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Viene, Viene: ¡Sereno Moreno!

Viernes, 11 de Enero 2019 - 15:40

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Federico Cabrera

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¡No Andrés, así no!

Te lo digo a ti y no al Presidente de la República; con el fin de que cuando hables recuerdes que, ¡no eres tú quien habla!, sino El Presidente de México.

Si vamos a “transformar” algo, comencemos por “transformar” lo que se dice y sobre todo ¡cómo se dice!

Desde esta columna del “Viene-Viene” la única que permite que sus ojos le abran la boca- en verdad, en verdad os digo: ¡‘tas ‘nojado Andrés!, o al menos así te ves. Y ese es un “lujo” que ¡no lo vales!; ni aún habiendo sido elegido por abrumadora “mayoría” de una minoría.

Estaría mal que ¡un tipo como yo! -iracundo de cepa- viniese a darle consejos de “serenidad” a un sabio y maduro mandatario; ni mucho menos a recetarte AMLODIPINO para “bajar la presión”; tal y como tú lo hiciste con el imberbe y evidentemente improvisado chamacón Peña Nieto.  Pero –como integrante del Pueblo, de quien dimana el Poder- me siento con la obligación “constitucionalmente moral” de recomendarle a Nuestro Señor Presidente de México, la revisión somera de lo dicho por un coetáneo suyo: Lucio Anneo Séneca (4 a.C-65 d.C) quien a sus 65 o 66 primaveras se aventó unos rollos por demás edificantes, vía unas cartitas tituladas: “De la ira” (Libro I y II) de las cuales me paso a fusilar lo siguiente:

¡‘ira lo que dice Seneca sobre “la ira”!:

“…pasión que ante cualquiera de las otras es la más sombría y desenfrenada… las otras pasiones se presienten, la ira estalla…”

“…locura pasajera. No atiende más que a sí misma, con tal de saciarse en su enemigo…”

“desconoce los más sagrados lazos...”

“…tenaz, encarnizada en su objeto, sorda a los consejos de la razón, se exalta por los motivos más vanos y es incapaz de discernir entre lo justo y lo verdadero…”

“…el hombre dominado por la ira, es un ser que ha perdido la razón…semejante al niño que le pega al suelo porque él se ha resbalado, se enfada a menudo sin saber con quién, pero se enfada sin motivo y sin haber recibido ningún mal y siente deseos de castigar. Toma por verdaderos los golpes que se le fingen y luego lo calman lágrimas no menos fingidas... Así una venganza imaginaria se lleva el dolor, también imaginario…”

Cierto es –quiero suponer Andrés- que tú no eres vengativo. Hasta la saciedad lo has repetido, pero toma nota:

“…el hombre se irrita algunas veces, no contra quienes le han hecho daño, sino con quienes han de hacérselo…la cólera no viene solamente por la ofensa…”

“…el presentimiento del daño irrita; pero la intención es ya una injuria y meditarla es tanto como inferirla…”

(Esta es mía: No les digáis “canallitas”, demostrad sus “canalladas” y sin decirlo, buscad la Justicia).

“¿Acaso no es el castigo a veces necesario? Quién lo duda. Pero es preciso que sea puro, razonado. Así no daña; cura, aunque en apariencia perjudique…”

“…el justo no hiere a nadie. Luego, no convienen al justo la ira, ni su hija la venganza…”

Sigue Lucho, quien a su vez se fusiló –en sentido figurado y no como El Bronco- a Sócrates: “La ira es el deseo de devolver mal por mal” ¡Bolas!

“…es más fácil expulsar un mal principio que gobernarlo; más fácil no admitirlo que moderarlo después de admitirlo…pues una vez que ha tomado posesión es más fuerte que el alma poseída y no conoce límite ni restricción…”

“…la ira no es útil ni aun en la guerra y los combates; degenera muy pronto en temeridad y no sabe librarse del peligro en que quisiera comprometer al adversario…”

“…el único valor eficaz, seguro de sí mismo, es el que observa durante mucho tiempo, se arma de prudencia y avanza con paso lento y mesurado…”

“…todo ser débil es naturalmente quisquilloso…”

“…corrijamos al culpable, pero templando la gravedad de las penas con los buenos modos, hagamos al hombre mejor de lo que sea… no sin rigor, pero al menos, sin enfado…”

“…no se siente odio contra el miembro gangrenado que hay que cercenar; no se le amputa por resentimiento, sino por rigor saludable…No es la ira, sino la razón la que quiere que de un cuerpo sano se quite la parte enferma…”

Y como decía El Tigre de Canal 5 (no confundir con Emilio Azcárraga) OJO, ¡MUCHO OJO! “…no hay castigo eficaz, si no lo dicta la razón” ¡Díselo a quien más confianza le tengas!

Y este Viene-Viene añadiría: No hay castigo “eficaz” si se hace ¡Vía Consultas!

No la vayamos a regar, preguntándole a La Masiosare (de la cual yo soy su Fan) si hay que escabecharse a “todos” los anteriores.

Nos veríamos como los ché-sares (ancestros de las Barras Bravas argentinas) en el Coliseo Romano; apuntando el pulgar hacia el Cielo, y una vez “consultado” el Respetable, empinándolo hacia el infierno para echarle los leones a toda la oposición. Por mucho que se “haigan” ganado como “haiga” sido el repudio popular.

¡Haiga! Justicia, pues, pero con ¡serenidad!, mi querido Solín; y sobre todo dentro del “Debido Proceso”. No “vaiga” a ser que ¡nos salga el chirrión por el palito!

En México la Justicia es como la gasolina: ¡No hay escasez!, sólo “Problemas de Distribución”.

(Mensaje patrocinado por: “Razonil 500”. Consulte a su Fiscal General)



Número 25 - Enero 2019
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