlos Urzúa. Focus Economics pronostica el 3.8%, el portal estadístico Statista el 3.62%, la OCDE el 3.52%, el FMI el 3.6%, la ONU el 3.2%, la Comisión Europea el 3.2%, Trading Economics el 3.1% y el Banco de México el 3.1%,

Como en casi todo lo que atañe a la ciencia económica, los expertos usualmente no se ponen de acuerdo. Sin embargo, en lo que crecimiento del PIB y tasa inflacionaria los supuestos en que se basa el Paquete Económico 2019 son realistas y, por lo tanto, alcanzables. En cambio, el tipo de cambio se ve optimista y difícilmente estará costando 20 pesos un dólar al concluir 2019.

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Miércoles, 19 de Diciembre 2018 - 14:15
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Fecha B: 
Miércoles, 19 de Diciembre 2018 - 23:00
Fecha C: 
Jueves, 20 de Diciembre 2018 - 10:15
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La depreciación del peso no está impulsando nuestras exportaciones

Recientemente hemos estado escuchando con bastante frecuencia que la depreciación del peso frente al dólar terminará por beneficiar al sector exportador en México.

 

Esta suposición nace de un argumento con mucho sentido común: cuando los tenedores extranjeros de dólares pueden comprar más pesos por un dólar, sencillamente incrementarán sus compras de bienes y servicios provenientes de nuestro país.

Sin embargo, el incremento de las exportaciones no está ocurriendo, a pesar de que sí ha ocurrido con bastante frecuencia en el pasado, no solo en México sino en una gran cantidad de países.

Pero más aún, se antoja muy poco probable que ocurra un crecimiento de las exportaciones en el corto plazo ocasionado por la depreciación abrupta del peso en los últimos meses.

Lo que en otros momentos ha sido una receta económica para ganar competitividad y con eso impulsar la producción, en la actualidad no está funcionando. Recordemos que en la reciente crisis griega se hablaba de la efectividad que tendría devaluar una moneda griega (si la tuviera), para así dar un empuje a las exportaciones y sacar a ese país de aquél bache económico.

En México, en los primeros años del gobierno de Ernesto Zedillo, sí hubo un crecimiento de las exportaciones luego de la depreciación del peso que trajo consigo la crisis de diciembre de 1994, pero eso no significa que esta vez se tendría que repetir.

Hoy por hoy, la relación entre la depreciación de la moneda y un subsecuente crecimiento económico a través de exportaciones no tiene cabida por diversas razones.

En primer lugar, la depreciación de nuestra moneda no es un hecho aislado, sino una más de las depreciaciones frente al dólar que se han estado dando en diversas monedas. Hoy estamos en la tormenta perfecta que mencionó Agustín Carstens en febrero de 2013 en Singapur, en donde advertía que los países emergentes y algunos avanzados debían estar preparados para cuando Estados Unidos comenzara a abandonar la tasa de interés casi cero como estímulo monetario.

La salida de la Fed de su postura expansionista en diciembre pasado fue un hecho muy anunciado y esperado con meses de anticipación, por lo que los flujos de inversión que de manera extraordinaria se habían refugiado en diversos países comenzaron a regresar a Estados Unidos y específicamente al dólar meses antes del aumento de tasa de la Fed, y con ello, comenzaron a fortalecer al dólar con respecto a casi todas las monedas.

Países como Rusia, Ucrania, Sudáfrica, India, Egipto, Indonesia, Argentina y Hong Kong, han experimentado depreciaciones de sus monedas por encima del 50% en el periodo que va de julio de 2014 a enero de 2016. En dieciocho meses, depreciaciones de más de 50%, algo inaudito.

Pero otros países como Japón, Brasil, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur, la Zona Euro, Chile, Canadá y México, también han tenido depreciaciones de sus monedas en un rango de 20 a 50 por ciento.

Así que, partiendo del supuesto de que la relación depreciación-exportaciones funciona, debería funcionar para todos los países antes mencionados, pero esto no está ocurriendo ni va a ocurrir porque a todos los países les está ocurriendo lo mismo.

En segundo lugar, el crecimiento de las exportaciones tiene su origen en la demanda que tiene un bien en distintos países, pero en este momento en el que la demanda mundial se halla estancada, sería difícil que las supuestas mayores exportaciones encontraran compradores rápidamente.

Dicho de otra forma, la baja demanda mundial deja poco espacio a incrementos abruptos de exportaciones.

En tercer lugar, dado que los flujos de capital para financiamiento son muy altos cuando las mercancías tienen precios elevados, pero tienden a ralentizarse cuando los precios de las mercancías caen, algunos países que han apostado a exportar primordialmente materias primas como Brasil están sufriendo para conseguir los medios para mantener sus niveles de producción.

Por ejemplo, piense como pensaría un banquero que debe colocar crédito, pero se enfrenta a un entorno con industrias que se dedican principalmente a producir materias primas, lo que conocemos como commodities. Si el precio del trigo en el mercado mundial es elevado, abundará el crédito porque es muy probable que sea rentable producir el trigo y por lo tanto muy probable que el que lo produce haga frente a sus compromisos con el banco.

Pero si el precio del trigo se derrumba, el banquero verá mucho más riesgoso prestar al productor del trigo y con justa razón, escaseará su disponibilidad a prestar.

En un interesante artículo de hace un par de días, la revista The Economist hizo notar esta falaz dicotomía entre depreciación y mayores exportaciones, al notar que los tipos de cambio real en los países que menciono líneas arriba sí han estado bajando pero sus exportaciones se encuentran estancadas, o incluso cayendo.

Típicamente, si baja el tipo de cambio real en un país (que dicho sea de paso se calcula para medir el famoso índice Big Mac), los bienes de ese país se abaratan en relación con los de otros países y entonces crecen las exportaciones de esos bienes. Pero al ser generalizada la depreciación nominal de las monedas, la caída de los tipos de cambio reales también es generalizada y el efecto en exportaciones es nulo para todos los países.

Por lo tanto, la depreciación del peso no será un motor de crecimiento como algunos opinan, nuestras fortalezas y ganancias en competitividad vendrán de otras fuentes de las que ya nos ocuparemos más adelante.

Dadas las condiciones actuales en la economía global, el reto para México será mantener una marcha aceptable y normal en nuestras exportaciones. Por el momento, eso sería una muy buena noticia. Esperemos que sí ocurra y que los múltiples retos económicos que depara el 2016 no descarrilen el curso de nuestras exportaciones, las cuales son un elemento muy importante de nuestra economía.

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Fuentes:

http://www.economist.com/news/finance-and-economics/21685489-big-currency-devaluations-are-not-boosting-exports-much-they-used-after?frsc=dg%7Ca

http://www.imf.org/external/index.htm

Fecha: 
Lunes, 11 de Enero 2016 - 16:30
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De la terrible situación económica mundial y de la violencia humana

