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¿Y ahora qué? México ante el 2018 y la tormenta que viene…

Miércoles, 24 de Enero 2018 - 15:00

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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"La economía mexicana produce billonarios de clase mundial pero no salarios dignos de una clase media decente. Nuestra riqueza, paradójicamente, multiplica nuestra desigualdad." Héctor Aguilar Camín

La elección presidencial y la de más de 3,400 puestos públicos que se van a disputar este año –gobernadores, diputados, senadores, alcaldías, etcétera– van a ser de pronóstico reservado. Con seguridad van a producir mucho sudor, algunas lágrimas y algo de sangre. En suma: una tormenta que pudiera ser muy desagradable.

La sangre ya brotó; en el estado de Guerrero, anexos y similares ya han sido asesinados a algunos suspirantes a presidentes municipales y diputaciones locales. ¿Qué va a pasar “si se truenan” a personaje importante de la vida nacional? ¿Pasaremos otro período como cuando asesinaron a Colosio, Ruiz Massieu y al Cardenal Posadas?

Es un hecho que ahora los ánimos están más caldeados   ̶̶revueltos  ̶ y así se pueden favorecer a los grupos criminales que operan en el país, que al parecer son muchos más temerarios que en épocas y no hay con quién pactar una tregua, como imagino era en tiempos en que la temible Dirección Federal de Seguridad, en tiempos del General Marcelino Inurreta o Fernando Gutierrez Barrios podía ejercer cierto control. Ahora, se antoja imposible.

Así las cosas, se prevé que haya tres candidatos oficiales de las coaliciones que se han formado entre los partidos políticos registrados y otros tres independientes, que francamente no entiendo a qué le tiran ¿Un milagro? ¿Un arreglo? ¿Estarán buscando “vender cara” su derrota?

En este aspecto, Armando Ríos Piter –el famoso Jaguar– candidato independiente, inteligente y bien preparado, tiene razón. Propone que los candidatos independientes que consigan su registro deben decantarse entre sí y que haya sólo uno candidato, así tendrían más oportunidad pues al final de la precampaña, habrá juntado cada uno más de 900 mil firmas –cuando menos– y siendo tres ya cuentan y cuentan mucho.

Enrique Peña Nieto ganó con 19 millones de votos y ahora, al estar mucho más competida la elección con 15 millones creo que bastará para ser electo Presidente. Es decir, los independientes necesitarían cinco veces más de lo que en precampaña juntaron, lo cual no suena tan disparatado.

Y así, todos los candidatos van a buscar el voto a su favor y al hacer sus propuestas, unas sensatas, otras “engaña bobos”, la meta es para disputarse el 30% de los ciudadanos indecisos, que hoy no saben por quién votar. Ellos, los vacilantes, son los que van a hacer que el candidato triunfe pues cada uno tiene su voto “duro” ya determinado.

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Andrés Manuel López Obrador, el puntero, tiene a su favor el hartazgo que disfrutamos. El joven maravilla, Ricardo Anaya, puede ufanarse de haber logrado y hacer efectivo el “Frente por México” lo que habla de su capacidad de hacer política, imponiéndose a sus oponentes.  Jose Antonio Meade, sin duda el más preparado de todos, carga en sus espaldas y en su desventaja, la lápida de los partidos que representa, especialmente la del PRI. ¿Cómo se la puede quitar? De ello dependerá el éxito de su campaña.

Así pues, ¿cuáles son las propuestas que queremos escuchar?

Ya un grupo de intelectuales se encargaron de hacerlas llegar a través de un magnífico libro coordinado por Héctor Aguilar Camín y escrito por una treintena de personajes: ¿Y Ahora Qué? México ante el 2018… ¡Muy recomendable!

En esta obra, 34 académicos e intelectuales de primer orden realizan un diagnóstico sistemático de las fallas y carencias de este país. Mediante análisis accesibles pero rigurosos, demuestran que hay muchas opciones por explorar, más allá de quejarse y repetir clichés. Las cien formas de la corrupción y la impunidad. Las incompetencias del Estado. Las elecciones amañadas. El narcotráfico y los errores al combatirlo. El abandono de la juventud. Las policías raquíticas…”

Y en el prólogo Aguilar Camín asegura: “Los problemas de México son dolorosamente reales. Necesitan también remedios reales, complicados y largos si se quiere, pero claros y al alcance de nuestras decisiones públicas”.

“La convicción de los autores y editores de este libro es que el problema primero de México es la corrupción y la consiguiente debilidad de su Estado de derecho. El segundo es la gobernabilidad democrática y la baja calidad de los gobiernos. El tercero es la seguridad pública. El cuarto, la falta de crecimiento económico, la persistencia y el aumento de la pobreza y la desigualdad. El quinto, la ausencia de un Estado de bienestar digno de ese nombre. El sexto, la indefinición del lugar de México en el mundo, frente a sus vecinos incómodos, Estados Unidos y Centroamérica, y frente a los desafíos de la nueva civilización”.

“… No es sólo un libro que revisa los problemas centrales de México en vísperas de las elecciones de 2018. Es también un llamado a la acción. Mejor: un mapa de acciones posibles, una ambiciosa pero precisa lista de decisiones públicas que están al alcance de la mano: un libro de diagnósticos con soluciones”.

De esta manera, entre tantas propuestas, opiniones, descalificaciones, ataques y debates la tormenta que viene  ̶ de ella no nos salvamos ̶ sirva para que próximo Presidente de México sea un tipo sensato que hiciera caso a lo planteado en el libro referido.


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Número 32 - Agosto 2019
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