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Violar la constitución: ¿traiciona a la patria y renuncia?

Jueves, 04 de Junio 2015 - 17:00

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Héctor Barragán Valencia

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¿Constituye una “falta grave” la violación a la constitución que el propio Ejecutivo Federal impulsó y reformó en materia educativa? ¿Puede calificarse de traición a la patria este quiebre constitucional? ¿La estrategia de los opositores es inducir al presidente a romper con el orden jurídico para después acusarlo de alta traición y demandar su renuncia? ¿Es válido violar por razones tácticas o estratégicas a la ley? ¿Qué costos sociales, políticos (de estabilidad y paz) y económicos provocan decisiones fundadas en tal pragmatismo? ¿Qué efectos tiene en la seguridad personal y patrimonial tan grave intrepidez? ¿Quién gana y quién pierde cuando se hace a un lado la legalidad? ¿Qué consecuencias tendrá sobre un gobierno percibido débil, que cede al chantaje? ¿Se hicieron estas preguntas los asesores y funcionarios que participan en la toma de decisiones del presidente Enrique Peña?

¿Quebrantar el Estado de derecho no es un llamado a la ley del más fuerte y a la violencia? Instigar a la ruptura de la legalidad, ¿no es una invitación a los buitres de toda clase? ¿Qué debe hacer el ciudadano común para que respeten su vida y patrimonio tanto corporaciones sindicales como poderes fácticos? ¿A quién acudir? ¿Cómo hacer funcionar a una economía cuando al violentar las reglas se mata a la confianza? ¿Qué efectos tendrá sobre la inversión y el crecimiento vivir en una nación asolada por la violencia y cuyo gobierno no sólo es incapaz de hacer cumplir la ley sino que él mismo la traiciona? ¿No será más costoso económicamente, pero también en derramamiento de sangre, así como en vidas, mostrar debilidad ante los grupos de presión, llegada la hora de hacer cumplir la ley y procurar el orden?

¿Se justifica sacrificar la ley en aras de una ventaja electoral? ¿Podrá gobernarse con mayorías legislativas, pero sin legitimidad? Si más tarde se quiere hacer valer la ley y el orden, ¿serán necesarias las ejecuciones sumarias o la represión a gran escala? ¿Espera la clase gobernante el hartazgo de los mexicanos para actuar con fuerza desmedida? ¿Vamos hacia un régimen autoritario? ¿Se aliaron los grupos violentos con los intereses más oscuros para destruir a nuestra frágil democracia? ¿Son legítimos sus intereses privados cuando socavan el interés general? ¿Creen que ganarán la guerra al capitalismo de Estado o neoliberalismo? ¿Por qué estos levantiscos se alían, de facto, con el neoliberalismo cuando en todas partes está conculcando los derechos sociales y las libertades políticas? ¿Creen que los pobres ganarán destruyendo a la ley, que restringe al poderoso?


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Número 35 - Noviembre 2019
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