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Y, ¿cómo repartimos los dulces?

Lunes, 09 de Septiembre 2019 - 13:05

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Enrique Fernández Martínez

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Nada más difícil en el mundo que repartir el dinero correctamente, pues nadie queda contento y si se da en una familia donde los une la sangre y el amor… ¿qué podemos esperar cuando esta repartición se hace entre extraños? 

La división de bienes y dinero han desatado la furia y los demonios de millones de personas independientemente de su condición social o educativa y muchas veces repartir los bienes termina en pleito, distanciamiento y en casos extremos venganza y/o asesinato.

Eso puede pasar en un plano familiar, en una sociedad comercial, en un matrimonio, en un equipo deportivo, hasta en una fiesta infantil cuando hay que repartir los dulces, en cualquier lugar donde dos o más personas tengan que negociar la repartición de algo y si es dinero, las dificultades se agrandan y por lo regular al final cuando menos una de las partes quedará insatisfecha con el acuerdo.

Entonces repartir el dinero para una nación debe ser un auténtico galimatías a sabiendas de que todo será cuestionado y que pocos quedarán conformes, además es una señal para los mercados e inversionistas.

Imagine que usted es el general de cinco estrellas y está en una guerra, en una batalla. 

Existen tres puntos claves que requieren de presupuesto para funcionar adecuadamente y hacer su parte y conseguir la victoria: el alto mando, los mandos operativos y el frente. 

¿Cómo repartiría el presupuesto? ¿Qué área destinaría más recursos?

Indiscutiblemente la tropa. El frente consume más recursos porque es mucho personal, necesitan equipo, comida, municiones, comunicaciones, hospitales, movilidad, etc. Son quienes están en la línea de batalla, son los que implementan las estrategias que les mandan sus superiores y tiene la obligación de hacerse de la victoria. 

Los mandos operativos diseñan las estrategias, con menos personal, interpretan la información y las ordenes del alto mando y la canalizan, consumen menos recursos que el frente pero más que el alto mando que debe operar con menor presupuesto pues aunque es un mariscal de campo no consume los recursos que necesita el frente.

México es como un gran campo de batalla pero la visión de la distribución de los recursos es inversa, tenemos un alto mando (Gobierno Federal) con mucho dinero, mandos operativos (gobernadores) con suficientes recursos y la tropa en el frente (ayuntamientos) con poco, en algunos casos muy poco, sin lo suficiente para defender la primera línea.

Los ayuntamientos son el primer contacto que los gobiernos tienen con los ciudadanos, tienen mejor conocimiento del territorio y deben atender infinidad de necesidades de la población, desde seguridad y pavimentación hasta recolección de basura y educación, sin embargo rara vez hay dinero para cumplir con sus funciones de manera eficiente, hay casos patéticos de presidentes municipales que mejor se fueron de mojados a Estados Unidos ante la falta de recursos.

El país necesita una reestructuración de la distribución del presupuesto en la que se privilegie a quienes están en el frente, a esos que necesitan más recursos para atender las necesidades inmediatas de los ciudadanos y adelgazar de manera eficaz a los mandos medios y al alto mando, de manera que consuman menos y rindan más.

Si no se implantan medidas como esta o similares, seguiremos entrando en un hoyo negro donde se volverán impagables las deudas de gobiernos estatales y municipios que solo tienen como opción el endeudamiento ante la mala distribución del dinero. Y aunque así fuera, nadie quedaría contento… Naturaleza humana.


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Número 33 - Septiembre 2019
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