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Santa Contaminación: la quema de cohetes y juegos pirotécnicos en fiestas religiosas ¿por qué no la prohíben?

Jueves, 28 de Abril 2016 - 18:30

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Carlos Aguila Franco

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Medidas van, medidas vienen y los índices de contaminación no disminuyen, siguen rebasando cada día los 100 puntos Imecas, aún dejando de circular más vehículos, a los que culpan de ser la causa.

En esta finalidad de buscar que es lo que genera la contaminación y qué hacer para combatirla, no podemos dejar fuera esa gran contaminación que producen las festividades de los santos católicos y que en cada ocasión que se festejan, la cantidad de pólvora que queman en cohetes, cohetones, castillos, toritos y demás juegos pirotécnicos, es en verdad preocupante sin que autoridad alguna ponga freno a que esto siga aconteciendo al menos en la ciudad de México.

Es impresionante lo que se genera en contaminantes y cuando estas festividades se llevan a cabo, a veces duran desde la noche anterior a la festividad y continúan todo el día siguiente. Y la nube de contaminación es intensa.

De acuerdo al calendario católico, se festejan en el año 222 santos, es decir 222 días hay este tipo de quema de pólvora, generando una alta contaminación.

Si a los ciudadanos nos exigen cada día mayores sacrificios para según las autoridades combatir la contaminación, como no permitirnos utilizar los autos 2, o tres días a la semana, y sin contar con un transporte público suficiente, seguro, limpio, puntual, ocasionan un hacinamiento en transportarse, pregunto ¿porqué no ponerle un alto a que en este tipo de festividades se quemen estas cantidades de pólvora que contaminan y mucho.

Porque además de estas festividades religiosas, también hay muchísimas más que se suman a esta contaminación de uso de pólvora. Eventos deportivos, sociales, culturales, políticos, donde el uso de juegos pirotécnicos es normal.

Y qué decir del mes de septiembre donde casi todo el mes previo y posterior al 15 de septiembre es un descomunal uso de estos artefactos, que además de contaminantes, son altamente peligrosos.

Son miles de personas que han resultado heridos, quemados y hasta muertos en accidentes por hacer uso de cohetes, cohetones, o simplemente por almacenar la pólvora en sus casas lo que ha ocasionado infinidad de explosiones.

Vuelvo a insistir, a las autoridades locales y federales esto no les importa, no les preocupa lo que contaminan y lo peligroso que son como para ponerles un alto.

Asimismo es importante destacar que al menos la venta de coehetes, coehetones, palomas, silbadores y demás productos que se comercializan indiscriminadamente, está prohibida y sin embargo, se venden en la vía pública con la mayor impunidad, sin que autoridades responsables apliquen la ley.

Es necesario no solamente poner un alto a esta venta clandestina, sino investigar de que manera adquieren quienes elaborar estos productos la pólvora, que hasta donde sé, está controlada su compra, por cuestiones de seguridad, ya que así como la ocupan para estos productos, bien podrían utilizarlos para elaborar hasta bombas. Y como están las cosas en la actualidad, no está descartado que esto pueda suceder.

Por ello pregunto, ¿quién controla y autoriza la venta de la pólvora en el país?. Bien vale la pena llevar a cabo una investigación para evitar problemas futuros.

Regresando al tema de los eventos religiosos contaminantes, llama mucho la atención que siendo estos productos pirotécnicos de alto costo, sean en comunidades en el país y en la ciudad de México, en colonias económicamente de bajos ingresos, donde más se consumen, es decir las supuestas personas que menos ingresos tienen y que se busca ayudarlos de diversas formas con programas sociales, son los que más despilfarran el dinero cuando de estos eventos se trata.

Algo debe de hacerse para que entiendan que además de contaminar tiran su dinero, que bien podrían utilizar en otras cosas que tanto necesitan y les hacen falta a sus familias y que esta “santa contaminación” en nada les ayudará, siendo ellos y sus familias, los primeros afectados al estar inhalando esta contaminación producto de la pólvora que se consume.

Que piensen en sus niños, personas de la tercera edad, enfermos de vías respiratorias, que son los más afectados, que pueden inclusive perder la vida, como ya ha acontecido.

Si en realidad se está buscando hacer algo contra la contaminación, este es un punto importante de detener.


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