Se encuentra usted aquí

Salones de belleza

Viernes, 06 de Noviembre 2015 - 17:00

Autor

luisa-ruiz.jpg
Luisa Ruiz

Compartir

bruisedbehindthemask1.jpg

“Me dijeron que los colores de la vida dibujarían en mi rostro una sonrisa, me contaron que siendo femenina y dócil, los colores que me regalaría el cielo serían tan brillantes como el sol. Los colores del arcoíris me hacen sonreír de día y de noche cuando mi maquillaje desaparece; los colores en mi piel me hacen llorar, los rojos un día, los morados otro y los negros muchos más. Me dijeron desde niña que viera solo lo bello, no me enseñaron a correr cuando el peligro se aproximara a mi rostro. Esos colores que un día fueron hermosos se convierten en mi maquillaje permanente, en silencio y entre lágrimas me pregunto si así he aprendido a amar más. Me gritaron: “tonta para que te dejas” o “pégale tú también”, a mis espaldas dijeron: “pobrecita, su marido le pega”. No supe cómo pedir ayuda porque mi vergüenza era más grande que mi dignidad, mi desesperación llegó a límites que aún no logro comprender y ahora pago con cárcel por haber encontrado la única forma de salvarme: matando a mi esposo”.

Lo anterior es parte de una confesión a manera de ejercicio en las clases de literatura y redacción en la penitenciaría. Demasiado tarde –pensé cuando lo leí- y también me pregunto si ella habría tenido la oportunidad de hablar con alguien, si alguna vez le habría contado a su empleada doméstica, a la señora de la esquina, o a  cualquier persona, porque a veces cualquier persona es más eficiente que una amiga o un familiar. Sucede que los casos de agresión y violencia familiar se convierten tanto en parte de la rutina que pocas veces se detecta como peligroso y cuando lo hablan, normalmente eligen personas muy lejanas al entorno.

En el estado de Illionis, la Organización Horizonte Seguro (Safe Horizon) dirigida por Ariel Zwang, ha propuesto a los legisladores que se aplique una ley que obligue a todas las personas que trabajan en salones de belleza a tomar una capacitación para saber detectar casos de violencia doméstica y abusos en las mujeres que acuden a sus establecimientos. Comenta Ariel Zwang que el salón de belleza es uno de los lugares en donde las mujeres platican de sus problemas personales y que muchas veces llegan incluso, mostrando moretones y lesiones físicas.

De ser aprobada la ley, la capacitación a los empleados de las estéticas será impartida por profesionales en la materia. La idea es canalizar a las mujeres con estas problemáticas a las personas correspondientes, no se trata que el personal les de terapia, se trata de escucharlas y darles información del lugar en donde pueden recibir ayuda. Los empleados de los salones de belleza deberán tomar la capacitación cada dos años al momento de renovar sus licencias de trabajo.

La medida que toma Horizonte Seguro (Safe Horizon) para apoyar de ésta forma, se da porque muchas de las mujeres que sufrieron, tanto de agresiones como encarcelamiento por haber tomado la justicia en sus manos, habían platicado antes con sus estilistas o manicuristas, mismos que en algunas ocasiones sirvieron de testigos en los juicios legales de sus clientas.

Desafortunadamente ésta medida no podría aplicarse en nuestro país, primero porque la regulación de los establecimientos de belleza no es precisa y después, porque quienes prestan el servicio de estilistas cuentan, algunos con diplomas o certificados que no tienen que renovar cada cierto tiempo. Entonces, si es no como ley, sí como institución u organismo encargado de proteger a las mujeres violentadas, estos pueden impartir capacitaciones y hacer labor de prevención e información en salones de belleza y comercios de ese rubro que tienen que ver, en su mayoría con mujeres, es decir, ampliar sus programas y dirigirlos a otro lugar que no sean parques y kermeses que solo absorben presupuestos.

Cuántas veces nos encontramos platicando asuntos personales con gente que no conocemos suficiente porque las opciones para desahogar las penas se terminan de pronto, y los amigos o la familia juzgan antes de ver la gravedad del problema.  Muchas mujeres acuden a instituciones u organizaciones para escuchar ideas, más no para hacer su denuncia; existe todavía  “la amiga de una amiga”  y cuando lo tienen que escribir desde un salón de clase en la cárcel, es cuando se dan cuenta que nunca debieron ser “la amiga de mi amiga” debió haber sido el “Yo” y el “a mí”.

Habrá que anotar que existen muchos hombres violentados y agredidos de manera sistemática, ellos no hablan porque son manipulados de la misma forma que lo hace un hombre con una mujer, creo que ellos no le cuentan ni a su peluquero. Los casos de violencia no se limitan al género femenino, los hombres que lo padecen sufren aún más porque ellos se quedan callados, por naturaleza la vergüenza masculina es más profunda que la femenina. Dicen que los hombres mueren de infartos por aguantarse todo dañando su corazón y las mujeres de cáncer porque se “tragan” todo y envenenan sus vísceras.

No es suficiente un día al año para recordar que existe la violencia doméstica, es necesario tenerlo presente siempre porque pasa todos los días. Se trata de respetar cuando alguien habla su problema de violencia, se trata de entender que no es fácil confesarlo, se trata sobre todo de no juzgar cuando finalmente alguien se ha atrevido a hablar. 


Leer también


Número 35 - Noviembre 2019
portada-revista-35.png
Descargar gratis







No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER