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Sucesión en #MORENA: La NomenKlatura vs los aliados de AMLO

Miércoles, 04 de Septiembre 2019 - 13:35

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Alexia Barrios Gómez

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Alexia Incómoda

El diferendo entre Martí Batres Guadarrama y Ricardo Monreal Ávila en el Senado de la República evidenció la real disputa detrás: el control de la dirección del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el actual instituto político en el poder presidencial y el que viene arrasando en las elecciones estatales y municipales.

Si las reglas internas de MORENA no cambian, en noviembre más de tres mil congresistas, supuestamente surgidos de 300 asambleas distritales, serán quienes elijan a la nueva dirección de su organización; esto es: Bertha Luján o Mario Delgado, si no aparece alguien más en los próximos días.

El presidente de la República ha dicho que no está interviniendo en su partido, pero sí lo está haciendo, porque también ha declarado que se desvirtúa o corrompe, él podría desafiliarse y hasta pediría cambiaran el nombre. Y más aún, ha mandado “al carajo” a los “ambiciosos vulgares” en el mismo Senado donde se llevaba a cabo una batalla entre  la minoría de Batres y el líder mayoritario Monreal.

Aunque han negado en MORENA que no hay tribus ni que están “perredizándose”, la batalla del Senado y las que anteriormente hubo por las candidaturas en Puebla, Baja California y antes la del jefe de Gobierno de la CDMX. Esas disputas han dibujado el “quién es quien” de las corrientes y grupos de poder en este partido-frente político.

Además de esta columna, en algunos otros espacios se ha dado cuenta de las corrientes que están en disputa en MORENA, destacadamente la llamada “NomenKlatura” que tiene a Martí Batres como una visible cabeza, pero que a decir de Alejandro Rojas Díaz-Durán el jefe real sería Andrés López Beltrán, “Andy”, y en la cual convergen los liderazgos y personalidades llamadas “radicales”, que no es otra cosa que cuadros morenistas que se siente puros, incondicionales y leales a morir a las posturas de Andrés Manuel López Obrador.

La NomenKlatura de MORENA, identificada así por Rojas Díaz-Durán, opera casi de manera similar a la que tuvo el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética en su fase estalinista: salvaguardar la ruta de la revolución, aniquilar a los enemigos, controlar la información y la propaganda del régimen, erradicar a la disidencia, así como mantener a salvado al líder. 

Es por ello, que en dicha facción opera las campañas mediáticas y de redes sociales, para justificar las contradicciones (como la criminalización de las protestas de mujeres o indígenas, Ley Garrote o el caso Jaime Bonilla, por citar los casos recientes), para arremeter campañas despiadas contra los críticos del régimen y para modificar y hasta revertir la narrativa de hechos adversos a sus causas (pasó con las crisis de Iguala y de Puebla). Este aparato, como lo hemos expuesto, opera con la #RedAMLOVE y por medio de cuentas identificadas con las empresas y personas ligadas a Epigmenio Ibarra, teniendo como su segundo a Pedro Miguel, así como los blogs financiados por los Batres Guadarrama.

A nivel territorial la facción trabaja con lo que fue Izquierda Democrática Nacional/ Movimiento Nacional de la Esperanza, de René Bejarano y Dolores Padierna, con presencia en varios estados del sur-sureste del país además de tener menguadas fuerzas en la CDMX con todas las bases clientelares de ambulantes, invasores de predios, líderes transportistas y de colonos. Los bejaranistas tienen la responsabilidad de conducir la movilidad de la estructura llamada “Siervos de la Nación” que son los encargados de bajar los recursos federales de programas sociales.

En el pasado inmediato, la NomenKlatura ha impulsado las encuestas como método para elegir a sus candidatos, a todas luces sesgadas y usadas como justificación a las imposiciones del “Comité Central” de MORENA. Ahora que se plantea la elección de dirigentes por encuestas pasaría lo mismo, siendo Leonel Godoy un instrumento desechable de la facción que quiere imponer a Bertha Luján, la cabeza de una de las familias con mayor poder en el gabinete lopezobradorista.

Los integrantes de dicha Nomenklatura morenista creen que si ellos fallan fallará el proyecto de la Cuarta Transformación, por eso una buena parte de sus integrantes creen que el régimen debe empatarse con el bloque bolivariano latinoamericano para hacer un frente continental contra el imperialismo (Yeidcol Polenvsky y la “legión extranjera de la 4T”: Héctor Díaz Polanco, John Ackerman, Pedro Miguel, Paco Ignacio Taibo II, principalmente) así como con el neopopulismo ideológico de Podemos de España y Francia, cuyos cuadros han venido a instalarse en México para fortalecer las campañas en pro de esa línea de pensamiento.  

El próximo año, por ejemplo, Brasil podría dejar de ser la sede del Foro de Sao Paulo dado que el gobierno de Jair Bolsonaro es la derecha radicalmente opuesta a la ideología que pregonan los líderes del mal llamado “socialismo del siglo XXI”, por ello decidieron buscar una sede más fructífera y menos arriesgada que Venezuela, Argentina, Nicaragua o Bolivia: México.

Jean Elleinstein, Prólogo a “La Nomenklatura" del PCUS apuntó que "la Nomenklatura, en efecto, tiene vergüenza de sí misma. No desea que se le conozca. No se asume como tal. No vive más que de noche. Odia la luz. Se oculta en madrigueras casi inalcanzables para la sociología. Enmascara sus privilegios. Está en contradicción total con las ideas que inculca a los ciudadanos de su país. Rara vez el foso ha sido tan profundo entre lo que una clase dominante dice y lo que hace, entre el ideal que ella dice realizar y la realidad de su dominación. Es esto lo que hace particularmente peligrosa a la Nomenklatura y, al mismo tiempo, tan vulnerable.(…) Ella es nacionalista y habla de internacionalismo. Es racista y habla contra el racismo. Es privilegiada y habla contra los privilegios. Es expansionista, autoritaria, intolerante y hegemónica contra los distintos".

De los bandos contrarios existen varios (derechas como la de Tatiana Clothier y Alfonso Romo; los académicos “cidosos” del CIDE; un bloque pequeño del extinto Grupo Universidad con Claudia Sheinbaum aún a la cabeza, de izquierdas como las de Jesús Ramírez Cuevas y Jenaro Villamil que tienen fuerza en los medios públicos), pero el que está fortalecido es el de la alianza Ricardo Monreal – Marcelo Ebrard. Ambos políticos tienen su grupo, sus posiciones legislativas y del gabinete.

“Pian panito”, el bloque Monreal-Ebrard retienen el control del Senado y se han fortalecido en la Cámara de Diputados luego de que lograron bajar a Porfirio Muñoz Ledo en su intentona reeleccionista. No en vano los llaman el dúo “Beltrones-Gamboa” de la 4T, porque ellos son los únicos que pueden decirle “no” al líder nato de MORENA, porque pueden seguir sus vidas más allá del caudillo y porque son el garante de la negociación política, la estabilidad y la viabilidad legislativa de la Presidencia de la República, además de que desde sus posiciones podrían detener las imposiciones de la Nomenklatura en las gubernaturas por venir.

La apuesta de impulsar a Mario Delgado, sin embargo, es riesgosa, toda vez que si la Nomenklatura se impone, y pierde la elección interna ya no podría regresar a la coordinación de la bancada MORENA y quienes buscan que eso ocurra no son totalmente de las simpatías de la alianza Ebrard-Monreal: Tatiana Clouthier (Alfonso Romo), Pablo Gómez (Grupo Universidad) y Dolores Padierna (NomenKlatura).

Como se miran las cosas en MORENA, la NomenKlatura podría ser una reedición del canibalismo político que fue el principio y el fin del proyecto llamado Partido de la Revolución Democrática. Ya veremos, esto apenas está tomando forma.

 

alexiabarriossendero@gmail.com


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Número 33 - Septiembre 2019
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