Se encuentra usted aquí

Si yo fuera presidente (primera parte)

Jueves, 13 de Agosto 2015 - 17:30

Autor

foto_joaquin-vazquez.jpg
Joaquín Vázquez

Compartir

Hoy escribo esta nota con muy buen humor, con un optimismo desbordado y una mente soñadora y cándida. Quizá el café que me tomé esta mañana hizo algún efecto extraño en mi estado de ánimo. Quizá el día de hoy quiero alejarme un poco de mis actitudes críticas, de mis constantes inconformidades y mis recurrentes reclamos contra todo lo que sucede en el país.

Hoy quiero soñar. Quiero imaginar que por azares del destino y por extrañas circunstancias, he llegado a la presidencia de la república, y tengo la oportunidad de cambiar, si bien de manera poco ortodoxa, el statu quo que impera en nuestra sociedad.

Digo de manera poco ortodoxa, porque al ser esto un simple sueño guajiro, estoy suponiendo que puedo hacerlo sin tener que depender de nadie, sin tener que pedir permiso a nadie, y sin sufrir las consecuencias por meterme con los innumerables intereses de todos aquellos que mueven los hilos del país de alguna manera o de otra.

Por supuesto ustedes dirán: ¡Ahhh, otro dictadorzuelo! Y sí, en mi sueño me permito serlo, porque, después de todo, es mi sueño.

Pero, ¿y qué haría siendo presidente? Primero que nada debemos entender que el  mundo se mueve por y gracias a la economía. Un país inviable económicamente es un país fallido, y la economía la crean, la desarrollan y la estimulan las empresas. Por lo tanto la primera actividad sería estimular a las empresas. Grandes, medianas y pequeñas, todas gozarían de estímulos fiscales, productivos y de capacitación para sus empleados. Por ejemplo, el crear programas en los que las empresas contraten becarios recién salidos de las universidades para que estos empiecen a obtener la experiencia y los conocimientos necesarios para poder colocarse ya sea en esas mismas o en otras empresas, a cambio de beneficios fiscales (algo parecido a la propuesta del PVEM). Otro estímulo podría ser bajar el precio de los servicios como agua, luz, gas y otros combustibles para que las empresas pudieran invertir más en productividad y menos en el pago de servicios. Sin embargo obtendrían asimismo beneficios fiscales si adoptaran el uso de energías sustentables.  La contratación de personas de la tercera edad y discapacitados sería asimismo motivo para otorgar beneficios fiscales.

Estos beneficios podrían ser desde descuentos en el pago de impuestos hasta extensiones en el plazo de los mismos, o ambos. Aquellas empresas con certificaciones en materia de calidad (ISO 9000, ISO 14000, empresa limpia, etc.), empresas exportadoras, y aquellas que registrasen patentes y desarrollaran tecnología también serían beneficiadas. 

La lógica es que empresas más eficientes y con mayores recursos, generarían asimismo mayores empleos, trabajadores mejor pagados y por ende una mejor economía. En pocas palabras, haría exactamente lo contrario a lo que está sucediendo ahora.

Como ya me emocioné, en mi próxima entrega hablaré de lo que haría en cuestión de educación, otro rubro medular para el desarrollo del país.


Leer también


Número 35 - Noviembre 2019
portada-revista-35.png
Descargar gratis







No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER