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Patrick Crusius

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¡Que no hayan muerto en vano!

¿Qué podemos hacer y, sobre todo, qué debemos hacer a raíz de la masacre ocurrida en El Paso, Texas, el fin de semana pasado?

Cada uno de nosotros puede hacer algo significativo para que nuestros compatriotas  asesinados, no hayan muerto en vano.

Antes que otra cosa, debemos definir con precisión jurídica estricta, a quién le corresponde la principal responsabilidad penal como instigador del multihomicidio cometido por Patrick Crusius.

Adama Dieng, asesor de la ONU para la prevención del genocidio, ha declarado lo siguiente:

“El discurso de odio, genera delitos de odio.”

En su reciente declaración, manifiesta que la masacre en Ruanda, comenzó con discurso de odio contra la etnia Tutsi.

Lo mismo ocurrió en la Alemania Nazi, donde la oratoria de Adolfo Hitler y Joseph Goebbels desplegó un intensivo discurso de odio que incendió Europa y dio lugar al Holocausto Judío.

Donald Trump con su retórica de odio racial y xenofobia, es el principal responsable del atentado ocurrido en Wal-Mart de Cielo Vista en El Paso, Texas, el 5 de agosto próximo pasado.

NO es una cuestión de opinión ni de simpatía o antipatía.

Entre el constante discurso de odio (hate speech) de Donald Trump y el crimen de odio cometido por Crusius, hay una relación directa de causa a efecto.

Lo anterior se confirma con el manifiesto titulado “An Inconvenient Truth” difundido por Crusius en las redes sociales una hora antes de su multihomicidio.

Su referencia a la “invasión hispana de Texas” es copia a calca de las palabras de Donald Trump en sus mítines, y en sus arrebatos de Twitter.

Debemos actuar legalmente y en consecuencia, tenemos que presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General de la República, con base en el artículo 4º del Código Penal Federal, que le da jurisdicción a México para investigar y castigar delitos cometidos contra mexicanos en cualquier parte del mundo. (1)

Es momento de que, comprobemos si de verdad la Fiscalía General de la República es AUTÓNOMA y por ello admite nuestra denuncia y le da el trámite que debe darle conforme a la Constitución Federal y las leyes aplicables.

Debemos dejar claramente establecido en la denuncia penal, que la principal responsabilidad por el crimen ocurrido en El Paso, es de Donald Trump.

Patrick Crusius es simplemente un autor material inducido e instigado por el discurso racista y xenófobo del  hombre perverso que hoy ocupa la Oficina Oval de la Casa Blanca.

¿Qué pruebas debemos ofrecer al Fiscal General de la República para demostrar la responsabiliad penal de Donald Trump?

Pruebas Documentales.

Las pruebas documentales que acreditan el constante discurso de odio sostenido por el presidente de Estados Unidos, son abundantes:

Sus interminables tuits, sus discursos en los mítines furiosos, atestados de supremacistas blancos.

Sus declaraciones oficiales ante los medios de comunicación.

Sus amenazas a México y a los mexicanos.

Sus  atropellos y sus acciones migratorias ilegales que violan el artículo XXI de la Ley Federal 9 Stat 922 de los Estados Unidos (2)

Pruebas periciales.

Debemos ofrecer las mejores y mas calificadas pruebas periciales para establecer el nexo causal directo entre el discurso de odio abanderado por Trump y los hechos ocurridos en El Paso, Texas.

Creo que entre otros peritos, podemos ofrecer el dictámen de Noam Chomsky y de Adama Dieng, cuya autoridad moral y profesional es internacionalmente reconocida.

Podemos ofrecer la pericial de los expertos que colaboran en el Centro Simon Wiessenthal cuyos estudios sobre discurso de odio y sus consecuencias, son de una validez indiscutible y mundialmente reconocida.

Prueba Testimonial.

Debemos ofrecer la prueba testimonial a cargo de personalidades que han experimentado en carne propia el racismo agresivo y el discurso de odio que abandera y encarna Donald Trump.

Alexandria Ocasio Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley deben ser llamadas como testigos de primera calidad, porque son las congresistas a las que Donald Trump ofendió recientemente con alusiones racistas, diciendo que deberían regresar a sus mugrosos países de origen, donde impera el crimen y el horror.

Estas mujeres son testigos de primera mano del racismo recalcitrante de Trump; incluso una de ellas, Ilhan Omar ha recibido amenazas de muerte a partir de las referencias ofensivas hechas en su contra por el presidente de Estados Unidos.

Otro testigo prominente que ha sufrido personalmente los ataques xenófobos de Trump es el prestigiado periodista mexicano Jorge Ramos cuya declaración testimonial debemos ofrecer en la carpeta de investigación que debe abrirse a raíz de nuestra denuncia.

Medidas cautelares.

Debemos pedir al Fiscal General de la República que tome medidas cautelares consistentes en pedirle oficialmente al Gobierno de los Estados Unidos, que el presidente Donald Trump se abstenga de inmediato de pronunciar discursos de odio y de instigar violencia contra los mexicanos en especial.

