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Un mundo raro: Réquiem por la Caja Idiota

Jueves, 30 de Abril 2015 - 17:30

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Miguel Ángel Isidro

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Uno de los tópicos que más han llamado la atención en las últimas semanas, fue el descarrilamiento del proyecto de Grupo Radio Centro por hacerse de una de las dos concesiones de televisión abierta que fueron sometidas a licitación por el gobierno federal en este 2015.

Tal y como se difundió ampliamente, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) dio a conocer que el corporativo propiedad de la familia Aguirre, no cubrió oportunamente el pago por 3 mil 58 millones de pesos que ofreció como contraprestación tras haber resultado ganador en el proceso de licitación mencionado. 

Para decirlo en economía de conceptos, Radio Centro ofreció dinero que no tenía para tratar de hacerse de dicho activo y el “chistecito” le salió en 415 millones de pesos, fijados como garantía por el órgano regulador federal.

Lo que es de llamar la atención es que a estas alturas, haya grupos interesados todavía en entrar al negocio de la televisión abierta, cuando ésta ya está entrando en abierta decadencia.

En los últimos cinco años, la TV ha ido perdiendo terreno en el mercado publicitario, que durante décadas prácticamente acaparó. Los medios digitales le han arrebatado a las televisoras más de 45 por ciento del mercado publicitario, y los números siguen a la baja.

Los sistemas de distribución de contenidos digitales le están comiendo el mandado a la que durante décadas los trasnochados de la izquierda progresista bautizaron despectivamente como “la caja idiota”. Incluso, el CEO de Netflix, Reed Hastings, ya se anticipó a decir que la televisión como actualmente la conocemos ya tiene fecha de defunción, y que ésta ocurrirá en 2030.

Particularmente en México, a pesar de su amplia cobertura y prevalencia como medio masivo de acceso popular, la televisión abierta también ya está sentenciada a muerte, tanto por la dinámica del mercado, como por los usos y  abusos de nuestro sistema político.     

Desde nuestra óptica, la televisión mexicana está muriendo como víctima de un doble ejercicio de mezquindad:

Mezquindad por parte de los empresarios del ramo que han abandonado por completo la iniciativa de generar contenidos atractivos e innovadores, que despierten el deseo de los espectadores mexicanos de ser parte de la experiencia televisiva. Sostenida con alfileres por el insoslayable arrastre de los tres formatos más populares (noticias, deportes y telenovelas), la programación televisiva agoniza abrumada por la mediocridad.

Y qué decir de la mezquindad de nuestros partidos y candidatos . Acostumbrados a vivir en un mundo muy lejano al nuestro, nuestros Padrotes de la Patria viven creídos de que los televidentes consumirán sin reparó todo lo que se les presente en pantalla. Las campañas mediáticas de los partidos políticos en nuestro país son vacías, insulsas y hasta de mal gusto. Algunos partidos ni siquiera tuvieron la decencia de actualizar sus spots, a pesar de las millonarias prerrogativas que reciben de NUESTROS impuestos.

Si ninguno de estos actores hacen algo al respecto, antes de terminar la presente década, estaremos siendo testigos de la fuga masiva de televidentes mexicanos hacia la internet, con las millonarias pérdidas que ello implicaría no sólo para las televisoras, sino para los miles de mexicanos cuyos empleos dependen de la producción televisiva, la publicidad y las ventas de las empresas anunciantes.

Como ocurre con cada cambio cultural, el impacto de los medios digitales ya comienza a cambiar los hábitos sociales de nuestra comunidad. Paulatinamente, la televisión abierta irá perdiendo fuerza como generadora y referente de hábitos domésticos. ¿Cómo vender publicidad en horarios triple A, cuando las audiencias tienen ya la prerrogativa de seleccionar contenidos y pueden acceder a ellos sin restricciones de programación y horarios?

En México los medios electrónicos de comunicación se han convertido en rehenes de los insaciables y voraces apetitos de nuestro patético sistema partidista.

Le garantizo que después del inmisericorde bombardeo de 40 millones de spots insertados por “cortesía” de nuestro vetusto sistema partidista, cada vez serán menos los “valientes” que se quieran rifar toda una tarde frente al aparato televisor. La saturación es evidente y eso tendrá sus consecuencias. 

¿A quién en su sano juicio se le antoja encender la televisión para "deleitarse" con el vómito discursivo de diez partidos políticos con registro?

¡Sálvese quien pueda de aquí al 4 de junio!

 

Soundtrack para la lectura:

Talking Heads "Television Man"

 

La Cuca – “D.D.T.T.V.”

 

Def Con Dos – “Cuando Apaguen Internet” 


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