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Y como dijo el monje loco…

Viernes, 15 de Septiembre 2017 - 16:30

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Julio Chavezmontes Messner

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El lunes pasado se conmemoró el 16° aniversario del “ataque terrorista” en Nueva York, Pensilvania, y Virginia con cuatro airioplanos (sic) secuestrados por varios mochaorejas musulmanes.

(Or so they say…)

Con motivo de ese horroroso ataque injustificado contra el país más democrático y pacífico de la tierra, se inauguró en Guantánamo, Cuba, el primer spa “todo incluido” para hospedar sospechosos diversos, muchos de los cuales, han permanecido  ahí  desde que las torres gemelas (¿y la torre siete?) se vinieron abajo en 2001, y como dijo Don Teofilito: permanecerán y seguirán permaneciendo.

Barack Obama, uno de los más ameritados ganadores del Premio Nobel de la Paz, prometió durante su campaña del “yes we can” (permítanme que me ría) que cerraría ese ignominioso campo de concentración Nazi en cuanto llegara a la Casa Blanca.

En relación con Guantánamo, hay dos puntos que llaman mi atención.

Me sorprende que el gobierno cubano no haya dicho “ni esta boca es mía” cuando los Estados Unidos convirtieron Guantánamo en un sitio donde los huéspedes ingieren limonadas “a huevo” (water boarding) y se violan los derechos humanos a tutiplén mientras Ban Ki Moon se hacía que andaba en la “Moon de Valencia” para no perder el empleíto.

(Ahora que lo sucedió Gutierritos como mayordomo de la ONU, el diplomático portugués tampoco quiere hacerle olas al Caribe).

Total, que los cubanos tan beligerantes y tan revolucionarios, se hicieron de la vista gorda olvidando aquel slogan de “hasta la victoria; venceremos” y misteriosamente prefirieron condescender ante el imperialismo yanqui que ponérseles al brinco a los gringos.

($u$ motivo$ tendrán…)

Del tema de Guantánamo, el segundo punto es el que para mí, como abogado, resulta el más interesante.

En el año 2001 el Presidente Bush Jr. aseguró que los responsables de los atentados terroristas del 11 de septiembre, “serían llevados ante la justicia”.

Y aquí es donde la invariable puerquita tuerce el rabo.

En 1946, los Aliados vencedores de la Segunda Guerra Mundial ni tardos ni perezosos organizaron su Tremenda Corte (con todo y Trespatines) para ajusticiar a los horrorosos criminales nazis (no confundir con los nazis de la colonia Portales).

Mientras a los nazis los procesaron y estrangularon en menos de un año, los musulmanes inculpados por los atentados del 11 de septiembre de 2001, siguen esperando ser llevados ante la justicia para responder de sus abominables crímenes contra el país más democrático y pacífico de toda la tierra.

Y YO ME PREGUNTO:

¿Por qué será que los prometidos juicios a cargo de los tribunales más justos e imparciales de toda la tierra, no han comenzado, ni tienen pa’ cuando comenzar?

¿Por qué será que semejantes juicios no han comenzado, siendo que al ser televisados tendrían un rating que aseguraría  ingresos por publicidad muy superiores a los del Super Bowl?

¡Y DE PRONTO, ME CAYÓ EL 20!

Porque en un juicio, los abominables hombres de las Torres Gemelas, tendrían lo que los gringos llaman su “day in Court”, y serían escuchados en vivo por millones de zombis en toda la tierra, con el peligrosísimo peligro (perdón por el pleonasmo, pero la ocasión lo amerita); repito, con el peligrosísimo peligro de que ofrecieran pruebas periciales irrefutables y se cayera el teatrito de los airioplanos secuestrados por los mochaorejas musulmanes.

¡Los acusados podrían llevar como peritos de su defensa, nada menos que al Colegio de Ingenieros de Estados Unidos cuya opinión contradice y compromete la versión de que las dichosas torres se vinieron abajo de tantísima y rete harta (sic) calor que hacía por el incendio generalizado en los últimos pisos!

El Colegio de Ingenieros de Estados Unidos ha sostenido y sostiene que las Torres Gemelas y la numero 7, se vinieron abajo por una demolición controlada con explosivos colocados a propósito.

Los acusados podrían simplemente preguntar ¿por qué se cayó la torre 7 del World Trade Center si a esa naiden le pegó?

Y conste que se cayó igualito que las gemelas…

No deja de ser sospechoso que Arabia Saudita, país del que provienen los 11 inculpados de Guantánamo no haya exigido justicia pronta y expedita ni haya pedido su extradición en vista de que los juicios de Núremberg, edición neoyorkina, no tienen para cuando comenzar.

Hubo algún despistado que proponía realizar los juicios en los tribunales de Manhattan para desagraviar a los crédulos neoyorkinos, pero por “razones de seguridad” (de los verdaderos responsables), le propinaron un coscorrón y dieron vuelta a la página.

La opinión pública no es problema, porque los gringos se comen cualquier versión y la digieren con la misma facilidad que la basura de McDonald’s.

La razón por la cual los 11 inculpados de Guantánamo se van a morir de viejos en sus mazmorras, es la misma por la cual Lee Harvey Oswald nunca llegó a ser juzgado por el asesinato de John F. Kennedy.

Si Oswald hubiera llegado a ser procesado en un juicio verdadero, habría “cantado la Traviata” y se le habría caído el teatrito a quienes en realidad asesinaron a Kennedy.

De igual modo, si los peligrosísimos 11 terroristas de la prisión de la isla islámica de Cuba fueran puestos en el banquillo de los acusados, Bush, Cheney, Hilaria, Obama y hasta el Trumpas saldrían rapadísimos; sin olvidar a Rudy Giulianni, el señor de la cero tolerancia.

Mientras tanto, tendremos que conformarnos con aquello que solía decir el Monje Loco:

Nadie sabe; nadie supo…


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Número 33 - Septiembre 2019
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