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Un primero de mayo sin trabajadores

Martes, 03 de Mayo 2016 - 18:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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Sólo como una mala idea puede entenderse que en el Día del Trabajo el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) hablara de un mejoramiento del poder adquisitivo de los trabajadores. En efecto, durante la ceremonia oficial, el mandatario informó de la recuperación de cinco por ciento del poder adquisitivo y la creación de 1.8 millones de empleos. Igualmente, citó que la tasa de informalidad laboral se ha reducido 3.2 puntos porcentuales. A la ceremonia, llegaron los dirigentes de las centrales oficialistas e incluso algunos sectores  “independientes”, así como líderes de organizaciones patronales, en una versión minimalista de lo que en otros días era la prueba palpable de la alianza de los gobiernos revolucionarios con el mundo de los trabajadores. Acaso la reducción de la ceremonia revela la reducción del compromiso.

Independientemente de las cifras que proporcionó Peña Nieto, que bien pueden ser controversiales e incluso criticadas, lo que es una realidad es que el gobierno federal, o más bien, el Estado mexicano, se ha alejado del mundo del trabajo. Hoy en día, la presencia gubernamental es casi nula en este ámbito.

Aunque asistieron a la ceremonia las representaciones de la cúpula obrera y la patronal, los días de las grandes  aglomeraciones con las representaciones “oficiales” de los trabajadores y las plazas llenas han quedado atrás. Para algunos, puede ser señal de que se ha superado un pasado corporativista en el que se sostenía el viejo régimen.  Sin embargo, también es un reflejo de que este gobierno ha tomado distancia de los trabajadores y de la problemática y necesidades de este sector.

En este contexto, en su columna de ayer, el periodista Carlos Loret de Mola mencionó la existencia de un acuerdo entre el gobierno federal, los organismos empresariales y las centrales de sindicatos más influyentes del país. Este acuerdo posibilitaría aumentar de golpe el salario mínimo nacional en aproximadamente diez pesos, para llegar a los 83 pesos diarios. El acuerdo supondría que el salario mínimo tenga en este sexenio un crecimiento de alrededor del 20% en su poder de compra, que contrasta con la pérdida de 75% que ha experimentado en los últimos 40 años. Según Loret, todo estaba listo para anunciarse el 1 de mayo, pero se decidió posponerlo hasta después de las elecciones del 5 de junio, “para que no pudiera ser presumido como un logro del gobierno del presidente Peña Nieto y por tanto, combatido”.

De ser cierta la información de Loret de Mola, la decisión de posponer el anuncio habría sido un error. Hay el riesgo de que dicho acuerdo se caiga, como lo señaló el periodista. De nueva cuenta una decisión paternalista habría supuesto que en automático los trabajadores irían en masa a votar por el PRI. En un momento en que todas las organizaciones multinacionales (OCDE, CEPAL, FMI, BM) están señalando su preocupación por los bajos salarios de los mexicanos y en el que el gobierno federal está siendo de nuevo cuestionado, al presidente Peña Nieto le urge un anuncio como ese.  


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