El presidente de México tiene razón en algo importante:

Ya no es el tiempo en que los mexicanos teníamos que esperar a que el gobierno solucionara los problemas.

Ya no es el tiempo en que teníamos que pedirle permiso al presidente para que diera línea al procurador y que las denuncias pudieran ser presentadas y atendidas.

Es el tiempo de que demostremos que la Fiscalía General de la República es verdaderamente AUTÓNOMA y que en consecuencia, se admita nuestra denuncia y se le dé trámite legal expedito, imparcial y sin presiones políticas ni diplomáticas de ninguna clase.

¿Qué esperamos lograr con la denuncia penal en contra de Donald Trump?

Creo que podemos esperar que los amantes de la justicia y del derecho unan sus voces y sus acciones a ambos lados de El Río (3) y que la mayoría demócrata en el Congreso de Estados Unidos refuerce su actual iniciativa de impeachment contra el presidente Trump, para que pueda ser destituido y enjuiciado.

Está en nuestras manos impedir que sea reelegido el bully que hoy ocupa la presidencia de Estados Unidos; está en nuestras manos ponerle fin a tiempo a la ola de racismo, nazismo e intolerencia que ha caracterizado a su administración.

Adicionalmente, debemos apoyar a las familias de los compatriotas asesinados o heridos en El Paso, para que Donald Trump responda civilmente ante la justicia de Estados Unidos o de México, y pague indemnizaciones como el principal responsable de la instigación y la incitación a los crímenes de odio que tenemos que detener a tiempo.

No detener a Hitler a tiempo, le costó a Europa millones de víctimas inocentes.

No detener a Trump por los medios legales, puede significar una tragedia global.

El peor crimen de quienes aman la justicia, en circunstancias como estas, es hacerse a un lado, y no hacer nada.

Es nuestra obligación como mexicanos, tomar las armas de la ley en nuestras manos, y exigir justicia para nuestros hermanos caídos en El Paso el 5 de agosto pasado y para sus familiares.

Si comenzamos firmemente las acciones legales contra Donald Trump, que es el principal responsable de la ola de crímenes de odio que se están cometiendo, lograremos exhibirlo ante el mundo como delincuente peligroso.

Si hacemos esto, otros muchos se irán sumando al reclamo, hasta que el Congreso de los Estados Unidos culmine el impeachment que los demócratas han iniciado, y no solamente no sea reelegido este racista peligroso, sino que sea destituido, enjuiciado y condenado.

Si iniciamos estas acciones legales, nuestros hermanos no habrán muerto en vano.

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  1. Los delitos cometidos en territorio extranjero por un mexicano contra mexicanos o contra extranjeros, o por un extranjero contra mexicanos, serán penados en la República, con arreglo a las leyes federales, si concurren los requisitos siguientes:

I.-  Que el acusado se encuentre en la República;

II.-  Que el reo no haya sido definitivamente juzgado en el país en que delinquió, y

III.- Que la infracción de que se le acuse tenga el carácter de delito en el país en que se ejecutó y en la República.

(En relación con la fraccion I, puede y debe pedirse la extradición, previo el impeachment de Donald Trump).

  1.  Donald Trump ha venido violando el articulo XXI de  la Ley Federal 9 Stat 922 de los Estados Unidos, en relación con México y los mexicanos. Es hora de que se lo hagamos cumplir.
  2.  El Río de Los Regresos; es la actual frontera entre México y Estados Unidos, PERO no es una forntera legitima ni definitiva.

chavezmontesmessnerjulio@yahoo.com

Fecha: 
Viernes, 09 de Agosto 2019 - 12:35
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Fecha B: 
Viernes, 09 de Agosto 2019 - 14:50
Fecha C: 
Sábado, 10 de Agosto 2019 - 03:50
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Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad

Hasta hace algunos días, Patrick Crusius era un total desconocido. Hoy es famoso gracias a su mente distorsionada y genocida. 

La masacre de El Paso Texas, es una acción inspirada por una discurso racista que nace desde lo más profundo del corazón del presidente Trump, esas palabras cargadas de odio y xenofobia tocaron la mente de Patrick que pensó debía defender a su país de la invasión extranjera y actuó en consecuencia. 

Y viajó nueve horas desde Dallas hasta El Paso para descargar cientos de balas de su AK-47 en una tienda Wal Mart porque quería ‘matar a tantos mexicanos como fuera posible’. Creyendo que así protegía la supuesta supremacía racial blanca.

Patrick Crusius de 21 años, es un convencido seguidor de las políticas migratorias de Trump y mató a tiros a 20 personas e hirió a otras 26 y será juzgado por crímenes de odio y posiblemente terrorismo.

