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¿Va o no va el nuevo aeropuerto?

Viernes, 17 de Agosto 2018 - 15:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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De acuerdo a la información publicada, el día de hoy se decidirá el destino del proyecto más importante de Peña Nieto: el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Como se recordará, de todos los grandes proyectos de construcción que el actual mandatario anunció sólo sobreviven dos: el tren rápido México-Toluca y el nuevo puerto aéreo. Este último está programado, en principio, para terminarse en 2019. Es decir, se trata de un proyecto transexenal y, por lo tanto, susceptible de que el nuevo gobierno lo cancele.

Muy en su estilo ambiguo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha sostenido varias opiniones sobre el proyecto, por lo tanto, nadie sabe lo que pasará con él (el aeropuerto, no López). En principio, anunció que lo cancelaría porque era un símbolo de gasto excesivo y corrupción. Lógicamente, los empresarios en general, no sólo los involucrados, se alarmaron y comenzaron a negociar con el tabasqueño. Esto era lo que en última instancia quería. Posteriormente, como un reclamo, les dijo a los personajes de la iniciativa privada que si tanto lo querían que lo hicieran ellos con sus recursos. Por supuesto, más de uno de estos empresarios se relamió los bigotes, pues se trata de un gran negocio para quien lo administre.

Finalmente, abrió la posibilidad de que el Estado siga siendo el operador del aeropuerto, pero todas las opciones están condicionadas a una consulta. “Lo que diga el pueblo”, ha repetido AMLO y sus colaboradores. Es claro que se trata de la peor forma de demagogia porque precisamente el aeropuerto no debe ser la clase de proyectos que se consulte.

Como quiera que sea, el día de ayer Javier Jiménez Espriú, próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, entregó al presidente electo el estudio “casi completo” con las opciones que se plantearán para el futuro del nuevo aeropuerto. Recalcó que se hará una consulta de cualquier forma. Lo cierto es que de la forma en que procese el asunto del aeropuerto se ejemplificará como llevará adelante otros asuntos delicados. Todo indica que la opción de desechar cientos de millones de pesos ya invertidos procedentes de fuentes públicas y privadas no es viable, como no lo es la propuesta del aeropuerto alterno. Entonces, esto significa que el proyecto va, pero dejarlo por completo en manos privadas, además de darles la gallina de los huevos de oro, iría contra la concepción de un gobierno que se ha presentado como progresista y que además quiere tener relevancia en materia económica.

Si todo esto es así, ¿AMLO habrá caído en su propia trampa? Nada de eso, hacer una consulta manipulada de una forma u otra puede resultar más fácil de lo que se cree. En este sentido, la consulta será una coartada y un mal precedente. Significará que recurrirá a este tipo de mecanismos para acopiar más fuerza política, sin importar si se trata de decisiones técnicas o complejas que debería tomar él y sus colaboradores y expertos. Ahora bien, si la consulta dice que no se quiere el aeropuerto, habrá tirado a la basura millones de dólares simplemente por seguir su demagógico juego. Suena fuerte. Lo es.


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Número 33 - Septiembre 2019
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