Sin duda la noticia de la semana es el desplome de las bolsas en el mundo, indicador de un problema económico global que hace temblar al planeta. El llamado lunes negro logró que el dólar llegara a cotizarse en México en $17.57, cifra inimaginable a principios de este muy difícil año de 2015. Y detrás de todo esto la debilidad de la economía china y la terrible caída del precio del petróleo que viene a darle a nuestro país simple y sencillamente la puntilla. Los muy modestos resultados de la actividad industrial en China y los bajísimos precios del petróleo arrastraron a los mercados del mundo, incluido Wall Street y por supuesto a nuestro IPC, a una caída vertiginosa e indicativa de problemas mayores. La economía China, no lo olvidemos es la segunda del mundo y su desaceleración es cosa seria para todos. Pero… pareciera que los financieros del planeta tienen un lenguaje y una indiferencia muy similar. Según Carlo Cottarelli director ejecutivo del FMI después de todo lo sucedido en estos días aún no es momento de hablar de una “crisis” y la cancelación de proyectos multimillonarios y el despido de miles de trabajadores de las empresas petroleras es “pecata minuta”. Dicen los expertos que las razones de fondo de estas caídas son, en primer lugar el temor a que se suban los intereses en USA; el terror a que la economía China no se recupere; la lentitud en la recuperación de las economías europeas que no acaban de despegar; la dramática caída del petróleo y otras materias primas; la delicada situación de las economías emergentes (Turquía, Brasil, Rusia) que ha hecho que el comercio mundial caiga un 3.4% en lo que va del año. Y aquí en México prevalece la percepción de que la situación económica ha empeorado. Lo que queremos los mexicanos es que se nos den certezas de que la difícil situación mundial no nos comprometerá aún más y se tomen a la brevedad las medidas necesarias para aminorar el inevitable golpe. La cosa se está poniendo bastante fea… La violencia humana se expresa de muy diversas y aterradoras maneras; la violación, el asesinato, el secuestro, la tortura, el acoso y desde luego también el bullying, son formas más o menos graves de ella. Cada una de estas expresiones de falta de empatía con el otro surgen de un nicho socio-psicológico distinto. Pero en todas hay un rasgo común: la falta de capacidad para identificarse con las víctimas y la indiferencia por el sufrimiento del otro. Estas conductas insensibles, sabemos hoy, están directamente relacionadas (junto con otros factores) con una disfunción y/o inmadurez en las áreas prefrontales del cerebro y en el sistema especular, el de las llamadas neuronas espejo, cuya finalidad es, precisamente, hacernos comprender al de enfrente como a nosotros mismos. Cuando rompemos un florero o se nos cae el celular al suelo no sentimos ningún dolor por lo que están “padeciendo” esos objetos destruidos y eso es normal. Al parecer las personas con conductas antisociales que torturan, vejan o eliminan a otro ser humano tienen el mismo desapego por los seres vivos que los empáticos con los objetos. Eso es atroz, pero sucede y sólo así es como comenzamos a entender qué pasa por la cabeza de un torturador, un ratero o de un sicario. Todo un complejo mecanismo neuronal en ellos no funciona. Esto desde luego no los exculpa, todo lo que hacen los antisociales es conscientemente, con plena voluntad de hacerlo y lúcidos al cometer cada uno de sus crímenes. El delincuente no está loco, simplemente es incapaz de sentir apego, simpatía, empatía o amor o de menos, consideración por los demás. ¿Por qué sucede esto? El Chapo, el crimen de la Narvarte, Ayotzinapa, la corrupción, la CNTE, las ambiciones políticas desbocadas, los cárteles, el crimen organizado, la trampa, el robo, la codicia, en fin... el mal, aquí está. Parece ser que los humanos no tenemos remedio… Y mejor la recomendación de la semana: si les gusta la comida italiana sencilla y variada, vayan al nuevo Olive Garden ubicado en Galerías Polanco, en Horacio 147. La decoración es mona y la comida bastante buena. El espagueti con albóndigas, la ensalada de la casa con muchas aceitunas y parmesano y los extra deliciosos “zapollis” (donas italianas espolvoreadas en azúcar glass con salsa de chocolate) valen la pena. Los precios muy accesibles, eso si… no hay terraza para fumar. Pero con todo y todo me gustó y hay servicio a domicilio. Tan, tan y besitos a los niños.

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Lunes, 24 de Agosto 2015 - 17:00
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De mal en peor

Desde que el presidente Enrique Peña Nieto presentó su dizque Reforma Fiscal, el 8 de septiembre de 2013, pronostiqué que la misma afectaría gravemente a la economía nacional en caso de ser aprobada por la Cámara de Diputados.

La propuesta original tenía un solo fin, recaudar dinero para el voraz gobierno federal. La propuesta finalmente aprobada resultó ser menos confiscatoria pero de cualquier manera golpeó al sector productivo que genera los empleos formales y a los mexicanos de la clase media que constituyen el grueso de los consumidores de bienes y servicios.

Tanto Peña Nieto como sus expertos hacendarios encabezados por Luis Videgaray decidieron que el gobierno sabe como gastar mejor el dinero de los mexicanos que los mexicanos mismos. Por eso decidieron quitárselo mediante un aumento a diversos impuestos, tarifas y servicios y la eliminación de un sinnúmero de deducciones, golpeando así a empresas y personas.

Si hace casi dos años dije que la Reforma Fiscal tendría consecuencias negativas, jamás imaginé que otros factores contribuirían a golpear aún más duro a la economía nacional. Desde entonces a la fecha se han venido desplomando los precios del petróleo, gas y de la mayoría de las materias primas (commodities), se ha caído la producción de PEMEX, se ha ido devaluando el peso frente al dólar, la economía de Estados Unidos no ha despegado como se esperaba, la economía china se ha desacelerado, la japonesa entró en recesión, la europea apenas empieza a salir de su crisis y los otrora impresionantes BRICs están abatidos (en el sentido correcto de la palabra).

