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Se Necesitan Crear Círculos Virtuosos... La Nueva Ley de Juegos

Miércoles, 04 de Febrero 2015 - 17:30

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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La perfección no es alcanzable, pero si perseguimos la perfección,

podemos alcanzar la excelencia... Vince Lombardi.

He encontrado que existe un similitud entre el mundo de las carreras de caballos y nuestro gobierno. Son mundos paralelos, valga la analogía. Para mi resulta claro que cuando los países son exitosos, sus hipódromos funcionan bien y viceversa. Es el resultado de crear círculos virtuosos para alcanzar la excelencia. Todo un reto.

De la analogía propuesta el Hipódromo de las Américas (HA) es un buen ejemplo.

Si a la empresa a la que se le otorgó la concesión federal de los terrenos de las Lomas de Sotelo y no cumple con las condiciones de su permiso —ni con el espíritu del mismo— y no hay quien la obligue, la consecuencia es el desastre que tenemos. De manera similar es con nuestro gobierno, las cosas tampoco funcionan del todo bien. Así se puede decir que la "empresa" es como el "gobierno".

Por otro lado, cuando los gobernados —los caballistas en nuestra analogía—, no exigen sus derechos —timoratos al fin— se comprende el fracaso que es el hipódromo (HA) en sus resultados. Hay decrecimiento.

Así, es claro que la empresa permisionaria del Hipódromo de las Américas sólo busca su interés; esto es generar utilidades para sus accionistas —a cosa de lo que sea— incumpliendo su permiso, pagando sueldos miserables y sin la capacitación correspondiente. Probablemente corrompiendo. De manera similar, si nuestros gobernantes sólo buscan su interés personal y adquieren bienes bajo sospecha —es probable que en muchos casos sea sólo la punta del iceberg de sus bienes mal habidos—  como se ha denunciado en la prensa nacional y extranjera, el país se vuelve un caos.

De esa manera, como vamos —en el hipódromo y con este gobierno— se están creando círculos viciosos que sufrimos todos los días en nuestra industria hípica y nuestra sociedad.

Para el hipódromo (HA) parece que es inevitable seguir en plena decadencia a menos que alguien empiece a poner orden; sean los funcionarios responsables; sean los legisladores con la aprobación de una excelente Ley en la materia; sean los caballistas y criadores quienes realmente no se han manifestado exigiendo mejores premios y una autoridad hípica independiente. Confiable.

Sí no hay condiciones para que se equilibren estas dos fuerzas, es decir entre gobernados y gobernantes —caballistas y permisionaria— no se va a poder engendrar un buen resultado. Los sucesos van a seguir igual o peor... Así se forjan las revoluciones. ¡Cuidado!

La corrupción, la impunidad y la discrecionalidad para aplicar la ley no se van acabar en México ni en el mundo por decreto —es imposible si se la achacamos a la condición humana— pero se pueden disminuir. En mi opinión, sólo se va poder reducir este mal —ya endémico— teniendo las leyes adecuadas y que se exija su aplicación. Aquel que infrinja, es decir, no cumpla con una ley, norma u acuerdo o actué en contra de lo dispuesto en ellas, debe recibir una sanción ejemplar y si es grave, a la cárcel.

Quien incurra en prácticas deshonestas en el HA debe ser castigado. Cero tolerancia... Hoy, la autoridad hípica está en manos de la empresa permisionaria con la complacencia de las autoridades de la SEGOB y sin cumplir lo que manda el Reglamento vigente. Es obvio el conflicto de interés que existe.

Entonces, cómo crear un círculo virtuoso para que nuestra industria hípica y nuestra sociedad salgan a flote. Sólo creando las condiciones y las leyes adecuadas que permitan el desarrollo para que el "México se Mueva" no sólo sea un slogan gubernamental.

Deben saber los Senadores de la República —pues la iniciativa de la nueva Ley de Juegos está en sus manos— que la Industria Hípica genera una derrama económica mucho más significativa que los casinos. En un hipódromo que opere bien, un caballo estabulado debe crear 3.5 empleos directos y otros tantos indirectos. Incide además en la producción de granos y forrajes (para nuestro campo); medicamentos veterinarios; transportes, la industria restaurantera; empleos especializados como son jinetes, entrenadores, galopadores, caballerangos, herreros y talabarteros. Por ello hay que impulsar la operación de muchos hipódromos. Circuitos Hípicos. Es una industria millonaria en otros países, en el nuestro... era.

La actual iniciativa de la Ley de Juegos aprobada por la Cámara de Diputados es perfectible. Sí se aprueba como está se estará permitiendo —otra vez— una gran discrecionalidad con el Instituto del Juego planteado que debiera funcionar cómo un Órgano Colegiado y no como está propuesto.

Necesitamos excelencia en esta Ley. También se requiere crear una autoridad hípica dentro del texto de la Ley, no como está propuesta, pues por su especialidad las carreras de caballos se cuecen aparte.

En las manos del Congreso Mexicano está crear círculos virtuosos para nuestra Industria Hípica...


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