Esta es una historia que debe encender los focos de alarma en México, porque es una irresponsabilidad lo que hace el presidente con la palabra, con la manipulación, porque en lugar de abonar a la unidad, divide y se burla y señala y descalifica  a quien no comulgue con sus estrambóticas ideas y eso es muy peligroso.

Recordemos aquella amenaza descarada, disfrazada de invitación a la prensa para que se porte bien porque si no, ya saben lo que les puede pasar. 

La palabra es el principal vehículo que tenemos los seres humanos para comunicarnos, cuando se usa adecuadamente puede volver posible lo imposible, hacer milagros, pero usada con maldad y vituperio genera violencia, odio y muerte.

El manejo irresponsable de la palabra por parte del poder, aprovechando las bastas herramientas de comunicación con las que cuenta, más temprano que tarde tendrá consecuencias, porque incita e invita a los fanáticos a tomar la justicia por su mano, porque el mensaje de odio y división les confunde e implícitamente creen que se les da permiso de actuar, porque la mentira o las verdades a medias pueden ocasionar en la mente de un fanático un efecto insospechado, un daño colateral en la que el sujeto piensa que está haciendo lo correcto y para si mismo es un héroe.

El manejo irresponsable de la palabra transformó a Patrick Crusius y lo llevó a cometer una masacre pensando que hacia lo correcto, porque interpretó que ese era el deseo del líder de su país. 

Aún estamos a tiempo de que México no siga ese rumbo de odio y división que solo genera caos, destrucción y  temor. Espero que el presidente recapacite y construya bienestar con la palabra y entienda que tiene un gran poder y por lo tanto conlleva una gran responsabilidad.

Fecha: 
Lunes, 05 de Agosto 2019 - 13:20
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Fecha B: 
Lunes, 05 de Agosto 2019 - 15:35
Fecha C: 
Martes, 06 de Agosto 2019 - 04:35
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“Matar tantos mexicanos como sea posible”

Este es el mensaje de Patrick Crusius, el supuesto asesino de El Paso, Texas. El mensaje es contundente y no deja dudas. De aquí, ya no sorprende que este joven sea un seguidor de las ideas de Donald Trump. Una masacre con matices trumpistas, dice atinadamente La Jornada.

Pero esta violencia no está sola. Este fin de semana se registraron otros dos actos de violencia: uno, en Dayton, Ohio, cuando un hombre salió a la calle y comenzó a disparar un arma larga con el resultado de nueve muertos y 26 heridos; el otro, fue en un parque de Chicago, Illinois. Y si se alarga el periodo a una semana, suman cuatro atentados. En total, 249 o 250 tiroteos masivos en lo que va del año. Los escenarios han sido variados: escuelas, plazas, calles, parques, cines, restaurantes, en fin, cualquier lugar que congregue gente es un posible blanco.

La violencia se ha desatado contra comunidades LGBT+, afroamericanas, judías, musulmanas, hispanas, o contra compañeros de trabajo, jefes o simples transeúntes que tuvieron la poca fortuna de estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. Un dato terrible es que el llamado “terrorismo doméstico” (las agresiones causadas por norteamericanos contra sus connacionales) han sido más numerosas que las perpetradas por terroristas llegados de otros países. Es decir, el enemigo duerme junto.

Pero sí, sin mayor estudio, hay que suponer que los ataques contra las minorías han sido fomentados (no iniciados ni inspirados) por el discurso del presidente Trump, como acusan muchos. Sobre esto, habría que hacer dos reflexiones.

Primero: si esto es cierto (que el discurso de Trump ha alentado estas expresiones), entonces quiere decir que hay partidarios suyos que están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias. Sí, el presidente Trump lamentó los sucesos, pero estas demostraciones de intolerancia y supremacismo pueden significar que sus prejuicios y odios avanzan en varios terrenos.

Segundo, ¿perderá Trump simpatía si se le asocia con estos fanáticos homicidas? Varios de los aspirantes demócratas así parecen creerlo pues han salido a hacer declaraciones, asociando el odio discursivo de Trump con los homicidios, pero lo real es que, a pesar de los casi 250 tiroteos, el grueso de la sociedad americana parece impermeable a culpar a su presidente o a replantearse el exceso de armamento de una nación que representa menos del 5% de la población mundial, pero la cantidad de armas es mayor que los habitantes. En cuatro de cada 10 hogares hay armas, varias armas. No parece probable un voto de castigo hacia Trump o una limitación a las armas. Por otro lado, tampoco es probable que las notas diplomáticas de México o los reclamos que presente sean escuchados o tengan algún impacto en la política norteamericana.

Pero tiene razón La Jornada y todos los que han señalado que el odio político del presidente juega e influye. Ahora, siendo consecuentes, debían mirar a la política mexicana y darse cuenta de que aquí también hay un discurso de odio, que al igual que el de Trump, no se disimula.

Fecha: 
Lunes, 05 de Agosto 2019 - 13:05
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Lunes, 05 de Agosto 2019 - 15:20
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Martes, 06 de Agosto 2019 - 04:20