O sea, a la economía del país y a los mexicanos nos han venido a golpear los afanes recaudatorio-confiscatorios del gobierno de Peña Nieto, avalados por los diputados del PRI, PRD, PVEM y PANAL, y una situación económica global sumamente adversa.

Si 2015 ha sido difícil 2016 lo será aún más. Para la mayoría de os expertos en la materia, los precios de los energéticos seguirán desplomándose, tal vez hasta entrado 2017; igual ocurrirá con muchas materias primas que México exportará a cada vez a menores precios y en menos volúmenes; el inminente aumento de las tasas de interés en Estados Unidos golpeará aún más a nuestra moneda, causará un aumento en las tasas de interés en México y encarecerá el crédito para empresas y consumidores. Todos se traducirá en menores niveles de bienestar para millones de mexicanos.

Al gobierno de Peña Nieto no le queda de otra que reducir el gasto y endeudarse aún más a menos de que se atreva a realizar, ahora sí, una audaz reforma fiscal que adopte el IVA generalizado y reduzca tanto el número de impuestos que pagamos particulares y empresas así como el monto del ISR. Algunos expertos fiscalistas han mencionado un IVA del 20% (con algunas tasas menores para ciertos productos de consumo popular), un ISR del 20% sin deducción alguna y la eliminación de todos los demás impuestos que a lo largo de los años han inventado los genios de la Secretaría de Hacienda.

Algo debe hacer Enrique Peña Nieto para que 2016 no pase a la historia como otro mal año de su gobierno y uno catastrófico para la mayoría de los mexicanos.

Porque, quieran o no aceptarlo públicamente el presidente y su equipo económico, el país va de mal en peor y eso no le conviene ni le gusta a nadie que desea vivir en un país en paz.

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Fecha: 
Viernes, 21 de Agosto 2015 - 12:00
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¿Por qué cae el peso?

Para Patricio por su tercer año de vida

La devaluación del peso persiste. Las explicaciones oficiales de su caída son atribuidas a fenómenos externos: un día es la crisis de la deuda de Grecia; otro el posible riesgo de suspensión de pagos de Puerto Rico; uno más la devaluación del yuan, la moneda de China, y el trasfondo de todo es el posible aumento de las tasas de interés en Estados Unidos. Sin duda todos estos factores inciden en la debilidad del peso mexicano. Pero, ¿hay alguna causa interna que favorezca su pertinaz descenso? Sin duda hay elementos que inquietan y afectan la estabilidad de la moneda. Menciono algunos: los inversionistas extranjeros tienen bonos mexicanos por el equivalente de 10% del PIB. ¿Qué significa esto? Es capital golondrino que puede salir en cualquier momento. Una fuga masiva ocasionaría una fuerte caída del peso y dañar gravemente a la economía, lo cual profundizaría la crisis política.

Otro factor que genera nerviosismo en el mercado de cambios es la deuda externa, denominada en dólares, de las empresas mexicanas. Las últimas cifras que proporciona el Banco de México permiten calcular ese pasivo en 6% del PIB y, de ese total, aproximadamente 1.2% del PIB es deuda de corto plazo. Es preocupante que la mayor parte de este endeudamiento sea de empresas que no exportan, es decir, que no generan dólares para saldar sus débitos, lo cual es un factor que presiona al peso a la baja. También inquieta porque puede causar problemas de liquidez a dichas compañías y, en caso de una mayor desaceleración económica, algunas de ellas podríanentrar en suspensión de pagos. Así que cuidado, pues según la experiencia histórica mexicana, las ganancias son privadas y las pérdidas, públicas.

Las amenazas que penden sobre la economía mexicana son ominosas: capital golondrino de 10% del PIB, más deuda privada en dólares de 6% del PIB; a ello se agrega un déficit público de alrededor de 3-4% del PIB. En suma, tenemos un pasivo de corto plazo de unos 20 puntos del producto interno bruto. Pero supongamos que la tormenta puede ser capeada. Bajo este supuesto, ¿qué podemos esperar para el próximo año? Aquí entra en escena otro factor: los ingresos petroleros, que aportan más de una tercera parte del presupuesto. Hoy, el precio del barril de petróleo de la mezcla mexicana ronda los 40 dólares cuando el presupuesto de este año lo estimó en 55 dólares, y no hay visos de recuperación. Es decir, en 2016 tendremos un presupuesto muy austero y baja inversión pública y privada. Los augurios son sombríos.

