Se encuentra usted aquí

Setenta y contando…

Martes, 24 de Mayo 2016 - 17:00

Autor

foto-elizabeth_cruz.jpg
Elizabeth Cruz Ramírez

Compartir

setenta.jpg

Es un tesoro tener
caballo viejo para cabalgar,
leña vieja para quemar,
viño añejo para beber,
viejos amigos para conversar
y libros viejos para leer.

Refrán popular

 

En octubre del año pasado escribí en este espacio sobre la época de oro (http://www.ruizhealytimes.com/vivir-mejor/la-epoca-de-oro) en relación a lo mucho que queda por hacer en cuanto a la procuración de bienestar para los adultos mayores (personas de la tercera edad) por parte de las instancias públicas a cargo de vigilar y procurar pensiones, salud, actividades recreativas, condición social, etc. así como a la forma en que enfrentamos esa etapa al interior de nuestras familias con nuestros padres o abuelos.

Con el tiempo y mis andanzas por la Ciudad (Megalópolis) he encontrado que un gran porcentaje de las actividades de limpieza en transporte público, empresas e incluso centros comerciales son realizados por personas de la tercera edad lo cual me sorprende tanto o más como me conmueve pues si bien es cierto que para los ancianos (sin ánimo despectivo) es saludable y estimulante mantenerse activos y sentirse útiles también es verdad que dichas ocupaciones requieren un esfuerzo físico que en mi opinión no son adecuadas para ellos y que en contraste, personas más jóvenes se niegan a realizar.

Podría especular sobre la razón principal que conduce a los adultos mayores a aceptar un empleo con condiciones paupérrimas pues no tienen un salario digno ni cuentan con prestaciones sociales pero tampoco es desconocido que muchos de ellos no cuentan con una pensión, algunos no reciben apoyo ni cuidado familiar y unos más viven en estado de pobreza extrema lo cual los obliga a buscar una fuente de ingreso.

Apenas hace unos días encontré a uno de ellos limpiando con peculiar esmero el ventanal de una estación de Metrobús y otro día encontré a un hombre mayor espulgando una de las rejillas en las escaleras del Metro. Me llama la atención el cuidado con el que trabajan como si en ello les fuera la vida misma con un compromiso y dedicación que créame, estimado lector(a), es difícil observar en un joven sobretodo en tiempos en los que la prisa y la inmediatez están a la orden del día.

En contraste existe también una parte de la población de la tercera edad que al llegar a los 70 años se vuelve más prolífica y es el tiempo en que reciben premios u homenajes pues después de toda una vida dedicada al trabajo realmente pueden disfrutar de una etapa tranquila que les permite llegar al final de sus días en paz.

México tiene en su acervo grandes figuras del arte y la cultura que han llegado a los setenta años con galardones y una obra prolífica porque siguen productivos hasta el último de sus días y puedo mencionar los que vienen a mi mente como Ignacio López Tarso, Jacqueline Andere, Silvia Pinal, María Victoria, Yolanda Montez “Tongolele”, Arturo Ripstein, Graciela Iturbide, Francisco Toledo, José Luis Cuevas y Margo Glantz, entre otros.

Existen grupos de la tercera edad que se reúnen en Casas de Cultura o Clínicas de Medicina Familiar y realizan excursiones, cantan, bailan, pintan, leen o practican tai-chi pero también existen aquéllos que prefieren la soledad porque se vuelven hoscos e intratables y se niegan a ser o actuar como “abuelitos”.

Seguiré insistiendo en que nos hace falta crear una cultura sobre la vejez y la ancianidad para afrontarla y acompañarla para entender que la brecha generacional entre los adultos mayores y las nuevas generaciones a veces parece difícil de estrechar pero no es imposible, particularmente si consideramos que ellos tienen mucho qué aportar y enseñar y que se encuentran en una edad que les permite ser más pacientes, más dedicados, más amorosos, más simpáticos, más parlachines y en la que todo se les permite.

¡Se los dejo de tarea!


Leer también


Número 35 - Noviembre 2019
portada-revista-35.png
Descargar gratis

No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER