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Venezuela, hacia una locura sin límites

Jueves, 31 de Agosto 2017 - 17:30

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Stephanie Henaro Canales

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No hay precedentes en la historia de América Latina de un país en donde la locura de algunas mentes extremadamente retorcidas hayan tomado los restos de un socialismo trasnochado y destruido tantas vidas como ha ocurrido en Venezuela. Siendo aquí lo más extraordinario y fuera de juicio que la “política bolivariana” de atentar contra la vida económica y social de una de las naciones que por 40 años, -de 1959 a 1999-, vivió bajo una democracia imperfecta pero enmendable, se lleve a cabo cuando los gigantes de esa ideología -que van desde la desaparecida Unión Soviética hasta China, o de Vietnam a Cuba-  hayan dejado atrás sus sueños guajiros y despertado a la cruda realidad de los tormentos que arrastran “la socialización forzada” de la economía y la democracia, evidenciando de esta manera que a lo que se enfrentan los venezolanos va más allá de una ideología mal entendida, y se encamina a los brazos de una locura sin límites.

Venezuela era uno de los países más ricos del mundo que debería tener los niveles de vida de países como Australia, Suecia o Suiza, y que hoy gracias a la llegada al poder de algunas mentes retorcidas, padece los índices de supervivencia de las más empobrecidas naciones africanas: la pobreza afecta al 83% de la población, sufre la inflación más alta del mundo —este año alcanzará el 720%— y un PIB que según el Fondo Monetario Internacional cae 7,4%. Sólo se libran del hambre y la escasez de todo los amigos de la locura bolivariana, que involucrados en las grandes operaciones del narcotráfico, pueden “darse el lujo” de comprarlo en el mercado negro. Mientras tanto, la gente común y corriente, esa que pertenece “al pueblo” que tanto defienden, cada día vive en condiciones más indignas y se ve obligada rezarle al santo que más confianza le tienen o simplemente a desparramarse por el mundo en busca de recobrar lo que alguna vez llamaron vida, o, cuando menos, un poco más de libertad. 

Hasta el día de hoy van por lo menos dos millones de venezolanos que esparcidos por el mundo huyen de un régimen trasnochado que dentro de su locura intolerante planea juzgar a la oposición por “traición a la patria”, que piensa que las condenas de las democracias latinoamericanas -con todas sus limitaciones- son parte de un complot de Washington, y que además, dentro de ese mismo paroxismo, planea aprobar dentro de esta semana una Ley de locura prima que eliminará por completo cualquier posibilidad de la sociedad civil por expresar su desacuerdo. Porque la aberración bautizada como -Ley contra Delitos de Odio, Intolerancia y Violencia- estará designada combatir “la guerra psicológica contra el país” y castigará las manifestaciones de desprecio público contra funcionarios públicos y militantes del oficialismo, extendiéndose desde los medios de comunicación tradicionales hasta las plataformas electrónicas y redes sociales. Este es el saldo de un régimen ideológicamente trasnochado y de una oscura locura, que al parecer, no tiene límites.


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