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Jueves, 13 de Agosto 2015 - 18:30
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Sobre la inquietante devaluación del peso

 

Hay gran inquietud entre muchos mexicanos sobre la constante caída del peso frente al dólar. ¿Qué explica tanto nerviosismo? En anteriores devaluaciones del peso (una historia muy antigua) había de inmediato un alza desmesurada de precios, que venía acompañada de programas de choque. Los resultados eran menores salarios y despidos masivos de trabajadores. ¿Va a ocurrir otra vez un fenómeno similar? Las probabilidades de que se repitan aquellos sucesos son bajas. Las razones son varias: el peso no tiene una paridad fija, sino que se ajusta según la oferta y demanda (entrada y salida de capitales), lo cual evita devaluaciones traumáticas que impactan las expectativas de precios y provocan oleadas inflacionarias. Además, la capacidad de compra del mercado interno es muy estrecha y la competencia entre productores e importadores de bienes es intensa, lo cual atenúa el alza de precios.

Quizá el factor que hoy más pesa para que la devaluación no se traduzca en alta inflación es que la mayoría de los productos que importa el país (poco más de 60%) no está denominada en dólares. Es decir, el dólar caro también afecta a otras monedas y a las materias primas; por ello nuestras importaciones son más baratas. Pero lo que importamos de nuestro vecino del norte es más caro y sí aumentará los precios. La posibilidad de despidos masivos, como en el pasado, es también menor: no estamos frente a una contracción generalizada de la actividad económica y la expectativa es que el repunte de la economía de Estados Unidos, aunado a que los productos que se fabrican en México son más baratos –precisamente por la devaluación– favorezca las exportaciones y así se atenúe la caída de la economía mexicana.

Las devaluaciones han lastimado mucho a los mexicanos y por eso les tememos. Pero mantener por un largo periodo subvaluado al peso podría traer diversos beneficios: sería atractivo producir en el país muchos productos que hoy se importan, lo cual incrementaría el empleo y protegería a industrias y empleados de la competencia extranjera. Así se industrializaron Japón, Corea, China, etc. Claro, aunado a políticas educativas, de fomento y de sustitución competitiva de importaciones. Por ello sería un error que el Banco de México subiera las tasas de interés para apuntalar al peso. Debe resistir las presiones de los acreedores del gobierno mexicano (la banca) que desean ganar más, así como de una opinión pública desinformada. Y tal vez ni así pararía el alza del dólar, que sube por las crisis de Europa y del mercado chino, así como la expectativa de mayor crecimiento en Estados Unidos.

Fecha: 
Jueves, 30 de Julio 2015 - 18:00
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¡Son nuestras!

En el primer trimestre del año Pemex perdió 100,546 millones de pesos; en el segundo, otros 84,630 millones. En total, durante los primeros seis meses de 2015 la ahora empresa productiva del Estado perdió 185,176 millones de los cada día más devaluados pesos mexicanos.

Otra flamante empresa productiva del Estado, la Comisión Federal de Electricidad, reportó que perdió 16,305 millones de pesos en los primeros tres meses del año y otros 19,287.4 millones en los segundos tres. Es decir que en el primer semestre la autodenominada empresa de clase mundial perdió 35,592.4 millones de pesos.

Así, del 1 de enero al 30 de junio del año en curso las pérdidas combinadas de ambas ex paraestatales llegaron a los 220,768.4 millones de pesos.

Esto significa una pérdida diaria de 1,219.7 millones o de 50.8 millones cada hora o de 846,666.7 cada minuto.

Las pérdidas semestrales de la petrolera fueron 109% mayores a las registradas en el mismo periodo del año pasado, mientras que las de la CFE crecieron 156%.

Los ingresos de la petrolera se desplomaron y las perdidas se elevaron debido a una menor producción de crudo, a una caída en las ventas totales y, como elegantemente dicen los tecnócratas de la Secretaría de Hacienda, por la apreciación del dólar (que es lo mismo que la devaluación del peso).

Según la CFE, sus pérdidas se deben sobre todo a la fluctuación cambiaria.

Tampoco ayudó a que los pasivos laborales de ambas empresas también aumentaran durante el primer semestre: 2.9% en el caso de Pemex, para llegar a 1.5 billones de pesos; 3.1% en la CFE, para alcanzar los 552.5 millones.

¿Y quién paga y seguirá pagando todas estas pérdidas? Pues yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos porque, no olvidemos, ambas empresas productivas del estado ¡son nuestras! ¡Ah!, también seguirán pagando nuestros descendientes, porque serán de ellos.

Y todavía hay quienes se oponen a la Reforma Energética. Entre ellos aquel que hasta en el despido del Piojo ve la mano del presidente.

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Fecha: 
Jueves, 30 de Julio 2015 - 12:00
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¿Oro o Confianza?

El 5 de abril de 1933 la Reserva Federal de EUA emitió la orden ejecutiva #6102. Franklin D. Roosevelt firmaba en ella un decreto presidencial por el cual prohibía la posesión de oro para cualquier ciudadano o empresa estadounidense con la advertencia de que, de no entregarlo al gobierno recibiendo al cambio el pago de 20.67 dólares por onza (31.1 gramos), se harían acreedores a una pena de cárcel de 10 años o 10,000 USD de aquel tiempo.

El país salía de una gran depresión y el papel moneda de los dólares se soportaba en el patrón de oro. Roosevelt veía claramente en la posesión del oro el control de la economía. Posteriormente, un año después el mismo fijó un precio de 35.00 USD por onza, recuperando importantes reservas y capacidad del gobierno para producir empleos quien era quien ahora poseía el 95% de todo el oro disponible.

En 1971 el patrón oro dejó de ser la referencia de la moneda estadounidense.   Richard Nixon declaró el fin de la obligación de convertibilidad de oro por dólares. Más tarde, en 1974, Gerald Ford promulgaría una nueva ley que restablecía la posesión de oro libremente, el cual había sido desvinculado a  pagos del tesoro norteamericano por el papel moneda.

¿Qué fue lo que permitió cambiar de un patrón de oro a uno de simple papel en tan solo 41 años? La Confianza.

La confianza es, sin duda, el nuevo patrón para las operaciones cambiarias internacionales y nacionales. Desde finales de los 80s, con el arribo del neoliberalismo como la moda comercial, un país tiene el respaldo de la comunidad financiera internacional si, sólo si, su economía es un generador de confianza.

Es por ello que podemos explicar porque nadie quiere a las monedas débiles del mundo. En la respuesta corta, son sinónimos de desconfianza y pérdida cambiaria. Algunos ejemplos son el bolívar, el rublo, el peso argentino y más recientemente lo será, si vuelve a existir en unos, años el dracma griego.

El peso de México no se considera una moneda débil aún, pero sí tiene signos en su tipo de cambio reciente de una pérdida de confianza generalizada. Nuestros tropiezos recientes se han magnificado y cayeron muy inoportunos en la situación global. Contamos con una profunda crisis de inseguridad,  desigualdad social, carencia de empleo y un nuevo fenómeno de la pérdida de confianza de nuestros empresarios y bancos.

Todo esto nos ha colocado peligrosamente sobre la ola de depreciación de nuestra moneda, que tal vez será reversible con las acciones correctas, pero sobre todo iniciará con el restablecimiento de la confianza en quienes nos gobiernan, acompañado por los banqueros y los grandes inversionistas que ven en México este desparpajo social y económico.

El decreto #6102 fue un riesgo monumental, pero Franklin D. Roosevelt sabía, en el fondo, que en el mediano plazo el gobierno sería percibido con una nueva capacidad económica para controlar el flujo del dinero. Creó los pilares de confianza necesarios para la economía de ese tiempo. Migrar al patrón desde el oro al de la “confianza” además de ser un acto de nacionalismo fue un claro ejercicio regulatorio.

México necesitaría un golpe de timón en nuestros rectores y custodios del tipo de cambio (la comisión de cambios). Están apostando por la libertad de los mercados para este estira y afloje del peso mexicano, y quizás pasan por alto la ola especulativa involuntaria que los bancos provocan sacando sus utilidades en el mercado de divisas. Quizás lo saben, pero creen que en algún momento México recibirá una oleada de inversionistas que, en tiempos de cautela neoliberal, se antoja francamente un escenario lejano.

Aparentemente estamos creando una economía de la “desconfianza”. Tanto así que si los bancos fueran patos, el peso sería el patito feo en este momento.

Un acto necesario para México sería sentarse en la mesa con los empresarios icónicos de este país para que regresen parte de sus dólares producto de sus utilidades en sus operaciones internacionales, por ahí se puede empezar; hay grupos regios y chilangos, principalmente de la comunidad libanesa, que podrían crear ese punto de inflexión para mejorar la confianza en el peso mexicano que tanto se necesita.

México necesita fortalecer la confianza de todos sus ciudadanos, se necesita creer de nuevo en que este país y su gobierno apuestan por el bienestar de sus habitantes, sus jóvenes y niños. Esto solo puede ser posible si los economistas en el gobierno actúan con sentido común, quizá con un poco de espíritu regulatorio hacia la banca, pero también consensando con la iniciativa privada.

No hay un solo inversionista que quiera un país en el cual las utilidades se pulverizan con una moneda débil. Nadie mete sus dolaritos en una economía insegura, compleja y tal vez próximamente inflacionaria.

Fecha: 
Lunes, 27 de Julio 2015 - 18:00
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Las tretas del gobernador de Oaxaca. La paridad peso-dólar y su significado. Alianza que AMLO busca con la CNTE

En el estudio me acompañan Tere Vale y Luis Miguel González y comentamos: las tretas del gobernador de Oaxaca después de que desapareció al IEEPO; la paridad peso-dólar y su significado; la alianza que AMLO busca con la CNTE. Adriana Páramo nos habla sobre los celos y qué hacer para que lo dominen a uno.

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Miércoles, 22 de Julio 2015 - 20:00
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Mi programa:

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Osorio y Videgaray: dos alfiles caídos

Agarrado a un clavo ardiente, César Camacho, todavía presidente del PRI, señala que la fuga de Guzmán Loera no es razón suficiente para hacer cambios en el gabinete. Al contrario de lo que piensa, la evasión le ha pegado políticamente a Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación. Este golpe podría ser mortal si el presidente Peña Nieto decide pedirle la renuncia, pero, de cualquier manera, está tocado. La habilidad que Osorio ha demostrado en el pasado frente a asuntos como las manifestaciones del Instituto Politécnico Nacional o la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) han quedado atrás. En el hoy sólo se recuerda lo reciente y lo reciente es la fuga; una fuga que debe haber encolerizado al presidente Peña Nieto.

Por otro lado, avanza por el mundo el temor a una nueva crisis, similar a la del 2008. Desde el año pasado, organismos especializados, destacadamente el Fondo Monetario Internacional (FMI), están recortando los horizontes de crecimiento mundial. Las razones son muchas: crisis bursátil en China; baja en los precios de las materias primas; crisis en Europa por Grecia y la mala situación de otros países, entre ellos España e Irlanda; inicio del ciclo de elevación de las tasas de interés en los Estados Unidos; sobreoferta de petróleo y un largo etcétera. La pregunta, entonces, no es si esta mala situación mundial nos tocará, sino cuándo.

Es posible que ya nos haya alcanzado. La baja en los precios del petróleo ha obligado al gobierno a un recorte y a la implementación del Presupuesto Base Cero (PBC). La crisis griega, lejana como es, ha provocado la inestabilidad de la paridad peso-dólar y la moneda americana hoy se cotiza 50 centavos más cara que hace unas semanas. Ante estos fenómenos, el Banco de México ha decidido esconder la cabeza. Por su parte, el secretario Luis Videgaray ha declarado en diversas ocasiones que nuestra economía es fuerte. Es posible que así sea, pero no es invulnerable. Lo cierto es que el secretario de Hacienda no puede presumir de buenas cuentas en su área. Una crisis como la de 2008 lo alcanzaría de lleno.

La fuga del Chapo y la crisis podrían derribar a los dos alfiles priístas para la presidencia de la Nación en 2018. ¿Quién queda?, ¿Eruviel Ávila afectado por los escándalos de OHL y lo feminicidios?, ¿alguna figura que permanece en segunda fila?, ¿Manlio Fabio Beltrones? Acaso no sea tiempo de que el PRI entre en pánico, pero es importante subrayar que a estas alturas del sexenio anterior, el entonces gobernador Peña Nieto ya lucía como el adversario a vencer. Al ver el lado contrario al PRI, los opositores tampoco lucen formidables, por lo menos los provenientes de los partidos. Cabe preguntarse si el ambiente está listo para un candidato sorpresa. La teoría del cisne negro acecha. 

Fecha: 
Martes, 14 de Julio 2015 - 17:00
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